lunes, febrero 01, 2010

Cuando la lengua esconde la intolerancia

Hace ya más de cuarenta años, Joan Manuel Serrat sufría censura y persecusión por cantar en catalán, en las postrimerías de un régimen que al que se calificaba como "fascista". La defensa de la lengua pasaba por ser la defensa de las identidades particulares, de la libertad por expresarse en la lengua y con las costumbres de la tierra. A casi medio siglo, quienes persiguen, reprimen, censuran y fuerzan, son las autoridades autonómicas, herederas de aquellas reivindicaciones, devenidas ahora en argumento separatista en manos de minorías izquierdistas, que aplican el mismo viejo sistema a una mayoría que en silencio va siendo forzada a perder su patrimonio cultural y nacional.
Hace no mucho más de un mes estuvimos con mi esposa un día de trámites por Barcelona, interactuando con decenas de personas, sin que jamás haya precisado hablar con alguien en catalán: con nosotros, y entre sí, las personas se expresaban en castellano. Y eso, pese a la fuerte presión para hacer oficialmente todo en catalán. Hace pocas semanas atrás mas de un centenar y medio de municipios catalanes convocaron a un referendum por la independencia, no superando el 27% de asistencia a la votación, pese a incluír funcionalmente a los mismos inmigrantes que en otras ocasiones son cuestionados, y pese a bajar la edad de calificación para votar a los dieciseis años.
Esta minoría sectaria ha propuesto dos nuevas medidas en estos días, destinadas a erradicar el castellano y a forzar a expresarse oficialmente en catalán: fuertes multas a quienes no publiquen contratos, facturas, presupuestos y otros documentos comerciales en catalán, y la misma obligación para doblar filmes extranjeros a catalán (que ha generado hoy un lock-out de la industria y la distribución del cine).
Esta actividad emprendida por la fracción de izquierda de las fuerzas políticas catalanas alienta de manera insensata no sólo el separatismo, sino también la persecusión y arrinconamiento de quienes culturalmente están lejos de esta posición. ¿no temen que finalmente estas fuerzas desatadas terminen en campañas de "limpieza étnica"? ¿No estamos viendo un atisbo de ésto en las propuestas de exclusión de inmigrantes en el ayuntamiento de Vic?. En una región poblada de inmigrantes internos andaluces, ¿les llegará también el turno a éstos?
Sin embargo, no es posible estirar una cuerda sin que llegue el momento en que se rompa: múltiples signos (y el fallo del referendum es uno de ellos) prometen que este nuevo "fascismo" no tendrá demasiado éxito, más aún cuando su ética de gobierno no está en absoluto exenta de escándalos económicos. No hay nada peor que la izquierda sectaria, porque practica la persecusión en nombre del "pueblo", y de las fuerzas "progresistas". De esto he visto mucho en Argentina...

2 comentarios:

David dijo...

Gracias por este y otros artículos (entre por los de aran y acabe en este)

usted parece un tipo sensato, veo que la sensatez y la lógica rigen por igual sea uno de donde a uno le de por que ser (como los de Bilbo..)

aplaudo su web (por cierto, soy madrileño, hijo de un extremeño de origen y de una ginebrina, también de origen, porque los tres somos gatos..)

pd: no hace falta que lo publique, tan solo quería hacerle llegar mi reconocimiento.

saludos desde el VALLE

Jorge Ubeda dijo...

A David, que no desea que publique su comentario. Gracias por tu valoración. Hubiera preferido una de dos opciones: o que me permitieras publicar tu comentario, o que me escribieras a mi correo...Hasta que observé que mi correo no está disponible en este blog (sí en el otro). Lo solucionaré este fin de semana...