domingo, noviembre 09, 2014

Farsa independentista y cobardía gubernamental

Sólo la pasividad de un gobierno timorato y suicida puede permitir lo que se está viendo en Cataluña: una minoría totalitaria e irresponsable, conduciendo a toda España a la ruina: la suya, la de los catalanes,y la del resto de la nacion. Esto es lo que dá de sí el nacionalismo: un fraude de democracia, donde se considera que la "expresión del pueblo" es la concurrencia a un acto sin agentes fiscalizadores, donde la posición se expresa públicamente presionando a los demás, con un recuento de votos "a la carta", sin control de datos de los participantes, sin ninguna garantía de imparcialidad. Menos de dos millones de votos, a pesar de que se aceptó la participación de jóvenes de 16 años, residentes de todo orígen, sin hablar de las promesas a la comunidad musulmana prometidas al viento de un futuro nuevo país...y esperaremos hasta quince días para que cualquier remolón mal orientado tenga tiempo de expresarse.
Una vez más, la coalición de la utopía republicana socialista, pretende imponer su voluntad a un conjunto de descaminados, y a una mayoría ajena que no desea ese camino. ¿Hasta dónde seguiremos?

domingo, septiembre 28, 2014

Cataluña libre ¿paraíso o pesadilla?

Laura Freixas escribe en El País sobre las utopías que se escuchan todos los días desde las fuerzas independentistas catalanas, acudiendo a la calificación de "pensamiento mágico". La región está sometida a un bombardeo diario de mentiras, distorsiones y agresiones que oscurece la cruda realidad a la que marcha su sociedad en caso de forzar la secesión: brutal crisis económica y de negocios, violenta división social, persecusión lingüística y político-social, e incluso riesgos en el terreno religioso. Como dice Freixas, el flautista los lleva directo al mar, y nadie se aparta del camino:
En un asombroso artículo publicado hace poco, un teólogo católico advertía del “riesgo de una casi identificación práctica del cielo cristiano con un ideal político o nacional concreto”, es decir, la independencia de Cataluña (Salvador Pié, La Vanguardia, 1-9-14). ¿Exagera?... Les sugiero que vayan a ver una película que acaba de estrenarse, L'endemà (o busquen en Internet el vídeo Los García, Cataluña y el futuro de todos, cuyo mensaje viene a ser el mismo), y verán a qué se refiere.
Dirigida por Isona Passola, presidenta de la Academia Catalana de Cine, financiada por más de 8.000 personas mediante crowdfunding y subvencionada por la Generalitat y TV3, L'endemà (“El día siguiente”) es un documental que pretende, dice, “aclarar las dudas de los indecisos” sobre la conveniencia de un Estado propio. Consiste en entrevistas a jueces, escritores, economistas y otros profesionales, que nos describen cómo será la Cataluña independiente. He aquí algunas de sus predicciones: “Habrá más plazas en las guarderías”; “Más inspectores fiscales”; “Más jueces y mejor formados”; “Una economía productiva, no especulativa”; “Seremos la California de Europa”; “El periodismo será más plural e independiente”; Nuestro presupuesto anual aumentará en “16.000 millones, o sea cuatro veces más de lo que hemos recortado”…
Es difícil, llegados a este punto, resistir la tentación de la ironía (…y nos bañaremos en piscinas de monedas de oro, no vamos a ser menos que el Tío Gilito) pero intentemos preguntarnos en serio en qué consiste la propuesta de L'endemà, es decir, el programa de la independencia.
Regularmente aparecen en la prensa catalana cartas de lectoras y lectores inquietos ante los interrogantes que plantearía la transición hacia un Estado propio: ¿qué pasaría con la deuda? ¿con las pensiones? ¿con la Unión Europea?... Ni que decir tiene qué responde L'endemà a todas esas preguntas: Catalunya permanecerá en la UE, por supuestísimo; las pensiones no solo se pagarán sino que subirán un 10% (sic), y en cuanto a la deuda, ¿qué deuda?, es el Reino de España quien la ha firmado, allá ellos. Muy bien, supongamos que nos lo creemos. Pero resuelta la transición, subsiste la pregunta: ¿transición hacia qué?
Hacia una sociedad próspera, democrática y moralmente ejemplar, deducimos de L'endemà. Sí, claro, pero ¿no aspira a eso mismo todo el mundo, cualquiera que sea su credo, su nación, su opción política? La cuestión es qué medidas concretas, económicas y políticas, aplicar para conseguirlo. Parece bastante difícil concebir un programa capaz de conducirnos a una situación tan ideal; y más difícil todavía teniendo en cuenta que deberían llevarlo a cabo partidos tan dispares —pero hoy aliados en la propuesta independentista— como uno, Convergència, fundado por un banquero (Pujol) en un convento (Montserrat), y otro “asambleario, socialista, económicamente sostenible y no patriarcal”, la CUP.
Se trata, en fin, de la cuadratura del círculo. Y como aplicando el pensamiento racional es imposible convertir un círculo en cuadrado, el independentismo ha optado por sustituir la razón por otra cosa: el pensamiento mágico.
Cualquier nación, es cierto, utiliza elementos sagrados o mágicos (himnos, fechas, banderas) para dar calor emocional a algo tan frío como es un modelo de organización territorial. Pero el independentismo va mucho más allá. Multiplicando la frecuencia e intensidad de su uso, juega a fondo la carta irracional, en detrimento del debate de ideas. Este consistiría por ejemplo en preguntarse (como lo ha hecho Victoria Camps) si la mejor manera de fomentar el catalán es convertirlo en lengua oficial exclusiva de un Estado. Habría que investigar, ofrecer cifras, ejemplos (el caso de Andorra), razonamientos… En vez de eso, el independentismo prefiere un mecanismo mucho más sencillo y que se está demostrando eficacísimo para movilizar a las masas: prometer paraísos y azuzar emociones.
No se trata de cuatro exaltados: Es la Generalitat la primera en recurrir sin vergüenza a la manipulación sentimental. Así, conmemora una fecha asociada a la guerra, 1714, cuando podría elegir otras que simbolizan la convivencia y que son sin duda alguna más relevantes para la Cataluña de hoy, como 1977: al fin y al cabo vivimos bajo la Generalitat, restablecida ese año, no bajo el Decreto de Nueva Planta. Nos lanza mensajes subliminales, como este del cartel que preside el Born, convertido en templo del independentismo: “1714-2014: Viure lliures” (“Vivir libres”, como si no lo fuéramos), o el que titula una exposición sobre el asedio a Barcelona en 1714: “Fins aconseguir-ho!” (“¡Hasta conseguirlo!”). Evoca a los catalanes fusilados por Franco (exposición "Cinc sentències de mort"), olvidando convenientemente que algunos de los mayores políticos (Cambó, Samaranch), escritores (Pla, D'Ors), artistas (Dalí)… que ha dado Cataluña fueron franquistas hasta la médula. Retrata a Mas en un gesto que imita el de Moisés (pasado por Hollywood), bajo el lema épico “La voluntat d'un poble”; El mismo Mas se dedica a avivar pasiones —y no las más constructivas— hablando de las “humillaciones y desprecios” que supuestamente recibimos. En la mejor tradición milenarista, la Generalitat insinúa profecías (“Ara, la Història ens convoca”, lema oficial del tricentenario), insiste en misteriosas concordancias: 1714-2014; 11-9 (Diada), 9-11 (el referéndum); y llega a extremos tan pueriles como el detalle de que el mástil de la senyera situada junto al Born mide 17,14 metros.
Con razón se inquieta nuestro buen teólogo: el independentismo le hace la competencia. Al igual que algunos los proyectan en Dios y el paraíso, otros están proyectando en el Estado propio, como en una pantalla en blanco, todos sus sueños, sin las molestas trabas que al deseo pone la realidad. ¿Los costes de le independencia? Nulos: “estaremos mejor, sin perder nada”, asegura uno de los entrevistados en L'endemà. ¿La escasez, base, por definición, de toda economía? Borrada de un plumazo: con 16.000 millones más (los que supuestamente nos expolian), habrá dinero para todo. ¿El conflicto, propio, por definición también, de la vida en sociedad? Resuelto con un golpe de varita mágica: en L'endemà los no independentistas simplemente no existen; en toda la película no aparece ni uno.
Y así, exaltados por la unanimidad, arropados por el calor de las masas, uniformados de rojo y amarillo, confortados por la certeza de la propia bondad inmaculada, convencidos de que el Mal no es cosa nuestra, sino de un ente maléfico llamado España, que nos venció, nos fusiló, nos oprimió, nos expolia, nos desprecia, nos humilla y tiene la culpa de todo, embobados por himnos y banderas, adormecidos por la repetición de consignas y gritos de rigor, confiando ciegamente en un endemà que será Jauja, vamos siguiendo en fila, alegremente, a ese que toca la flauta.

sábado, agosto 16, 2014

Cataluña, nacionalismo de compadres


Juan Arza, responsable de comunicación de la Sociedad Cívil Catalana, escribe un certero artículo para el Confidencial, que pone sobre la mesa lo que no suele decirse: la comunidad de intereses en las clases dirigentes catalanas, desde empresarios hasta periodistas y académicos; una nube de beneficiarios de una cadena de favores y corruptelas, en la estela de la familia Pujol. Vale la pena transcribirlo:
En un artículo que escribí hace unos meses, llamaba la atención sobre la sorprendente falta de perspectiva en el análisis del fenómeno independentista. Tomando una cierta distancia, afirmaba, pueden identificarse fácilmente las similitudes de lo que ocurre en Cataluña con otros populismos europeos: la defensa de soluciones simplistas a problemas complejos, la búsqueda de enemigos externos, el desprecio de las reglas, etc. El independentismo catalán, con todas sus particularidades, queda perfectamente encuadrado en los movimientos que han crecido al calor de la crisis económica.
Igualmente sorprendente resulta la ausencia de un análisis 'materialista' del fenómeno, es decir, de los intereses económicos, de clase o de grupo social que se hallan en el trasfondo de la reivindicación de un “Estado propio”. Dicho análisis correspondería lógicamente a la izquierda catalana. Pero ésta, subordinada desde hace años al nacionalismo y completamente desarmada ideológicamente, ha asumido el relato idealista y romántico que sitúa al “pueblo” como impulsor y conductor del proceso independentista, y ha sido incapaz de ofrecer una interpretación realista y objetiva.
Pues bien, ¿cuáles son los intereses económicos y grupales que se esconden tras la retórica independentista? Vamos a intentar enumerar y describir someramente algunos.
Debemos destacar en primer lugar los de una clase política formada por miles de parlamentarios, alcaldes, regidores, consejeros y asesores de los múltiples niveles político-administrativos. Esa clase política ha crecido indiscriminadamente durante años, y presenta los mismos rasgos de incompetencia y corrupción que en el resto de España. Pero en Cataluña la casta dispone de un recurso permanente para eludir su responsabilidad: la “cuestión nacional”. Para la casta catalana, el procés era una perfecta cortina de humo y la forma de canalizar el descontento social de forma que no amenazara su poder y privilegios. Así lo interpretó CiU, pero de su juego el principal beneficiario ha acabado siendo la opción genuinamente radical: ERC. Poco tiempo después de protagonizar una experiencia de gobierno nefasta, ese partido está a punto de hacerse con la mayoría de alcaldías e incluso con la Generalitat. 
La clase empresarial contempla con inquietud la posibilidad de que ERC se haga con el poder. Pero es necesario recordar la responsabilidad que por acción u omisión tiene en lo que está ocurriendo. Una parte significativa del empresariado mantiene una estrecha relación con el poder político nacionalista, y siguiendo la vieja práctica de presionar al Estado para obtener privilegios, no dudó en apoyar una nueva y más agresiva estrategia. Esa clase empresarial confiaba (¿confía todavía?) en que la sangre no llegara al río y en que el órdago al Estado se resolvería en forma de un pacto que le permitiría incrementar su poder y su autonomía.
En tercer lugar debemos señalar los intereses de los periodistas, opinantes y gestores de los medios de comunicación. La casta mediática catalana está formada por miles de personas que trabajan en medios públicos o privados, autonómicos, provinciales o locales, pero igualmente dependientes del dinero de la Administración. TV3, La Vanguardia, El Periódico… Todos están posponiendo inevitables y dramáticos ajustes de plantilla gracias al procés. Los envidiables salarios de muchos directivos, y los empleos de muchos periodistas dependen del dinero público. No es de extrañar que la casta mediática y la casta política catalana mantengan un sólido pacto, que explica entre otras cosas por qué nunca se investigan y destapan casos de corrupción en los medios catalanes.
Íntimamente vinculado a los medios de comunicación se halla un amplísimo grupo de es, músicos, actores, humoristas, etc. que forman la cultureta catalana. Su adhesión al procés es directamente proporcional a su grado de dependencia del dinero público. Algunos de ellos, los más espabilados, se han convertido incluso en empresarios y productores que se enriquecen vendiendo productos de dudosa calidad a nuestros medios públicos. Otro grupo con gran proyección en los medios de comunicación pero menos numeroso lo forman algunos académicos, encargados de darle verosimilitud y deseabilidad a la idea de la independencia. Su premio lo constituyen las altamente remuneradas conferencias y apariciones en medios, los nombramientos para puestos destacados en la Universidad y la Administración, y los encargos de todo tipo: comisiones, libros, informes…
Tampoco podemos olvidarnos del rico mundo asociativo. Òmnium Cultural y la ANC son sólo la punta de lanza de un complejo entramado de organizaciones que emplea a un auténtico ejército de personas cuyo idealismo y radicalismo es aparentemente más auténtico, pero cuya fuente de ingresos es el procés y cuya profesión no es otra que “independentista”.
En definitiva, el procés es básicamente la respuesta de una clase política amenazada por la crisis económica e institucional, apoyada por otros grupos de interés con intereses comunes o concomitantes. En ello radica la principal diferencia del independentismo catalán en relación a otros populismos europeos: en que ha sido promovido por el establishment, por una alianza de poderosos grupos sociales cuyos intereses y estatus está amenazado por la crisis. El “Estado propio” es una fantasía, un estado ideal en el que la “casta” catalana se imagina campando a sus anchas. Una casta que nos engaña y se autoengaña afirmando querer “cambiarlo todo” para que, en realidad, nada cambie.
Y el pueblo, ¿qué papel juega? El pueblo no es sólo esa parte de la sociedad hipermovilizada, que acude a toque de corneta a cualquier manifestación. El pueblo no es sólo esa parte de la sociedad que cuelga una bandera independentista en cada ventana de la casa, y que viste a los niños con una camiseta patriótica fabricada en Marruecos o patrocinada por una teocracia petrolífera. El pueblo no es sólo esa parte de la sociedad que prefiere las mentiras reconfortantes a las verdades incómodas. Ya va siendo hora de decirle a esa parte de la sociedad que no es el pueblo, y que no permita que la casta le siga tomando el pelo.

lunes, agosto 04, 2014

Don Pepe

La primera noticia suya que tuve, fue un aviso hecho a mano y fotocopiado, creo que con una imagen, donde "Don José Sciarriota" invitaba a los vecinos de Barracas a la misa en memoria de su esposa. La curiosidad me duró un tiempo, creo que hasta que finalmente Don Pepe consiguió que la plaza Vértiz se reabriera. A partir de entonces, y mientras vivimos en Barracas, fue el abuelo de nuestros hijos, y nuestra compañía de conversación, en las tardes de la plaza. Diez años después nos mudamos al otro extremo de Buenos Aires, y en nuestra primera visita de vuelta a Barracas nos enteramos que ya no estaba, que una gripe, o algo así, había podido con él.
Para entonces, Pepe había recuperado la plaza, la pobló de niños como ninguna otra en Barracas, y la convirtió en el punto de encuentro del barrio. Sin embargo, decir que el centro de sus esfuerzos fue la plaza es decir poco de él. No sé desde cuándo, pero siempre lo conocimos como comisionista juguetero, y como tal, sabíamos que recorría el país. Tendría cerca de noventa años cuando todavía hacía algún recorrido. Y sabemos que en cada salida hacía lo mismo que veíamos en el barrio: bondad, comprensión, tolerancia, preocupación por todos, expresada inadveridamente, en la conversación, en una sugerencia, en una recomendación a una persona. Recuerdo que para sus noventa años, vinieron a su cumpleaños, hecho en la plaza, delegaciones de asociaciones que agradecían su actividad, desde Córdoba, desde Tucumán, desde Salta.
Lo veo todavía, caminando lento y a pasos cortos, siempre con una chaqueta y corbata más o menos arreglada, con algún sombrero estrafalario, y con los bolsillos llenos de caramelos. Creo que dos o tres generaciones lo deben recordar igual.
Por su personalidad, Pepe fue siempre un objetivo de los "punteros" de barrio (llamémosles operadores políticos) para sacarse una foto con él. Pepe no ignoraba ésto, y tenía sus prevenciones...solía decir que tenía disponibles escobas para barrer la plaza para todos aquellos que cuadrara...El reconocimiento le llegó en 1996, cuando la Ciudad de Buenos Aires lo nombró "Persona Destacada".
Hoy la plaza Vértiz es la plaza de Don Pepe, como entonces todos la llamaron, y como finalmente se institucionalizó. Pepe no escribió nada; su virtud era su simple presencia, sus acciones, su conversación. Probablemente llegará el día que su memoria sea sólo el nombre de una plaza. Para evitar eso, lo recuerdo.

domingo, agosto 03, 2014

Vargas Llosa y los intelectuales franceses

Lacan, Sartre, de Beauvoir, Camus, Picasso, 1944. 
Mario Vargas Llosa, a propósito de un libro de Tony Judt (Past Imperfect: French Intellectuals, 1944-1956), recuerda y comenta la actividad y posición de los intelectuales franceses posteriores a la segunda guerra mundial. Referencias a las décadas de 1950 y 1960 que quizá en España puedan parecer algo extrañas y lejanas, pero que tienen mucho sentido en el contexto latinoamericano, al menos en el argentino, y probablemente en el de aquellos como él que formaron el espacio de la "nueva novela", desde hace ya más de cuarenta años. Entonces, los intelectuales franceses eran especialmente influyentes en universidades, en literatura y pensamiento humanístico. Una influencia ahora diluída y  reemplazada, pero que sentó bases entonces.
Y sin embargo, el sentido de la crítica de Vargas Llosa sigue siendo válido en la actualidad, quizá porque aunque las influencias se hayan desplazado, el patrón de pensamiento se ha mantenido: los grandes referentes de entonces, Rusia, China, se han desacreditado crudamente y transformado, quedando en su lugar un espacio vacío, un espectro, una Utopía, a donde se acude en el momento de defender banderías.
Dice Vargas Llosa:
El libro [de Judt] quiere responder a esta pregunta: ¿por qué, en los años de la posguerra europea y más o menos hasta mediados de los años 60, los intelectuales franceses, de Louis Aragon a Sartre, de Emmanuel Mounier a Paul Éluard, de Julien Benda a Simone de Beauvoir, de Claude Bourdet a Jean-Marie Doménach, de Maurice Merleau-Ponty a Pierre Emmanuel, etcétera, fueron pro soviéticos, marxistas y compañeros de viaje del comunismo? ¿Por qué resultaron los últimos escritores y pensadores europeos en reconocer la existencia del Gulag, la injusticia brutal de los juicios estalinistas en Praga, Budapest, Varsovia y Moscú que mandaron al paredón a probados revolucionarios? 
Comunistas o socialistas, existencialistas o cristianos de izquierda, sus colaboradores discrepan sobre muchas cosas, pero el denominador común es un antinorteamericanismo sistemático, la convicción de que entre Washington y Moscú aquél representa la incultura, la injusticia, el imperialismo y la explotación y éste el progreso, la igualdad, el fin de la lucha de clases y la verdadera fraternidad. No todos llegan a los extremos de un Sartre, que, en 1954, luego de su primer viaje a la URSS, afirma, sin que se le caiga la cara de vergüenza: "El ciudadano soviético es completamente libre para criticar el sistema".
Un pensamiento dogmático, y sin duda con conocimiento de causa, sólo salvado por las excepciones recordadas por Vargas Llosa: Camus, despreciado y apartado, Mauriac, Malraux. 
Más allá de las explicaciones de Judt, aceptadas por Vargas Llosa, acerca del porqué de tal posición tuerta y dogmática ([Tony Judt] dice que, además de la necesidad de hacer olvidar un pasado políticamente impuro, detrás del izquierdismo dogmático de estos intelectuales, había un complejo de inferioridad del medio intelectual, por la facilidad con que Francia se rindió ante los nazis y aceptó el régimen pelele del Mariscal Pétain, y fue liberada de manera decisiva por las fuerzas aliadas encabezadas por Estados Unidos y Gran Bretaña.) lo que es valioso de esta nota suya, es la evocación de una generación que tiñó a las siguientes: sus ecos se podrán encontrar en los posteriores intelectuales, quizá ya no en la primera línea, pero probablemente sí entre multitud de educadores, profesores, periodistas, críticos, que diariamente influyen sobre la vida colectiva, a veces con una mala fe clamorosa.

domingo, julio 27, 2014

Nacionalismo y negocios

En El Confidencial, José Antonio Zarzalejos sopesa las declaraciones de Jordi Pujol:
Lo más grave para CDC, Mas y el proceso secesionista es que Jordi Pujol representaba el compendio de valores “del país”, los que justificaban históricamente la decisión de cambiar el rumbo después de un cuarto de siglo de colaboración del pujolismo con los sucesivos Gobiernos de España y también el crisol de las reivindicaciones catalanistas al Estado, entre ellas el “expolio fiscal” (“España nos roba”), el clientelismo de determinadas regiones del sur (Andalucía y Extremadura) y el enorme esfuerzo fiscal de los catalanes frente al de ciudadanos de otras comunidades. Todos estos argumentos pierden fuerza -la que pudieran tener- cuando el que los ha elaborado se confiesa un defraudador a la Hacienda Pública durante más de tres décadas.
En CDC y en la Generalitat se suponía ayer que la confesión de Pujol no es el final de la historia de las finanzas de su familia, sino sólo el comienzo. Ya han surgido acusaciones de comisiones cobradas (el 3%) por adjudicación de contratos no sólo, supuestamente, por el partido, sino por él o sus familiares y sospechas de que los Pujol disponen de una saneada fortuna colocada, además de en Andorra, en otros paraísos fiscales. “La situación, además de dramática, se ha convertido también en un tanto sórdida”, declaraban fuentes que pedían el anonimato porque se reprochaba a Pujol que la confesión “sea mala hasta en el estilo” y “farragosa además de opaca”. Por otra parte, se subrayaban también las omisiones de la declaración de autoinculpación tal como la opacidad sobre la cantidad depositada fuera de España, el administrador que gestionó ese dinero por mandato de Pujol, cuál de sus hijos se hizo cargo después de la gestión de ese dinero y la razón por la que el ex presidente de la Generalitat ha hecho pública su confesión ahora y no antes (...)

domingo, junio 29, 2014

Evans, LaFaro, Motian


Bill Evans en una foto junto a Scott LaFaro y Paul Motian, en el Village Vanguard, quizá descansando entre grabación y grabación...LaFaro mira la pequeña mesa, una taza de café, una o dos botellas de agua...Evans y Motian miran a alguien fuera del cuadro, a la izquierda. Un minuto excepcional, el momento en que grababan para siempre algunas de las mejores obras que se hayan tocado con un piano, un contrabajo, y una batería...Diez días después, LaFaro se estrellaría con su auto contra un árbol, y Evans entraría en shock...Diría Motian "Bill was in a state of shock. Look at my gig book: nothing, nothing, nothing with Bill, until December. Bill was like a ghost".
Ese sábado 25 de junio de 1961, the trio played five sets, about two and a half hours' worth of music. The numbers ran between five and ten minutes a turn. In the first three sets, knowing that the machines were running, they didn't repeat numbers, playing a lilting "Waltz for Debby," a hushed "My Foolish Heart," a floating 'Alice in Wonderland," and an up-tempo "My Romance." Then, for the first time that day, Evans played "I Loves You, Porgy." In the last set, they ran back over numbers from the first few sets. By then, it was late, a long day's hard work, and they finished with a number by LaFaro, a strange 9/8 Zen thing called "Jade Visions." Throughout the recordings, you hear the crowd noise: glasses tinkle and conversation goes on, a counterpoint of forty-year-old flirtation and talk. Orrin Keepnews said, "I remember listening to the tapes and saying, 'There's nothing bad here!' Normally, you can cut one or two things right away, and there was nothing bad." [Adam Gopnik, The New Yorker]

domingo, mayo 25, 2014

Independencia y futuro en el Río de La Plata


Antonio Berni- Desempleo, 1934. En New American Paintings
Domingo 25 de mayo...doscientos cuatro años atrás, se tomaba el primer paso, ambiguo, como todos los hechos que van formando la historia, del nacimiento de Argentina. Todavía no se hablaba de tal, sino de una Junta de Gobierno en representación del Rey...que destituía a su representante, el Virrey. Poco a poco, por la puja entre partes interesadas y la presión militar española, lo que quizá hubiera sido una representación americana a las Juntas de Cádiz, se fue convirtiendo en un gobierno independiente. Que primero se llamó Provincias Unidas del Río de La Plata, que se inició representando el territorio del Virreinato, y que sólo seis años después se declaró independiente, y sólo sesenta años después, tras cerrar la guerra con Paraguay, dejó de reclamar otros territorios virreinales que los que finalmente abarcó Argentina.
Sesenta años llevó fijar el ámbito, la cultura, la administración, la ordenación, de un nuevo país. Ese país ya tenía muy poco que ver con el que pensaron y pelearon entre 1806 y 1825 otras gentes, unas que venían de trescientos años de vida colonial, forjada en una América cerrada. La que se consolidó entre 1850 y 1880 tenía poco, muy poco que ver con sus comienzos.
Y doscientos años después, ¿a dónde va Argentina? ¿alguien es conciente de lo que se avecina? ¿alguien está dispuesto a volar más alto que un gorrión? Desde hace treinta o cuarenta años hay signos evidentes de cambio, en la cultura, el pensamiento, en la sociedad, en las relaciones internacionales. Es necesario unir las líneas de puntos, y ver a dónde marcha el camino...Y preguntarse si es lo que queremos y esperamos.

domingo, mayo 18, 2014

Cataluña en el espejo de Ucrania

Dos artículos (1,2) de los últimos días reflejan un proceso catalán peligrosamente parecido al que sucede todavía en Ucrania, con una gran diferencia: el proceso separatista ucraniano está soportado, alentado y dirigido por el ex imperio ruso, pero el catalán está basado sólo en las fuerzas "nacionalistas", mayoritariamente izquierdistas, propias de la región, y si tienen algún respaldo externo, éste es el de aliados de la misma categoría: nacionalistas independentistas europeos con sus mismas pretensiones. Frente a los proyectos de la "Asamblea Catalana", es fundamental que cada uno de nosotros tenga presente el carácter "democrático" de las milicias separatistas, tomando organismos de gobierno, organizando plesbicitos con tanques en la calle, y milicianos yendo a buscar democráticamente el voto de cada ciudadano a su casa si es necesario, y con ametralladora a la vista, si cuadra...
La gran diferencia de respaldos entre ambos separatismos, afortunadamente, hace improbable el desarrollo completo del plan catalán, que representa menos de la mitad de la población involucrada. No hay un "vecino amigo" que vaya a poner miles de voluntarios armados y disciplinados para torcer y asegurar el rumbo deseado. Aunque históricamente estos movimientos han podido contar con una solidaridad internacional inagotable, y esos voluntarios pueden llegar...Atención, cada uno debe leer con mucha atención lo que sucede...
De los artículos mencionados, dos o tres párrafos que reproducen planes de la dicha Asamblea. Sin referencias al origen de los documentos, no hay duda de que reflejan sus contenidos:
(...) La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ya tiene previsto hasta el más mínimo detalle de sus futuras actuaciones dependiendo del desarrollo del proceso catalán. Los dos últimos escenarios que contempla su hoja de ruta descartan el referéndum independentista del 9 de noviembre por motivos diferentes. Uno de ellos es la imposibilidad de celebrar la consulta porque la situación política o social no lo permita o no haya garantías suficientes; el otro es debido a que la Generalitat esté “política y jurídicamente intervenida por el Estado español”. En ambos, la ANC reserva un papel 'estelar' a la sociedad civil en todos los pueblos, que han de comportarse como auténticos 'guardianes' del referéndum.
Ante estas posibilidades, la ANC ha dispuesto diversas estrategias: si la Generalitat sigue vigente, ha de pedir “el amparo de las instituciones europeas para celebrar el referéndum inmediatamente, decidir la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones que adquieran el carácter de plebiscitarias”. Pero advierte que si las circunstancias también hacen esto imposible “y la intervención europea no llega a tiempo”, sería preciso constituir luego la Asamblea de Cargos Electos “como representantes del pueblo catalán para proceder a la declaración de independencia". Esta asamblea también se constituiría en el caso de que la Generalitat sea intervenida por el Estado español.
También asegura que en el caso de intervención del Gobierno autonómico por parte de Madrid, “es muy probable que la conducción de todo el proceso hasta la declaración de independencia recaiga de forma especial en los ayuntamientos catalanes y en la sociedad civil organizada”. La articulación del proceso, en este caso, recaería en una Asamblea de Alcaldes, que debería constituirse a partir del 9 de noviembre y ponerse a las órdenes del presidente de la Generalitat
Lo más curioso, sin embargo, es el papel reservado a la “sociedad civil”. En cualquiera de los dos escenarios descritos, “el papel de la sociedad civil será fundamental para conseguir los objetivos finales En cada pueblo y barrio de las ciudades catalanas, sería preciso estructurar ‘organizaciones unitarias’ que, de acuerdo con las instituciones del país, trabajasen en dos líneas prioritarias: mantener la actividad normal de todos y organizar movilizaciones masivas pacíficas, puntuales, ágiles y espectaculares que centre permanentemente la atención de todo el mundo”. En otras palabras, algo así como los guardianes de la revolución que se formaron en determinados regímenes del siglo pasado.
(...) La plataforma soberanista también considera imprescindible “diseñar las diferentes medidas de presión democrática a los alcaldes que se muestren reticentes” y subraya que “la ANC ha de ser un sujeto muy activo en el periodo de campaña oficial para la consulta”. Para ello, destaca que “las asambleas territoriales de la ANC han de organizarse para disponer de interventores en todas las mesas y de equipos de apoyo logístico que puedan actuar en cualquier lugar y en cualquier momento”.

jueves, mayo 01, 2014

Cataluña, intransigencia al borde de la violencia


José Antonio Zarzalejos (entre otros muchos) advierte sobre  el deterioro de la confrontación política en Cataluña, que ve deslizarse hacia formas violentas. La intransigencia de una minoría tensa las cuerdas, encontrando sólo silencio por respuesta. Como él, son muchos los que advierten de que no es posible continuar cediendo todo el espacio a quienes parecen dispuestos a llevar Cataluña a un desastre. Qué dice Zarzalejos:
Todo el que quiera saberlo, lo sabe. Pere Navarro, agredido el pasado domingo cuando asistía a una ceremonia religiosa de carácter privado, viene percibiendo “miradas de odio” (sic) y recibiendo “insultos” (sic) desde hace ya mucho tiempo. Ayer lo relató sin dramatismo y con concisión en la cadena SER. Pero en conversaciones anteriores y personales, incluso con periodistas, el primer secretario del PSC había mostrado su preocupación por un clima de tensión que podía manifestarse de manera violenta. Ha ocurrido, y su intensidad ha sido mínima aunque sintomática. No hay que elevar la anécdota a categoría, pero en modo alguno reducir el episodio a la nadería. No saquemos consecuencias exorbitadas, pero extraigamos las consecuencias justas.
Y las más justas –digan lo que digan los independentistas radicales (aunque la mayoría no lo sea)– consisten en una presión social que invita al silencio de los que discrepan con el paradigma de la corrección política en Cataluña: la adhesión al secesionismo. Lo ha denunciado lúcidamente el catedrático Manuel Cruz en su libro Una comunidad ensimismada (Editorial Catarata). Cruz, que encabeza la Asociación de Federalistas de Izquierdas, es catedrático de Filosofía y uno de los académicos más acreditados en esa rama.
El autor se refiere a la “espiral de silencio” que se estaría produciendo en Cataluña. Semejante tesis no se admite en la Cataluña oficial, pero es cierta. Ocurre lo que Cruz describe: “Cuando se intenta plantear esta cuestión en el espacio público catalán, las respuestas más o menos afines al oficialismo” consisten en tildar de “exagerado” o de “caricaturesco” este planteamiento. Y sigue Cruz: “O por decirlo con un poco más de precisión: atribuyen a este la imperdonable falacia de convertir la anécdota (de algunas situaciones particulares) en categoría (de una presunta intimidación generalizada)”.
Estas citas textuales del libro de Manuel Cruz están escritas por su autor este mismo año 2014 y en el libro citado, en el que el filósofo advierte igualmente de la tendencia que se registra en Cataluña al unanimismo, así como el homogeneísmo o “tendencia a considerar a la comunidad catalana como una realidad homogénea. Pero hay más: Cruz, en el epílogo, refleja “la afirmación” del conseller de Cultura de la Generalitat (Ferran Mascarell) días antes de la Diada del pasado año, de “que sólo se pueden oponer a la creación del Estado catalán, los autoritarios, los jerárquicos y los pre-demócratas, o los que confunden España con su finca particular”. Preocupante.
El puñetazo a Pere Navarro es una llamada de alerta a los catalanes sensatos, gente que en su inmensa mayoría lo son y que supieron mantener su nacionalismo alejado de dos vectores perniciosos: apartaron cualquier tipo de carácter étnico en su identidad catalana y cortaron de raíz las acciones terroristas de la banda Terra Lliure. Pero la exacerbación de posiciones conduce –y aquí lo he escrito varias veces, y lo he hecho en La Vanguardia– a que en Cataluña se corra el riesgo de abertzalización en el peor de los sentidos. Y los más vulnerables a esta presión son, precisamente, los socialistas. Por una razón: el PSC se ha negado a acompañar a CiU, ERC, ICV y CUP en su navegación secesionista, rompiendo así el eje de un catalanismo que ha dejado de serlo para migrar a una nueva versión sideralmente alejada del autonomismo de otros tiempos.
El hecho de que pueda haber manifestaciones de violencia de signo contrario –por ejemplo, el asalto al Centro Blanquerna en Madrid– no autoriza a disminuir, edulcorar o tratar con eufemismos o contemplaciones la agresión a Pere Navarro. No caben violencias de compensación ni suponer que un puñetazo es más o menos sintomático que la irrupción de energúmenos en un centro de carácter cultural. La alerta que provoca el puñetazo al dirigente socialista, lo es para todos, pero, en especial, para los catalanes de toda clase y condición, estén donde estén ideológicamente.
Nada de lo que ha sucedido y de lo que puede suceder, no por previsto o supuesto, es menos grave. El deterioro del llamado espacio público catalán es evidente y el puñetazo a Navarro es algo así como un pantallazo de la realidad que allí se vive. Más vale prevenir que curar y mucho más advertir a tiempo que lamentar a destiempo. La vida pública en Cataluña se está deteriorando, se adensa el silencio de unos, las redes sociales están inflamándose y algunos de los intelectuales orgánicos del secesionismo radical han penetrado en el terreno de la radicalidad que atribuyen a otros y en otros lares. Mucho cuidado.

martes, abril 29, 2014

Catalanismo por fuerza en Wikipedia

Portada de Tirante el Blanco, Valladolid, Diego de Gumiel, 1511
El pancatalanismo extiende su militancia a Wikipedia. El nacionalismo catalán es más conciente que nadie que ganar la batalla cultural es un paso fundamental dentro de su guerra por la independencia, y Wikipedia es uno de sus frentes desde hace mucho tiempo. Más aún, no sólo ofrecen su versión en catalán (Viquipèdia), sino que intervienen y transmutan todo aquello que esté relacionado con sus objetivos "nacionales" en otras lenguas (no sólo español, sino inglés, alemán, francés y otros). Así, es común encontrar en autores de distintas nacionalidades la aceptación de afirmaciones que, al interior de las culturas valenciana y balear serían totalmente cuestionadas. La mayor de ellas es la apropiación de la cultura e historia valencianas, de tal forma que la sociedad valenciana comienza en 1237, con la entrada del Rey Jaime a Valencia, descartando cualquier influencia de la raíz social local. Las apropiaciones y tergiversaciones se extienden a un gran número de artículos relacionados con sus objetivos. Así, de los que se pueden seguir rápidamente, se pueden inventariar estos (indicados por su nombre en Wikipedia):
Literatura en catalán, en cuya versión en español declaran en la primera línea del artículo "La literatura en catalán es la escrita en la lengua catalana, llamada valenciano en la Comunidad Valenciana", una línea que no repiten en otras versiones (salvo en alemán). Pueden encontrarse apropiaciones del Siglo de Oro Valenciano, y de todos los autores valencianos de esta época. Como una burla, la referencia "Literatura en valenciano", redirije a este artículo.
Valenciano, donde se define que "Valenciano, lengua valenciana o idioma valenciano (valencià, llengua valenciana o idioma valencià en valenciano), es el glotónimo usado en la Comunidad Valenciana para referirse al catalán". Es curioso observar que el encabezado del artículo afirma el carácter de dialecto del catalán de la lengua valenciana, pero que, en el desarrollo posterior, aparece con más claridad el orígen diferencial de la lengua, aunque omite cualquier referencia a la lengua hablada bajo dominio árabe. A tal punto, que se transcribe, entre los antecedentes del siglo XIV, se encuentra este texto de Antoni Canals, de 1395:
perque yo, a manament de vostra senyoria, el l'he tret de lati en nostra vulgada lengua materna valenciana aixi com he pogut, jatssessia que altres l'hagen tret en lengua cathalana.
Asimismo, este artículo está calificado como falto de fundamentación en fuentes válidas.
Reino de Valencia, que propone dos argumentos difícilmente sostenibles (y nada fundamentados): que la influencia mozárabe previa a la formación del reino no tiene importancia, y que el repoblamiento fue mayoritariamente catalán. También aquí, sólo aserciones. Este artículo también tiene una observación de los moderadores de Wikipedia por falta de referencias.
Idioma catalán, afirma el carácter de dialectos del catalán a las lenguas valenciana, balear y murciana, entre otras.
Dialectos del catalán, en la misma línea.
Joanot Martorell: curiosamente, no hay en el artículo ni una sola referencia al catalán en el artículo. Sin embargo, en el cuadro de resúmen, tanto para mencionar la lengua materna, como para mencionar la lengua en que escribe, se registra "catalán(valenciano)". Sin embargo, en el artículo sobre Tirante el Blanco, sólo se refiere a la lengua valenciana...como Martorell mismo lo hizo siempre.

Comunidad Valenciana, a pesar de describir mejor la historia previa a la reconquista de Jaime, repite los argumentos acerca de la repoblación que usa el artículo sobre el Reino de Valencia. Este artículo adolece de números que expliquen cómo una población que nunca dejó de ser más o menos cristiana, en poco más de cien años fue repoblada por catalanes.
Conflicto lingüístico valenciano; algo más equilibrado que otros artículos, por lo menos reconoce la existencia de un conflicto en la genealogía de la lengua, y la existencia de más de una opinión. Irónicamente, acusa a la contraparte de no fundamentada, afirmando la suya como "estrictamente lingüística".

Así se puede seguir, por largo rato, recorriendo artículos relacionados, entreviendo afirmaciones no fundamentadas, verdades dichas a medias, verdades omitidas, desacreditaciones, apelaciones a la autoridad, e incluso apropiaciones indebidas de la obra de los fundadores. Lo menos que se debería exigir es apertura de ideas y neutralidad. Esto en muchos casos no se cumple, y en algunos de los artículos las impugnaciones por falta de fundamentación son explícitas por parte de los moderadores.

Lo que también muestra esta "invasión conceptual" es la anemia de la respuesta: Si alguna vez hubo un Siglo de Oro valenciano, no sucede así ahora. En la Universidad de Valencia el catalanismo impone sus banderas, la Academia secunda sin crítica las instituciones catalanas de la lengua, y fundamentalmente, no existen personas o publicaciones que pesen en la opinión. Existen destacados estudiosos (aquí hablamos de Francisco Almela y Vives, Antonio Ubieto Arteta, Vicente Luis Simó Santonja), pero ni son tantos, ni son tan conocidos (o reconocidos) o mencionados. La historia de la región valenciana previa a Jaime está pendiente de ser investigada a fondo. Frecuentemente se encuentran evidencias de la continuidad de la sociedad, su cultura y su lengua, en el mismo campo contínuo de toda la nación española, y resulta poco realista la pretención de los publicistas catalanistas, de apropiarse de las raíces de todas las culturas vecinas.
¿Veremos en el futuro una descripción más equilibrada de la lengua, cultura y sociedad mediterránea?

La imagen de Tirante el Blanco, en Cervantes Virtual, Cervantes y Don Quijote, Daniel Eisenberg.

domingo, marzo 23, 2014

Martín de Riquer

Martín de Riquer, muerto en septiembre del año pasado, recuerda que también se puede pensar en Cataluña como una parte de España. Habiendo vivido casi un siglo, ha sido actor y testigo de la evolución catalana hacia el descarrile nacionalista, participando del desarrollo de una vida cultural propia, usando y estudiando su lengua, pero haciéndolo naturalmente dentro de los matices de la sociedad española. Riquer ha sido un ejemplo de que Cataluña tendrá particularidades, pero explicadas dentro de España, como lo es la vida e historia cultural de Andalucía, Valencia o Asturias. España es la articulación y evolución de una nación única, divergiendo primero, en la descomposición romana, y confluyendo después, en un largo camino de más de dos milenios. Riquer, filólogo e historiador de la literatura española, desarrolló una gran obra especialmente acerca del medioevo literario, una labor que, simplemente desentrañando raíces y asociaciones, pone sobre la mesa los puntos comunes nacionales, si de nación se pudiera hablar en el medioevo.
Ejemplos de su visión pueden encontrarse en sus estudios del Quijote, las "leyendas catalanas", o el Tirant Lo Blanch.
Su versión comentada del Quijote está probablemente entre las mejores presentaciones de la novela, aclarando su contexto, ubicando en los antecedentes de la época, explicándolo en las corrientes literarias y culturales de España y Europa . En particular, en aquellos capítulos que conciernen a Cataluña, no se desprende de su glosa al Quijote que Cervantes recorra dos naciones distintas con sus personajes. No hay en sus comentarios y análisis ningún énfasis en diferencias nacionales, ni en literaturas separadas: en la lengua, más bien particularidades sociales y dialectales. Su aproximación al Quijote está hecha desde un punto de vista español.
Riquer dedicó su libro " Llegendes històriques catalanes" a la explicación histórica de algunos mitos locales, alguno de los cuales resultaba "fundacional" del catalanismo. Preguntado alguna vez sobre esto, su respuesta está lejos de la mistificación:
-¿Cree que alguien puede ofenderse al descubrir por su libro que la leyenda de las cuatro barras nació de un demasiado imaginativo historiador valenciano y a partir de una crónica castellana?
-No, nadie, porque es un hecho. Las leyendas son leyendas, y punto. No hay que confundirlas con la historia y no hay nada que discutir. Así es.

-Entre esos datos objetivos que son un hecho está la falsedad del Llibre de fets d"armes de Catalunya, tal como usted especifica en el prefacio de su libro.
-Sí, es un libro que se suponía escrito por Bernat Boades en 1420, y durante años se creyó verdadero. Eso hacía pensar que las leyendas históricas catalanas estaban muy definidas en el siglo XV. Pero luego se descubrió que era una falsificación del siglo XVI, y las cosas cambiaron mucho.

-La leyenda de las cuatro barras del escudo de Guifré el Pelós, afirma en su libro, es un invento de gente culta. Un historiador con imaginación la toma prestada, y los intelectuales románticos y de la "Renaixença" la ensalzan hasta hacerla muy popular.
-Tan popular que sería difícil encontrar hoy a un catalán culto que no la conozca. Si fuera cierto que el emperador franco mojó los dedos de Guifré el Pelós en sus heridas de guerra y los pasó luego por el escudo dorado, formando las cuatro barras verticales que dieron lugar al emblema heráldico, tendríamos que aceptar que ese escudo fue creado a finales del siglo IX. Y los escudos no nacieron hasta el siglo XII, cuando los reyes empezaron a luchar con el rostro cubierto por el yelmo y necesitaron un lugar visible donde hacer ver al enemigo sus señales de referencia.
 
Finalmente, en su introducción al Tirant Lo Blanch no existen referencias a Cataluña: circunscribe su comentario al carácter valenciano de Joanot Martorell y las circunstancias evocadas en la historia, siempre en el interior de la sociedad, "en un momento floreciente y brillante de la historia de Valencia".
Parecen referencias intrascendentes, pero basta ver el tratamiento de Martorell o su obra en Wikipedia, sólo por hablar de una cita "neutral", para comprender el alcance de la actitud de Riquer.
En el mismo reportaje mencionado antes, el entrevistador pregunta a Riquer sobre el catalanismo:
 -¿Profesa usted algún tipo de catalanismo?
-¿Qué quiere decir?

-¿Cuál es su forma de ser catalán?
-La normalidad absoluta. La regularidad. Cuando un libro requiere que lo lea en catalán, lo leo en catalán. Si necesita que lo lea en castellano, lo leo en castellano. Y hago lo mismo cuando me planteo la escritura de algún trabajo. [...]. No tengo ningún criterio respecto al nacionalismo. Cuando estudio y escribo pienso en otras cosas.

domingo, marzo 16, 2014

La aberración catalana vista de revés

José Antonio Zarzalejos, en El Confidencial, cambia el punto de vista sobre Cataluña, dándo vuelta el problema: ¿qué pasará en una Cataluña independiente, con los habitantes que deseen permanecer españoles? Y la pregunta no es solo una cuestión de sentimientos, si acaso, como probablemente proponga Convergència Democràtica de Catalunya, para ser ciudadano catalán habrá que saber la lengua catalana y conocer la "historia catalana"...Las alternativas de Zarzalejos son civilizadas, dentro del desgarro brutal que implican. Sin embargo, dada la existencia de fracciones nacionalistas extremas, como se ha observado repetidamente en el curso actual de las cosas, otras soluciones mucho más violentas, como Crimea lo está poniendo sobre la mesa, serían posibles. Las  palabras de Zarzalejos:
Mañana está previsto un referéndum vinculante en Crimea para resolver sobre la incorporación de la península ucrania a Rusia, después de que su Parlamento haya declarado unilateralmente la independencia del territorio. La consulta es ilegal como han denunciado los Estados de UE porque viola la Constitución de Ucrania. Y siendo ese un problema sustancial, no es el único. De prosperar la secesión-anexión de Crimea a Rusia, ¿qué ocurrirá con los ucranios que allí viven? ¿Y con la minoría tártara? ¿Serán rusos o serán ucranios? ¿Extranjeros o nacionales? No es una pregunta provocativa, ni mucho menos una ocurrencia.
En Gran Bretaña se está planteando, todavía tímidamente, qué ocurriría con los británicos que quisieran seguir siéndolo en una Escocia eventualmente independiente, abogándose -eso sí, por parte del secesionismo- por la doble nacionalidad que, no obstante, comportaría enormes complicaciones porque los británicos en Escocia serían ciudadanos de la Unión y los meramente escoceses, no.
Aquí, y en relación con una eventual independencia de Cataluña, la cuestión de la nacionalidad de los catalanes que deseasen seguir siendo españoles la planteó en términos muy serios y documentados el ex presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, en un artículo publicado el pasado 23 de enero en La Vanguardia titulado Ciudadanos de Catalunya. Explicaba el catedrático de Derecho Constitucional cómo se decidió la nacionalidad en las repúblicas bálticas cuando accedieron a la independencia tras la caída de la URSS: los ciudadanos de Estonia, Letonia y Lituania “son hoy quienes lo eran en esos Estados antes de 1940 (cuando se los anexionó la URSS) o sus descendientes. Con lo que han quedado privados de esa condición una buena parte de quienes hasta la independencia habían actuado como ciudadanos: entre el 30% y 40% de los votantes en los respectivos referéndums sobre la independencia de Letonia y Estonia, no son ya ciudadanos”.
Aunque Rubio Llorente da por seguro que -como en Escocia- “una Catalunya independiente ofrecería su nacionalidad a todos los españoles que en ese momento vivan allí” (en el Congreso del CDC se va a acordar que para ser catalán nacional será preciso conocer la lengua y la historia de Cataluña), el problema tiene más derivaciones y de alta sensibilidad. Porque aunque se ofreciese esa nueva nacionalidad, no puede ser impuesta dice el profesor con buen sentido. Y añade: “Los nacionales del estado predecesor tienen derecho a seguir siéndolo aunque continúen viviendo en el nuevo, que no puede expulsarlos ni privarlos de otros derechos que los políticos.” El canadiense Stephane Dion, urdidor de la ley de claridad para Quebec, se manifestó en la misma línea el pasado miércoles en Madrid. Traído a Barcelona, Tarragona y a la capital de España por los Federalistas de Izquierdas, Dion fue muy claro: un referéndum de independencia consiste también en declarar extranjeros a parte de la población del territorio.
Oriol Junqueras y la doble nacionalidad
¿Cómo sería entonces la situación? Rubio Llorente la imagina así: “En ese marco obligado, no es disparatado imaginar que un número significativo de los españoles que viven en Catalunya pudieran desear seguir siéndolo sin salir de ella y lo hagan valer ante las autoridades catalanas y españolas. Como esa nacionalidad conlleva la europea y la naturaleza humana es desfalleciente, es posible que esa opción resultara tentadora también para otros, pero bastaría con que se inclinaran por ella quienes en el referéndum votaron en contra de la independencia para que el Estado fruto del alumbramiento naciera con una grave malformación: una democracia en la que no puede votar ni tiene derechos políticos el 40% de los habitantes”.
Los independentistas escoceses insinúan que la solución sería la doble nacionalidad; lo mismo que ha mantenido Oriol Junqueras, líder de ERC, que en declaraciones hechas en septiembre del año pasado apeló a los “lazos emocionales” de ciudadanos catalanes con el resto de España. Sin embargo, Madrid no estaría en la obligación de resolver ese problema a una Cataluña separada, lo que podría provocar un éxodo de una parte de su población. Problema de dimensiones enormes sobre el que no se ha oído por el momento ninguna prevención o reflexión de parte de los estudiosos de la independencia de Cataluña en el Consejo Asesor para la Transición Nacional.
Rubio Llorente, concluye su reflexión sosteniendo que “ni los más ardientes independentistas escoceses o catalanes pueden ignorar el hecho de que aunque los estados se separen, no sería posible establecer una separación nítida entre los pueblos, porque los vínculos de todo género que unen a las personas que los forman vienen de muy lejos, son muchos y sólidos. Tantos, que desde hace siglos los habitantes de España se han visto y han sido vistos como integrantes de una de esas unidades que a partir de finales del siglo XVIII se llamaron naciones. Y es que es mucho más fácil salir del Estado que salir de la nación. Y más fácil aún debería ser lograr que la estructura del Estado se acomode a la complejidad de esta nación de naciones. Un empeño por el que merece la pena seguir luchando.”
Lo que plantea el proceso soberanista en Cataluña no es sólo un problema político y económico (este último es sobre el que el Gobierno está incidiendo de manera más reiterada). Plantea también un gran problema de carácter social porque ante la ruptura de una de las identidades de los ciudadanos de Cataluña -el grupo más numeroso se siente catalán y español según todas las encuestas- se quiebra también el concepto individual de nacionalidad, apareciendo, si la hipótesis secesionista se consumase, eso que Rubio Llorente denomina una “grave malformación”. Otra más, habría que añadir, y no sopesada, por quienes en Cataluña han puestos en marcha la maquinaria de la independencia y que se están dando de bruces con obstáculos de todo orden que hacen cada día más inverosímil que el órdago separatista prospere.
El referéndum de Crimea -a todas luces ilegal- reverdece, como en su momento la independencia de las repúblicas bálticas de la URSS, la inquietud sobre la suerte de minorías -la ucrania, la tártara- y nos obliga aquí, en España, como también está ocurriendo en Gran Bretaña, a preguntarnos qué pasaría con los millones de catalanes que quieren seguir siéndolo a la vez que españoles. La propuesta de Oriol Junqueras -la doble nacionalidad para quien la quiera- se acomoda mucho más a un deseo unilateral que a una planificación de las consecuencias de su improbable iniciativa en el que tantos, y con tanta ignorancia de sus reales consecuencias, le acompañan.