domingo, mayo 12, 2013

Aragonesistas contra el catalanismo

 Declaración aparecida esta noche en multitud de diarios y otros medios españoles: "Los aragonesistas retan a la Generalitat a 'que envíe a los Mossos si quiere imponer el catalán por la fuerza'", basada en un cable de Europa Press o EFE. No encuentro a su autor, que parece remitir a una declaración del PAR (Partido Aragonés); quizá mañana la nota esté en el sitio del PAR, o aparezca con alguna firma en su sitio oficial, lo que esta noche no sucede. Sea oficial o no, es una contestación airada a la interminable pretención del nacionalismo catalán de imponer su dominación no sólo a todos los habitantes de su comunidad, hablen catalán o castellano, sino a sus vecinos aragoneses, valencianos, baleares, y aún manteniendo aspiraciones sobre regiones de Francia (Pirineos Orientales), e incluso sobre Alguer, en Cerdeña.
Lo que sigue es su publicación en El Economista, entre otros medios (1, 2, 3):
El Partido Aragonés (PAR) en la zona oriental ha retado a la Generalitat de Cataluña a que envíe a los Mossos d'Esquadra "para imponer el catalán por la fuerza".
Así, ha mostrado su indignación con las formaciones nacionalistas catalanas, a quienes ha acusado de "imperialistas y totalitarias por inmiscuirse en la política aragonesa, por lanzar amenazas y por los insultos y vejaciones que están recibiendo los aragoneses".
Los aragonesistas retan incluso a la Generalitat catalana a "que envíe a los Mossos d'Esquadra si quiere imponer el catalán por la fuerza, pero los aragoneses seguiremos aquí y vamos a defender nuestra lengua, cultura e identidad aragonesas con uñas y dientes".

El PAR del Aragón oriental también ha calificado de "aberrante" que "una Comunidad autónoma que no respeta la Constitución española, y que no acata las decisiones judiciales, hable ahora de leyes y de legitimidad".

Asimismo, ha indicado que la Generalitat de Cataluña lo que tiene que hacer es "acatar las leyes y devolver el arte sacro de las parroquias aragonesas, que está secuestrado en Lérida; dejar de poner palos en las ruedas a la Travesía Central del Pirineo, aceptar la creación de un Consorcio interautonómico respecto al archivo de la Corona, no apropiarse del Ebro y dejar de manipular la Historia de la Corona de Aragón".

"Es curioso que los catalanistas hablen todo el día de Filología y lingüistas y resulta que el creador y normalizador del catalán no era lingüista, sino que era químico, que reglamentó el catalán, que hasta 1906 se consideraba un dialecto del provenzal y se le llamaba lemosín", ha afirmado el partido.

Durante los últimos años, las Asambleas y Comités del PAR de multitud de municipios del Aragón oriental como La Codoñera, La Cañada de Verich, Altorricón, Fraga, Azanuy-Alíns, Monzón, Aguaviva, Peralta, Monroyo, Fuentespalda, Benabarre y La Ginebrosa se han manifestado siempre en defensa del aragonés oriental.

El PAR oriental ha aseverado que la Comunidad aragonesa "no es colonia de nadie y, menos, de un territorio que durante siglos estuvo subordinado al Reino de Aragón".

"Van a llevarnos a la ruina"

Fuentes aragonesistas han señalado que "los pancatalanistas se creen que son los gendarmes de España y desde Madrid se les consiente todo por la geometría parlamentaria. Ya está bien. Hay que pararles los pies o van a llevarnos a todos a la ruina. Quieren separarse de España pero, sin embargo, no dejan de meter sus narices en todos los asuntos de las demás comunidades autónomas, algo que es inaceptable".

Por ello, "animamos a valencianos y mallorquines a colaborar conjuntamente para parar la imposición catalanista que llevamos sufriendo desde hace más de 30 años, estamos en unos momentos históricos".

"El nacionalismo catalán se comporta exactamente igual que los movimientos totalitarios y fascistas del siglo XX, los cuales querían controlar políticamente países vecinos y se anexionaban territorios ajenos. Todos recordamos cómo sobrevino la II Guerra Mundial", ha recalcado el partido.

Asimismo, el PAR del Aragón oriental ha subrayado que el tripartito de izquierdas aragonés --PSOE, IU y Chunta Aragonesista-- "está sometido al nacionalismo catalán".
Está visto que el afiebrado nacionalismo catalán atropellaría no solo a la mitad de la población de Cataluña que no está dispuesta a votar una nación a su medida, sino también a sus vecinos objetivo de su "país catalán", y así se puede ver no sólo en sus avances sobre "su" franja en Aragón, sino también sobre la Comunidad Valenciana, que de buena gana anexarían. Es notable ver cómo una minoría logra mantenerse e imponer su posición frente a una población casi no representada. ¿Sucedería algo parecido si en la Comunidad Valenciana trinfara una coalición valencianista asociada a todo lo que no sea Partido Popular? Probablemente veríamos algo parecido, como parece prefigurarse en sus opiniones e iniciativas. ¿Obligarían a estudiar sólo en valenciano (que ahora sería catalán)? sería posible, si ya ahora el canal de la Generalitat sólo (o casi) transmite en valenciano, con la ridícula situación de que sus periodistas preguntan en valenciano, y sus interrogados responden en castellano...

domingo, abril 28, 2013

Pérez-Reverte sobre el gobierno "popular"

Un par de comentarios de los últimos días son particularmente duros con la estrategia de gobierno del Partido Popular en España, quizá uno especialmente de Carlos Sánchez, en El Confidencial (¿De qué se ríen?). Sin embargo, como otras veces, ha sido el escritor Arturo Pérez-Reverte quien resumiera en pocas y ácidas palabras el desencanto o la indignación con el curso de los acontecimientos. Es que alcanzar seis millones doscientos mil desocupados, y estirar nuevamento las esperanzas de cambio a dos, tres años, manteniendo impuestos y mirando impasibles la emigración, es algo que algunos ya no pueden tragar.
Estas son sus palabras, extractadas por El Economista:
"lo del Consejo de Ministros del viernes y su conferencia de prensa fue, literalmente, para irse fuera de España a vomitar", subrayando "esa vileza dialéctica, esa cobardía moral, esa descarada asunción de impotencia y ese desprecio a la inteligencia de quienes los escuchaban".
"Y mientras, su jefe en la Moncloa, fumándose un puro, incomunicado, ajeno a todo, impasible como Don Tancredo", lamenta, asegurando que empieza "a creer que si Aznar era un arrogante y Zapatero un imbécil, Rajoy es un sinvergüenza".
"Está quemando su mayoría (y nunca nadie la tendrá igual) sin tocar un pelo de este monstruoso e inviable derroche autonómico. Tiene miedo de que se rebelen los sicarios, los trincones de lo caliente, los barones locales que han hecho de este disparate su negocio. Así que Rajoy lo exprimirá todo y a todos antes que tocarles el negocio a los compadres y desmantelar este disparate burocrático"
(...) "las empresas públicas vinculadas en directo a la política son las únicas empresas que en 2012 aumentaron sus plantillas". "Hay un sistema clientelar de 20.000 asesores políticos y compadres varios trincando de lo que el Estado expolia"
"ni 6,2 millones de parados han convencido aún a estas ratas de alcantarilla estatal de reformar la Administración que asfixia a España". "Ahora dicen 'esto se va al carajo', pero en bonito, y se encogen de hombros, y siguen apretando a empresas y familias sin darse cuenta que cuando la desesperación estalla de verdad, a esa no hay quien la gestione con silencios, perífrasis y cigarros puros"
"aún no hemos visto dimitir a ningún ministro, y eso significa que están de acuerdo con la infamia que el Gobierno de su jefe impone", y resume que "la poca vergüenza, la cobardía moral y el cinismo político se los reparten entre todos, sin inocentes, ese Gobierno, esa gentuza"

Lejos de las promesas iniciales, no hay a la vista esperanzas: a un gobierno inútil le ha seguido otro igual, y entre ambos suman mayoría electoral, y poco se puede esperar de las siguientes mayorías...¿es que una vez más, la solución estará fuera de España?

domingo, abril 07, 2013

Huis clos

Desde fines del siglo XIX, acompañando la ola de optimismo técnico y económico desatada en el mundo occidental, la conquista del espacio se convirtió en algo posible, cercano. hasta que pasada la segunda guerra mundial, la posibilidad se puso manos a la obra: las dos grandes economías del mundo, Estados Unidos y Rusia, comenzaron una competencia furiosa por poner un hombre en órbita terrestre, y en la luna después. Tras ellos, Francia, China, India...Una ola de satélites se dispararon a casi todos los planetas del sistema solar, al punto que el material circundando la tierra ha devenido un problema de seguridad. Los interrogantes de cinco mil años de historia astrológica se convirtieron en fotografías, muestras de roca, graficas de evolución y espectro de luz. De pronto vivimos la colaboración espacial, la construcción de laboratorios y observatorios en órbita, la planificación de estaciones lunares de lanzamiento, el desarrollo de transboradores capaces de ir al espacio y volver: la imaginación, la fantasía literaria de la ciencia ficción se confundieron con los proyectos reales discutidos en las organizaciones científico-militares de las grandes economías del mundo. Todavía hoy enfocamos radares, asociados con millones de computadores, que tratan de encontrar señales de vida inteligente "ahí afuera"...Desde fines de la segunda guerra mundial, febriles imaginaciones encuentran vehículos extraterrestres visitándonos periódicamente, con objetivos que varían entre la salvación universal y el Apocalipsis. Durante el siglo XX, la literatura (y el cine, y la televisión) convirtieron la conquista del espacio en las nuevas novelas de caballería del medioevo...

Las cifras invertidas fueron enormes, insultantes para economías menores...hasta que la realidad alcanzó a todos, convirtiendo tal prodigalidad  en un recuerdo del pasado. Primero Rusia, luego Estados Unidos, los grandes proyectos fueron enterrados. Adíos a las series interminables de cohetes impulsores, adios a los transboradores, y pronto adios a los laboratorios. Sólo permanecen algunos proyectos, aquellos capaces de ser solventados por consorcios de múltiples países, aquellos que muestren alguna viabilidad económica.
Tristemente, los dos grandes proyectos americanos de exploración del sistema solar y exterior, las series Pioneer y Voyanger, continúan su viaje a ninguna parte, con los Voyanger aún procesando y enviando información, pero aquí ya prácticamente nadie los escucha...sólo un puñado de científicos, con un presupuesto limitado, procesan sus débiles señales. Sus primeros años de información fueron conservados en medios tecnológicos obsoletos y abandonados, y se han perdido o se han salvado por milagro, porque algún científico ya jubilado conservó su copia. Los satélites llegarán, si existen todavía, en cientos o miles de años, a tocar algún otro sistema estelar, todavía dentro de nuestra galaxia, mientras que en su base, probablemente mucho tiempo antes ya nadie recuerde que existen. Y si acaso el metal sobrevive, en otros cientos de miles de años, quizá abandonen la vía láctea, para nadie y para nada. El sueño de Sagan, su mensaje al universo, se evaporará seguramente sin que nada ni nadie lo descifre.
Es que las cifras cósmicas son abrumadoras. Hasta las distancias más cercanas ponen problemas a la vida humana, y no solo por el tiempo, sino también por el medio ambiente. Salir de nuestro sistema representa una tarea de generaciones, y alcanzar otro sistema es una tarea que afecta a la raza humana en su totalidad. ¿Y alcanzar los límites de la Vía Láctea?
El espacio y el tiempo cósmico nos devuelve la soledad, la misma que encontramos en cada fotografía de Mercurio, de Venus, de Marte, de Ío, de Plutón. La escala de los fenómenos cósmicos es pavorosa y ciega, y un millón de años de evolución representan prácticamente nada en esta escala. La fragilidad de la vida convierte en absurdas las esperanzas de trascender nuestro pequeño mundo cercano.
Las fotografías: Nebulosa Carina, y proyectos Pioneer y Voyanger , a propósito de los cuarenta años del proyecto Pioneer.

lunes, abril 01, 2013

Una oportunidad

De pronto, la elección del Arzobispo de Buenos Aires como Francisco, papa, puede significar un cambio inesperado para Argentina y América del Sur...Cuando intelectuales y gobiernos van en otro sentido, de pronto una voz potente puede hacerse oir...Su importancia es evidente: la frialdad de su recibimiento en los medios "progresistas", recuerda al de Karol Wojtyła por el gobierno comunista polaco en 1978.
Dice sobre esto Héctor Leis, ex militante montonero, en una entrevista en La Nación:
Es difícil hablar del papa Francisco para los argentinos, un pueblo mental y emocionalmente saturado por políticas e ideologías del pasado. En ningún país del mundo ocurre que cuando se recibe la noticia de la elección de un papa connacional no surja inmediatamente una alegría y emoción unánime. Las críticas mezquinas hechas a la elección de Bergoglio muestran, una vez más, que la Argentina es un país dividido por resentimientos originados en el pasado. Si Francisco continuase la obra de Bergoglio, ciertamente el Vaticano comenzará una nueva etapa. Su acción será espiritual y pastoral sin distinción de identidades políticas o ideológicas. Su compromiso será con los pobres y los necesitados. Su mensaje será de amor, reconciliación y fraternidad. Mi impresión es que un papado con esas características tendrá una gran contribución en América latina y en el mundo. Pero tengo mis dudas de que eso valga para la Argentina. Mi esperanza es que Francisco nos ayude a abrir nuestros corazones y mentes al amor, la verdad y la reconciliación con nuestro pasado que tanto precisamos. Pero sin un acto de contrición de nuestra parte, eso no será posible.

domingo, febrero 17, 2013

Chet Baker, Stuttgart, Abril, 1988

Stuttgart, 1 de abril de 1988. Junto a su cuarteto (Stilo, guitarra y piano; Schmucker, contrabajo, Seno, batería), Chet Baker, de cincuenta y ocho años, con el semblante de un hombre que tuviera diez o quince años más, taciturno, silencioso en los intervalos, cantando con voz vacilante, toca sin embargo su trompeta como pocas veces.
Un mes y medio después lo encontrarán muerto en su hotel en Amsterdam, en el último acto de su adicción.
Atrás quedan sus inicios, sus posibilidades perdidas, su vida a golpes.


sábado, enero 19, 2013

Academias de la lengua valenciana y el pancatalanismo

Imagen del artículo de CCV
Sobre el tema de la lengua valenciana y su normativa hemos hablado varias veces, a través de sus instituciones o de sus participantes (Francisco Almela y Vives, Ubieto Arteta, Vicente Luis Simó Santonja). A propósito de las instituciones de la lengua, hemos visto la existencia de dos academias, una de las cuales ha sido desplazada en beneficio de otra con visos de constituír un acuerdo con instituciones catalanas y catalanistas. En estos días, esta posición dividida de los académicos de la lengua fué recordada en las discusiones de las cortes valencianas, en la voz del diputado Rafael Ferraro. Parecería ser que la crisis pudiera llegar a poner las cosas en su lugar. Sobre ésto, el diario Las Provincias (artículo firmado por Héctor Esteban):
El 19 de diciembre, el electrónico de Les Corts Valencianes se iluminó un punto rojo como un islote perdido en el océano. Era el escaño del diputado del PP Rafael Ferraro que, como ya es tradición, votó en contra del presupuesto de la Generalitat para la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), el ente normativo que vela por la lengua propia de la Comunitat. El resto del marcador reflejó 50 puntos verdes a favor del PP y 42 abstenciones en naranja de la oposición. Ferraro, en esta ocasión se quedó solo ya que Fernando Giner, su cómplice en el frente contra la AVL, se equivocó al apretar el botón como reconoció en pasillos.
Ferraro pasó a la ofensiva el pasado martes con el mismo asunto y sin dobleces le pidió a la consellera de Educación y Cultura, María José Catalá, que cierre la Acadèmia Valenciana de la Llengua «por catalanista».
La petición se realizó durante la ronda de contactos que los parlamentarios del PP han mantenido estos días con los miembros del Gobierno valenciano. Ferraro, que no esconde su posición contraria al ente normativo de la Generalitat, pidió la palabra casi al final de la reunión con Catalá. El diputado popular, que aterrizó en el PP desde Unión Valenciana, exigió a la titular de Educación que en los colegios e institutos de la Comunitat «no se enseñe el catalán, que es lo que se está haciendo». Durante su intervención incluso pidió al Consell que cierre la AVL.
Ferraró apuntó, según varios de los presentes en la reunión, que en los centros docentes «se imparte catalán en lugar de valenciano». El diputado popular incluso es partidario de retirar el sueldo a los académicos ya que entiende que debe de ser una tarea vocacional.
El ex de Unión Valenciana siempre ha defendido que el papel que actualmente ejerce la AVL lo podría hacer la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV). Así lo ha expresado a sus compañeros de partido las veces que ha hecho falta. Ferraro es uno de los diputados que tiene la defensa de las señas de identidad como uno de los pilares fundamentales en su ideario.
La propuesta se quedó en el aire. La consellera de Educación, María José Catalá, no se pronunció y la reunión finalizó poco después de la rogativa del diputado del PP. La Acadèmia Valenciana de la Llengua es una institución normativa que impulsó Zaplana con sus correspondientes consultas a Jordi Pujol y fue aprobada por PP y PSPV, que se repartieron el perfil de los candidatos a académicos.
El órgano normativo, que desde hace algunos años se mantiene en un silencio mediático, vivió episodios memorables como el día en el que entonces conseller de Educación, Alejando Font de Mora, presidió por sorpresa un pleno del ente en el que se iba a aprobar un dictamen que equiparaba el valenciano y el catalán. Finalmente, la propuesta no salió adelante.
Ahora es el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, el que en su oleada por la austeridad y el control del gasto actuará contra el ente normativo. La idea que maneja el Gobierno valenciano es reducir de 21 a 11 el número de académicos, por lo que no cumple las expectativas de Ferraro de que se baje la persiana de la institución, que sigue en la sede provisional de San Miguel de los Reyes. Su sede definitiva era un local en la calle Flora, junto a las instalaciones de la Cruz Roja. Una pretensión que lleva años estancada.
La renovación del número de miembros de la Acadèmia implicaría el blindaje de los nuevos consejeros durante 15 años más. En la actualidad, en la AVL trabajan 32 empleados, según el informe de la Sindicatura de Comptes del ejercicio de 2011. Los académicos, según la documentación del ente fiscalizador de las cuentas públicas, cobraron un global de más de 405.000 euros.
Sobre el orígen y sentido de la AVL, así como sobre las subvenciones que ésta recibe aún en épocas de recortes, algo tiene que decir el Círculo Cívico Valenciano:
La Academia Valenciana de la Lengua (AVL) nació por deseo expreso de Jordi Pujol (CiU) en los años 90 a cambio de facilitar la gobernabilidad de España a José María Aznar (PP) en 1996, con la finalidad de unificar normativamente valenciano y catalán, y normalizar de manera definitiva el uso del catalán en la Comunitat Valenciana, aduciendo el falso origen catalán de nuestra milenaria lengua, y la "doble denominación" valenciano - catalán "documentada a lo largo de los siglos" (esperamos ver esos documentos algún día).

Hemos indagado en los presupuestos de 2012 de la Generalitat Valenciana, y hemos descubierto, un año más, que el Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV) sigue colaborando y dotando generosamente a esta entidad de indecentes presupuestos para que prosiga sin rémora ni trabas su labor de subversión y falsificación histórica, filológica y social.

martes, enero 01, 2013

Repensando el futuro español

Esteban González Pons, vicesecretario general del PP español, comienza el año 2013 con una nota en El Confidencial a la que hay que tener en cuenta. Lo dicho sobre España puede ser adecuado también a otros países caídos de un bienestar que ha devenido ilusorio en un entorno que se mueve bajo otras reglas. Hubiera sido de desear una mirada más cruda sobre las responsabilidades propias en el desmadre de España, proviniendo de una comunidad Valenciana que ejemplifica todas las malas prácticas que debieran corregirse. Asimismo puede decirse que el escenario que describe ha comenzado a cambiar, con una tendencia a igualar las posibilidades de países menores frente a los grandes exportadores asiáticos. Pero esto está por verse, y por ahora, el análisis vale. Otra cosa es que haya nacido quien esté dispuesto a cambiar el rumbo. Su nota:

España vive su particular crisis económica inmersa en un contexto de crisis y metamorfosis global. El mundo está cambiando de edad histórica y nosotros recortando gastos para llegar a tiempo. Nuestro país y Europa ya no son el centro de la creación, como solían. Si hoy se dibujase por primera vez el mapamundi, no sería el mar Mediterráneo el que estaría en medio de la página sino el océano Pacífico. Y la península ibérica, en las antípodas del meollo, aparecería cortada en dos en los extremos del plano. Por eso, es tan importante abrir los ojos, comprender y preguntarse: nos vamos a apretar el cinturón para pagar lo mucho que debemos, pero después ¿qué?
La economía española no volverá a crecer a costa sólo de la demanda interna. No es una teoría, es un hecho. Y eso quiere decir que, para vender mejor fuera, ya que no vamos a aceptar condiciones laborales decimonónicas ni chimeneas de humo negro, necesitaremos más inglés, más investigación propia y más tecnología. También como consecuencia de que el mundo se haya renovado y de que no baste con ajustar la contabilidad nacional a nuestra presente realidad, debemos aceptar que un escenario nuevo requiere nuevas aptitudes. Y también rehabilitar valores, como la austeridad y el esfuerzo, que ya antes nos hicieron prósperos.
La globalización es un hecho. El hecho principal. Igual que sucede con el cambio climático, hay algunos líderes que piensan que, negándola como si sólo fuera una teoría, la globalización no les afectará y la vida de los suyos no se verá alterada. Pero la globalización está ahí, terca e insalvable, y ha llegado para quedarse y transformarlo todo. Se quiera o no.
Desde la caída del Muro de Berlín, hace poco más de veinte años, varios miles de millones de habitantes del planeta se han sumado al capitalismo, al consumo y a Internet, multiplicando por mucho en muy poco el tamaño y las exigencias del mercado libre. Hoy, los productores españoles compiten con los chinos, indios, rusos o africanos, en condiciones imposibles de equiparar. Y los financieros chinos, indios, rusos y pronto africanos también, deciden dónde vale la pena invertir y dónde no. Es necesario entender que estamos atravesando una crisis local dentro de una revolución general para que, cuando dominemos nuestro déficit y nuestra deuda y salgamos de ésta, no nos desconcierte encontrarnos un paisaje inesperado. Por decirlo claro, aunque parezca mentira, el mundo ya no empieza ni acaba en nosotros. Ni cerca, tal vez.
Inesperados actores políticos, económicos y sociales, han hecho su aparición ante una realidad mundial que también era desconocida hasta ahora y en la que, en apariencia, ya no son efectivas las recetas tradicionales. Nuestro viejo modelo de convivencia se ve cuestionado por la presión y la rentabilidad de sociedades menos ecuánimes y lo fácil es suponer, a continuación, que puede resultar insostenible.
Economías y países emergentes compiten, de forma agresiva y absolutamente ventajosa, con las complejas economías europeas, construidas en base a reglas costosas que han servido para tejer sus Estados de bienestar. Frente a esta flamante intimidación, no queda otra salida que reaccionar, y hacerlo aprovechando la globalización como oportunidad. Sumarse y no aislarse. La opción alternativa sería dejarse arrastrar, ir reaccionando sobre la marcha ante situaciones consumadas, querer parar un tsunami con un discurso bonito, vender el patrimonio para sobrevivir un poco más. Decaer.
La estrategia nacional, por tanto, no puede ser otra que anticiparse a los cambios que vendrán, estar preparados ante los mismos, y planificar el porvenir. Necesitamos un plan A, un proyecto de futuro para cuando culminen las reformas del gobierno de Rajoy, para después de la crisis. Para el 2020 y para lo que venga luego. Es cierto que tendremos que trazarlo mientras afrontamos correcciones ineludibles para recuperarnos y prevenir nuevas caídas como la que ahora nos está haciendo tanto daño. Pero no lo es menos que, en un entorno plácido y sosegado, los políticos, las empresas y la sociedad civil no suelen plantearse alternativas.
La historia nos concede otra oportunidad para repensarnos, decidir hacia dónde queremos marchar y, esta vez, coger el tren del siglo a su hora. Si no malogramos el momento levantando las ajadas banderas de la incomprensión mutua, alentando a los salvadores de la patria y otros zombis a que acaben con la política y sustituyan a los políticos democráticos o consumiendo lo que nos quede de energía en el estéril debate sobre la unidad o la ruptura de España. Ese desdichado debate que confirma la sospecha de que quizá seamos un pueblo ingobernable.
Si quienes están arriba aprenden a ser ejemplares y se sacrifican los primeros, como corresponde a su posición, y recordamos todos que el éxito no se consigue sin esfuerzo, que el mérito es el único baremo justo y que, por cada derecho del que somos titulares, hay también un deber con el que tenemos que cumplir con idéntica satisfacción interior. Si dejamos de medirnos, afrentarnos y envidiarnos, y nos sentamos a conversar y a planear un modelo educativo útil para el futuro de todos y que no sirva al pasado de nadie, un sistema energético autosuficiente que nos permita valernos del sol y el viento ya que en nuestro suelo no hay petróleo ni gas, un reparto racional del agua dulce que muy pronto será un recurso bien escaso o un servicio sanitario universal, de calidad y apto para ser mantenido con nuestros limitados ingresos, por ejemplo. Si, como hicimos en la transición, logramos centrarnos en el porvenir de nuestros hijos aunque sea a costa de abandonar prejuicios y querellas de sus padres, la historia nos concederá una oportunidad. El gobierno de Rajoy salvará el aprieto de la deuda y el déficit y le podremos preguntar: y después de la crisis, ¿qué?.  
Alguien a quien sigo en Tuiter decía el otro día que los jóvenes de hoy no constituyen una generación perdida, solamente es que aún no se han encontrado. Yo pienso, más bien, que nos están observando, que esperan y miran. Que están asombrados al comprobar cómo la generación que les gobierna repite errores seculares en España, pero, además en esta ocasión, renunciando incluso al consolador “infalible mañana” de la machadiana pereza.
No debemos permitir que el polvo del camino nos tape el horizonte, que el año 13 nos vuelva derrotistas y supersticiosos. Pasemos por el 13 pensando en el 14, en el 15, en el 16. Pasemos del 13. La cuestión es, ¿quiénes queremos ser en 2020? ¿Juntos o separados y aislados? ¿Con empleo, ciencia e iguales salarios para hombres y mujeres? ¿Cómo sigue nuestra historia? Sobre esto hay que hablar entre todos y pactar pronto un proyecto compartido para el futuro de España. Salvo que no nos importe, por una de esas, dejar de ser o ser, de nuevo, una nación con retraso

sábado, diciembre 08, 2012

Traduciendo a Mansilla

Por alguna razón mayor que la casualidad, el año 1997 se editaron dos versiones en inglés de Una excursión a los indios ranqueles, de Lucio Mansilla. De una de ellas hemos hablado antes: la hecha por la Universidad de Texas con la traducción de  Mark McCaffrey; de la otra, traducida por Eva Gillies para la Universidad de Nebraska, hablaremos ahora, a propósito del relato de Gillies sobre su trabajo de traducción. El relato forma parte de los papeles publicados en el Congreso de Literatura e Historia relizado en Córdoba, Argentina, en 2005, dedicado a los hermanos Mansilla (En tiempos de Eduarda y Lucio V. Mansilla, ISBN 987-98850-9-0).
Eva Gillies participa de este congreso contando cómo decidió comprometerse con esa traducción, llegando de casualidad al hecho de que no hubiera una versión en inglés, por la lectura de un artículo de Malcom Deas en el Times: Aquí estoy, me dije. Soy argentina, soy bilingüe en inglés y en castellano. Tengo muchos años de experiencia en traducción, si bien más burocrática que literaria (...). Soy además, de formación, antropóloga (no física, sino social y cultural). Y ya no trabajo fuera de casa: de algunos ocios dispongo... Si no lo hago yo ¿quién lo hace?
Así,Gillies comenzó su trabajo en Nueva Zelanda; inicialmente apoyada en amigos personales y contactos cercanos, mientras daba forma al texto: [Daniel Waissbein, en Oxford], ...durante muchos meses (...), no hubo renglón que yo le mandara que no leía atentamente, corregía, sugería... Hubo, claro, expresiones y alusiones que nos eludían a ambos. Empecé a dirigirme a un concuñado que tengo en Buenos Aires, Harry Ingham; y, cuando también Harry llegó al límite de su sabiduría, me transfirió a un íntimo amigo suyo, (...): Martín Villagrán San Millán. No tengo palabras para decirles cuánto hizo Martín para llevar adelante esa traducción, y más tarde las indispensables notas al texto. Se tiene que haber pasado horas y días en las más diversas bibliotecas de Buenos Aires; y de todo me mandaba fotocopias. Lo mismo que a Daniel Waissbein, le debo a Martín una deuda que sólo he podido pagar con afecto.
Con el texto más robusto y avanzado, Gillies comenzó a buscar editor, una tarea difícil para un libro "fuera de época":
Ya me constaba que lo que me hacía falta era una editorial académica, dispuesta a aceptar notas, prólogo y, dentro de lo posible, mapas e lustraciones. Mi preferencia hubiera ido, naturalmente, a mi propia universidad, Oxford; pero allí, y pese a la presencia de Malcolm Deas, no tenían interés; ni tampoco en otras universidades inglesas a las que me dirigí. Nadie había oído hablar de Mansilla (Samiento sí, Mansilla no); y los ingleses adolecen, creo, del defecto de no interesarse mayormente
por la literatura de países que no sean europeos ni miembros del Commonwealth
. Lástima... Pero un buen día, en Cambridge, una amiga me presentó al Director nada menos que del Instituto de Estudios Latinoamericanos de esa universidad, un tal David Lehmann. Yo para ese entonces me paseaba siempre con Una Excursión a los Indios Ranqueles bajo el brazo: lo que era en ese momento la última edición, aparecida en Caracas y editada por Saúl Sosnowski; el texto reproduce el más fidedigno de todos, el de
Fondo de Cultura Económica que salió en 1947. David Lehmann miró el libro con atención, y me dijo: -No, nunca he oído hablar de ese autor; por lo tanto, lamento no poder hacer nada para ayudarte. Pero sí te sugiero que le escribas a Sosnowski.
-Pero, ¿por qué a Sosnowski? ¿Qué motivos puede tener ese señor para ayudarme? Si ni me conoce...
Tres razones:
• 1º Sosnowski es argentino, lo que podría obrar a favor tuyo.
• 2º Vive en Estados Unidos y trabaja en editoriales académicas, así que debería saber quién es quién en ese mundo; y
• 3º, da la casualidad que tengo su dirección, que te pasaré con mucho gusto.
¡Salvación!
Sosnowski (a quien hasta el día de hoy no conozco personalmente) me contestó a vuelta de correo, y con la mayor amabilidad: ¡Muy buena la idea de la traducción! Me dio dos direcciones de académicos estadounidenses a quienes escribir, agregando muy gentilmente que podría recomendarme de parte suya. – El primer destinatario nunca me contestó (tipo de cosa a la que ya me iba acostumbrando); la  segunda, una profesora de California, contestó algo tarde, disculpándose por haber estado ausente, y aconsejándome que escribiera a un tal señor Daniel Ross, de la Editorial Universitaria de Nebraska; agregaba que tenía motivos de creer que esa editorial se interesaría por el proyecto...
Resultó que la Editorial Universitaria de Nebraska, única en el mundo angloparlante, no sólo sabía quien era Mansilla, sino que tenían ganas de publicar una traducción en inglés de Una Excursión a los Indios Ranqueles; y no sólo eso, sino que habían encargado una; y no sólo eso, sino que la habían
rechazado por insuficiencia de calidad
... ¡Ahí sí empecé a cobrarle interés y simpatía a esa editorial estadounidense! (dicho se a de paso, la versión rechazada por Nebraska la ha publicado desde entonces, en forma algo abreviada la Editorial Universitaria de Texas).
Los de Nebraska me pidieron, como toda editorial que se respeta, que les mande dos capítulos de  muestra, más un resumen del argumento. Llegados esos papeles, los transmitieron, como también es de costumbre, a dos peritos en la materia. Uno de ellos, un profesor americano del cual nunca había oído hablar, ni he oído desde entonces, contestó sin mayor animación; el otro era, precisamente, Saúl Sosnowski. Este sí reaccionó con entusiasmo, y así fue como Nebraska me mandó un contrato en regla.
Con el editor ya concertado, Gillies conversa sobre la traducción en sí misma, en sus dos aspectos: uno, mantener el estilo del autor, y el otro, dar contexto a la obra, ya que de lo contrario es prácticamente imposible para un extranjero o una persona ajena a la época, entender un texto que se maneja con ironía y medias palabras. Mansilla, sin una minuciosa aproximación, se pierde. Dice Gillies, respecto a especies animales y vegetales:
Nebraska me había criticado, en mis capítulos de muestra, una holgazana tendencia a dejar en castellano las palabras que me parecían propiamente intraducibles: “recado”, “cacique”, “algarrobo”, “chañar”... Crítica que me pareció en sí muy atendible. Después de todo, a una traductora es normal pedirle que traduzca, pero, les expliqué, no me era honestamente posible traducir las especies animales y vegetales que D. Lucio menciona con bastante frecuencia; y aquí no se trataba sólo del tan famoso “urutaú”, sino también de que nuestro “algarrobo” nada tiene que ver, botánicamente, con el “carob” mediterráneo; simplemente, los españoles, lo mismo que los ingleses más al norte, daban a lo que encontraban los nombres de las cosas conocidas por ellos en el Viejo Mundo, y que veían como más o menos parecidas... Le prometí al Sr. Ross notas que identificarían botánica o zoológicamente todas las especies americanas (otro libro encargado a Buenos Aires, esta vez a mi hermana); y que, al contrario, la traduciría lo mejor posible cuánto sea de origen o manufactura humanos.
Pero los problemas de traducción van más allá, a figuras conceptuales no compartidas; Gillies menciona el caso de "compadre/comadre":
Todos ustedes recordarán a la simpática “comadre Carmen”; quizás también que Mansilla, al apadrinar al hijo del cacique Baigorrita, por ende se hizo compadre de este último. Pero para ese parentesco,entre los padres de un niño y sus padrinos, no existe palabra en inglés moderno. La hubo en la edad media; pero ya en épocas de Shakespeare, godsib (pariente mediante Dios) había pasado a ser “gossip”, que entonces todavía denotaba cierta intimidad, particularmente entre mujeres, pero hoy día significa simplemente comadreo, y a menudo se sobreentiende comadreo mal intencionado –hablando mal y pronto, chismes. ¿Qué hacer? Ya no estábamos viviendo en la Edad Media, ni siquiera en épocas de Shakespeare. Había que traducir a un inglés accesible al lector moderno. Solución: nos quedamos con comadre y compadre, pero poniendo yo, la primera vez que aparece uno de esos términos en el texto, una larga nota explicativa.
Y cómo encaró Gillies el estilo de la escritura:
me parecía que un inglés estrictamente contemporáneo no sólo que falsificaría la escritura de Don Lucio, sino también daría un texto muy poco durable; en lenguaje como en otra cosa, las modas cambian. ¿Dónde encontrar el estilo que me hacía falta? Empecé, ya que de indios se trataba, por fijarme en Fenimore Cooper,  autor del Último de los Mohicanos. Pero pronto desistí. El señor Cooper, sea
dicho entre nosotros, no escribía muy bien: pomposo, alambicado, demasiados adjetivos... un verdadero insulto a la prosa de nuestro Mansilla. Y de pronto me vino la inspiración del Espíritu Santo: ¡Robert Louis Stevenson!
Sí, Robert Louis Stevenson –conocido por Uds., indudablemente, como el autor de La isla del tesoro; quizás también del espeluznante Extraño caso del Dr. Jekyll y del Sr. Hyde. Pero Sevenson escribió mucho, muchísimo más: varias otras novelas, obras de teatro, una sarta de cuentos, y cualquier
cantidad de ensayos, de artículos, y de crítica literaria muy bien hecha. Hace ya mucho que yo lo considero uno de los escritores más injustamente subestimados de la literatura inglesa. Sus fechas: 1850 – 1894 (ese no vivió viejo como Lucio Mansilla) convenían lo más bien: la misma época, y un escritor igualmente hábil en describir, siempre en lengua a la vez culta y llana, la rápida acción y los lentos pensamientos...
Me dí un atracón de Robert Louis Stevenson –cosa en sí muy agradable- y seguí traduciendo.
Sobre las citas y referencias de contexto, Gillies las separa en tres categorías:
• Notas simplemente explicativas, como lo del compadrazgo y las especies animales y vegetales.
• Notas históricas y políticas. Todos sabemos que la Excursión fue en su tiempo (y a mi juicio sigue siendo) entre tantas otras cosas un libro profundamente político. En todo caso está lleno de alusiones, algunas veces explícitas y otras no, a personajes y acontecimientos de su época. ¡Ahí sí Martín Villagrán se me hizo propiamente indispensable! Casi todo llegó a identificarme; y las notas, muy necesarias para
todo lector moderno y sobre todo, como lo había previsto Saúl Sosnowski, para lectores del mundo angloparlante, proliferaban que daba gusto...
• Notas literarias y culturales. A Don Lucio, hombre “muy leído y escribido” según el dicho popular, no le disgustaba mostrarlo. Consulté nuevamente a Ross: -Todo el mundo, le dije, supone que sabe quién
es Shakespeare; mucha gente también conoce, por lo menos de nombre, a Byron. Pero: ¿Madame de Stäel?, ¿Manzoni?, ¿Beccaria? Ni qué hablar de las coplas parisienses populares de la época... Respuesta de Ross: notas sobre toda alusión cultural, por favor. – Eso fue bastante menos difícil: es increíble lo que contenía el Pequeño Larousse Ilustrado de mi infancia, que (lo mismo que María Elena Walsh) guardo siempre a mi lado. Y para cuando no daba abasto el Pequeño, la Biblioteca Bodleiana de Oxford cuenta con los 24 tomos del propio y admirable Grand Larousse. Y también aquí, como para Stevenson, estábamos en época: el autodidacta Pierre Larousse vivió de 1817 a 1875...
Finalmente, Eva Gillies recuerda dos discusiones con sus editores, una, acerca del propio nombre del libro, y la otra, acerca de la palabra "lenguaraz":
Dos motivos de discusión [con los editores]solo recuerdo. El primero versaba sobre el titulo que daríamos a la versión de la lengua inglesa. Yo hubiera preferido “An Excursion to the Ranquel Indians”; pero ellos, sin duda debido a los ecos de Wordeorthianos que tiene en ingles la palabra “excursión”, querían otra cosa. ¿ ”Expedition”?¡No, no y no-!¿No había acaso insistido nuestro autor en que, precisamente, no se trataba de una expedición con aparatosos preparativos, sino de un simple paseo, una “excursión” propiamente dicha? Finalmente, nos aunamos en el término “visit”, visita; mi traducción se llama por ende A Visit to the Ranquel Indians.
El segundo desacuerdo me parece a mi personalmente más grave. Se trata del cargo, importantísimo entre los indios, de “lenguaraz”-es decir, la persona que habla en nombre del cacique, persona que necesita ser elocuente, fidedigna, dueña de muchas “razones”; casi, nos dice nuestro autor, embajador o (tratándose de la comadre Carmen) embajadora. Yo, en mis lecturas antropológicas, había tropezado ya hacía años con un personaje muy análogo, que entre los Ashanti de lo que es hoy Ghana en África occidental, hablaba en nombre de su rey. Fui a buscar el relato del capitán R. S Rattray, que data de 1923, y di con el término: “linguist” ; término que por lo tanto utilicé para traducir “lenguaraz”- agregando, claro está, la concebida nota para explicar de donde lo había sacado. Pero en inglés moderno, linguist se usa a veces para indicar un perito en lingüística (aunque hay quien dice linguistician), y otras simplemente como sinónimo de “políglota”. Mis editores en Nebraska querían, pues, que les ponga otra cosa: translator? (“traductor”) o interpreter? Ahí sí que me resistí y mucho más fuerte que en el tema de excursión/ expedición/ visita. Porque Mansilla, tanto en su capitulo dos como en el cuarenta y cuatro, explica muy claramente que un lenguaraz es algo muy distinto a un mero interprete; e incluso en el capitulo cuarenta y cuatro habla pestes del que califica como intérpretes. Así que por nada del mundo aceptaría yo el termino interpreter en ingles; ni tampoco translator. Con Ross intercambiamos varias cartas sobre el tema. Hasta el día en que me encabrité del todo y le escribí que si bien yo no desconocía los problemas que podía haber con el termino inglés linguist, entre dos males había que elegir el menor; y que a mi me parecía que esa elección correspondía a la traductora...Cedieron... Y el libro finalmente salió, en 1997, siete años después de ese primer viaje en avión, que no me llevaba solo a Nueva Zelandia, sino también a un destino mas personal que geográfico.
Así llegó la segunda traducción de la Excursión...en el mismo año 98. Gillies debería hacer una nueva edición en castellano, con sus elaboradas citas para una nueva generaciónde lectores ya tan distantes de su época, no tanto porque haya pasado el tiempo, sino porque cambió la Argentina...Recuerdo dos lecturas, la de Amalia anotado por Alfredo Veiravé, de Mármol, y la del Quijote, comentado por Martín de Riquer, cuyas notas cambiaron en mi caso completamente el alcance y la comprensión del libro. Seguramente Gillies ha hecho mucho por un escritor que no ocupa el lugar que se merece.

sábado, noviembre 24, 2012

Vivienda: Todavía esperando

Juan Fernandez Robles, colaborador de El Economista y especialista en bancos, escribe algunas reflexiones sobre el interminable problema de las hipotecas en España, que tienen la virtud de balancear responsabilidades, repartiendo cargas entre deudor y acreedor, pero, inversamente a lo que parece predominar entre las primeras figuras políticas españolas, poniendo el acento en la responsabilidad que le cabe al banco. En momentos en que continuamos viendo aspirinas frente a un cáncer, no está de más transcribir sus afirmaciones:
En España, la división es nuestro estado natural, de tal suerte que ya tenemos un nuevo motivo para estar divididos: la legislación hipotecaria. Hay quien defiende que modificar esta legislación tan antigua incorporando la dación en pago sería como volver a cortarle la cabeza a Cicerón: secaría el crédito hipotecario para siempre y los costes de las hipotecas serían, por ello, insoportables.
Creen que hemos alcanzado el cenit de la perfección legislativa y que cualquier modernización supondría un desastre. Por otro lado, tenemos el buenismo que piensa que está justificado que alguien adquiera una vivienda endeudándose y, si no la puede pagar, el banco debe más o menos regalársela para evitar que se quede en la calle, pues se confunde el derecho a la vivienda con el derecho a la vivienda en propiedad.
Es evidente que no puede incentivarse el impago de hipotecas, pero también lo es que la normativa ha fomentado que los bancos no valoren prudentemente las garantías. Al superponer la garantía personal a la real, los bancos no atendían ninguna de las dos. En la valoración de la garantía personal podrían ser poco estrictos, ya que había garantía real; pero en la valoración de ésta lo eran también al confiar en la garantía personal.
Así, nos hemos encontrado en la situación de que hay un conjunto de clientes cuya garantía personal no da para pagar la hipoteca realizada sobre un inmueble que no vale lo que se dijo que valía. Pero la ley española de este desfase no hace responsable al banco, sino al deudor.
Los bancos son profesionales de dar créditos y manejar fondos ajenos, de tal suerte que son corresponsables del resultado de los mismos, sobre los que tienen que realizar provisiones renunciando a sus beneficios para no perder los recursos ajenos que manejan. Se olvida que una de las normas que ha de cumplir un banco que da crédito es tener en cuenta la capacidad de pago del cliente, y, si un prestatario resulta sobrendeudado, el banco que colaboró a ello ha incumplido la normativa legal y profesional. Esto no libera al prestatario de su obligación de pagar, pero sí puede matizarla en tanto en cuanto el banco debería haberle asesorado, como experto, de la inconveniencia de realizar tal operación y no autorizarla.

Buscando culpables

Dicen que la actual situación del sistema financiero es culpa de los bancos, pero muchos piensan que también es culpa de los clientes que tomaron esos préstamos impagables. Jamás la culpa puede ser del cliente por la sencilla razón de que cada uno pudo pretender hacer un acto individual irresponsable, pero quien tenía que evitarlo y no entregarle fondos que no eran mayoritariamente suyos, sino de sus depositantes, era el banco.
Porque se habla de los clientes sobrendeudados y se les tilda de irresponsables cuando su situación deviene de un dinero que se les entregaba barato, fácil y casi sin mirar a costa del endeudamiento del banco en los mercados mayoristas, realizado barato, fácil y sin mirar. Resulta que los bancos no miraban ni a un lado ni a otro de su balance y su único objetivo era que engordara. Vemos que ha habido, pues, muchos irresponsables, pero sin la irresponsabilidad de los bancos jamás nadie más podría haberlo sido.
Así las cosas, algunos clientes han llegado al suicidio, sin que sepamos que se haya suicidado ningún banquero o directivo bancario por la vergüenza de haber hecho las cosas tan mal. Tampoco ha ocurrido semejante desgracia entre los miembros del anterior Gobierno, que veían y amparaban estas malas prácticas y sus consecuencias macroeconómicas, ni entre los responsables del Banco de España, que sabiéndolas las consentían. Pero, claro, el culpable único es, obviamente, el deudor, y debe quedarse no sólo sin vivienda, sino con una deuda de por vida.
Las entidades llamadas sanas, que tan bien dicen que hicieron las cosas, quizás no deberían haber consentido una explosión del mercado de esa naturaleza, hablando en los foros adecuados y convenciendo al Gobierno y al supervisor de los riesgos sistémicos que se les venían encima. Encogerse de hombros o retirarse a tiempo no es una opción digna para quien dice saber lo que hacía. Ahora es un momento idóneo para modificar de una vez por todas el mercado hipotecario y los créditos con garantía real, para que jamás vuelvan a producirse los hechos que lamentamos.

¿Y la dación en pago?

Comprometer al banco con el valor del bien evita la sobrevaloración de la vivienda, y eso conviene a la sociedad, pues todos necesitan una. Si la vivienda es más barata, su alquiler lo será, y quizás llegue a producirse el milagro de los alquileres en Madrid dejen de duplicar a los de Berlín.
Si se aplica la dación en pago a los nuevos contratos que se firmen y se eleva el valor de liberación de deuda en caso de adjudicación por subasta desierta para los contratos en curso, desde el 60% actual a un 100 por ciento del valor de tasación, nos vamos a encontrar menos situaciones injustas en las que personas que se han quedado sin su vivienda además cargan con unas deudas enormes a cambio de nada. Eso es una barbaridad, la superposición de garantías lo es, y el Gobierno y la sociedad no pueden permanecer impasibles ante ello.
El mercado está paralizado, poco afectarán los cambios legislativos a su mayor deterioro, y además en los países donde el marco normativo es del tipo que se ha expuesto, ni el mercado se bloquea ni se encarecen los créditos hipotecarios, pues resulta una operación de vinculación del cliente que ofrece beneficios adicionales a las entidades durante toda la vida del préstamo, como la domiciliación de la nómina, las oportunidades de venta cruzada, el uso de medios de pago, etc. La hipoteca es un medio, no un fin. El verdadero negocio está en financiar la promoción y en la relación establecida con el hipotecado.
Si el Gobierno tuviera el valor de hacer una ley justa, limitaría los intereses de demora, las costas judiciales y daría la oportunidad al hipotecado de ser tratado con equidad, sin que su vida se vea destrozada sólo por no poder pagar una hipoteca, arrastrando deudas y sin disponer del bien por el cual las adquirió. Y no hablamos sólo de desempleados de larga duración y personas sin recursos que han tocado fondo, sino de muchos autónomos y ciudadanos de clase media con otros ingresos susceptibles también de ser embargados, convirtiendo la compra de casa en un error carísimo.

Un parche inservible

El decreto aprobado no es sino un parche para salvar la cara, pero ni aborda la cuestión de fondo ni piensa en el conjunto de los ciudadanos. Mantiene la injusticia del sistema con una nueva patada hacia adelante. ¿Tiene algo que ver ser maltratado con no pagar la hipoteca? En qué falta de seriedad caen y recaen nuestros Gobiernos que, incapaces de diseñar sistemas equitativos, fragmentan la sociedad incentivando a pertenecer a los colectivos más desfavorecidos más que a valerse por uno mismo sin ser estafado por el sistema.
Otra oportunidad perdida para liberar a los esclavos hipotecarios, incluida la clase media a la que todo se le pide y nada se le da, ni tan siquiera un procedimiento ejecutivo justo que limite los intereses de demora y con unas costas razonables. El Gobierno no quiere viviendas más baratas, y una adecuada reforma de la financiación hipotecaria con dación en pago abarataría el inmobiliario. Parece que lo que prefieren es que, cuando todo se recupere, se vuelva al disparate especulativo con la vivienda, y si por el camino se queda parte de la clase media no importa, porque lo que hay que ser es un indigente para que el Gobierno se acuerde de que existes.
Juan Fernando Robles

martes, noviembre 20, 2012

Mafalda hoy?

Ana Gerschenson se pregunta, en los blogs del Banco Mundial, y reproducido en America Economía, si las oportunidades de Mafalda eran mayores cuando fue escrita que ahora, y concluye que, en general, sí, sus oportunidades eran mayores. Además, contradictoriamente, el deterioro de las calidad de vida de la sociedad argentina que se reflejan de la comparación, sucede en una época en la que en el conjunto de Latinoamérica la clase media mejora.
Mafalda era una nena que vivía en un barrio de la ciudad de Buenos Aires. Iba a un colegio estatal, su papá era un empleado de oficina, su mamá ama de casa. Tenían un citroen 3CV y ahorraban durante el año para irse de vacaciones a Mar del Plata en el verano.

Protagonista de la célebre historieta de Quino, Mafalda simbolizó durante décadas a la clase media argentina, única en América Latina. Las cosas han cambiado mucho en el país particularmente y en la región en general.

Queda claro al leer un reciente estudio del Banco Mundial en el que se sostiene que la clase media en América Latina creció un 50 por ciento, de 103 millones a 152 millones de personas desde el 2003 al 2009.

La movilidad social, el acceso a la educación y a la salud de calidad eran parte de la vida de la clase media argentina, que llegó a representar al 60 por ciento de la población en los años 60 y fue bajando progresivamente –crisis económicas mediante- hasta su punto mínimo en los 90, cuando sólo representaban el 35 por ciento de los argentinos.

En su estudio se toma como parámetro de definición de clase media a la seguridad económica pautada a partir de un ingreso de por lo menos 10 dólares diarios. En la Argentina las diferencias surgen cuando se compara a la clase media actual con la de la familia de Mafalda, ya que en los 70 la escuela pública era de excelencia y los hospitales decentes.

Hoy los padres de clase media hacen enormes esfuerzos para pagar un colegio privado y consideran obligatorio el gasto de una prepaga médica mensual. Por eso también escasean las amas de casa.

El dato positivo, más allá del caso argentino, es que en América Latina esa brecha tajante entre ricos y pobres se achica por la inclusión que genera el progreso social, que según el estudio del Banco Mundial es el resultado del crecimiento económico, la bajada del desempleo y la caída de la inequidad en los salarios.

Igualmente, aunque la clase media de la región ha agrandado sus filas considerablemente en los últimos diez años, aun queda mucho por incluir, ya que todavía representa el 30% de la población latinoamericana, curiosamente el mismo porcentaje que ocupan las clases más pobres.
En época de Mafalda, su padre tenía un empleo estable, como lo tenían los padres de sus amigos, con todo lo que eso diferencia su época de la nuestra, porque "empleo estable" implicaba una cobertura social hoy  más restringida. La escuela era algo mejor, sin experimentos cada tres o cuatro años, y con mayor continuidad. Por eso, Mafalda no había huído a una escuela privada. Argentina todavía recibía inmigrantes, como lo era Manolito, y no expulsaba a su clase media. Quizá hoy Mafalda hubiera estado en otro país, como tantos otros casos.

domingo, noviembre 04, 2012

De Mansilla a Zeballos

En Relics and Selves, Estanislao S. Zeballos: un desierto para la nación,
Fermín Rodríguez, Princeton University
Lo que va de "Una excursión a los indios ranqueles" de Lucio Mansilla a "La conquista de 15.000 leguas" de Estanislao Zeballos: ocho años , tan cerca en el tiempo y tan distantes en sus concepciones.
En cierto modo, ambos autores fueron hombres de la Generación del 80, aunque mucho mejor dicho, coetáneos. Hay cerca de veinte años entre ellos, y para cuando Zeballos cobró importancia en la vida política argentina, Mansilla ya era un veterano excéptico e irónico, cargando a su espalda el recuerdo de una Argentina que terminó junto con la Confederación. Los pasos iniciales de Estanislao Zeballos los encontraron en bandos opuestos: mientras la familia Zeballos se unió a los pronunciamientos contra Rosas desde el comienzo, Mansilla debió salir de Argentina a su caída, antes de volver a encontrar un lugar en la Confederación. Durante el levantamiento de 1874, mientras Zeballos era encarcelado por su actividad junto a Mitre,  Mansilla formaba parte del Estado Mayor que lo batiera. Zeballos aprendió, acercándose a los vencedores: ambos estuvieron con Roca, ambos concluyeron sus actividades públicas en la diplomacia, y, fundamentalmente, ambos se ocuparon de la frontera con el indio en la  década anterior a la asunción de Roca. Pero sus puntos de vista sobre los indios estuvieron a un mundo de distancia: Mansilla claramente quiso integrarlos, acercándose a sus costumbres, sus pensamientos, su visión. La obra de Estanislao Zeballos fue elaborada bajo la urgencia de los preparativos de la campaña militar final, solicitada por Roca como soporte intelectual de sus planes de batalla, al modo en que los ingenieros militares planean el avance sobre el enemigo. Zeballos piensa en términos políticos, diplomáticos (en realidad ambos escritores compartieron la misma preocupación por las fronteras con Chile), y económicos, planeando los futuros negocios de tierras y bonos, un plan en el que la población debia ser reemplazada por la nueva inmigración. También Mansilla elaboró su obra como fundamento de su estrategia para atacar la frontera sur, pero en esos planes los indios formaban parte de una sociedad integrable, en tanto Zeballos los trató como un problema militar y diplomático, y como un trabajo antropológico de recolector de huesos. Así fue cuando su obra comparaba a la de Lucio Mansilla. Pasando el tiempo, la puesta en práctica de los proyectos de su generación fue cambiando sus ideas, acercándose parcialmente al punto de vista de Mansilla: ya la inmigración no marchaba en el rumbo que los ideólogos del 80 esperaban, y un nuevo nacionalismo le acercaba a las razas indígenas.
A través de sus vidas, existió entre ambos otro punto de contacto: la Guerra del Paraguay. No hay duda que la guerra marcó a todos los que participaron en ella, y su recuerdo pervivió décadas después, como lo muestran Mansilla, con sus recuerdos de campaña, Cándido López con sus pinturas, y particularmente, Estanislao Zeballos. Zeballos, siendo muy joven, quiso visitar el campo de batalla durante la guerra misma, y luego retornó a Paraguay en otras ocasiones, obsesionado con entrevistar a los viejos combatientes del lado vencido. Su trabajo de reconstrucción de la guerra le llevó a confeccionar un archivo de antecedentes monumental, sin llegar a publicarlo nunca.Sobre los motivos de este trabajo obsesivo, dice Liliana Brezzo, invocando memorias del mismo Zeballos en 1907:
Sobre esos años y en relación con tal acontecimiento, Zeballos escribiría tiempo después: “batallones y divisiones formadas en las diversas regiones y provincias que marchaban, el brillo de las armas, la vibración de las músicas marciales, conmoverían hondamente mi espíritu y determinarían sentimientos que no se desvanecerían jamás”. En el año 1869 Zeballos conoció el Paraguay. El ejército argentino acababa de ocupar Asunción y fue a visitarla a parientes y amigos: me hospedé, relataría también años más tarde, "en una ciudad solitaria, donde no vivían sino soldados. Faltaban los habitantes y las familias! En cada uno de esos hogares, abiertos de par en par, con el mobiliario tradicional de la aristocracia paraguaya a la disposición de cualquiera, flotaba un celaje infinito de desolación, de angustia, de muerte… que impresionó hondamente mi alma infantil, Sentí entonces piedad y amor por este pueblo mártir que cuando el ejército argentino acampaba en la Trinidad, peregrinaba y se batía aún por su patria, en la cruzada homérica que terminó en las selvas de Amambay! [...] allí comencé a amar al Paraguay y reclamo para mí el honor de haberme mantenido siempre fiel a mis impresiones de niño. Desde ese momento, cuando contaba apenas 14 años y me era extraña la razón de la guerra, me propuse estudiarla, conocer sus causas, averiguar sus resultados y ponderar sus responsabilidades para los dos pueblos”
Muchos escritos desprecian la trayectoria de Zeballos, fundamentalmente por sus escritos sobre Calfucurá y  los indios de la pampa, o por su actividad de antropólogo en la retaguardia del ejército de línea, tanto más como evoluciona la visión de la campaña del desierto entre los nuevos historiadores, sociólogos o antropólogos argentinos o latinoamericanos. Pero Zeballos es un intelectual sorprendente, por su capacidad de acción, por sus intereses múltiples e inagotables, por su voluntad organizativa. Su posición sobre los indios no era única: era compartida por toda una fracción política, casi por toda una generación. Argentina estaba madura para el gran cambio que arrancó en 1878, y Zeballos sólo expresaba lo que era un plan común. Harían falta más de veinte años de desarrollo para que los dirigentes de su generación encontraran sus límites.

domingo, octubre 07, 2012

España entre el deber y el querer

Daniel Lacalle amplía las afirmaciones de Christopher Mahoney, comparando el estado actual de España, no con Enron, sino con Rumasa, "una enorme telaraña opaca de exposiciones cruzadas bancos-estado-empresas que esconde deuda y mantiene valores de activos ficticios, escondiendo deuda entre favores y amiguetes".
Lacalle enumera varios puntos que debieran resolverse para poder rectificar España. Acepta la posibilidad de que España se recuperara en un plazo "breve" de cinco años, siempre que algunas líneas fundamentales de la reconducción financiera  se asumieran con mano firme. ¿ será así? España pasa por situaciones de excepción, y así debiera suceder. De ello depende demasiado.
Cuando Sean Egan alerta de que España no crecerá durante cinco o diez años lo que analiza es la incapacidad de generar demanda industrial e inversión productiva con un gasto y deuda monstruosos y una carga impositiva enorme. Si mantenemos la política impositiva confiscatoria, la inseguridad jurídica y el peso monstruoso del Estado, efectivamente, tendrá razón. Si volvemos a la prudencia -que la tuvimos-, la recuperación -como economía ultra-cíclica que es la española- también llegará antes de cinco años. Seamos realistas, las exportaciones están mejorando un 15% y la inversión extranjera repunta ligeramente, no para tirar cohetes, ni de lejos. Queda mucho desapalancamiento, porque la reducción de deuda pública y privada de verdad aún no ha comenzado de manera agresiva.
Los inversores y analistas no dejan de alertar, como el que ve un choque en cadena, que el problema de España es que carga cada vez con más compromisos financieros sin exigencias contundentes.   
Merece leerse con cuidado lo que dice la agencia independiente Egan Jones –una de las pocas a las que realmente siguen los inversores- cuando rebajó la calificación de España la semana pasada.  Citan como elementos más importantes la destrucción de tejido industrial, carga excesiva de las Comunidades Autónomas y los rescates bancarios. Recordemos que cuando empezó el año se repetía que las necesidades de capital de la banca eran de un máximo de 40.000 millones y la cifra oficial ya ha subido a 60.000 millones, mientras muchos analistas asumen necesidades de capital de 200.000 millones. 
El problema es que en el círculo vicioso estado-cajas-deuda-gasto-regiones nadie quiebra, no hay responsabilidad crediticia y, por lo tanto, se incentiva la mala gestión. (...)
Veo que el mercado de deuda, aprovechando el efecto Draghi, está intentando acumular seguros de impago -CDS a cinco años- españoles, aunque el volumen es mínimo. Se  perciben los siguientes problemas que costarían al Estado 60.000 millones más de lo esperado en 2013, llevando el déficit muy por encima de los objetivos:
Dar apoyo total e incondicional a las Comunidades Autónomas. Ya casi han consumido el Fondo de Liquidez con unas condiciones extremadamente suaves. Y lo que se les da no se deduce de otro gasto central, que es lo que se debería hacer si, como dicen, “las Comunidades Autónomas son esenciales para el país”. A ver qué gobierno se atreve a intervenir a Valencia o Cataluña. 
Las Comunidades Autónomas suponen 191.000 millones de deuda viva, el18% del PIB. Todo garantizado. Pero teniendo al Estado como garante, además, entran los incentivos perversos. Te rescatan pero no se atreven a intervenirte. Y si te intervienen, paga la factura el contribuyente sea como sea. Y entonces montas unas cuantas manifestaciones por la “dignidad de la región” y fiesta otra vez. Las Comunidades Autónomas se quejan de que su déficit individual es muy bajo. Recuerden: déficit = perdidas = más impuestos. Suponen juntas el  33% del total. En lo que tienen razón es en que el Estado central es tan deficitario y ruinoso como los regionales.
Apoyo incondicional a las cajas quebradas. El sistema bancario español supone un 340% del PIB y, además, está extremadamente expuesto a deuda soberana. Ya saben que no solo son los bancos domésticos, sino en particular las cajas más problemáticas, los que compran esas emisiones de deuda “exitosas” del Tesoro. Se usa el dinero para inyectar en bancos quebrados que, a su vez, utilizan ese dinero para comprar deuda soberana, porque si no se rescatan esas cajas ¡oh sorpresa! se acaba la demanda de bonos. Rescate interno. Con un porcentaje de préstamos de difícil cobro, que ya alcanza el 9%, y la caída de depósitos es muy probable que veamos otra ronda de “rescates” a cargo del Estado en 2013.


*  El banco malo comprará activos inmobiliarios, no con un enorme precio de descuento, sino a “valor estimado” (“economic value” lo llaman), es decir, que a largo plazo todo subirá. Con ello se necesitará una inyección de capital público para sostener las finanzas del banco malo mientras ponen en venta esos inmuebles, si se venden. Y cuanto mas tarden en venderlos, más inyecciones de capital público necesitarán. Todo esto se hace para que "fluya el crédito” a la economía real. Sin embargo, los bancos no pueden recapitalizarse como pide la UE y a su vez prestar a una “economía real” que ve impuestos crecientes y márgenes en decrecimiento. Eso es como soplar y sorber.
*  CDS europeo contra España. Una locura
En la Unión Europea están enormemente preocupados. Dudan –no solo los “malvados anglosajones”- de nuestros objetivos de déficit de 2012 y los presupuestos de 2013 y, aunque repitamos que necesitamos tiempo y que estamos haciendo los deberes, no lo tenemos. Están tan preocupados que, después de criticar los seguros de impago, los CDS, durante años, y ante la magnitud del posible problema, que un amigo del FMI me cifraba entre 700.000 millones y un billón de euros, la propia UE y el BCE están estudiando la posibilidad de emitir seguros de impago europeos para el rescate español, según Bloomberg
Una receta para el desastre, porque pone en evidencia que la propia UE no se fía de la capacidad de pago de España y busca atraer -“colocar”- a inversores extranjeros el papelón del rescate, asegurándoles ante un impago de España. ¿Qué ocurre? Que como lo hagan se dispararán los CDS, que contagiarían a la deuda soberana, pero también a la deuda del Mecanismo de Estabilidad Europeo (ESM).
Un problema de deuda no se soluciona con más deuda. Si paramos los rescates e instauramos la responsabilidad crediticia incuestionable los CDS, la deuda, el riesgo España y las sorpresas negativas en la ejecución presupuestaria probablemente se reducirían enormemente. Cuanto más se retrase el proceso de reducción del endeudamiento por el lado del gasto, más tardará la recuperación y el incremento de los ingresos. Pero parece que da igual. Mientras demos la patada hacia adelante y consigamos colocar el riesgo, todo va bien. Porque “a largo plazo todo crecerá”. Y ya vendrá alguien a pagar la deuda. Si en vez de planificar para ingresos estimados planificasen para asumir gastos máximos, no estaríamos donde estamos.