sábado, junio 27, 2015

Comunidad Valenciana: de cómo una minoría puede condicionar a una mayoría


Consumado el ascenso del rejunte opositor en la Comunidad Valenciana, estamos en plena apertura de la caja de Pandora. ¿Es justo llamar a la coalición "rejunte"? Sí, si acaso aceptamos las palabras de la dirección socialista española, que afirma que no coincide con los nacionalismos y que sostiene la unidad de España. No, si vemos la cruda realidad de cada alianza puesta en práctica por el PSOE en cada comunidad disputada: la verdad pura es que, como proclama Podemos, el [primer] objetivo es destruír el poder del partido Popular en toda España, aliándose con cualquiera, donde "cualquiera" significa la extrema izquierda que desea destrozar al partido Socialista, y también los nacionalismos catalán, vasco, gallego, y cualquier otro que se cuadrara, que desean trozar España. Y el segundo se derivará del primero: la unidad de España a merced de minorías de izquierda en el poder gracias al PSOE.
Esta perspectiva estaba presente en la Comunidad Valenciana, y ahora es un hecho: ¿por qué no otra alianza, y sí una con Compromis? por los hechos se conocen las intenciones.
Tomo de Las Provincias la primera manifestación de importancia de lo que nos espera en el futuro próximo. Y me pregunto si esto es lo que tendremos que discutir en el futuro...El Bloque sabe qué tiene que buscar.
Resumo del artículo de J.Batista en Las Provincias:
La batalla por la cartera de Educación, una de las más sensibles del futuro Ejecutivo valenciano, provocó a última hora de la tarde de ayer la enésima brecha en el proceso de negociación abierto entre el PSPV y Compromís. En una reunión en Blanquerías, que debía servir para perfilar el mestizaje del segundo escalón del nuevo Gobierno, los socialistas exigieron a los nacionalistas quedarse con el titular de esta conselleria. Compromís, en cambio, maniobró para situar como responsable de ese departamento a Gràcia Jiménez.

La propuesta independiente de Compromís para tomar el relevo de María José Català supondría ceder a la corriente más extremista de la enseñanza una de las áreas más importantes del gobierno, tanto desde el punto de vista político como presupuestario. Jiménez es una destacada activista de Escola Valenciana, federación que pese a defender su independencia apuesta sin ambages por la unidad de la lengua, por la existencia de una única red pública y por la laicidad completa de los centros.
Morera confirmó por la mañana la candidata de su coalición. «Podemos confirmar que el nombre nos viene propuesto por la sociedad civil», dijo a Efe, refiriéndose a sindicatos, a Escola y a asociaciones de defensa de la lengua. «Es una persona que ya la podemos dar como válida», apuntó. La referencia a las organizaciones de trabajadores no es casual, pues la opción de Jiménez fue consultada al Sindicat de Treballadors de lEnsenyament (Stepv), la mayoritaria en la enseñanza pública y que se caracteriza por su marcado perfil combativo, nacionalista y especialmente escorado a la izquierda. Además sus postulados sobre valenciano y catalán y el modelo lingüístico de inmersión que debe funcionar en las aulas de la Comunitat -similar al de Catalunya- son coincidentes con los de Escola.
En otro artículo, Las Provincias informa sobre el carácter imperativo de el control sobre la educación:
El Consell Nacional del Bloc, celebrado de forma previa al Consell General de Compromís, ha aprobado una resolución por la cual condiciona su entrada en el futuro Consell presidido por el socialista Ximo Puig a que la coalición tenga "la iniciativa" en cuanto al nombramiento del responsable de la Conselleria de Educación y Cultura.
El control de la educación es clave para el futuro: lo demuestra la chulería catalana en su manejo,  negándose a cumplir las reiteradas sentencias judiciales para enseñar en castellano a quien sea de habla castellana. Ya lo dijeran otros en el pasado...

domingo, junio 14, 2015

Adiós, Renán...


Este sábado 13 de junio murió Sergio Renán en Argentina...y se va una parte de un país que pudiera haber sido y quizá ya no sea. Sobreviviente de otras épocas, epígono del siglo veinte argentino, recuerdo de otras posibilidades y expectativas...
Quisiera reproducir el reportaje que le hiciera en 2012 Leila Guerriero, vuelto a publicar en La Nación este sábado...
Una tarde cualquiera de un día cualquiera de un mes cualquiera de mediados de los años 40, mucho antes de ser un actor de ojos graves y aspecto desvalido, de vestir un esmoquin en la ceremonia de los Oscar, de llevar el nombre que ahora lleva, el niño llamado Samuel Kohan -un niño triste y serio, habitante del barrio de Once- ruega que no le toque pasar por la triste humillación de siempre: ser, entre todos los chicos de la cuadra, el último elegido para formar el equipo de fútbol. Pero esa tarde, como todas las tardes anteriores, como todas las tardes que vendrán, Samuel Kohan es, en efecto, el último elegido.
En 2012, Samuel Kohan ya no se llama Samuel Kohan ni juega al fútbol ni vive en el barrio de Once ni tiene que esperar a que nadie lo elija para formar nada, pero, de alguna manera, aquella tarde sigue sucediendo. Porque su recuerdo produce en Samuel Kohan, que ahora se llama Sergio Renán, el mismo extraño, sulfúrico dolor.
***
-Hola, ¿Leila?
-Sí.
-Sergio Renán habla. Te llamé al teléfono que me dejaste, pero me atendió una señora que, evidentemente, no eras vos. "Sin embargo -me dijo- yo puedo darme cuenta de que usted es Sergio Renán." Eso que tengo la voz hecha pelota. Y estuve charlando con ella como diez minutos. ¿Cómo estás, muchacha? ¿Cuándo querés que nos encontremos?
Sergio Renán propone un encuentro en un café del shopping Patio Bullrich y hay algo en su forma de decirlo -una amabilidad difícil-, que obstruye toda posibilidad de sugerir un lugar más íntimo: su casa, una oficina.
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Alejandro Kohan, el padre de Sergio Renán, llegó a la Argentina desde Rusia a los 14 o 15 años, a principios del siglo que pasó, y en la provincia de Entre Ríos conoció a Ana. Se casó con ella y ambos fueron maestros rurales hasta que se mudaron a Buenos Aires. Montaron una mercería en el barrio de Once. Vivieron en un departamento de Corrientes y Uriburu y tuvieron dos hijos, Elena y Samuel. El departamento tenía sólo dos cuartos, de modo que el hijo menor llegó a la adolescencia durmiendo en el sofá del living, sin mesa de luz, sin cama, sin escondrijo y sin armario propios. Muchos años después, ya hombre, el hijo menor hablará de su "discreción legendaria" para referirse a lo que es, antes bien, una defensa blindada de su intimidad.
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Sergio Renán -actor, director de cine y de teatro, régisseur - está sentado en el café de la primera planta del Patio Bullrich. Sobre la mesa, además de una taza vacía y un par de anteojos negros, hay un libro de Christopher Hitchens. El shopping , a las dos de la tarde de un día de semana, es una caja hinchada de ruidos que se adhieren como esporas al hilo confuso de una música impersonal, pero Sergio Renán tiene el rostro vuelto sobre el libro, la mano en la frente, como si no escuchara nada. Cuando percibe que alguien se acerca, alza la vista, se levanta.
-Ah, qué tal, encantado. Sentate, por favor. ¿Qué querés tomar? Acá lo que cuesta es que te atiendan.
Además de ser actor de renombre, Sergio Renán debutó como director teatral en 1970 con una puesta de Las criadas, de Jean Genet, que fue un éxito, y como director de cine, en 1974 con La tregua, la primera película argentina nominada al Oscar. Entre 1989 y 1996, además, dirigió el Teatro Colón, en una gestión que es recordada como la mejor de las últimas décadas, y, a partir del año 2000, recibió las mayores loas por su labor como régisseur. Pero lo primero que hace esta tarde de martes no es hablar de lo que salió tan bien sino de sus dos últimas películas: La soledad era esto (2001) y Tres de corazones (2007). "La solvencia narrativa y ciertos hallazgos en la utilización del humor y la elaboración de diálogos hacen que, más allá de sus apuntadas carencias y desniveles, Tres de corazones se ubique por encima de trabajos previos de Renán, como El sueño de los héroes y La soledad era esto", escribió en LA NACION el crítico Diego Batlle, que calificó a la película como regular.
-Las críticas me lastimaron muchísimo -dice Renán, que pasa con fluidez de un tema banal, como lo arduo que es hacerse atender en este bar, a un tema erizado como el de su vulnerabilidad ante la mirada de los otros-. Una crítica mala me destruye. Como actor nunca tuve una crítica mala. Como director de teatro fueron maravillosas. Y en el cine, empezó a cambiar desde El sueño de los héroes. La cosa me empezó a hacer tanto daño que dejé de leerlas. También es parte de aquel pasado glorioso, cuya gloria incluía que salir a la calle fuera una fiesta, que leer la sección de espectáculos fuera un placer. Ya me acostumbré a que la vida no es sólo eso.
"No sólo hay que ser un gran hombre -le decía su padre a Sergio Renán cuando Sergio Renán era Samuel Kohan-. Además, el mundo tiene que enterarse."
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El periodista Hugo Beccacece, durante años editor del suplemento cultural del diario LA NACION y, posteriormente, de ADN, intenta recordar cuál es el nombre del hotel donde se queda Sergio Renán cuando va a París.
-Mirá, no me acuerdo, pero es un hotel fantástico que queda en la Place des Vosges. Es un hotel magnífico y discreto. Bueno, así es Sergio con todo: es muy lector, pero va a cosas especializadas; va a las muestras que hay que ver pero que no conoce todo el mundo. Él pertenecía a una familia que no apreciaba el éxito económico sino el prestigio. Viene de una generación que quería ir con el público masivo y al mismo tiempo hacer cosas de calidad. Hoy esas dos cosas están muy separadas. Yo creo que a Renán no se lo entiende si no se lo ubica en esa generación.
-¿Viste alguna vez la biblioteca de su casa?
-No. Nunca estuve en la casa.
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La infancia fue la infancia de un chico serio, silencioso, con una madre tierna y un padre con exigencias altas. "Era solitario, retraído, me escondía cuando venían visitas, toleraba casi exclusivamente un entorno femenino. Mi padre era un tipo tierno, pero esperaba de mí que fuera un gran hombre y que se supiera que lo era."
En ese mundo empezó a leer -siguiendo las recomendaciones de su hermana Elena, diez años mayor- clásicos de Julio Verne o Alejandro Dumas a los que sumaba libros de la biblioteca familiar que elegía por sus colores. Así, entre los 9 y los 12, leyó Orlando, de Virginia Woolf, o Mientras agonizo, de William Faulkner, sin entender una palabra. En el colegio Mariano Moreno era un alumno regular; en el barrio, un chico al que nadie quería en el equipo de fútbol. Empezó a ir a la reuniones del Partido Socialista de la mano de su padre, y a la cancha a ver a Racing con un primo mayor, llamado Boris. Desde los 13 tomó clases de violín con Jacobo Ficher y, aunque llegó a hacer algunas presentaciones en el Colón, abandonó a los 17. "Tenía poca voluntad y buen sonido, engañaba. Era efectista. Y el efectismo es algo que yo odio."
Desde los 13, y en la Sociedad Hebraica, participó de diversas actividades, sobre todo en la orquesta. Un día David Stivel le pidió asesoramiento musical para una puesta con los socios menores y así fue como, por asistir a los ensayos y reemplazar a algún compañero ausente, empezó a actuar.
-Una vez le preguntaron a Fito Páez cuándo había empezado a cantar, y él dijo que cuando se dio cuenta de que, si cantaba, tenía más minas que el que tocaba la guitarra. Y yo en cierto momento sospeché que como actor la cosecha sería mayor que como violinista.
-Las mujeres siempre fueron importantes.
-Lo más importante. Pero siendo ésa mi mayor obra, habiéndoles dedicado mi vida, más que al cine, más que a la ópera, de eso no se habla. Jamás se hacen relatos de la intimidad. Durante muchos años, antes de pensarse en mí como en un hombre de la cultura, las notas que me hacían eran por mi fama de Casanova, y por la que se supone mi legendaria discreción.
-Estás en pareja con Adriana, que es arquitecta.
-Mi compañera es la mejor persona que conocí.
-Hace años que están juntos.
-Sí.
-¿Cuántos?
-Digamos que muchos.
- Y la conociste...
-Yo la conocí cuando ella era una pibita. Pero, como te decía, si hubiera seguido tocando el violín, habría terminado como director de orquesta. Si hubiera bailado, habría tenido que bailar como Fred Astaire. Yo fui informado, muy chiquito, de que era un genio, y que el mundo iba a recibir esa noticia con alborozo. -Frunce los labios, conteniendo la risa, y en los ojos salta, explícito, el brillo de la diversión.-Pero mi capacidad de análisis siempre existió. Creo que hago bien lo que hago, pero que como yo hay centenares. Curiosamente, no lo creo en lo que se refiere a la ópera. Ahí me siento parte de un grupo no tan gigantesco. Pero con respecto al cine y al teatro, los grandes son otros. Los tipos que yo admiro juegan en otra liga.
Renán habla con frases largas, oraciones subordinadas, un estilo barroco acompañado por una completa parquedad de gestos: la cabeza hacia atrás cuando se ríe. Poco más.
-¿Admirabas a tu padre?
-No. Lo quería. Lo quiero.
¿Por qué un niño, un adolescente, un joven educado para el estudio, la reflexión, el prestigio intelectual, decide, en vez de estudiar una carrera universitaria, dedicarse a la actuación? ¿Y por qué un niño, un adolescente, un joven tímido, apocado, silencioso, decide dedicarse a la actuación aun después de enterarse de que su profesora de teatro, Hedy Crilla, ha dicho de él que no sirve para actuar porque "piensa demasiado"?
-En las clases de teatro era el peor, y hasta último momento consideré la posibilidad de estudiar letras. Vivía los tormentos de mis indefiniciones con cierta gratificación porque mi tortura era la confirmación de que yo había sido llamado para algo superior. Crecí con una atracción por los poetas románticos, ingleses y alemanes. ¿Qué tienen en común? El talento, el tormento y una muerte joven. De modo que, si yo era un torturado, sin dudas estaba llamado para algo superior.
A los 18 años dejó, casado, la casa de sus padres. Durante el matrimonio, que duró dos años y medio, nació su hija Nora, pintora y figurinista. Empezó a actuar en teatro y, de a poco, a afianzar una carrera como actor de cine. A partir de La cifra impar, una película del año 1962 dirigida por Manuel Antín, las cosas empezaron a fluir y siguieron, entre otras, Circe (Manuel Antín, 1964), El perseguidor (Osías Wilenksy, 1965). Cuando en 1970 dirigió en televisión el ciclo Grandes novelas y, al mismo tiempo, debutó como director de teatro con Las criadas de Jean Genet, hacía años que, siguiendo el gesto de los galanes de la época, se había cambiado el nombre y ya no se llamaba Samuel Kohan sino Sergio Renán: Sergio porque sí, y Renán por Ernest Renan (1823-1892), un francés experto en la Edad Media y autor de un libro llamado La Vida de Jesús en el que hablaba de Jesús como un profeta pero negaba que fuera hijo de Dios.
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Sergio Renán es un hombre silencioso, que pasa gran parte del tiempo leyendo -cuatro libros por semana- y tiene, a su vez, una sociabilidad salvaje, con amigos a los que ve casi todos los días, que no siempre se conocen entre sí, y que dicen saber poco y nada de su vida íntima. "No, yo no conozco la casa." "La mujer es encantadora, pero no sé cómo la conoció."
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Cuando Leopoldo Torre Nilsson, con quien había trabajado en Los siete locos (1973) haciendo el papel del Rufián Melancólico, le dijo "¿Cuándo te vas a dar cuenta de que vos lo que querés es dirigir", Renán empezó a pensar en llevar al cine, como director, un texto de Mario Benedetti. La película, de 1974, se llamó La tregua , tuvo dos millones doscientos mil espectadores y fue nominada a los Oscar como película extranjera junto a, entre otras, Lacombe, Lucien , de Louis Malle, y Amarcord , de Federico Fellini. En el mes de febrero de 1975, Sergio Renán se sentó en el Kodak Theatre junto a Jack Nicholson, Anjelica Houston, Glenda Jackson y Fred Astaire y esperó, con las manos sudorosas, el veredicto. El premio fue anunciado por Frank Sinatra y la ganadora, claro, fue Amarcord . Renán regresó sin Oscar pero contento y, al llegar a Ezeiza, lo estaba esperando su mujer.
-Había salido una de esas sentencias de la Triple A donde me acusaban de infiltración marxista. Daban 48 horas para irse del país o te mataban. Yo sentí que ya era cartón lleno. Se había muerto mi vieja cuatro años antes, mi viejo hacía unos meses. Así que me quedé.
Su siguiente película, Crecer de golpe (1977), fue la adaptación de un cuento de Haroldo Conti, la historia de un chico y de un viejo que lo protege, y la protagonizó un actor llamado Julio César Ludueña.
-A ese chico lo encontré en la Asociación Argentina de Actores. Cuando lo vi, empecé a tener palpitaciones. Era triste y seriecito. Yo era así. Cuando tuve que rodar la escena en la que el chico, enterado de que el viejo ha muerto, llora, no pude ver al pibe llorando. Todavía no puedo. No lo soporto.
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José Miguel Onaindia es abogado y fue, entre otras cosas, director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.
-Yo soy abogado de muchas personas que trabajan en el Teatro Colón, y nos sentamos a hablar por primera vez con Sergio a raíz de un conflicto que había con el Ballet Estable cuando él era director. Aunque no era la mejor situación para que surgiera una amistad, se generó un vínculo sólido. Él es una persona con muchos pliegues y algo renacentista: hay que mirar su relación con el fútbol, su gusto por el tango y el jazz, por el teatro alternativo, por los libros.
-¿Le parece que se lo valora como director de cine?
-No. A mí me parece que lo que se conoce como nuevo cine argentino y la nueva crítica no ven un valor ahí. La corriente del nuevo cine argentino no mira bien a esa generación. Rescatan a Favio, alguna película de Antín, a Torre Nilsson. Y nada más.
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Así como en una época todas las entrevistas a Renán parecían dar rodeos para llegar a su relación con las mujeres, desde 1983 muchas dan rodeos para llegar a La fiesta de todos , la película, estrenada en 1979, que hizo sobre el Mundial de Fútbol de 1978, en plena dictadura. En el libro de conversaciones que sostuvo con el periodista Claudio Minghetti, publicado en 2008 por Capital Intelectual, Renán dice que después de Crecer de golpe fue prohibido y que, en ese contexto, recibió la visita del empresario Francisco Capozzolo, que había comprado los derechos del Mundial y quería hacer con eso una película. "Consulté si el proyecto tenía alguna relación con el gobierno y me explicó: ?No, lo que yo quiero es que se haga la película'. [...] Y cuando me hizo su oferta económica, sentí la mezquina tentación que significaba un trabajo tan escaso, maravillosamente remunerado."
-No debí hacerla, y eso es algo que nunca me terminaré de perdonar. No debí hacer la película que fue. Te digo "la película que fue" porque hay gente que dice que ensalza el gobierno militar, cosa que no es. Pero aun lo que fue, una película de gente gritando goles, no debí hacerla. Sucede que todos mis reparos eran de tipo artístico y no de tipo ideológico, porque tenía claro que era un homenaje a Kempes y Fillol. Pero sé que hay gente para la que soy sólo el director de La fiesta de todos . Eso tiene un peso especifico mayor que todo lo que pude haber hecho antes y después, incluyendo los tres años que hice de Teatro Abierto. Alguien podría preguntarse por qué me invitaron a hacer Teatro Abierto. Me invitaron porque no me consideraban un reaccionario. Pero yo tenía una historia y después tuve otra. Como si eso hubiera anulado todo. Todavía estoy pagando el pato. Pero bueno, está bien. Yo la hice.
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En 1989 el intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Grosso, le ofreció a Sergio Renán dirigir el Teatro Colón. Renán era, sobre todo, actor y director y, aunque había debutado como régisseur con Manon , en 1984, no tenía experiencia en gestión pública.
"El nombramiento produjo mucha sorpresa -dice Hugo Beccacece-. Pero él se supo manejar muy bien y el Colón recuperó el estatus de gran casa de ópera. Para recordar una temporada como la de Renán hay que remontarse a los años 60."
Pese a lo exitoso de la gestión, Fernando de la Rúa, al frente de la jefatura de gobierno, decidió reemplazarlo en 1996.
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-¿Pensaste que te ibas a quedar?
-Estaba seguro.
-¿Cómo te enteraste de que no ibas a seguir?
-Con la lectura de La Nacion. Kive Staiff, que era un funcionario admirable en el Teatro San Martín, decía: "Se me ha ofrecido la dirección del Teatro Colón y he aceptado". Traté de alejarme con dignidad. Pero fue un duelo difícil.
Apenas después lo convocó Guido Di Tella, por entonces canciller, para trabajar en Asuntos Culturales de la Cancillería, y fue allí donde el 20 de febrero de 1997 Renán sintió un dolor lacerante en el abdomen. "Tengo el recuerdo de mi salida de Cancillería, de la gente mirando, y de que me daba mucha vergüenza. Mi siguiente recuerdo es la llegada a la Suizo Argentina, y un tipo poniéndome una inyección. Me desperté dos meses después."
El diagnóstico fue pancreatitis aguda fulminante, una enfermedad que acaba con la vida del 85% de los pacientes en los primeros días. Mientras estuvo internado, fueron a verlo desde Ernesto Sabato hasta Adolfo Bioy Casares, desde Carlos Menem hasta Alfredo Bravo y los hinchas de Racing que, en la cancha, emitían mensajes pidiendo donantes de sangre y cantaban: "Flaco no te vayas, flaco vení, quedate a ver a Racing que te vas a divertir".
-Estuve 64 días en coma. Tengo recuerdos auditivos. Algún llanto de mujer. Alguna música. Después supe que me ponían música y trataban de darme buenas noticias. Parece que un día se me acercó el médico y me dijo: "Racing le gano a River dos a uno". A lo mejor fue eso lo que me salvó.
-¿Te acordás del momento en que te despertaste?
-Abrí los ojos y había una enfermera. Me dijo: "Buen día, qué suerte, ¿cómo se siente?". En casos de inmovilidad prolongada, la nervadura locomotiva se atrofia o muere. Estaba paralítico de piernas, brazos. No quiero pensar en lo que sería mi apariencia. No creas que no pensaba en eso.
-¿La enfermedad te dejó alguna secuela?
-Varias. El cuerpo funciona distinto. Distinto y peor. Me muevo, camino, pero tengo cierta fragilidad de equilibrio. Me cuesta agacharme, porque he perdido la musculatura abdominal. Pasé a ser diabético. Tengo que aplicarme insulina todos los días, todas las noches. Pero aquí estoy, muchacha.
***
"Me siento muy cercana a él, porque lleva mi sangre." Silvina Akel de Garibaldi trabaja en el área de Despacho del Teatro Colón y formó parte del equipo de trabajo de Renán. "Yo fui en varias oportunidades a donar sangre. Y eso que él es de Racing y yo de Independiente. Era fabuloso trabajar con él. Había mucho pulso, mucha garra. Sergio puso todas las achuras al asador, sin guardarse nada. Cuando se recuperó de la pancreatitis fui a verlo a la casa. Lo vi afectado, pero con una integridad...Después empecé a ver la fortaleza con que se fue recuperando y pensaba: ?Este hombre es capaz de salir de todo'. Un día vino al teatro con el bastón, y yo le dije: ?Ay, jefe, hasta el bastón le queda lindo'."
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Hacerse amigo de sus potenciales enemigos es un rasgo que se repite. Así como le ocurrió con Onaindia, abogado que iba a plantearle un conflicto, las críticas adversas que a veces el periodista de Clarín Federico Monjeau publicaba sobre la gestión de Renán en el Colón no impidieron que creciera entre ellos un vínculo que dura.
-Yo hacía una revista que se llamaba Lulú y en 1991 la revista estaba muy mal. Años después supe que Sergio había hecho una donación para ayudar, en el anonimato. Cuando le pregunté por qué había sido anónima, me dijo: "Si no, no tiene valor". Es una de las personas más generosas que yo he conocido. Ha logrado reconocimiento de todos los partidos políticos. Sin ser peronista, lo pusieron en el Colón los peronistas. La suya fue una gestión que cambió la historia del teatro. Creó cosas como el CETC, que le dio al Colón un toque renovador, audaz, vanguardista.
-¿Y cómo acusó el golpe de que lo sacaran de la dirección?
-Mal, mal. Fue muy triste y muy injusto y muy idiota. Sergio es muy pudoroso para expresar su pesar, pero era evidente.
-¿Lo ves preocupado por el paso del tiempo?
-No. Si lo está, lo disimula muy bien.
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-Partido de Racing con Talleres de Córdoba. Talleres de Córdoba va ganando uno a cero. Faltan tres minutos para terminar. Penal a favor de Racing. Yo voy subiendo los escalones hasta llegar al límite con el vacío. Patea el jugador de Racing y ataja el arquero. Yo miro hacia el vacío y me doy cuenta de que estoy pensando en tirarme. Tanta era mi desdicha. Yo no conozco a nadie tan loco.
Es una tarde de martes, en el café de la galería Promenade Alvear, en Recoleta. Renán viste remera azul, pantalón oscuro y, aunque está urgido por los preparativos de un viaje a Europa e Israel, habla con la serenidad de quien tiene tiempo.
-¿Podés pasar mucho tiempo sin estar en un set de filmación?
-Sí, y eso es parte de los cambios desfavorables que sucedieron con el paso del tiempo. Tengo algunas películas que quiero hacer, no muchas. Quiero hacer un musical. Tengo algunas obras de teatro, no muchas. Tengo la ópera que voy a hacer en el Colón, en septiembre, La Cenicienta . Estoy más tranquilo. Pero sospecho que eso debe ser muy malo. ¿Con qué relacionaba yo la edad más adulta? Con la sabiduría y la serenidad. Y si hay algo que no tengo es serenidad. Yo asociaba esa edad con un hombre maduro, sereno, menos dolorido por las miserias, con muchas más respuestas que las que tiene un hombre joven. Y de pronto encontré que seguía siendo el mismo adolescente, con las mismas vulnerabilidades. Tengo más preguntas que respuestas, mis adhesiones y mis sueños son menos poderosos. Todos los cambios son desfavorables. Cierta tendencia a la melancolía se ha potenciado y hay cosas añoradas que asocio con la juventud perdida. La pasión. La expectativa por la espera de algún libro. Por momentos me gustaría creer en las cosas en que creí, tener ídolos como los que tuve.
***
-¡Qué valiente, Sergio, darle el teléfono de un peronista!
Ginés González García es embajador de la Argentina en Chile, y conoció a Renán en la confitería La Biela, hablando de Racing.
-Si usted me pregunta qué me resulta singular de Sergio, yo diría que es su refinamiento, su notable cultura general. Por eso siempre me sorprende la transfiguración que sufre en la cancha. Ahí se convierte en un ser irracional, poseído, capaz de decir la bestialidad más brutal. Es, realmente, un loco. Un gritón, un arrabalero de la tribuna. Yo lo paso a buscar y vamos hablando, con ese tono de él que me hace reír tanto, de un barroco total. Y llegamos a la cancha y empieza "¡¡¡Hijo de mil puta, este referí nos está matando!!!".
-¿Conoce su biblioteca?
-No somos de ir a las casas.
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El actor Diego Varzi es amigo de Renán desde hace cincuenta años, y tiene dos historias preparadas como si las hubiera contado ya mil veces: "Era un partido de Racing con River, y apenas empieza el partido, hace un gol River. Y ante el estupor general, Sergio se desmaya. Se despierta media hora después en la enfermería del estadio. Pasan los años, estamos en un partido de Racing con River, a punto de terminar, y River le hace un gol a Racing. Empiezan a pasar los minutos, la cancha se queda vacía, y Sergio sigue en la platea, paralizado. Durante veinte minutos no se pudo levantar porque no le respondían las piernas. Yo nunca he visto una personalidad como la de Sergio que venga acompañada con esa cosa tan absurda".
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Sergio Renán no mira la televisión ni lee los diarios y selecciona con cuidado de alérgico toda noticia que pueda hacerle daño. Esa sensibilidad de nonato parece haber tenido origen -dice- cuando, en su adolescencia, terminada la Segunda Guerra Mundial, los noticieros empezaron a mostrar imágenes de los campos de concentración.
-Yo empecé a hacerme mierda ahí. Pero después empecé a ver las reacciones de los vencedores, de los justos, de los que habían vencido al nazismo y al fascismo. Las violaciones de los soldados rusos en Alemania, que tenían como coartada que los alemanes habían hecho eso con las rusas. Y noticieros sobre la Francia liberada, donde se ve a mujeres rapadas, rodeadas de una multitud sonriente, castigadas porque habían tenido relaciones con soldados alemanes. Hay que ser hijo de puta, hay que ser una basura para hacerle eso a una persona indefensa.
Para Renán, el dolor por la miseria humana parece ser mucho más que una frase hecha.
***
La última película que filmó, antes de tomar la dirección del teatro, fue Tacos altos , en 1985. Desde entonces, y hasta 1997, no volvió a estrenarse otra. Ese año pudo verse El sueño de los héroes , que recibió críticas dispares, y le siguió, en 2001, La soledad era esto , que tuvo críticas adversas. Apenas antes, en el año 2000, estrenó la ópera Lady Macbeth de Mtsensk en el teatro Real de Madrid, con reseñas que ensalzaban lo arriesgado y novedoso de la puesta. En 2005 estrenó, en el teatro de la Zarzuela, de Madrid, La verbena de la Paloma , que recibió loas por, entre otras cosas, el gesto desenfadado de trasladar la acción, que transcurre en el siglo XIX, a los años 30 del siglo pasado. En 2007, mientras se estrenaba la que hasta ahora es su última película, Tres de corazones , ponía en el teatro su versión de Un enemigo del pueblo . Tres de corazones fue vapuleada pero Un enemigo del pueblo recibió elogios que destacaban la capacidad de Renán para darle a la pieza de Ibsen una lectura contemporánea. En mayo de 2011, y después de diez años de ausencia en los que visitó el Teatro Colón apenas dos veces (porque "todo lo que me llegaba acerca del estado del teatro suponía la degradación de un espacio amado", según le dijo a la revista Noticias ), estrenó allí una versión de La flauta mágica que fue celebrada por su concepto vanguardista: la revista Ñ la definió como una puesta brillante, y destacó la "gran diversidad de formas narrativas determinadas por el progreso de los medios audiovisuales".
-Con las dos últimas óperas podría hablarte hasta de felicidad ante el resultado. En cuanto al cine, en todas mis películas hay momentos que me gustan y momentos que me resultan intolerables. Pero en las dos últimas hay muy pocas cosas que no me gusten y ninguna me resulta intolerable. Entonces, teniendo en cuenta la moderada receptividad que tuvieron, eso me deja complicado.
La voz de Renán es, siempre fue, una voz grave que él, ahora, encuentra malograda. En el café de la galería Promenade dice que cuando estaba por empezar a filmar Tres de corazones le aparecieron en la laringe unos nódulos sospechosos.
-El médico me dijo: "Hay que operar y hacer un tratamiento de rayos". Yo le contesté: "Bueno, cuando termine la película". Me mandó a ver a una doctora, que me dijo: "Yo le informo que lo que usted tiene se llama cáncer de laringe. Usted haga lo que le parezca".
Renán se ríe, como quien ha recordado una cosa tremendamente graciosa que llevaba mucho tiempo olvidada.
-Tuve que postergar la filmación y me hice treinta y cinco aplicaciones de rayos en las cuerdas vocales, y como consecuencia de eso, la voz que quedó es ésta.
-¿Distinta?
-No sólo distinta sino que, como todo lo demás, es distinto y peor. Porque podría ser distinto y maravilloso. Yo conocí a Bioy, y mis últimos años con Bioy me hacían pensar en eso. Él me dijo: "Yo quiero vivir 120 años". Y yo me preguntaba: "¿Qué quiere decir 'vivir': ese bife que se está comiendo, el libro que está leyendo?". Y sí. Uno podía preguntarse cómo un tipo como él quería seguir viviendo así. Y bueno. Cada uno tiene su lista de razones para vivir. Yo siento que la mía se fue acortando.
-¿Qué hay en la lista?
-Los afectos. Los libros.
-¿Te curaste de los nódulos?
-Más o menos. Ahora tengo una manchita. En caso de que haya que operar, puede ser necesaria la extirpación de una cuerda vocal, y yo eso...
Retrocede como si hubiera visto algo espantoso, y hace un gesto de negación con el índice de la mano derecha.
-Yo eso no.
***
En marzo de 2011, Sergio Renán recibió el título de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. En el salón de la Legislatura, lleno a reventar, estaban, entre otros, Oscar Martínez y Edda Bustamante, Aída Bortnik y Ginés González García, Juan José Sebreli y José Pablo Feinmann. Después de un video de homenaje, con imágenes que repasaban su carrera y que omitían cualquier referencia a La fiesta de todos, Renán dijo:
Revisando este video pasa a estar claro que, pese a mi juventud, mi vida ha sido laboriosa. Y eso que no están incluidos algunos recuerdos de trabajos que respeto, de la misma manera que hay otros que no han sido omitidos por casualidad, consecuencia de mi intervención o de la piedad del director de la película. De todas maneras, habiendo sido mi destino más modesto que el soñado en la adolescencia, no pierdo conciencia de haber sido un privilegiado [...]. Teniendo en cuenta mi impecable estado de salud y energía, dentro de cincuenta años me propondrán una distinción que podría definirse como "Anciano Pertinaz", y espero reunirme con ustedes absolutamente en esas circunstancias. Muchas gracias.
En una de las escenas elegidas para el video que se vio ese día, tomada de la película El perseguidor, Sergio Renán, sentado en un sofá, con el torso desnudo y envuelto en una manta, decía -dice, dirá siempre-: "Yo me sentiría mucho mejor si pudiera olvidarme del tiempo".

domingo, abril 12, 2015

Una encrucijada electoral (e importante)

Al partido Socialista de la Comunidad Valenciana le convoca un socio incómodo, Acció Cultural del País Valenciá, que desea comprometerlo en su cruzada catalanista:
El debate identitario formará definitivamente parte de la próxima campaña para las elecciones autonómicas y municipales del 24-M. El mismo día que entraba en vigor la Ley de Señas de Identidad aprobada por las Cortes Valencianas –con los únicos votos del PPCV y el rechazo de la oposición– para blindar a la Comunidad de las injerencias catalanistas, el PSPV difundía una reunión mantenida con la organización que con más entusiasmo difunde en la Comunidad las tesis del Gobierno de la región vecina sobre los ficticios «países catalanes», Acció Cultural del País Valencià.
El encuentro, que tuvo lugar en la sede de Acció Cultural en Valencia –cuya hipoteca, de 750.000 euros anuales, paga el Gobierno catalán vía subvención–, reunió a la responsable de Política Lingüística del PSPV, Carmelina Pla, y a su homólogo en la entidad catalanista, Alfons Esteve. El representante de Acció Cultural trasladó a la socialista la propuesta lingüística de su organización, para que los socialistas la incluyan en el programa con el que concurrirán a las próximas elecciones.
En los últimos días, Acció Cultural ha trasladado la misma propuesta a otros partidos de izquierdas, como EU –que concurre junto a los independentistas de Esquerra Republicana– y Compromís. Las dos formaciones se han comprometido a estudiar la petición. En su página web, la entidad catalanista explica que su objetivo es que dicho documento sirva «de hoja de ruta consensuada desde los ámbitos cívico, académico y político para una nueva mayoría parlamentaria». (En ABC, 11/04/2015, D. Martínez)
Más moderado que ABC, Las Provincias de Valencia considera que  el PS responde a una "cita incómoda":
(...) para el candidato del PSPV a la presidencia de la Generalitat, Ximo Puig, hay algunas citas que no son cómodas. ¿Que no se pueden eludir? Es posible. Pero que, celebradas en plena campaña electoral, pueden terminar generando una polémica innecesaria (...) ¿Qué resulta tan incómodo para los socialistas valencianos? Abrir el debate sobre los símbolos. (...) el socialismo valenciano es consciente que cualquier discusión en ese ámbito genera más inconvenientes que otra cosa. El PSPV no tiene nada que ganar en esa discusión, de manera que procura orillarla.. (...) Pero darle la espalda podría ser contraproducente. De manera que toca optar por ese término medio que supone ir, pero poco. La responsable de Política Lingüística de la ejecutiva socialista, Carmelina Pla, se reunió con el miembro del Instituto de Política Lingüística de Acció Cultural del País Valencia (ACPV), Alfons Esteve. La cita, de la que ayer informó Blanquerías, sirvió para intercambiar opiniones y propuestas ante las próximas elecciones. Los socialistas «han enmarcado esta reunión en la ronda que están manteniendo con colectivos sociales, económicos y culturales de la Comunitat Valenciana para la preparación del programa electoral» para los comicios del 24-M.
Mientras el nacionalismo catalán se desinfla, en la Comunidad Valenciana se puede observar el acercamiento y el sinceramiento de la alianza local: Compromís pel País Valencià, Esquerra Unida, Partido Socialista, convergen en la intención de formar un futuro gobierno valenciano funcional a los proyectos nacionalistas catalanes. No es nuevo, pero es curioso ver la pertinacia de este frente ideológico, cuando comienzan a verse reales signos de descomposición en sus promotores y sustentadores catalanes.
Cuando desde el gobierno valenciano se cortan puentes (y financiación) a quienes trabajan para convertir la comunidad en un apéndice de otra, cuando nuevos partidos aparecen representando mejor las aspiraciones de la sociedad española, esta persistencia en sostener esa entelequia llamada Paises Catalanes, esa Shangri-La donde  todos hablaremos catalán y comeremos perdices, podría comenzar a ser una anécdota histórica...

sábado, marzo 28, 2015

Catalanismo en Valencia: las orejas del lobo

Desde hace meses existe un clamor de algún periodismo en contra de la "secesión" lingüistica valenciana, digamos, desde que el gobierno Popular de la Generalitat Valenciana propone la llamada Ley de Señas de Identidad. Claramente expresado desde el diario Levante, por Alfons García (la Academia Valenciana de la Lengua es contraria a la unidad de la lengua...catalana), Xavier Ribera (el valencianismo es de renegados, conversos, traidores), Juanjo García Gómez (la nueva ley es secesionista, una declaración de guerra), pero también por caso, Toni Cuquerella, en El Diario.es, maneja ese argumento, a través de su discurso (maniobra conservadora, regionalista, protaurina), o Adolf Beltrán, en El País (la nueva ley es secesionista, y dinamita el pacto lingüístico que dio origen a la AVL en 1998).
Resulta por lo menos curioso que quienes proponen la subordinación cultural, lingüistica y política a Cataluña, tilden de secesionista la intención al menos nominal de restituír importancia a instituciones que promueven la lengua valenciana. El giro dado a la política cultural por el gobierno de Alberto Fabra ha tenido la virtud de sacar a la luz la subordinación catalana de muchos propagandistas, antes que intelectuales.
Repentinamente el pacto político de 1998 ha finalizado, y sus instituciones están en cuestión: parece que veremos el fin de los académicos rentados por Valencia para trabajar por Cataluña.

domingo, noviembre 09, 2014

Farsa independentista y cobardía gubernamental

Sólo la pasividad de un gobierno timorato y suicida puede permitir lo que se está viendo en Cataluña: una minoría totalitaria e irresponsable, conduciendo a toda España a la ruina: la suya, la de los catalanes,y la del resto de la nacion. Esto es lo que dá de sí el nacionalismo: un fraude de democracia, donde se considera que la "expresión del pueblo" es la concurrencia a un acto sin agentes fiscalizadores, donde la posición se expresa públicamente presionando a los demás, con un recuento de votos "a la carta", sin control de datos de los participantes, sin ninguna garantía de imparcialidad. Menos de dos millones de votos, a pesar de que se aceptó la participación de jóvenes de 16 años, residentes de todo orígen, sin hablar de las promesas a la comunidad musulmana prometidas al viento de un futuro nuevo país...y esperaremos hasta quince días para que cualquier remolón mal orientado tenga tiempo de expresarse.
Una vez más, la coalición de la utopía republicana socialista, pretende imponer su voluntad a un conjunto de descaminados, y a una mayoría ajena que no desea ese camino. ¿Hasta dónde seguiremos?

domingo, septiembre 28, 2014

Cataluña libre ¿paraíso o pesadilla?

Laura Freixas escribe en El País sobre las utopías que se escuchan todos los días desde las fuerzas independentistas catalanas, acudiendo a la calificación de "pensamiento mágico". La región está sometida a un bombardeo diario de mentiras, distorsiones y agresiones que oscurece la cruda realidad a la que marcha su sociedad en caso de forzar la secesión: brutal crisis económica y de negocios, violenta división social, persecusión lingüística y político-social, e incluso riesgos en el terreno religioso. Como dice Freixas, el flautista los lleva directo al mar, y nadie se aparta del camino:
En un asombroso artículo publicado hace poco, un teólogo católico advertía del “riesgo de una casi identificación práctica del cielo cristiano con un ideal político o nacional concreto”, es decir, la independencia de Cataluña (Salvador Pié, La Vanguardia, 1-9-14). ¿Exagera?... Les sugiero que vayan a ver una película que acaba de estrenarse, L'endemà (o busquen en Internet el vídeo Los García, Cataluña y el futuro de todos, cuyo mensaje viene a ser el mismo), y verán a qué se refiere.
Dirigida por Isona Passola, presidenta de la Academia Catalana de Cine, financiada por más de 8.000 personas mediante crowdfunding y subvencionada por la Generalitat y TV3, L'endemà (“El día siguiente”) es un documental que pretende, dice, “aclarar las dudas de los indecisos” sobre la conveniencia de un Estado propio. Consiste en entrevistas a jueces, escritores, economistas y otros profesionales, que nos describen cómo será la Cataluña independiente. He aquí algunas de sus predicciones: “Habrá más plazas en las guarderías”; “Más inspectores fiscales”; “Más jueces y mejor formados”; “Una economía productiva, no especulativa”; “Seremos la California de Europa”; “El periodismo será más plural e independiente”; Nuestro presupuesto anual aumentará en “16.000 millones, o sea cuatro veces más de lo que hemos recortado”…
Es difícil, llegados a este punto, resistir la tentación de la ironía (…y nos bañaremos en piscinas de monedas de oro, no vamos a ser menos que el Tío Gilito) pero intentemos preguntarnos en serio en qué consiste la propuesta de L'endemà, es decir, el programa de la independencia.
Regularmente aparecen en la prensa catalana cartas de lectoras y lectores inquietos ante los interrogantes que plantearía la transición hacia un Estado propio: ¿qué pasaría con la deuda? ¿con las pensiones? ¿con la Unión Europea?... Ni que decir tiene qué responde L'endemà a todas esas preguntas: Catalunya permanecerá en la UE, por supuestísimo; las pensiones no solo se pagarán sino que subirán un 10% (sic), y en cuanto a la deuda, ¿qué deuda?, es el Reino de España quien la ha firmado, allá ellos. Muy bien, supongamos que nos lo creemos. Pero resuelta la transición, subsiste la pregunta: ¿transición hacia qué?
Hacia una sociedad próspera, democrática y moralmente ejemplar, deducimos de L'endemà. Sí, claro, pero ¿no aspira a eso mismo todo el mundo, cualquiera que sea su credo, su nación, su opción política? La cuestión es qué medidas concretas, económicas y políticas, aplicar para conseguirlo. Parece bastante difícil concebir un programa capaz de conducirnos a una situación tan ideal; y más difícil todavía teniendo en cuenta que deberían llevarlo a cabo partidos tan dispares —pero hoy aliados en la propuesta independentista— como uno, Convergència, fundado por un banquero (Pujol) en un convento (Montserrat), y otro “asambleario, socialista, económicamente sostenible y no patriarcal”, la CUP.
Se trata, en fin, de la cuadratura del círculo. Y como aplicando el pensamiento racional es imposible convertir un círculo en cuadrado, el independentismo ha optado por sustituir la razón por otra cosa: el pensamiento mágico.
Cualquier nación, es cierto, utiliza elementos sagrados o mágicos (himnos, fechas, banderas) para dar calor emocional a algo tan frío como es un modelo de organización territorial. Pero el independentismo va mucho más allá. Multiplicando la frecuencia e intensidad de su uso, juega a fondo la carta irracional, en detrimento del debate de ideas. Este consistiría por ejemplo en preguntarse (como lo ha hecho Victoria Camps) si la mejor manera de fomentar el catalán es convertirlo en lengua oficial exclusiva de un Estado. Habría que investigar, ofrecer cifras, ejemplos (el caso de Andorra), razonamientos… En vez de eso, el independentismo prefiere un mecanismo mucho más sencillo y que se está demostrando eficacísimo para movilizar a las masas: prometer paraísos y azuzar emociones.
No se trata de cuatro exaltados: Es la Generalitat la primera en recurrir sin vergüenza a la manipulación sentimental. Así, conmemora una fecha asociada a la guerra, 1714, cuando podría elegir otras que simbolizan la convivencia y que son sin duda alguna más relevantes para la Cataluña de hoy, como 1977: al fin y al cabo vivimos bajo la Generalitat, restablecida ese año, no bajo el Decreto de Nueva Planta. Nos lanza mensajes subliminales, como este del cartel que preside el Born, convertido en templo del independentismo: “1714-2014: Viure lliures” (“Vivir libres”, como si no lo fuéramos), o el que titula una exposición sobre el asedio a Barcelona en 1714: “Fins aconseguir-ho!” (“¡Hasta conseguirlo!”). Evoca a los catalanes fusilados por Franco (exposición "Cinc sentències de mort"), olvidando convenientemente que algunos de los mayores políticos (Cambó, Samaranch), escritores (Pla, D'Ors), artistas (Dalí)… que ha dado Cataluña fueron franquistas hasta la médula. Retrata a Mas en un gesto que imita el de Moisés (pasado por Hollywood), bajo el lema épico “La voluntat d'un poble”; El mismo Mas se dedica a avivar pasiones —y no las más constructivas— hablando de las “humillaciones y desprecios” que supuestamente recibimos. En la mejor tradición milenarista, la Generalitat insinúa profecías (“Ara, la Història ens convoca”, lema oficial del tricentenario), insiste en misteriosas concordancias: 1714-2014; 11-9 (Diada), 9-11 (el referéndum); y llega a extremos tan pueriles como el detalle de que el mástil de la senyera situada junto al Born mide 17,14 metros.
Con razón se inquieta nuestro buen teólogo: el independentismo le hace la competencia. Al igual que algunos los proyectan en Dios y el paraíso, otros están proyectando en el Estado propio, como en una pantalla en blanco, todos sus sueños, sin las molestas trabas que al deseo pone la realidad. ¿Los costes de le independencia? Nulos: “estaremos mejor, sin perder nada”, asegura uno de los entrevistados en L'endemà. ¿La escasez, base, por definición, de toda economía? Borrada de un plumazo: con 16.000 millones más (los que supuestamente nos expolian), habrá dinero para todo. ¿El conflicto, propio, por definición también, de la vida en sociedad? Resuelto con un golpe de varita mágica: en L'endemà los no independentistas simplemente no existen; en toda la película no aparece ni uno.
Y así, exaltados por la unanimidad, arropados por el calor de las masas, uniformados de rojo y amarillo, confortados por la certeza de la propia bondad inmaculada, convencidos de que el Mal no es cosa nuestra, sino de un ente maléfico llamado España, que nos venció, nos fusiló, nos oprimió, nos expolia, nos desprecia, nos humilla y tiene la culpa de todo, embobados por himnos y banderas, adormecidos por la repetición de consignas y gritos de rigor, confiando ciegamente en un endemà que será Jauja, vamos siguiendo en fila, alegremente, a ese que toca la flauta.

sábado, agosto 16, 2014

Cataluña, nacionalismo de compadres


Juan Arza, responsable de comunicación de la Sociedad Cívil Catalana, escribe un certero artículo para el Confidencial, que pone sobre la mesa lo que no suele decirse: la comunidad de intereses en las clases dirigentes catalanas, desde empresarios hasta periodistas y académicos; una nube de beneficiarios de una cadena de favores y corruptelas, en la estela de la familia Pujol. Vale la pena transcribirlo:
En un artículo que escribí hace unos meses, llamaba la atención sobre la sorprendente falta de perspectiva en el análisis del fenómeno independentista. Tomando una cierta distancia, afirmaba, pueden identificarse fácilmente las similitudes de lo que ocurre en Cataluña con otros populismos europeos: la defensa de soluciones simplistas a problemas complejos, la búsqueda de enemigos externos, el desprecio de las reglas, etc. El independentismo catalán, con todas sus particularidades, queda perfectamente encuadrado en los movimientos que han crecido al calor de la crisis económica.
Igualmente sorprendente resulta la ausencia de un análisis 'materialista' del fenómeno, es decir, de los intereses económicos, de clase o de grupo social que se hallan en el trasfondo de la reivindicación de un “Estado propio”. Dicho análisis correspondería lógicamente a la izquierda catalana. Pero ésta, subordinada desde hace años al nacionalismo y completamente desarmada ideológicamente, ha asumido el relato idealista y romántico que sitúa al “pueblo” como impulsor y conductor del proceso independentista, y ha sido incapaz de ofrecer una interpretación realista y objetiva.
Pues bien, ¿cuáles son los intereses económicos y grupales que se esconden tras la retórica independentista? Vamos a intentar enumerar y describir someramente algunos.
Debemos destacar en primer lugar los de una clase política formada por miles de parlamentarios, alcaldes, regidores, consejeros y asesores de los múltiples niveles político-administrativos. Esa clase política ha crecido indiscriminadamente durante años, y presenta los mismos rasgos de incompetencia y corrupción que en el resto de España. Pero en Cataluña la casta dispone de un recurso permanente para eludir su responsabilidad: la “cuestión nacional”. Para la casta catalana, el procés era una perfecta cortina de humo y la forma de canalizar el descontento social de forma que no amenazara su poder y privilegios. Así lo interpretó CiU, pero de su juego el principal beneficiario ha acabado siendo la opción genuinamente radical: ERC. Poco tiempo después de protagonizar una experiencia de gobierno nefasta, ese partido está a punto de hacerse con la mayoría de alcaldías e incluso con la Generalitat. 
La clase empresarial contempla con inquietud la posibilidad de que ERC se haga con el poder. Pero es necesario recordar la responsabilidad que por acción u omisión tiene en lo que está ocurriendo. Una parte significativa del empresariado mantiene una estrecha relación con el poder político nacionalista, y siguiendo la vieja práctica de presionar al Estado para obtener privilegios, no dudó en apoyar una nueva y más agresiva estrategia. Esa clase empresarial confiaba (¿confía todavía?) en que la sangre no llegara al río y en que el órdago al Estado se resolvería en forma de un pacto que le permitiría incrementar su poder y su autonomía.
En tercer lugar debemos señalar los intereses de los periodistas, opinantes y gestores de los medios de comunicación. La casta mediática catalana está formada por miles de personas que trabajan en medios públicos o privados, autonómicos, provinciales o locales, pero igualmente dependientes del dinero de la Administración. TV3, La Vanguardia, El Periódico… Todos están posponiendo inevitables y dramáticos ajustes de plantilla gracias al procés. Los envidiables salarios de muchos directivos, y los empleos de muchos periodistas dependen del dinero público. No es de extrañar que la casta mediática y la casta política catalana mantengan un sólido pacto, que explica entre otras cosas por qué nunca se investigan y destapan casos de corrupción en los medios catalanes.
Íntimamente vinculado a los medios de comunicación se halla un amplísimo grupo de es, músicos, actores, humoristas, etc. que forman la cultureta catalana. Su adhesión al procés es directamente proporcional a su grado de dependencia del dinero público. Algunos de ellos, los más espabilados, se han convertido incluso en empresarios y productores que se enriquecen vendiendo productos de dudosa calidad a nuestros medios públicos. Otro grupo con gran proyección en los medios de comunicación pero menos numeroso lo forman algunos académicos, encargados de darle verosimilitud y deseabilidad a la idea de la independencia. Su premio lo constituyen las altamente remuneradas conferencias y apariciones en medios, los nombramientos para puestos destacados en la Universidad y la Administración, y los encargos de todo tipo: comisiones, libros, informes…
Tampoco podemos olvidarnos del rico mundo asociativo. Òmnium Cultural y la ANC son sólo la punta de lanza de un complejo entramado de organizaciones que emplea a un auténtico ejército de personas cuyo idealismo y radicalismo es aparentemente más auténtico, pero cuya fuente de ingresos es el procés y cuya profesión no es otra que “independentista”.
En definitiva, el procés es básicamente la respuesta de una clase política amenazada por la crisis económica e institucional, apoyada por otros grupos de interés con intereses comunes o concomitantes. En ello radica la principal diferencia del independentismo catalán en relación a otros populismos europeos: en que ha sido promovido por el establishment, por una alianza de poderosos grupos sociales cuyos intereses y estatus está amenazado por la crisis. El “Estado propio” es una fantasía, un estado ideal en el que la “casta” catalana se imagina campando a sus anchas. Una casta que nos engaña y se autoengaña afirmando querer “cambiarlo todo” para que, en realidad, nada cambie.
Y el pueblo, ¿qué papel juega? El pueblo no es sólo esa parte de la sociedad hipermovilizada, que acude a toque de corneta a cualquier manifestación. El pueblo no es sólo esa parte de la sociedad que cuelga una bandera independentista en cada ventana de la casa, y que viste a los niños con una camiseta patriótica fabricada en Marruecos o patrocinada por una teocracia petrolífera. El pueblo no es sólo esa parte de la sociedad que prefiere las mentiras reconfortantes a las verdades incómodas. Ya va siendo hora de decirle a esa parte de la sociedad que no es el pueblo, y que no permita que la casta le siga tomando el pelo.

lunes, agosto 04, 2014

Don Pepe

La primera noticia suya que tuve, fue un aviso hecho a mano y fotocopiado, creo que con una imagen, donde "Don José Sciarriota" invitaba a los vecinos de Barracas a la misa en memoria de su esposa. La curiosidad me duró un tiempo, creo que hasta que finalmente Don Pepe consiguió que la plaza Vértiz se reabriera. A partir de entonces, y mientras vivimos en Barracas, fue el abuelo de nuestros hijos, y nuestra compañía de conversación, en las tardes de la plaza. Diez años después nos mudamos al otro extremo de Buenos Aires, y en nuestra primera visita de vuelta a Barracas nos enteramos que ya no estaba, que una gripe, o algo así, había podido con él.
Para entonces, Pepe había recuperado la plaza, la pobló de niños como ninguna otra en Barracas, y la convirtió en el punto de encuentro del barrio. Sin embargo, decir que el centro de sus esfuerzos fue la plaza es decir poco de él. No sé desde cuándo, pero siempre lo conocimos como comisionista juguetero, y como tal, sabíamos que recorría el país. Tendría cerca de noventa años cuando todavía hacía algún recorrido. Y sabemos que en cada salida hacía lo mismo que veíamos en el barrio: bondad, comprensión, tolerancia, preocupación por todos, expresada inadveridamente, en la conversación, en una sugerencia, en una recomendación a una persona. Recuerdo que para sus noventa años, vinieron a su cumpleaños, hecho en la plaza, delegaciones de asociaciones que agradecían su actividad, desde Córdoba, desde Tucumán, desde Salta.
Lo veo todavía, caminando lento y a pasos cortos, siempre con una chaqueta y corbata más o menos arreglada, con algún sombrero estrafalario, y con los bolsillos llenos de caramelos. Creo que dos o tres generaciones lo deben recordar igual.
Por su personalidad, Pepe fue siempre un objetivo de los "punteros" de barrio (llamémosles operadores políticos) para sacarse una foto con él. Pepe no ignoraba ésto, y tenía sus prevenciones...solía decir que tenía disponibles escobas para barrer la plaza para todos aquellos que cuadrara...El reconocimiento le llegó en 1996, cuando la Ciudad de Buenos Aires lo nombró "Persona Destacada".
Hoy la plaza Vértiz es la plaza de Don Pepe, como entonces todos la llamaron, y como finalmente se institucionalizó. Pepe no escribió nada; su virtud era su simple presencia, sus acciones, su conversación. Probablemente llegará el día que su memoria sea sólo el nombre de una plaza. Para evitar eso, lo recuerdo.

domingo, agosto 03, 2014

Vargas Llosa y los intelectuales franceses

Lacan, Sartre, de Beauvoir, Camus, Picasso, 1944. 
Mario Vargas Llosa, a propósito de un libro de Tony Judt (Past Imperfect: French Intellectuals, 1944-1956), recuerda y comenta la actividad y posición de los intelectuales franceses posteriores a la segunda guerra mundial. Referencias a las décadas de 1950 y 1960 que quizá en España puedan parecer algo extrañas y lejanas, pero que tienen mucho sentido en el contexto latinoamericano, al menos en el argentino, y probablemente en el de aquellos como él que formaron el espacio de la "nueva novela", desde hace ya más de cuarenta años. Entonces, los intelectuales franceses eran especialmente influyentes en universidades, en literatura y pensamiento humanístico. Una influencia ahora diluída y  reemplazada, pero que sentó bases entonces.
Y sin embargo, el sentido de la crítica de Vargas Llosa sigue siendo válido en la actualidad, quizá porque aunque las influencias se hayan desplazado, el patrón de pensamiento se ha mantenido: los grandes referentes de entonces, Rusia, China, se han desacreditado crudamente y transformado, quedando en su lugar un espacio vacío, un espectro, una Utopía, a donde se acude en el momento de defender banderías.
Dice Vargas Llosa:
El libro [de Judt] quiere responder a esta pregunta: ¿por qué, en los años de la posguerra europea y más o menos hasta mediados de los años 60, los intelectuales franceses, de Louis Aragon a Sartre, de Emmanuel Mounier a Paul Éluard, de Julien Benda a Simone de Beauvoir, de Claude Bourdet a Jean-Marie Doménach, de Maurice Merleau-Ponty a Pierre Emmanuel, etcétera, fueron pro soviéticos, marxistas y compañeros de viaje del comunismo? ¿Por qué resultaron los últimos escritores y pensadores europeos en reconocer la existencia del Gulag, la injusticia brutal de los juicios estalinistas en Praga, Budapest, Varsovia y Moscú que mandaron al paredón a probados revolucionarios? 
Comunistas o socialistas, existencialistas o cristianos de izquierda, sus colaboradores discrepan sobre muchas cosas, pero el denominador común es un antinorteamericanismo sistemático, la convicción de que entre Washington y Moscú aquél representa la incultura, la injusticia, el imperialismo y la explotación y éste el progreso, la igualdad, el fin de la lucha de clases y la verdadera fraternidad. No todos llegan a los extremos de un Sartre, que, en 1954, luego de su primer viaje a la URSS, afirma, sin que se le caiga la cara de vergüenza: "El ciudadano soviético es completamente libre para criticar el sistema".
Un pensamiento dogmático, y sin duda con conocimiento de causa, sólo salvado por las excepciones recordadas por Vargas Llosa: Camus, despreciado y apartado, Mauriac, Malraux. 
Más allá de las explicaciones de Judt, aceptadas por Vargas Llosa, acerca del porqué de tal posición tuerta y dogmática ([Tony Judt] dice que, además de la necesidad de hacer olvidar un pasado políticamente impuro, detrás del izquierdismo dogmático de estos intelectuales, había un complejo de inferioridad del medio intelectual, por la facilidad con que Francia se rindió ante los nazis y aceptó el régimen pelele del Mariscal Pétain, y fue liberada de manera decisiva por las fuerzas aliadas encabezadas por Estados Unidos y Gran Bretaña.) lo que es valioso de esta nota suya, es la evocación de una generación que tiñó a las siguientes: sus ecos se podrán encontrar en los posteriores intelectuales, quizá ya no en la primera línea, pero probablemente sí entre multitud de educadores, profesores, periodistas, críticos, que diariamente influyen sobre la vida colectiva, a veces con una mala fe clamorosa.

domingo, julio 27, 2014

Nacionalismo y negocios

En El Confidencial, José Antonio Zarzalejos sopesa las declaraciones de Jordi Pujol:
Lo más grave para CDC, Mas y el proceso secesionista es que Jordi Pujol representaba el compendio de valores “del país”, los que justificaban históricamente la decisión de cambiar el rumbo después de un cuarto de siglo de colaboración del pujolismo con los sucesivos Gobiernos de España y también el crisol de las reivindicaciones catalanistas al Estado, entre ellas el “expolio fiscal” (“España nos roba”), el clientelismo de determinadas regiones del sur (Andalucía y Extremadura) y el enorme esfuerzo fiscal de los catalanes frente al de ciudadanos de otras comunidades. Todos estos argumentos pierden fuerza -la que pudieran tener- cuando el que los ha elaborado se confiesa un defraudador a la Hacienda Pública durante más de tres décadas.
En CDC y en la Generalitat se suponía ayer que la confesión de Pujol no es el final de la historia de las finanzas de su familia, sino sólo el comienzo. Ya han surgido acusaciones de comisiones cobradas (el 3%) por adjudicación de contratos no sólo, supuestamente, por el partido, sino por él o sus familiares y sospechas de que los Pujol disponen de una saneada fortuna colocada, además de en Andorra, en otros paraísos fiscales. “La situación, además de dramática, se ha convertido también en un tanto sórdida”, declaraban fuentes que pedían el anonimato porque se reprochaba a Pujol que la confesión “sea mala hasta en el estilo” y “farragosa además de opaca”. Por otra parte, se subrayaban también las omisiones de la declaración de autoinculpación tal como la opacidad sobre la cantidad depositada fuera de España, el administrador que gestionó ese dinero por mandato de Pujol, cuál de sus hijos se hizo cargo después de la gestión de ese dinero y la razón por la que el ex presidente de la Generalitat ha hecho pública su confesión ahora y no antes (...)

domingo, junio 29, 2014

Evans, LaFaro, Motian


Bill Evans en una foto junto a Scott LaFaro y Paul Motian, en el Village Vanguard, quizá descansando entre grabación y grabación...LaFaro mira la pequeña mesa, una taza de café, una o dos botellas de agua...Evans y Motian miran a alguien fuera del cuadro, a la izquierda. Un minuto excepcional, el momento en que grababan para siempre algunas de las mejores obras que se hayan tocado con un piano, un contrabajo, y una batería...Diez días después, LaFaro se estrellaría con su auto contra un árbol, y Evans entraría en shock...Diría Motian "Bill was in a state of shock. Look at my gig book: nothing, nothing, nothing with Bill, until December. Bill was like a ghost".
Ese sábado 25 de junio de 1961, the trio played five sets, about two and a half hours' worth of music. The numbers ran between five and ten minutes a turn. In the first three sets, knowing that the machines were running, they didn't repeat numbers, playing a lilting "Waltz for Debby," a hushed "My Foolish Heart," a floating 'Alice in Wonderland," and an up-tempo "My Romance." Then, for the first time that day, Evans played "I Loves You, Porgy." In the last set, they ran back over numbers from the first few sets. By then, it was late, a long day's hard work, and they finished with a number by LaFaro, a strange 9/8 Zen thing called "Jade Visions." Throughout the recordings, you hear the crowd noise: glasses tinkle and conversation goes on, a counterpoint of forty-year-old flirtation and talk. Orrin Keepnews said, "I remember listening to the tapes and saying, 'There's nothing bad here!' Normally, you can cut one or two things right away, and there was nothing bad." [Adam Gopnik, The New Yorker]

domingo, mayo 25, 2014

Independencia y futuro en el Río de La Plata


Antonio Berni- Desempleo, 1934. En New American Paintings
Domingo 25 de mayo...doscientos cuatro años atrás, se tomaba el primer paso, ambiguo, como todos los hechos que van formando la historia, del nacimiento de Argentina. Todavía no se hablaba de tal, sino de una Junta de Gobierno en representación del Rey...que destituía a su representante, el Virrey. Poco a poco, por la puja entre partes interesadas y la presión militar española, lo que quizá hubiera sido una representación americana a las Juntas de Cádiz, se fue convirtiendo en un gobierno independiente. Que primero se llamó Provincias Unidas del Río de La Plata, que se inició representando el territorio del Virreinato, y que sólo seis años después se declaró independiente, y sólo sesenta años después, tras cerrar la guerra con Paraguay, dejó de reclamar otros territorios virreinales que los que finalmente abarcó Argentina.
Sesenta años llevó fijar el ámbito, la cultura, la administración, la ordenación, de un nuevo país. Ese país ya tenía muy poco que ver con el que pensaron y pelearon entre 1806 y 1825 otras gentes, unas que venían de trescientos años de vida colonial, forjada en una América cerrada. La que se consolidó entre 1850 y 1880 tenía poco, muy poco que ver con sus comienzos.
Y doscientos años después, ¿a dónde va Argentina? ¿alguien es conciente de lo que se avecina? ¿alguien está dispuesto a volar más alto que un gorrión? Desde hace treinta o cuarenta años hay signos evidentes de cambio, en la cultura, el pensamiento, en la sociedad, en las relaciones internacionales. Es necesario unir las líneas de puntos, y ver a dónde marcha el camino...Y preguntarse si es lo que queremos y esperamos.

domingo, mayo 18, 2014

Cataluña en el espejo de Ucrania

Dos artículos (1,2) de los últimos días reflejan un proceso catalán peligrosamente parecido al que sucede todavía en Ucrania, con una gran diferencia: el proceso separatista ucraniano está soportado, alentado y dirigido por el ex imperio ruso, pero el catalán está basado sólo en las fuerzas "nacionalistas", mayoritariamente izquierdistas, propias de la región, y si tienen algún respaldo externo, éste es el de aliados de la misma categoría: nacionalistas independentistas europeos con sus mismas pretensiones. Frente a los proyectos de la "Asamblea Catalana", es fundamental que cada uno de nosotros tenga presente el carácter "democrático" de las milicias separatistas, tomando organismos de gobierno, organizando plesbicitos con tanques en la calle, y milicianos yendo a buscar democráticamente el voto de cada ciudadano a su casa si es necesario, y con ametralladora a la vista, si cuadra...
La gran diferencia de respaldos entre ambos separatismos, afortunadamente, hace improbable el desarrollo completo del plan catalán, que representa menos de la mitad de la población involucrada. No hay un "vecino amigo" que vaya a poner miles de voluntarios armados y disciplinados para torcer y asegurar el rumbo deseado. Aunque históricamente estos movimientos han podido contar con una solidaridad internacional inagotable, y esos voluntarios pueden llegar...Atención, cada uno debe leer con mucha atención lo que sucede...
De los artículos mencionados, dos o tres párrafos que reproducen planes de la dicha Asamblea. Sin referencias al origen de los documentos, no hay duda de que reflejan sus contenidos:
(...) La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ya tiene previsto hasta el más mínimo detalle de sus futuras actuaciones dependiendo del desarrollo del proceso catalán. Los dos últimos escenarios que contempla su hoja de ruta descartan el referéndum independentista del 9 de noviembre por motivos diferentes. Uno de ellos es la imposibilidad de celebrar la consulta porque la situación política o social no lo permita o no haya garantías suficientes; el otro es debido a que la Generalitat esté “política y jurídicamente intervenida por el Estado español”. En ambos, la ANC reserva un papel 'estelar' a la sociedad civil en todos los pueblos, que han de comportarse como auténticos 'guardianes' del referéndum.
Ante estas posibilidades, la ANC ha dispuesto diversas estrategias: si la Generalitat sigue vigente, ha de pedir “el amparo de las instituciones europeas para celebrar el referéndum inmediatamente, decidir la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones que adquieran el carácter de plebiscitarias”. Pero advierte que si las circunstancias también hacen esto imposible “y la intervención europea no llega a tiempo”, sería preciso constituir luego la Asamblea de Cargos Electos “como representantes del pueblo catalán para proceder a la declaración de independencia". Esta asamblea también se constituiría en el caso de que la Generalitat sea intervenida por el Estado español.
También asegura que en el caso de intervención del Gobierno autonómico por parte de Madrid, “es muy probable que la conducción de todo el proceso hasta la declaración de independencia recaiga de forma especial en los ayuntamientos catalanes y en la sociedad civil organizada”. La articulación del proceso, en este caso, recaería en una Asamblea de Alcaldes, que debería constituirse a partir del 9 de noviembre y ponerse a las órdenes del presidente de la Generalitat
Lo más curioso, sin embargo, es el papel reservado a la “sociedad civil”. En cualquiera de los dos escenarios descritos, “el papel de la sociedad civil será fundamental para conseguir los objetivos finales En cada pueblo y barrio de las ciudades catalanas, sería preciso estructurar ‘organizaciones unitarias’ que, de acuerdo con las instituciones del país, trabajasen en dos líneas prioritarias: mantener la actividad normal de todos y organizar movilizaciones masivas pacíficas, puntuales, ágiles y espectaculares que centre permanentemente la atención de todo el mundo”. En otras palabras, algo así como los guardianes de la revolución que se formaron en determinados regímenes del siglo pasado.
(...) La plataforma soberanista también considera imprescindible “diseñar las diferentes medidas de presión democrática a los alcaldes que se muestren reticentes” y subraya que “la ANC ha de ser un sujeto muy activo en el periodo de campaña oficial para la consulta”. Para ello, destaca que “las asambleas territoriales de la ANC han de organizarse para disponer de interventores en todas las mesas y de equipos de apoyo logístico que puedan actuar en cualquier lugar y en cualquier momento”.