miércoles, diciembre 31, 2025

2026 a un paso

 Se acaba en pocas horas el año 2025: un cuarto de siglo XXI cumplido; como participante de pleno derecho del siglo XX, cada vez es más evidente para mí que no simplemente han pasado décadas. Lo que estamos viviendo es un completo cambio de paradigmas, aceleradamente. Nuestro mundo por sesenta o setenta años estuvo basado en la resolución de las tensiones que generaron la segunda guerra mundial. El resultado de los acuerdos tras la derrota alemana fue el reparto de zonas de hegemonía, la consolidación de áreas de dominio político, y modelos de crecimiento social, económico, cultural. Los bloques europeo y americano durante años condujeron la investigación, y llevaron la delantera en el desarrollo industrial, convirtiéndose en un foco de atracción de otras sociedades. 

El cambio se puede ver, por ejemplo, en la industria automotríz: primero se diluyeron las tres grandes de Estados Unidos, y luego, en estas últimas décadas, la industria europea comenzó a ser comprada por nuevas compañías fundamentalmente chinas. Hoy China no sólo exporta a Occidente, sino que su diseño e ingeniería alcanzó y sobrepasa al occidental. La compra de empresas afecta a casi cualquier área de la industria manufacturera. 

Pero esto es la base del cambio: a partir de estos hechos económicos se está produciendo el desplazamiento de las decisiones hacia el este, fundamentalmente a China, que implica cambios monetarios, financieros y políticos. Rusia estima que ahora puede presionar por su imperio disgregado en los ochentas, ya que los pactos militares occidentales no funcionan, y ningún grupo dirigente occidental se juega frente a la invasión a Ucrania, y la amenaza a casi cualquier país de la ex-Unión Soviética. En América, un nuevo Chamberlain recorre las diplomacias renunciando a cualquier compromiso, o peor, tratando a socios y amigos como rivales o enemigos, apoyándose en una plutocracia con riquezas inimaginables, incalculables.

Nuestras preguntas ahora  son defensivas: ¿las sociedades occidentales mantendrán su estado de bienestar, o progresivamente recortarán sus logros? ¿las migraciones alterarán las sociedades receptoras? ¿conoceremos guerras de exterminio, donde no haya cuartel? Es lo que estamos viendo en la falta de respeto por los civiles en Ucrania, sin que al Gran Negociador se le mueva un pelo. ¿vamos hacia millones de emigrados hacia zonas en paz?

Sobre estas preguntas, quiero avanzar. Será en 2026. 

sábado, diciembre 20, 2025

Mentira y verdad

 Encarni Bao Aguirre escribe el 15 de diciembre en su newsletter en Las Provincias

En días pasados se produjo un episodio curioso. El 20 de noviembre, el general Serguéi Kuzovlev le dijo a Putin que había conquistado la ciudad ucraniana de Kupiansk. El 9 de diciembre, el autócrata condecoró al militar por tamaña gesta. Y hace tres días, el presidente ucraniano declaró que estaba en la plaza supuestamente tomada por Rusia y se hizo selfis para acreditarlo.

Qué bochorno para Moscú, ¿no? Qué va. Dicen sus propagandistas que las imágenes publicadas por Zelenski son de 2022, de antes de la invasión masiva.

Vayamos a 2022, a ver qué aspecto tenía el presidente ucraniano. A mediados de febrero, en distintas reuniones, parecía un chico de Primera Comunión. En las imágenes del día 12 en Kupiansk luce la ya habitual barba poblada. Y el rostro de enorme cansancio por los largos años de guerra. Y sostiene un iPhone 17, que de estar en 2022 habría conseguido diseñar y fabricar cuatro años antes de que Apple lo lanzara al mercado.

 

viernes, diciembre 19, 2025

Adios al chavismo

 


Hernán Iglesias Illa a propósito de María Corina Machado, el Nobel, y los que miran para otro lado:

 Percibida hace un tiempo como demasiado halcona, demasiado intransigente, demasiado neoliberal, María Corina es ahora la que única que sigue en pie de un puñado de dirigentes opositores al chavismo que con el tiempo se acomodaron (Capriles) o los exiliaron (López) o se fueron difuminando (Guaidó). María Corina se quedó. No sólo en Venezuela, a pesar de los miles de problemas que le pusieron enfrente, el secuestro y asesinato de miembros de su equipo, el ataque constante de la propaganda oficial. Se quedó para ofrecerles a los venezolanos un último camino de salida posible, un último intento electoral hacia la democracia, la paz, algún atisbo de unión en un país colapsado económica y socialmente por un gobierno violento y autoritario pero también frívolo e incompetente. No es casualidad que quienes más quieren ser demócratas, liberales y capitalistas sean quienes más se juegan la vida para conseguirlo: venezolanos, ucranianos, israelíes.

La elección de 2024 en Venezuela es una de las operaciones pro-democracia más increíbles de los últimos años. Mientras los de afuera estábamos entregados a la coreografía falsa que proponía el régimen, convencidos de que el resultado oficial estaba cantado pero que no habría mucho que hacer al respecto, María Corina y su equipo montaron una operación logística, tecnológica y militante descomunal, que consiguió las actas de casi todas las mesas de votación del país y pudieron probar, más allá de toda duda, que Edmundo González había ganado cómodo las elecciones. No fue un acto simbólico. Alguno podría pensar que, dado que Maduro sigue en Miraflores, el operativo no sirvió para nada, pero sí tuvo una utilidad central: enterró para siempre la legitimidad democrática del chavismo, incluso entre muchos antes neutrales, los que no se animaban a decir “dictadura” o refunfuñaban argumentos sobre la derecha o el neoliberalismo. Quienes defienden hoy a Maduro, incluso quienes se muestran neutrales frente a su régimen, se han transformado en parias políticos, alejados del sentido común y de lo evidente. Ese paso sólo fue posible gracias a las actas recolectadas por María Corina. Sin esas actas todavía estaríamos en el viejo baile de que unos dicen A y otros dicen B. Con el Nobel, desde el anuncio pero sobre todo desde ayer, la causa venezolana da ahora un paso más hacia su globalización total.

 Primeras figuras en la defensa de Maduro, Zapatero y Sánchez. No hace falta recopilar informaciones sobre esta defensa, y su paralelo silencio sobre Machado.