martes, julio 20, 2021

Cuba: Omisión, ocultamiento y educación en Argentina

 Luciano Román publica hoy un editorial que quisiera compartir, tal cual lo escribió. Incluso los resaltados amarillos son del original. En cambio, me tomé la libertad de agregar otros en celeste. Una aclaración: para una persona que no conozca Argentina, la relación con la que se juega entre profesor y jefe de gobierno se refiere a que el presidente argentino, Alberto Fernández, también ejerció como profesor, y ocasionalmente da charlas en medios universitarios o de escuela media (en este caso, particularmente, en el Colegio Nacional de La Plata)

Hace pocas semanas, estudiantes de quinto año del Colegio Nacional de La Plata tuvieron una clase especial de Derecho Político. No hubiera sido extraño, en el contexto de esa materia, que los alumnos preguntaran por la situación de Cuba. ¿Qué hubiera contestado el profesor? La respuesta la dio el presidente de la Nación en estos días: “No sé qué está pasando en Cuba, pero lo que sé es que el bloqueo debería terminar”. Traducido: no quiero saber qué pasa, pero la culpa es de Estados Unidos. El presidente que dio esa respuesta es el profesor Fernández, el mismo que dictó aquella clase el viernes 23 de abril.

Si a muchos les parece grave que un jefe de Estado se desentienda de un tema tan sensible y caiga en una suerte de indiferencia cómplice, habría que preguntarse si no es más grave aún que esa sea la respuesta de un profesor. ¿Cómo se habla de Cuba en las escuelas? ¿Qué ideas y valores se les transmiten a los jóvenes? ¿Qué modelos se justifican en las aulas y a quiénes se presenta como víctimas y victimarios? ¿Con qué grado de rigor y de pluralismo se habla de historia y de política internacional en colegios y universidades? ¿Se les ofrece a los jóvenes un panorama honesto y complejo sobre los temas, o se cae en simplificaciones, eslóganes y versiones maniqueas para explicarles el mundo? ¿Se les aportan todos los elementos para que elaboren sus propios juicios y sus propias ideas o se les proponen visiones sesgadas y panfletarias? Si el Presidente representa al “profesor promedio”, las respuestas a esos interrogantes serían más que preocupantes.

Los alumnos se habrían quedado, por un lado, con la extraña sensación de que el profesor no sabía lo que pasa en Cuba, cuando ellos mismos lo saben solo con mirar TikTok. Es un tipo de desconocimiento que en algunos sistemas jurídicos se tipifica como figura penal: lo definen como “ignorancia deliberada”; la del que no sabe, pero debería saber; o la del que sabe, pero se hace el distraído. Pero el docente (escudado en esa supuesta ignorancia) se habría perdido la oportunidad de hablar, ante los alumnos, del valor de la libertad, de la diferencia entre democracias y dictaduras, de lo que significa para una sociedad vivir sometida a un régimen de partido único, sin prensa independiente, sin libertad de expresión, sin derecho a disentir. Se habría privado de destacar el valor de los derechos humanos, y de convocar a los estudiantes a despojarse de prejuicios para escuchar distintas voces. Habría desperdiciado, también, la oportunidad de abordar un fenómeno histórico y coyuntural como una realidad compleja, con matices, que tampoco puede despacharse en dos consignas con excesiva simplificación. ¿Es lo mismo un bloqueo que un embargo? Y en tal caso, ¿qué significa el embargo hoy? ¿Los alumnos no merecerían que el profesor hilara más fino?

En las escuelas y universidades se ha extendido una docencia militante que transmite una versión sesgada y maniquea de la historia. Es la versión con la que sintoniza el actual oficialismo, más comprensivo con Hamas que con la democracia israelí. Si fuera cierto que “todo tiene que ver con todo” –como se repite con frecuencia en el discurso crispado del poder–, sería indudable que estas posiciones explican a una Argentina que simpatiza con Putin y empuja al exilio al fundador de Mercado Libre, que se autopercibe progresista y justifica la persecución y la censura en Nicaragua, y que habla de igualdad y de inclusión mientras cierra las escuelas y reproduce la pobreza. Quizá el profesor Fernández no haya dado una respuesta muy distinta de la que dan, en general, los docentes de Historia y de Derecho Político en la mayoría de las escuelas. Y en esas clases teñidas de ideologismo y militancia, pero también de un simplismo ramplón, tal vez esté la explicación de un país que cuenta los años setenta como una aventura romántica, se alinea con el eje Cuba-Venezuela-Nicaragua y cree, con infantilismo, que la culpa siempre es de “las potencias y el imperio”.

Aquella clase del profesor Fernández quizá encierre “el huevo de la serpiente”. No es un hecho desconectado de las penurias que sufre el país. El anacronismo ideológico, la visión excesivamente simplona y provinciana del mundo, así como las categorías binarias, las concepciones dogmáticas y la ignorancia real o deliberada, conforman un cóctel que explica desde el aislamiento internacional de la Argentina hasta nuestra profunda crisis económica y, en cierta medida, también la magnitud de la tragedia sanitaria.

La respuesta del Presidente sobre Cuba expresa el sistema de prejuicios con el que se rechazaron, durante meses, las vacunas de laboratorios norteamericanos. Hay algo más profundo, porque también expresa la peligrosa ligereza que llevó a la dirigencia política a aplaudir el default de 2001. Y es parte de la endeble arquitectura ideológica con la que se reivindica “el setentismo” y se confunde soberanía con atraso. Como si fuera poco, expresa una mentalidad basada en el doble estándar: juzga según las conveniencias y las simpatías, no de acuerdo con valores y normas éticas. Es lo que Ortega y Gasset definía como “hemiplejia moral”.

Aunque en la Argentina está muy devaluado y suena cada vez más inconsistente, el discurso político siempre tiene la capacidad de poner algunos acentos, de alentar o desalentar determinados debates, de marcar un poco el tono de la conversación pública y de imponer cierta narrativa del tiempo histórico en el que navega. Desde esa perspectiva, las posturas que ha asumido el gobierno nacional frente a los dramas de Cuba, Venezuela y Nicaragua hace –entre otros daños– un aporte lamentable a los valores y las ideas que definen a una época. Se ubica del lado de la opresión y no de la libertad; más cerca de las autocracias que de la diversidad y el pluralismo democráticos. Contribuye a crear una atmósfera en la que se impone la casta política por encima de la ciudadanía y en la que el poder se torna asfixiante y abusivo. La mirada condescendiente y hasta de admiración sobre el régimen cubano quizá explique –entre otras cosas– la justificación que hizo Zannini del vacunatorio vip. Responde a la idea de que la casta tiene privilegios.

Pero desde Cuba sopla una ráfaga de esperanza. Son los jóvenes –tan apagados y desesperanzados en otros países– los que han decidido rebelarse contra el régimen. Son, además, los artistas –tan obedientes y conformistas en otros lugares– los que le han puesto letra y música al reclamo de libertad. La letanía de Silvio Rodríguez hoy es desplazada por raperos, traperos, youtubers, blogueros e influencers que se animan a cuestionar al régimen desde un genuino progresismo. Al confrontar la consigna “patria o muerte” del castrismo con el lema “patria y vida”, no solo reivindican la vida frente a la muerte, sino la “y” frente a la “o”: impugnan las concepciones antagónicos para proponer una verdadera lógica inclusiva.

El movimiento de jóvenes cubanos demuestra que, más tarde o más temprano, el adoctrinamiento en las escuelas choca con la propia realidad. No por eso deja de ser peligroso que a los chicos se les presenten visiones sesgadas y recortes politizados sobre el pasado y el presente. Pero los relatos siempre tienen patas cortas, aunque en Cuba lleva más de sesenta años. Un día, la libertad se impone. Se filtra a través de las redes o del rap. Las revoluciones, para bien de la humanidad, hoy parecen pasar por internet, no por las armas.

Los jóvenes, de todos modos, merecen que el profesor Fernández les abra la cabeza y les hable de la libertad; no que mire para otro lado frente a la opresión, la censura y el totalitarismo. A falta de una docencia profesional y de una dirigencia responsable, bienvenido el nuevo rap latinoamericano.

sábado, julio 17, 2021

Cuba, todo tiene un límite

 

La semana pasada las noticias estuvieron dominadas por la aparición de protestas espontáneas en Cuba, en varias ciudades. Como en la primavera árabe hace pocos años, centenares o miles de personas salieron a la calle en La Habana, Santiago de Cuba, San Antonio de los Baños, a protestar por la falta de libertad y el estado calamitoso y desesperante de la economía y la salud cubana, fuertemente afectada por la pandemia. Las convocatorias, como en la primavera árabe, se originaron en redes sociales, y así se difundieron y trascendieron al exterior. Las comunicaciones telefónicas y por redes fueron dando idea del alcance de la protesta, y de la violenta represión del gobierno comunista. Organizaciones cubanas de defensa de derechos de las personas, vienen siendo consultadas para conocer el estado de los detenidos o secuestrados -si no dar noticias de un arresto se puede considerar un secuestro. La respuesta gubernamental fue salir a la calle a reprimir, encarcelar e interrogar a los manifestantes; a cortar internet en todo el país, a dificultar las comunicaciones telefónicas con el exterior, no sólo reprimiendo por medio de policía y ejército, sino también por su brazo civil, la casta de civiles beneficiarios de dádivas del estado, operando de la misma manera que en Venezuela. 

En momentos en que en el mundo iberoamericano irrumpen en los gobiernos fuerzas "antifascistas" que consideran a Cuba su faro y su guía, comprobamos en los hechos dónde está el fascismo en el siglo XXI: el gobierno socialcomunista, con el Partido a la cabeza, sólo genera hambre y miseria, es incapaz de responder a una crisis de salud en el país, y su respuesta a una sociedad harta, es contestar con fusiles y palos, con ejercito, policía y bandas fascistas, y cortar toda vía de expresión. 

Lejos estamos del pastoreo de literatos, artistas y políticos iberoamericanos desde las instituciones culturales ruso-cubanas. Aún muchos mantienen la nostálgia por esa Disneylandia  revolucionaria que persiste setenta años después, pero será difícil atribuír a contrarevolucionarios e imperialistas estos sucesos.

En el pasado, hemos visto muchas rebeliones como esta en Europa (Hungría, Checoslovaquia). Podrán triunfar o ser reprimidas, pero abren un abismo entre la casta gobernante y la sociedad a la que usufructan. Y en algún momento las barreras caerán.

O Cuba será Haití.

Algunos medios al azar sobre los hechos, El Mundo, Voz Populi,  AP, BBC, y Entorno Inteligente.

La foto, de Entorno Inteligente


sábado, julio 10, 2021

Pip cae al agua (El náufrago)


 Pip, que tiene terror al mar, se cae al agua durante la caza de una ballena...

Era un día hermoso, radiante, azul. El mar centelleante, calmo y fresco, se extendía terso hacia el horizonte como la hoja de un batidor de oro incesantemente martillada. Surgiendo y hundiéndose en el mar, la cabeza de ébano de Pip parecía hecha de clavos de olor. Ningún cuchillo se había levantado en el momento de su rápida caída. La inexorable espalda de Stubb estaba vuelta hacia él, y la ballena estaba herida. En tres minutos, toda una milla de infinito océano se abrió entre Pip y Stubb. Y en el centro de ese océano Pip volvía su cabeza crespa, rizada, negra, hacia el sol, otro náufrago solitario, aunque el más excelso y brillante.

Nadar con tiempo calmo en mar abierto es tán fácil para un buen nadador como viajar en tierra en un coche con los muelles en buen estado. Pero la terrible soledad es intolerable. ¡Quién podrá expresar, Dios mío, la intensa concentración del yo en medio de semejante inmensidad! (...)

Pero ¿es que Stubb había abandonado de veras al pobre negrito a su destino? No, o por lo menos no era eso lo que se proponía. Porque como lo seguían dos botes, suponía que se acercarían y no tardarían en recoger a Pip, aunque a decir verdad en casos similares los cazadores no siempre manifiestan tal consideración hacia los remeros que corren peligro por su propia timidez. Y estos casos ocurren con bastante frecuencia; en la caza de ballenas, un cobarde es objeto del mismo odio despiadado que caracteriza a los ejércitos y las naves de guerra.

Pero ocurrió que esos botes, al divisar repentinamente algunas ballenas a uno de sus lados, viraron para perseguirlas sin ver a Pip. Además, la embarcación de Stubb estaba ya tan lejos y su tripulación tan concentrada en la persecución que el redondo horizonte de Pip se extendió cada vez más a su alrededor. Por pura casualidad fue el Pequod el que lo recogió al fin; pero desde ese día, el negrito anduvo por la cubierta como un idiota; eso, al menos , dijeron que era los demas hombres. El mar le había hecho la burla de salvar su cuerpo mortal, pero había ahogado su espíritu inmortal.

Aunque no estaba del todo ahogado: más bien parecía transportado a abismos maravillosos, donde formas extrañas del intacto mundo primitivo se deslizaban ante sus ojos muertos. La sabiduría, esa sirena avara, le revelaba sus tesoros amasados, y entre las inmensidades alegres, sin corazón y siempre jóvenes, Pip veía multitudes infinitas de insectos del coral que levantaban desde el cielo de las aguas la esfera colosal del Universo. Y veía el pie de Dios sobre el pedal del telar, y le hablaba; por eso sus camaradas lo llamaban loco. Así, la demencia del hombre es la cordura del cielo. Y al alejarse de la razón mortal, el hombre llega al fin a ese pensamiento celeste que es, para la razón, absurdo y delirante; y en la dicha o en la desgracia, se siente tan resuelto e indiferente como Dios.

Moby Dick, del capítulo xciii.

Ilustración de la persecución final de Moby-Dick.
año 1902
Moby Dick - editor: Charles Scribner's Sons, New York
autor: I. W. Taber

En Wikimedia.

jueves, julio 08, 2021

Vino viejo en odres nuevos

Lo que sigue pertenece a un artículo en La Nación de Argentina, escrito por Jorge Fernández Díaz. No  había prestado atención hasta hoy a Fernández Díaz. Seguramente lo he leído varias veces como editorialista de La Nación, pero sólo ahora traté de conseguir más información sobre su trabajo. Ya no conozco mucha gente en Argentina, y lo que oigo no es agradable. De su editorial rescato la primera parte, ya que las conclusiones derivadas a la política argentina son difíciles de comprender fuera de contexto, y el lenguaje usado requeriría explicaciones. Sin embargo, esta segunda parte tiene también importantes advertencias para España

Ahora, la introducción de su nota (negrita y resaltado amarillo del autor):

 El poeta, que leía muy temprano los periódicos, se asomó a su balcón del hotel Grand Saint Michel y gritó a los cuatro vientos: “¡Se cayó el hombre!”. Y todos los exiliados que pernoctaban en los alrededores se removieron nerviosos, en la esperanza de que fuese su propio dictador y no otro el que acababa de ser depuesto. Esto acontecía a mediados de la década del 50 en París, ciudad a la que habían ido a parar ilustres asilados de diferentes dictaduras latinoamericanas: la crème de la crème de la izquierda literaria de la Patria Grande. El poeta que voceaba las buenas nuevas era Nicolás Guillén y quien evocó el momento fue García Márquez. En sus famosas Notas de prensa, Gabo exclama: “Éramos tantos los fugitivos de tantos patriarcas simultáneos”. Se refiere a Odría de Perú, Batista de Cuba, Somoza de Nicaragua, Rojas Pinilla de Colombia, Pérez Jiménez de Venezuela, Trujillo de República Dominicana. Y al general Perón de la Argentina, considerado todavía por aquellos escritores como un admirador del Eje y un fascista criollo a pesar de haber sido validado por las urnas. De la nefasta entronización de aquellas dictaduras militares y de la amarga experiencia de sus desterrados surge la “novela del tirano”, parte fundante de aquel “boom latinoamericano” que conmovió a la literatura universal.

Las coordenadas de entonces eran muy claras, o así lo creíamos de jóvenes: la derecha se servía del partido militar e imponía a crueles y ridículos déspotas, y la izquierda y el progresismo se empeñaban en denunciarlos y en darles batalla cultural. Tras la caída del Muro de Berlín, el advenimiento de la globalización y el abandono de los Estados Unidos de sus siniestras intromisiones, los tiranos cambiaron de ropaje y de bando: por medio del voto, en saco y corbata, se introdujeron en las democracias, limaron el sistema republicano desde adentro e instalaron autocracias más o menos violentas con disfraces izquierdosos. Se supone que un progresista es un rebelde frente a los poderes avasallantes; alguien que no acepta autoritarismos y a quien repugnan el poder omnívoro y los crímenes ideológicos: encarcelamientos, torturas, censuras y persecuciones por el solo hecho de pensar distinto. Pero resulta que en estos infaustos tiempos el progresismo mira para otro lado mientras los verdugos de la hora toquen su melodía o, al menos, una canción pegadiza que traiga ecos nostálgicos de aquella revolución romantizada. El folclore antiyanqui y “emancipador”, que huele a oxidado y que además es puro verso en este nuevo mundo multipolar, se encuentra por encima de los derechos humanos. “Por algo será” era una funesta frase que se usaba para justificar durante el reinado de Videla las desapariciones y los tormentos a disidentes. Hoy esa misma modulación sirve para habilitar los asesinatos y las atrocidades de los gobiernos de Caracas y Managua, donde ya hay una “dictadura clásica”, como la denomina sin ambages un destinado a escribir la gran novela de los Ortega: el premio Cervantes Sergio Ramírez, exdirigente sandinista a quien nadie podría catalogar como derechista o conservador. La llamada “izquierda” se quedó en el siglo XX, se volvió profundamente inhumana y reaccionaria, o en todo caso desnudó su verdadera vocación cesarista: recordemos que aquellos antiguos ideales setentistas no propendían a la democracia, sino a las “dictaduras populares”, que salvo en Cuba nunca se habían llegado a consumar. Hoy esos “ideales”, reciclados por el nacionalpopulismo, ganan territorio y engendran monstruos y decadencias sin piso, y revelan la infame complicidad criminal de la grey progre. En el siglo XXI un nuevo boom latinoamericano acaso sería posible; solo que ya no se trataría de retratar literariamente la maldad de los generales, sino que debería abocarse esta vez a la perversión sin límite de estos flamantes autócratas. Con todos y cada uno de ellos se ha asociado el cuarto gobierno kirchnerista: por mi política exterior me reconoceréis. Aunque, claro está, ya no se trata como parece ni siquiera de una pulseada heroica por el socialismo; apenas es una puja entre capitalismo de amigos y capitalismo abierto. El influyente hijo de Nicolás Maduro, pegando bruscamente la vuelta, lo aclara ahora mismo: las expropiaciones fueron una gran equivocación; se necesita de urgencia una ley para agilizar las inversiones en la república bolivariana. El ataque a la propiedad privada “no nos hace bien –dijo el vástago, que es diputado nacional–. Hay que reconocer los errores de cada uno”. Venezuela ni siquiera aparece en el mapa elaborado esta semana por MSCI. La Argentina pasó directamente de emergente a standalone: no estamos tan mal como Caracas, pero ya no somos ni siquiera “país frontera”, y compartimos el subsuelo con Zimbabwe y Botsuana. 


viernes, junio 25, 2021

Feedburner en su ocaso...(al menos para las notificaciones)

 Efectivamente, Feedburner ha dejado de enviar notificaciones, al menos hasta donde veo. Como muchos otros productos asociados a Google, ha llegado el momento en que va al cementerio de las ideas abandonadas. Como Reader, Buzz, Glass, Plus, Picasa (y Panoramio). Es fácil buscar en Internet listas de productos (1, 2, 3). El resultado es aleccionador. ¿Cuál es la lección? El mundo tecnológico es demasiado fugaz, Internet, contrariamente a lo que alguna vez se hubiera pensado, es muy volátil. No creas que si guardas un listado de direcciones te servirán para algo dentro de tres meses...no creas que si usas un producto durará más que dos campañas...no creas que el producto madurará y será estable...será abandonado, olvidado, borrado de la faz de la tierra, tan pronto como las estadísticas de mercado muestren una tendencia descendente por un tiempo proporcional al valor económico del "producto".

Toma tus medidas. En el caso de Feedburner, queda disponible aquí Follow.it en su reemplazo...mientras no sea comprado por otra empresa de mayor porte, y diluído en la próxima nueva idea "exitante".


jueves, junio 24, 2021

Vestigios de un desastre

 En la librería Pública de Nueva York, en su repositorio de papeles y manuscritos, el legado de Jan Gabrial, entregado por su fideicomisario (Trustee) a la biblioteca a la muerte de Gabrial, (o Lowry Singer, o Vanderheim). El archivo incluye manuscritos, cartas, fotografías en negativo, que abarcan los años compartidos con Malcom Lowry (1932/1940 aproximadamente). El resumen de la biblioteca da una idea clara de ese tiempo. Es posible ver el documento como pdf.

La biblioteca tiene el privilegio de contar en este archivo con una novela completa de Lowry no publicada.

Sigue el resumen de la biblioteca:

Janine Lowry Singer (1911-2001), whose pen name was Jan Gabrial, was the first wife of British author Malcolm Lowry (1909-1957). An aspiring writer herself, her papers include correspondence, journals, manuscripts, photographic negatives, and typescripts of Malcolm Lowry's unpublished novel, "In Ballast to the White Sea."

Biographical/historical information

Janine Lowry Singer (1911-2001), who used the pen name Jan Gabrial, was a writer and the first wife of British author Malcolm Lowry. She was born Janine Vanderheim and grew up in Bayside, Long Island, NY. She disappointed her mother, Emily F. Vanderheim, when she refused to attend Radcliffe College and, instead, chose a career in acting and enrolled in the American Academy of Dramatic Arts in New York. In the summer of 1927, she lived in upstate New York where she acted in summer stock plays. She met her friends Ted Gorden and Anne Hunt during this time. In 1931 a car accident left Jan's face badly damaged and she gave up acting. Her second career choice was writing and, with her mother's financial support, she decided to travel in order to inform her writing. In April 1932, she sailed to Europe and began a two year tour of the major cities.

Jan met Malcolm Lowry in Granada, Spain in May 1933 and was captivated by him, although, as her letters to her mother indicate, she had strong reservations about a relationship with him. Nevertheless, she married him on January 6, 1934, in Paris, and the two pursued their writing careers. They lived in Paris until Jan returned to the United States in April 1934. Malcolm joined her there in August that same year. The couple spent almost two years living in New York City before they moved to Cuernavaca, Mexico, in mid-1936. There Malcolm began writing, Under the Volcano. It was a tumultuous relationship and unconventional marriage. Lowry was drunk much of the time and jealous of Jan's friendships with men and women. In November 1937, she left him in Cuernavaca, Mexico, and went to Los Angeles where a friend, David Friede, hired her as an assistant script writer.

When Malcolm relocated to Los Angeles in the summer of 1938, the two lived separately and had intermittent contact. During this time, Malcolm was drinking so excessively that Jan wrote to his father in England for assistance. She believed Malcolm needed professional help. Malcolm's father, Arthur O. Lowry, did intercede, but not effectively enough to stop Malcolm's addiction to alcohol. In 1939, Jan filed for divorce and it was granted a year later.

Within four months of his divorce, Malcolm married his second wife, Margerie Bonner, and moved to Vancouver, B.C. He bittely and adamantly refused any contct with Jan, who waned to remain friends, and the two had only several exchanges after their divorce. Jan continued to work as an assistant script writer in Los Angeles until Friede's agency failed. She subsequently worked as a secretary to actors James Stewart, Olivia de Havilland and others. In 1944, she married Randolf Singer, a real estate broker. She later changed careers and practiced real estate.

Sources:

  • Bowker, Gordon. Pursued by Furies: A Life of Malcolm Lowry. NY: St. Martin's Press, 1993.
  • Day, Douglas. Malcolm Lowry: A Biography. NY: Oxford University Press, 1973.
  • Gabriel, Jan. Inside the Volcano: My Life with Malcolm Lowry. NY: St. Martin's Press, 2000.
  • Gabriel, Jan. "Not With a Bang." Story: The Magazine of the Short Story 29:121 (September-October 1946):55-61.

Scope and arrangement

The papers consist of incoming and outgoing personal correspondence, journals and notebooks, manuscripts, personal documents and photographic negatives. The bulk of materials are limited to the years Gabrial met and married Malcolm Lowry, from 1933 to 1940, although a small portion relate to the year prior to meeting Lowry and a year or so after leaving him. Half of the collection consists of a series on Malcolm Lowry that contains a small amount of his personal correspondence, note fragments, and two copies of his manuscript, "In Ballast to the White Sea," edited by Jan Gabrial.

Gabrial's journal narrates her early impressions of an extended tour of Europe beginning in 1932. Letters to her mother, Emily F. Vanderheim, are a rich source of insight into Gabrial's experience as a young, impressionable woman, who aspires to be a writer, and who eventually encounters her future husband, a serious writer himself, in Granada, Spain, in 1933. Gabrial faithfully keeps her mother informed about events in her life and is surprisingly candid about the state of her marriage. The papers include a few letters from Gabrial to her husband, Malcolm, during the months in 1934 when she returned to the U.S. and he remained in Paris. Incoming letters from friends and several landladies provide additional background in the character of her life during her years with Malcolm Lowry. Two notebooks and a few manuscripts illustrate Gabrial's activity as she pursued her own career in writing. Personal documents include her marriage certificate, final divorce decree, and photographic negatives. The negatives are unidentified, but presumably date from her European tour, 1932-1934.

The series entitled, "Malcolm Lowry," contains a small collection of Malcolm Lowry's correspondence and writing that were in Jan Gabrial's possession when she died in 2001. Somewhat disjointed, the correspondence includes mostly incoming letters, but there are a few letters written by Lowry. The incoming correspondence contains five letters from Arthur O. Lowry, Malcolm's father, one letter from his mother, two postcards from Malcolm's mentor, Conrad Aiken, three letters from his close friend, John Davenport, in England, and a few from two other British friends, Bill Bower and John Summerfield. The letters from Malcolm's father were written between May 1934 and August 1936. Without an income of his own, Malcolm received monthly installments of funds from his father in England, and was very much dependent upon him. The letters from Arthur Lowry express deep concern about Malcolm's lifestyle and address Malcolm's requests for additional money. The letters from friends contain casual references to mutual friends, contemporary writers and personal experiences. A small file of letters written by Malcolm Lowry contain two unmailed letters, one addressed to novelist Julien Green and the other to Nordahl Grieg, the Norwegian writer. Both letters are almost identical to letters contained in his manuscript of "In Ballast to the White Sea." The other letters in this file are photocopies of a few letters written by Malcolm to Jan and several to Margerie Bonner Lowry, his second wife.

Two copies of "In Ballast to the White Sea," by Malcolm Lowry, were in Jan Gabrial's possession and are contained in the final two boxes of this collection. Lowry worked on the manuscript of this novel over a period of ten years, repeatedly rewriting it from 1934 until 1944. The last iteration of it was lost in a fire at the author's home in Vancouver, B.C., in 1944. The copies contained here were edited by Jan Gabrial and consist of a typescript with editorial changes and a final copy of clean typescript. An introduction to "In Ballast to the White Sea," by Jan Gabriel, is included in this collection in Box 2.

The Jan Gabrial papers are arranged in four series:

Administrative information

Custodial history

The collection was in the possession of Janine Lowry Singer until her death in September 2001 when the collection was held in trust by Stephen W. Kramer, Trustee, who gathered and sent the materials to the NYPL.

Source of acquisition

Stephen W. Kramer, Trustee, Janine Lowry Singer Revocable Trust

Processing information

Processed by Paula A. De Stefano; machine readable finding aid created by FAKER.


Una carta llega tarde...(desencuentro)


 El cartero los para en la calle, subiendo por Nicaragua...sabe que tiene algo para el Cónsul...revuelve su bolsa, las cartas se le caen, e Ivonne y M. Jacques Laruelle continuaron adelante mientras el Consul y Hugh esperan. Finalmente el cartero encuentra la carta y la entrega triunfante...

Dos veces volvió el Cónsul la tarjeta, y después la pasó a Hugh.

-Qué extraño!...-dijo.

...Era de la misma Ivonne y a todas luces parecía haber sido escrita cuando  menos hacía un año. Percatóse subitamente de que Ivonne debió de haberla enviado poco tiempo después de abandonar al Cónsul, y muy probablemente ignorando que éste se proponía quedar en Quauhnáhuac. Y a pesar de ello era la tarjeta que había estado perdida: dirigida originalmente a Wells Fargo en la ciudad de México, por algún error había sido enviada al extranjero, de hecho había sufrido serios extravíos, porque tenía los matasellos de París, Gibraltar, y hasta de Algeciras, en la España fascista.

-No, léela -dijo el Cónsul sonriendo.

Decían los garabatos de Yvonne: "Querido: ¿Por qué me marché? ¿Por qué me dejaste ir? Espero llegar a los Estados Unidos mañana, a California dos días después. Espero encontrar noticias tuyas. Te adoro. Y."

Hugh volvió la tarjeta. Era una fotografía del Signal Peak en El Paso, con su aspecto leonino y la carretera de Carlsbad Cavern atravesada en cierto punto por un puentecillo protegido con blanca valla entre desierto y desierto. A lo lejos veíase que el camino formaba una curva y desaparecía

Fin del capítulo VI, Bajo el Volcán, Malcom Lowry, en la traducción de Raúl Ortíz y Ortíz. La foto de Lowry y su primera esposa, Jan Gabrial (Janine Vanderheim/Janine Lowry Singer), vista en http://letrasexplicitas.mx/viva/, en diciembre, 12, 2016 y en https://herederosdelkaos.blogspot.com/2015/02/malcolm-lowry-poemas-archivos.html, que referencia a un buen análisis de Lowry escrito por  Jorge Ruffinelli (https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/6789/19789P9.pdf)

miércoles, junio 16, 2021

Una (interminable) historia de Taifas

De Francisco López de Gómara - “Historia General de las Indias”, Dominio público,

 Así como López de Gómara sigue el viaje alrededor del mundo de Magallanes, así también describe con mucho detalle los primeros años del descubrimiento y colonización de América por parte de España. Es cierto que existe una "leyenda negra" acerca de la colonización española, que oculta hipócritamente la inglesa, portuguesa, holandesa, francesa, pero no se puede negar que la entrada española en América no siguió los cánones de la diplomacia europea  de entonces. Más aún, cuando la expedición de Magallanes encontró en Asia poderes de cierto peso, su actitud no fue de avasallamiento, sino de llegar a negociar preferencias comerciales y acuerdos de mutua ayuda. Leer en la pluma de un contemporáneo y compatriota las reglas de hecho de tratamiento de las poblaciones encontradas de "las Indias" debería moderar las opiniones en defensa de la conquista. No comparto sin embargo las opiniones indigenistas comunes en partidos populistas americanos hoy, que desconocen una sociedad de más de quinientos años, y conducen a conclusiones absurdas: ¿a quién le damos el sur, a los tehuelches, o a sus invasores mapuches? ¿echamos a todos los negros de Africa o indúes, japoneses y chinos llegados como esclavos? ¿Chilenos y argentinos deberían integrarse en el imperio inca?

Pero dada la conquista como un hecho irreversible, el "nuevo mundo", a poco de asentar poblaciones y estructuras, tuvo un aspecto que prefiguró el futuro. Consolidado un sistema administrativo, militar, comercial, las directivas reales comienzan a exigir el cumplimiento de normas relativamente benignas en el tratamiento de la población indígena, limitando la acción de los encomenderos. Y también, la fiscalización real del cumplimiento de la reserva y entrega de los tributos del imperio. Estando el rey lejos, el cumplimiento de normas quedaba reducido a lo mínimo disimulable, creando un ambiente de desconfianza y desapego. Los jefes locales, sean adelantados, gobernadores, audiencias, se convierten en jefes de partido, asociados con encomenderos y otros beneficiarios de repartimientos, y luchan por el poder local, sea donde sea. Y estos jefes confabulan, crean alianzas, e intrigan contra otros poderosos locales, y todos contra los delegados reales,  llegando a extremos de guerra civil, como la lucha por el poder en Perú ¿Caciques y taifas? Por un momento, por cincuenta años, es lo que parece verse. La distancia a España y Europa, y las grandes posibilidades de enriquecerse, crearon una clase de dirigentes deseosos de mantener sus ventajas. Luego, en la medida en que la administración real pudo organizar y consolidar el sistema de virreinatos y capitanías, estos ecos se amortiguaron y se fue dando lugar a una sociedad regular. 

En Perú se llegó en poco tiempo a la guerra civil. Una verdadera guerra que duró más de doce años, provocada por la "malicia y avaricia de los hombres", en palabras de Lopez de Gómara. En su historia, dedica a modo de epílogo de la descripción de la larga guerra, un resúmen compacto de las principales muertes, que fueron muchas más:

De cuantos españoles han gobernado el Perú no ha escapado ninguno, excepto Lagasca, de ser por ello muerto o preso, lo cual no se debe echar en olvido. Francisco Pizarro, que lo descubrió, y sus hermanos, ahogaron a Diego de Almagro; don Diego de Almagro, su hijo, hizo matar a Francisco Pizarro; el licenciado Vaca de Castro degolló a don Diego; Blasco Nuñez Vela prendió a Vaca de Castro, el cual no está aún fuera de prisión; Gonzalo Pizarro mató en batalla a Blasco Nuñez; Lagasca ajustició a Gonzalo Pizarro y metió preso al oidor Cepeda, pues sus otros compañeros ya habían muerto; los Contreras (...) quisieron matar a Lagasca. También hallaréis que han muerto más de ciento cincuenta capitanes y hombres con cargo de justicia, unos a manos de los indios, otros peleando entre sí, y la mayoría ahorcados. Atribuyen los indios, y aún muchos españoles, estas muertes y guerras a la constelación de la tierra y riqueza; yo lo achaco a la malicia y avaricia de los hombres. Dicen ellos que nunca (...) faltó guerra en el Perú; porque Guaynacapa y Opangui, su padre, tuvieron contínuamente guerras con sus comarcanos por señorear solos aquella tierra. Guaxcar y Atabaliba pelearon sobre cuál de los dos sería inca y monarca, y Atabaliba mató a Guaxcar, su hermano mayor, y Francisco Pizarro mató y dejó sin reino a Atabaliba por traidor, y cuantos su muerte procuraron y consintieron han acabado desastradamente, que también es otra consideración (...)

Comenzaron los bandos entre Pizarro y Almagro por ambición y sobre quién gobernaría el Cuzco; empero crecieron por avaricia, y llegaron a mucha crueldad por ira y envidia (...) Siguieron a Diego de Almagro porque daba, y a Francisco Pizarro porque podía dar. Después de muertos ambos, han seguido siempre al que pensaban que les daría más y más pronto. Muchos han dejado al Rey porque no les tenía que dar , y pocos son los que fueron siempre reales, pues el oro ciega el sentido, y es tanto el del Perú, que causa admiración. Pues así como han seguido a diferentes partes, han tenido doblados corazones y aún lenguas, por lo cual nunca decían verdad, sino cuando hallaban malicia. Corrompían a los hombres con dinero para jurar falsedades; se acusaban unos a otros maliciosameente por mandar, por tener, por venganza, por envidia, y hasta por pasatiempo; mataban por justicia sin justicia, y todo por ser ricos. Así que muchas cosas se encubrieron que convenía publicar, y que no se pueden poner en tela de juicio, probando cada uno su intención. Muchos hay también que han servido al Rey, de los cuales no se cuenta mucho, por ser hombres particulares y sin cargos, pues aquí solamente se trata de los gobernadores, capitanes y personas señaladas, porque sería imposible hablar de todos, y porque les vale más quedar en el tintero. Quien lo sintiere, calle, pues está libre y rico; no hurgue por su mal. Si hizo bien, y no es loado, eche la culpa a sus compañeros; y si hizo mal, y es mentado, echela a sí mismo.

(López de Gómara, en la Historia General de las Indias, pagina 272 de la edición de Orbis, 1985)

Una historia anárquica y salvaje que se prolongó casi dos décadas, con etapas algo más tranquilas hasta que, con el tercer virrey designado, Hurtado de Mendoza, a partir de 1556, comenzó una administración regular que subsistió cerca de dos siglos y medio. Pero las tensiones atravesaron los siglos. La Gobernación del Paraguay ofrece otra historia parecida, no igualmente sangrienta, pero semejante en distanciamiento del reino. Estas  diferencias, estas posiciones, este distanciamiento, forjaron la sociedad que condujo a la independencia. Pero Taifas y Caciques siguen siendo categorías familiares aún hoy, a ambos lados del Atlántico.

martes, junio 08, 2021

El Cónsul se desbarranca...

El Cónsul se levantó con su copa vacía y comenzó a dar vueltas por el cuarto. Tenía conciencia no tanto de haber incurrido, por omisión, en algo fatal (no era como si, por ejemplo, hubiese desperdiciado su vida entera) cuando de algo simplemente idiota y, por decirlo así, triste al mismo tiempo.

Un viaje que cambió el mundo


...muchas veces les pareció ir el Sol y la Luna al revés de aquí, lo cual era por echarles siempre la sombra al sur cuando se les antojaba aquello, pues claro está que sube por la mano derecha el Sol de los que viven de treinta grados allá de la Equinoccial, mirando el Sol; y para mirarlo han de volver la cara al norte, y así, parece lo que dicen. Tardaron en ir y venir tres años menos catorce días; se erraron un día en la cuenta, y así, comieron carne los viernes, y celebraron la Pascua en lunes; se trascordaron o no contaron el bisiesto, aunque algunos andan filosofando sobre ello, y yerran más ellos que los marineros. Anduvieron diez mil leguas, y aún catorce mil, según cuenta. Aunque menos andaría quien fuese camino derecho, Sin embargo, ellos dieronmuchas vueltas y rodeos, porque iban a tientas. Atravesaron la zona tórrida seis veces, contra la opinión de los antiguos, sin quemarse. Estuvieron cinco meses en Tidore, donde son antípodas de Guinea; por lo cual se demuestra cómo nos podemos comunicar con ellos; y aunque perdieron de vista el norte, siempre se regían por él, porque le miraba tan de hito en hito la aguja, estando a cuarenta grados del sur, como lo mira en el mar Mediterráneo, aunque algunos dicen que pierde algo de fuerza. Anda siempre junto al sur o polo Antártico una nubecilla blancuzca y cuatro estrellas en cruz, y otras tres allí, junto, que semejan nuestro septentrión; y estas sirven de señales del otro eje del cielo, al que llamamos sur. Grande fue la navegación de la flota de Salomón; sin embargo, mayor fue la de estas naos del Emperador y rey don Carlos. La nave Argos de Jasón, que pusieron en las estrellas, navegó muy poquito en comparación de la nao Victoria, la cual se debiera guardar en las Atarazanas de Sevilla como recuerdo. Los rodeos, los peligros y trabajos de Ulises fueron nada en comparación de los de Juan Sebastián; y así, el puso en sus armas el mundo por cimera, y por letra Primus circumdedisti me; que conforma muy bien con lo que navegó; y en verdad él rodeó todo el mundo.

Así cierra Francisco López de Gómara el viaje de Magallanes y sus doscientos marinos, y el retorno de Elcano con los dieciocho sobrevivientes. Un viaje que trastocó el mundo. Los cambios vividos en pocas décadas de inicios del siglo XVI son descriptos por López de Gómara con una claridad sorprendente. El futuro comenzó a prefigurarse en el momento en que atravesaron el estrecho, y "volvió las proas a mano derecha, y dirigió su camino casi tras el Sol para dar en la Equinoccial" porque en esa dirección debían estar las Molucas, atravesando la inmensidad del Pacífico, con la confianza en sus instrumentos por única guía.

En la imagen, la réplica de la nao Victoria, de visita en el puerto de Valencia

domingo, mayo 23, 2021

Juan Carlos Davalos en Wikipedia

 A propósito de otra cosa, seguí el enlace a Juan Carlos Dávalos en el artículo dedicado a María Helena Walsh en Wikipedia y me sorprende encontrar un artículo pobre, pequeño, con algún párrafo repetido. Pero la sorpresa es desolación cuando leo esta nota al pie:

Esta obra contiene una traducción derivada de «Juan Carlos Dávalos» de la Wikipedia en alemán, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.

Yendo al artículo alemán, está claro que éste es el original, y que lo antecede por alrededor de tres años (conversión a castellano a partir del 22 de julio de 2009, debida al usuario español Espilas. Original alemán a partir del 2 de septiembre de 2006. Gracias al usuario tras un identificador de IP que inició el artículo, y gracias a Espilas por convertirlo. Pero tristemente, no hay muchas personas en Argentina que se hayan propuesto enriquecerlo, o al menos pulirlo. Veremos si es posible ampliarlo.

Dávalos no sólo es importante por su obra literaria, poética y musical, no sólo por su influencia en tres generaciones, no sólo por ser parte fundamental de la refundación de la música del noroeste argentino, sino también por su pertenencia a las familias fundadoras de la sociedad colonial salteña, con una estirpe de encomenderos, funcionarios, militares, donde hay gobernadores de su provincia desde los primeros años de la independencia. Simplemente por esto, podría desovillarse la historia y cultura del noroeste por doscientos años. 

Pero el magro artículo en Wikipedia tiene que ver con el olvido. Raúl Aráoz Anzoátegui ya lo observa en 1987: "Sus libros al momento de su muerte, en 1959, estaban prácticamente agotados y muchos de sus "admiradores más fervorosos" sólo tenían de ellos fragmentarias referencias". Esta situación no ha cambiado treinta años después. El olvido cultural embrutece.

lunes, abril 19, 2021

Feedburner motivará cambios en este blog

 Feedburner, el alimentador de noticias que uso desde hace tiempo, dejará de proporcionar el servicio de envío por correo de las novedades del blog. Según ha adelantado, desde Julio próximo. Espero reemplazar este servicio tan pronto decida una alternativa. Puede ser también un buen momento de pensar en otro modo de usar Blogger, o reemplazarlo. Google tiene una larga trayectoria de soporte condicional de sus productos, y es conveniente no descansar sólo en sus servicios...o no descansar en absoluto en ellos.

Manos a la obra...

miércoles, abril 14, 2021

La visión de Orwell


Los escritos de George Orwell (o el real Eric Blair tras el pen name) son largamente más que sus dos ficciones más conocidas (1984, Rebelión en la granja) o incluso sus memorias de la guerra civil española (Homenaje a Cataluña). Los papeles conservados por su esposa y otros amigos o investigadores llegan a formar un cuerpo de veinte volúmenes, entre ficciones, ensayos, poesía, periodismo, crítica y cartas...o más, incluyendo The Lost Orwell de 2010. Peter Davison, su editor, ha estructurado, clasificado y anotado posiblemente cerca de la totalidad de su obra. Entre la publicación de 1984 en 1949 y la de sus papeles completos en 1998 median cincuenta años: seguir la escritura de Orwell a través del diálogo con amigos, colegas, editores, familiares, da una idea mucho más cabal e integrada de cómo y porqué llegó a sus escritos más conocidos.

Casi toda su vida transcurrió entre hechos de guerra, o presiones en el límite, en una Europa dividida y con fuerte presencia del bolchevismo ruso. Nacido en 1903, la presencia del socialismo y el comunismo era mucho mayor de lo que hoy podríamos imaginar, en Inglaterra y el resto de Europa. Observando la actividad literaria y periodística de Orwell, se ve que no sólo existía un número grande de editoras, revistas, diarios de izquierda, sino también  una importante presencia de la izquierda en publicaciones reconocidas de tirada nacional. Aún más, se puede observar a través de su correspondencia o las notas de Davison, que, tanto en preguerra como después, muchos de ellos escalaron a puestos de gobierno u ocuparon posiciones en el parlamento. Orwell era socialista, quizá en algún modo, anarquista, pero no comunista. Su primer editor, Victor Gollancz,  y muchos de los directores y publicistas con los que trabajó también fueron de izquierdas. 

En este escenario, se inició la guerra civil en España, y Orwell como muchos otros militantes europeos o americanos, se unió a las organizaciones internacionales que decidieron apoyar al gobierno republicano, y viajó a España, donde estuvo de enero a julio de 1937. Para participar, no se registró con las Brigadas Internacionales, que eran organizadas por el Partido Comunista, sino que lo hizo por medio del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), debido a sus conexiones con el ILP (Independent Labour Party) inglés, opuestos al bolchevismo soviético. Seis meses en España que abrieron los ojos ya excépticos de Orwell. No es el caso de entrar en detalle a su relato de los hechos vividos en Huesca y Barcelona, que ocupan uno de sus tres libros más conocidos, el Homenaje a Cataluña. Allí el centro de sus observaciones no van tanto acerca de la lucha contra el "bando nacional", sino sobre el desorden, la anarquía y ausencia total de preparación y estrategia común del bando republicano, y sobre el trabajo de socavamiento sufrido por su facción de parte del gobierno central republicano, y sus partidos y grupos más influyentes. Estos pasaron de la hostilidad y el abandono, escondiéndo recursos, arrinconándolos donde no molestaran, hasta desembocar en los sucesos de Barcelona, con el combate y persecusión abierta del POUM por parte de la mayoría gubernamental, extinguiendo por carcel o fusilamiento a cualquiera alineado con ellos. En cierto modo, la vida de Orwell peligró más durante los tiroteos entre bandos republicanos, que en el frente de Aragón. En medio de encarcelamientos sin juicio, denuncias, fusilamientos y una campaña de ataque de la prensa "amiga" a sus fuerzas, Orwell, su esposa, y otros perdedores de la emboscada, consiguieron huir a Francia, y volver a Inglaterra. Homenaje a Cataluña (1938) y Recuerdos de la guerra de España (1942) describen ese tiempo y ese estado de terror.

No hay nada mejor que zambullirse en el río para saber todo sobre él...esos seis meses fueron una experiencia para toda su corta vida, y su primera consecuencia fue ser blanco de la persecusión del partido comunista inglés, de sus periodistas y escribientes, y de todos sus amigos en la prensa y la política, cuyo relato de los sucesos de Barcelona era radicalmente opuesto al suyo.Orwell pasó a ser un enemigo, un fascista, un trotskista, "objetivamente un franquista". Su editor Gollancz se negó a publicar el Homenaje a Cataluña, y la correspondencia con amigos y colegas, y su correspondencia profesional, muestran numerosos casos de calumnias, falsedades, ataques destinados a silenciarlo en primer lugar, y a desterrarlo finalmente. Una persecusión que se atenuó en los años de guerra, donde la preocupación pasó a ser la defensa de Inglaterra, pero que retornó a escala global con el crecimiento de Rusia a su término: Orwell convivió sus últimos años con la Guerra Fria.

Recorrer la actividad literaria y periodística de Orwell debería dejar algunas enseñanzas: la izquierda miente sin remordimientos, poniendo a su servicio a sus intelectuales. No tiene empacho en sostener una fábula de un color ocultando el que verdaderamente tiene. Quien se opone es un enemigo, y no merece justicia. El grado de dogmatismo en el sostenimiento de sus posiciones es comparable al de los fanáticos religiosos de las peores épocas. El servilismo a sus conducciones, entonces y ahora crece junto con el aumento del totalitarismo de su dirección. Ya no hay una Union Soviética ni una China comunista coordinando una internacional a su servicio, pero ese estilo persiste. Desde esos años entre dos guerras, vivimos el desplazamiento del comportamiento fascista desde su orígen en los populismos y nazismo, al moderno fascismo de izquierdas: los pogroms hoy se llaman escraches, y piquetes de "justicieros" salen con palos a silenciar a quienes osen pensar distinto: minorías violentas silencian a pedradas o con amenazas propias de otras juventudes a su oposición. Y un amplio coro de simpatías les sirve de soporte. Han aprendido a usar Twitter e Internet. Quienquiera que tenga cabeza para pensar, y se tome el trabajo de analizar y comparar, debiera estar preocupado. Lo grave del fascismo de izquierda, es que lo hacen en nombre del pueblo y el progreso, en nombre del avance social y cultural, y que quien se opone, es un peligroso enemigo de la sociedad. Y las soluciones extremas se aplauden. Hace muchos años, un aprendiz de periodista, progresista y demócrata de primera fila, conversando a propósito de Sajarov y Solzhenitsyn, sostenía, con ironía y desparpajo, que era lógico que fueran a campos en Siberia, porque sin duda quienes se opusieran al régimen soviético estaban locos. Lo que en él era una chanza, en otros fue una realidad. Orwell vió el futuro con largo alcance.


sábado, marzo 06, 2021

"El poder y la palabra": pintando a Orwell


Acabo de descubrir los escritos de Miguel Berga sobre George Orwell, leyendo su prólogo  al libro El poder y la palabra, una colección de ensayos sobre política y lenguaje de Orwell (o Eric Blair, su verdadero nombre). Sobre Berga escribió un buen artículo (descubierto anoche) Juan Soto Ivars (Orwell y Auden: matar fascistas no es fácil si tienes corazón), a propósito de su libro "Cuando la historia te quema las manos". Dos aspectos aparecen relacionados: la posición personal de Orwell/Blair y el poeta Wystan Hugh Auden, y el pensamiento crítico avanzado de Orwell. 

Dice Ivars, explicando el recorrido vital de Orwell y Auden:

George Orwell tenía a un fascista encuadrado en la mirilla del fusil y el dedo en el gatillo. Había venido a España con las Brigadas Internacionales y luchaba en el frente de Aragón, junto al POUM. La causa le exigía matar a ese perro fascista, pero su objetivo hizo un gesto sencillo que lo cambió todo: se levantó y se subió los pantalones. Orwell quedó desconcertado. El militante en que lo habían convertido los acontecimientos se desvaneció. Contemplar ese acto simple, propio “de un hombre cualquiera, de alguien como yo mismo”, lo conmovió.

“Aquella señal inequívoca de que estaba apuntando al prójimo le detuvo”, reflexiona Miquel Berga. La anécdota está en una de las páginas más hermosas del 'Homenaje a Cataluña' de Orwell. Aunque el autor había vendido menos de 1.500 ejemplares en el momento de su muerte, el libro se convertiría en un superventas póstumo y un documento histórico de extraordinaria relevancia para desentrañar los crímenes cainitas de la izquierda catalana durante la guerra. W. H. Auden, que también viajó a España, utilizaría esta anécdota como una prueba de que en el ateo Orwell se escondía un buen cristiano. 

Es Miquel Berga quien entrecruza las vidas de ambos escritores en un libro excepcional que dialoga con nuestra guerra pasada y nuestras batallas culturales presentes: 'Cuando la historia te quema en las manos' (Tusquets). Recibe el título de un verso de Auden, en quien Berga ha logrado representar con sutileza la figura del intelectual hipersensible aplastado por la fuerza de la propaganda, cegado por la antorcha de la historia y sordo por el canto atronador de los ideales. Orwell y Auden harían caminos distintos para alejarse de las justificaciones ideológicas del asesinato.

El poeta, que había alcanzado la celebridad en el Reino Unido, viajó a la guerra española en la misma oleada de brigadistas internacionales que Orwell. Los escritores antifascistas tenían que aparcar la pluma para agarrar el fusil, de acuerdo con la orden escrita en verso por Mayakovski. La idea de Auden era evitar el fusil en la medida de lo posible y conducir una ambulancia, pero no hizo ni una cosa ni la otra. Tras su llegada a Cataluña se mantuvo alejado del frente, impresionado por el rumor lejano de las bombas, y todo lo que hizo por la causa fue escribir un poema: 'Spain'. 

El estudio de Berga sobre 'Spain' y la resaca de Auden es esclarecedor. El poema está escrito por un genio que aparca su sentido crítico y acalla sus contradicciones bajo una tonelada de entusiasmo impostado. 'Spain' recuerda a los poemas propagandísticos de la URSS. Está redactado con el mismo vigor y contiene un verso que justifica los asesinatos en nombre de la causa. Auden, cuya personalidad se había construido sobre unos valores cristianos, tuvo que ocultarse a sí mismo lo que había visto en España, iglesias cerradas o quemadas, para escribirlo. No tardaría mucho tiempo en repudiarlo.

Orwell participó del espíritu entusiasta del poema de Auden con su propio cuerpo, pero no con sus escritos, que le llevarían a la verdad. Años más tarde criticó el poema de Auden y atribuyó ese verso que justifica el asesinato al hecho de que el poeta no se había acercado suficiente a la verdadera guerra. El prosista, que vivió en las condiciones más duras del frente de Aragón, presenció también los horrores de las purgas. Con el asesinato de Andrés Nin comprobó que la paranoia estalinista llegaba muy lejos de Moscú. Su periplo terminaría con un tiro en el cuello y la huida de Barcelona tras las órdenes para perseguir al POUM.  

Y dice Miguel Berga, en el prólogo de "El poder y la palabra", para mostrar el camino intelectual crítico de Orwell :

Las peculiares relaciones de Orwell con la verdad se iniciaron, efectivamente, en España. Poco después de salir (en realidad, de escapar) de nuestro país ante la infame persecusión estalinista de militantes del POUM, un dolido y furioso Orwell escribía, al llegar a inglaterra, sus primeras impresiones sobre lo que estaba pasando en la Barcelona de 1937. El primer ensayo que se incluye en este volumen (Descubriendo el pastel español) empieza con esta elocuente afirmación:<<Es probable que la guerra española haya producido una cosecha de mentiras más abundante que cualquier otro suceso desde la Gran Guerra de 1914-1918>>. Entre otras, Orwell podía contabilizar las mentiras fabricadas sobre el POUM que ya se habían cobrado un trofeo: el martirio y asesinato de Andrés Nin a manos de agentes soviéticos. Stalin no iba a pasar por alto que aquel pequeño partido marxista hubiese osado criticar los juicios espectáculo de Moscú y las purgas a los dirigentes revolucionarios del Octubre del 17. El POUM fue estigmatizado rápidamente como partido <<trotskista>>, la etiqueta que daba licencia para los asesinatos <<necesarios>>, aunque en este caso la denominación hubiera dejado atónito al propio Trotski, quien mantenía serias y conocidas divergencias políticas con Nin. El camarada Stalin no era dado a ponerse exquisito por una mentira de más cuando se trataba, repito, de asesinatos <<necesarios>>.
Para Orwell, con la guerra de España empezó todo, o casi todo. Aunque podríamos decirlo con paradoja orwelliana y afirmar, al mismo tiempo, que allí acabó todo. Así se desprende de un revelador fragmento del ensayo que escribió años después rememorando su experiencia española. En <<Recuerdos de la guerra de España>> (1942) escribe:

Recuerdo haberle dicho alguna vez a Arthur Koestler que <<la historia se detuvo en 1936>>, ante lo cual él asintió, comprendiéndolo de inmediato. Ambos estábamos pensando en el totalitarismo en general, pero más particularmente en la Guerra Civil española. En mi juventud ya me dí cuenta de que los periódicos jamás informan correctamente sobre evento alguno, pero en España, por primera vez, vi reportajes periodísticos que no guardan la menor relación con los hechos, ni siquiera el tipo de relación con la realidad que se espera de las mentiras comunes y corrientes.
Vi cómo los periódicos de Londres vendían estas mentiras, y a ávidos intelectuales que construían superestructuras emocionales sustentadas en eventos que no ocurrieron jamás

Una nota final: irónicamente, Mayakovski, mencionado por Ivars como inspirador de la etapa violenta de Auden, finalmente también fue devorado por el estalinismo, y la <<verdad>> soviética.

martes, febrero 16, 2021

Amor, locura y muerte

...otra novela de Knut Hamsun, en donde el Teniente Glahn cuenta la historia de la chica de la torre: 

"El otro amaba como un esclavo, como un loco y como un mendigo. ¿Por qué? Pregúntale al polvo de la carretera y a las hojas que caen, pregúntale al misterioso Dios de la vida; nadie sabe tales cosas. Ella no le dio nada, nada le dio y todavía él le agradeció. Ella dijo: ¡Dame tu paz y tu razón! Y él solo se lamentó que no le pidiese su vida"

En Wikipedia, a propósito de John Fante, a propósito de Charles Bukowski.

martes, febrero 09, 2021

Interpretando a Malcom Lowry


El año pasado ví la versión cinematográfica de John Huston sobre el libro de Malcom Lowry, "Bajo el Volcán", filmada en 1984. Conocía la novela, leída alrededor de 1970, que me dejó una impresión duradera  por décadas; un recuerdo persistente de una escritura barroca, extendida, una travesía por un mundo abigarrado, amenazador, multitudinario, colorido, violento, a la sombre del Popocatépetl, pero donde la acción sucede en la reflexion, en la caída, la culpa y el arrepentimiento, en las nieblas del alcohol. Cuando elegí la película, fue con curiosidad, por ver cómo Huston resolvía el desafío que significa poner en imágenes y en un proceso temporal de no más de dos horas esta historia. Y la respuesta fue una historia lineal, con una serie de acontecimientos bien definidos, y una visión externa de los personajes, particularmente el Cónsul, el personaje central. Muy lejos del relato y la reflexión de Lowry. Houston dirigió excelentes filmes, pero no acertó con este. Sí lo hizo poco tiempo después con la interpretación de los Dublineses, de James Joyce, donde recrea muy bien el cuento que elige. Su problema con Lowry está en la complejidad del libro. Es que es muy difícil representarlo en una historia visual. Wikipedia refiere un reportaje de la televisión francesa a Jean-Claude Carrière, guionista habitual por años de Luis Buñuel, donde Carrière dice que  ambos rechazaron en dos ocasiones el adaptar esta novela, porque "no encontraban una película detrás del libro". Lo mismo probablemente le sucediera a Guillermo Cabrera Infante, que también intentó llevarla al cine, escribiendo su guión, sin llegar a filmar.

Y ahora, hace unos pocos días atrás, revolviendo libros usados, dí con una edición de dos documentos de Lowry relacionados con la novela: la carta que Lowry le dirije a su editor Jonathan Cape para defender la publicación de su novela sin los cortes que pide, y la declaración notarial que hace Lowry luego de salir de Mexico, relatando la pesadilla del trámite de salida, convertida en deportación. Estos son papeles publicados por la viuda de Lowry posteriores a su muerte en 1957, y anteriores a 1971, fecha del prólogo de Jorge Semprún de la edición de estos dos documentos (El volcán, el mezcal, los comisarios, editorial Tusquet, Barcelona). Indudablemente Huston debía conocer la explicación que daba Lowry a su editor, capítulo por capítulo, y muy explícita en cuanto al alcance de la historia. Su enfoque es una decisión tomada acerca de cómo abordar su material.

El problema de la interpretación y reproducción del pensamiento y el lenguaje de Lowry lo explica muy bien Raúl Ortiz y Ortiz, quien hizo la primera traducción del libro al castellano, en 1964:

“Una de las grandes virtudes de Bajo el volcán es su extraordinaria musicalidad. La armonía campea a lo largo del libro. Traducirlo plantea, en ciertos casos, el problema de conservar toda la belleza con instrumentos que no fueron elaborados para expresarla: en inglés la resonancia de varias sílabas en una frase, oración o capítulo es un deleite, una armonía, pero al traducirla al español hay vocablos que producen cacofonías. Por eso necesitaba que la forma y el fondo aspiraran a ser como la música, sin más distorsión que la necesaria para precisar con exactitud dolor, tristeza, júbilo.”

“Los elementos, los mundos que plantea no los aprecié plenamente cuando traté de leerla por primera vez en una traducción hecha al francés por Clarisse Francillon. Ella captó la magnitud y la diversidad de valores de la obra aunque no conocía muy bien el entorno mexicano —sin embargo, no se trata de una novela sobre México: México adquiere en manos de Lowry la categoría de símbolo del paraíso terrenal del siglo XX. Creo que la fama literaria que ganó Lowry se le debe sobre todo a Francia, que supo reconocer en él a un gran innovador de las formas narrativas.”

“Un traductor debe ser honesto y conocer hasta donde su inteligencia se lo permita el idioma en que está escrito el texto original. Una vez que maneje este recurso debe estar atento a su enemigo, la quinta columna, que es el conocimiento cabal y perfecto del idioma que posee, al que se está traduciendo, para evitar que la estructura de las frases se convierta en una mera traslación. Una traducción no es sólo el transporte de un punto a otro punto. Se nos confía la virginidad del texto y hay que defenderlo como eunuco para que no entren los sarracenos. “El trabajo creativo es muy ingrato, muy denso; requiere una entrega total a la soledad y sobre todo ser fiel al armazón de tu mundo espiritual. No creo que la obra genial sea fruto del intelecto sino fruto de las horas nalga.”

...Los doce capítulos, las doce horas en las que transcurre el relato —atendiendo la importancia del número doce en la cábala judía— tienen como tema, en palabras de Lowry, “las fuerzas que moran en el interior del hombre y que le llevan a asustarse de sí mismo; también el de la caída del hombre, el de sus remordimientos, el de su incesante combate hacia la luz bajo el peso del pasado. La novela puede ser leída como una sinfonía, como una ópera o como una película de cowboys”.  

Bajo el volcán transcurre en Cuaunáhuac —Cuernavaca. “Cuaunáhuac era el terreno que necesitaba Lowry para que saliera todo su complejo mundo, resultado de un conocimiento cultural y literario. Todas las influencias, los periodos, la evolución de la literatura y de la cultura inglesas están presentes allí. Su exquisita prosa es una combinación de sonidos.

 En 2019 en Mexico estaba en proceso de edición una nueva traducción de la novela, aunque no parece haber llegado a su publicación todavía. A Lowry le costó diez años escribirla, a Ortíz y Ortíz casi cuatro traducirla, una nueva traducción no tardará probablemente menos. Dice la traductora, María Vinós (1,2):

Después de años de leer y releer la obra narrativa y las colecciones publicadas de las cartas de Malcom Lowry, sentí que era imprescindible un nuevo esfuerzo por trasladar la novela al español, no sólo reduciendo al mínimo la distancia respecto a la prosa original sino conservando en lo posible su espléndida claridad, su ritmo vertiginoso y su frecuente sentido del humor, que acompaña toda la narración aun en sus más oscuros vuelcos. El escritor inglés, que vivió en México en dos periodos, en 1936-1938 y en 1945-1946, sitúa los hechos de la novela en la ciudad de Cuernavaca y sus alrededores, con lo cual este libro —uno de los más importantes del siglo XX— es también en cierta forma mexicano.

Bajo el volcán es un prodigio de arquitectura narrativa, una novela total en términos de su concepción del mundo y el encanto sostenido a través de sus doce capítulos. Su estructura —casi fractal pero sin duda fatal— impregnada de filosofía y humor, sugiere al lector sumar imágenes que completan y multiplican sus formas en una prosa seductora de sintaxis larga y sinuosa, pues esta obra maestra de Lowry es al mismo tiempo un gran poema narrativo y filosófico. Mi traducción intenta ofrecer una lectura apegada al original, una comprensión exacta de cada elemento sin dejar de atender los múltiples registros de los que depende el efecto global de la novela. El lector en español, y muy especialmente el lector mexicano —pueblo anfitrión de estas ficciones— merece poseerlas como propias; alcanzar este propósito ha dictado los diversos criterios seguidos en cinco años del proceso de traducción e investigación.

Hay una delicada tensión que nuestro idioma ejerce en el original. El germen del que brota la novela es el malentendido entre el inglés y el español, la comprensión inexacta del significado de las palabras y sus resonancias de una lengua a otra. Además, la construcción del universo mexicano en que la novela sucede —un retrato entrañable, magnífico y exacto del país y su gente—requiere en el original del uso constante del español de México, contraste que es imposible conservar al verter al mismo idioma el resto de la novela, al menos en su registro original como recipiente de otredad fundamental y a la vez de comunión humana más allá del lenguaje.

Lowry utiliza puntuación y tipografía como recursos tanto narrativos como poéticos. He echado mano a la tipografía en versalitas para todo lo que se traslada verbátim del libro, ya sea en el español recogido minuciosamente por Lowry o en el inglés de los mexicanos, conservando todas sus “imperfecciones” y variables ortográficas para transmitir, aunque sea tipográficamente, esa tensión entre idiomas.

 No toda la literatura es convertible a cine. No todo el cine es convertible a literatura.

Una palabra sobre el mundo iberoamericano y Lowry: Bajo el volcán se publica en 1947 en una edición inglesa de  Jonathan Cape, y en Estados Unidos en la editora Reynal & Hitchcock. En francés se publican dos ediciones sucesivas, en 1949 y en 1950 en el Club del libro francés,  traducidas por Stéphen Spriel con la colaboración de Clarisse Francillon, mencionada por Ortíz y Ortíz. La edición de 1949 cuenta con el auxilio de Lowry, que participa en la elaboración y escribe el prólogo.

En 1964 la editorial Era de Mexico publica la primera versión en castellano preparada por Raúl Ortíz y Ortíz. En 1967 Editorial Galerna publica en Argentina una edición con la traducción de Ortíz y Ortíz (esta es la que leí alrededor de 1970). En 1971 la editorial Tusquets publica las dos cartas de Lowry, que dan el plan conciente de Lowry sobre su trabajo. Y en 1981 Bruguera publica la primera versión española, con la traducción de Ortíz y Ortíz.

Esta enumeración de fechas habla del largo camino del desierto de la edición española en esa época. Semprún habla de esto en su prólogo de El volcán, el mezcal, los comisarios.

 El Centro Virtual Cervantes conserva en su colección de Los Cuadernos del Norte, una excelente presentación de Lowry y su novela, escrita por Guillermo Cabrera Infante.

domingo, enero 24, 2021

Orfeo y Eurídice

 En los últimos dos años, dos veces volví al mito de Orfeo y Eurídice, desgarrado, oscuro, fatídico; una de las herencias entregadas por la sociedad griega a Occidente, junto a Teseo y Ariadna, Prometeo, Sisifo, Icaro, entre otras. Una historia probablemente anterior a la escritura, forjada entre la Anatolia y el mar Negro, hace quizá cuatro mil años o más. No importa si Orfeo existió, o si fue el nombre de muchos que fueron conformando la historia, componiendo partes, uniéndolas, nombrándolas, hasta que un primer Orfeo la cantó o la vivió junto a una Eurídice, su Euridice...una historia para exorcizar la muerte, para rebelarse contra una pérdida amada...un amor, una muerte encontrada...un viaje al reino de la muerte, del que no se sale, para rescatar la esposa perdida, un amante desesperado tratando de arrancar a la amada del reino oscuro, un intento de lograr la resurrección que falla casi al retornar a la luz...porque se trata de un reino del que no se vuelve. Detrás de las palabras encarnadas y representadas por los amantes, quedan la pérdida inexorable, el Hades de la tristeza y las sombras, y la imposibilidad de retornar.

Platón, que también se acercó a Orfeo y el orfismo, usaba imágenes, como la del mito de la caverna, que mostraban indirectamente aquello de lo que quería hablar, aquello que estaba detrás de la descripción visible. Así sus antepasados quizá mil años antes, expresaron con Orfeo y Euridice el otro lado, y la imposibilidad de cruzar de uno a otro, y el desgarramiento que contiene.

Un académico español , Juan [Luis?] Gil Fernández, tiene la mejor interpretación que he leído sobre lo esencial del mito:

El mito de Orfeo simboliza, por un lado, el misterio de la muerte y la resurrección. Su protagonista es un hombre que consigue romper los condicionamientos de la naturaleza en un doble sentido: penetrar con vida donde sólo se penetra muerto y regresar de donde no cabe ya el retorno. Vivo en el Hades, «revenant» del reino de las sombras entre los vivos, en la figura de Orfeo se superponen simultáneamente los dos planos sucesivos, vida y muerte, de la realidad existencial del hombre. Por eso precisamente se encuentra en situación de revelar una experiencia única y se comprende que en él pusiera la tradición el punto de arranque del nuevo tipo de religiosidad conocido con el nombre de orfismo. (...) en el mito de Orfeo hay una trágica historia que simboliza la limitación de las capacidades humanas. Ni siquiera dos fuerzas tan poderosas como el amor y la poesía pueden nada contra la destrucción implacable de la muerte, arrebatadora de aquello que se ama, cuando todo hace suponer que la felicidad comienza. El tabú de no mirar a la esposa velada durante el recorrido de regreso a la superficie terrestre, quebrantado por un impulso sentimental de Orfeo, representa la imposibilidad metafísica, por decirlo así, de la empresa. En este último aspecto de lucha con la muerte, de expedición
a la ultratumba, el mito de Orfeo se aproxima al cuento popular y tiene remotísimos antecedentes en otras katabaseis o descensos infernales en Oriente, por ejemplo en el Poema de Gilgamés, sin que tampoco le falten correlatos en otros ciclos legendarios griegos ,y. g. los de Heracles y Teseo).

ORFEO Y EURIDICE - (VERSIONEs ANTIGUAS Y MODERNAS DE UNA VIEJA LEYENDA) , Juan Gil Fernández, en Cuadernos de Filología Clásica, 1974, número 6. Curiosamente, el autor firma Luis Gil en las páginas de su artículo. Aunque la revista lo atribuye a Juan (n.1939), en la cabecera de cada página el artículo dice Luis (n.1927). Ambos tienen el mismo apellido, son filólogos y expertos en Grecia. ¿errata?

Esta historia, retomada una y otra vez en la antiguedad, en el medioevo, en el renacimiento, en la cultura occidental, también llegó a nuestros días, y así, también al cine. Con gran probabilidad deben haber varias otras, pero sin duda las interpretaciones de Jean Cocteau y Marcel Camus logran acercarse al corazón del mito.


 

Como Platón hacía, tanto Cocteau como Camus recurren a una representación indirecta...en el caso de Cocteau usa una aproximación surreal, onírica,descendiendo a un Hades entrevisto en salas y pasajes sombríos, moviéndose en sueños. Los personajes se hacen tenues, transparentes, atraviesan espejos al otro reino, caminando sonámbulos...recibiendo mensajes por una radio que llama desde el otro lado.Los que están allí pierden su voluntad, y ya no son lo que fueran. Eurídice no cumple el mismo papel aquí que en el mito; en realidad su lugar lo ocupa la Muerte (María Casares), pero este desplazamiento no disminuye la fuerza del cruce al mundo de los muertos, y la sensación de pérdida.



En el caso de Camus, la historia eterna se disfraza tras las multitudes del carnaval, con una muerte que llega a través de un enmascarado que recuerda a San La Muerte, que ata el destino de Euridice a su propósito de matarla, con un descenso al otro mundo representado con un hospital lúgubre, deshilachado, sombrío, poblado sólo por los cadáveres del carnaval. El descenso al Hades es una carrera por las calles de Río con los restos del carnaval, una ambulancia, un hospital, su morgue, un guardián que registra las muertes, papeles arrastrados o quemados en sus pasillos. El recorrido termina (luego de ser admitido por Cerbero), en una ceremonia de rito bahiano, entre indígena y negro, para escuchar a Eurídice mediante una medium. Lo que a primera vista es una simple y lineal historia de carnaval, representa la felicidad y su pérdida irremediable. No hace falta que los personajes se llamen Orfeo y Eurídice.

Tras tres mil años, la deuda que tiene Occidente con Grecia no disminuye, y ésta sigue siendo un sorprendente momento de madurez y profundidad de comprensión, si dejamos de lado las referencias olímpicas. A veces me parece un relámpago aislado en nuestra historia. No sé si repetible.

miércoles, diciembre 16, 2020

A propósito de Piglia

Las memorias y las cartas son una categoría de lectura en un territorio entre la literatura, la historia y el ensayo, y las escritas por literatos y otros intelectuales o creadores son una subclase particular: una combinación de reflexiones sobre su dominio de trabajo, sea la literatura, la historia, la pintura; una vasta colección de bocetos y borradores, donde se puede ver el trabajo descartado, el interrumpido, las sucesivas aproximaciones a la obra definitiva. Y también la visión del autor sobre su época, sus contemporáneos, sus amigos y enemigos, un atajo al conocimiento de la sociedad que los rodeaba. Finalmente, sus propias preocupaciones y fantasmas, su entorno más próximo, su ego, su visión en un espejo. 
Orwell en su homenaje a Cataluña, Bernanos en sus amargas reflexiones sobre la guerra civil están en ese terreno, algo que no es ficción. Los cuadernos y cartas de Kafka son un espacio contínuo de reflexiones e historias esbozadas antes de tomar forma en sus novelas y cuentos. Creo que no es posible conocer cabalmente a estos autores sin conocer estas reflexiones inmediatas, desestructuradas, no sujetas a la medida de sus obras terminadas. Hay autores cuyas cartas intercambiadas con colegas y diarios o bitácoras son tanto o más valiosas que sus propias obras, como Sarmiento. Y hay autores que han escrito en ese estilo informal, como si dialogaran con alguien cercano, como el caso de Lucio Mansilla.
Este año leí los diarios de Ricardo Piglia, Witold Gombrowicz, Franz Kafka. Creo que busco especialmente estos textos, que se pueden llamar documento o literatura. Con Piglia se trata de algo más, porque he tenido una sorprendente, extraña cantidad de puntos de contacto...hemos sido en mucho contemporáneos: Piglia algunos años mayor, pero es como si hubiera marchado con unos pocos años de diferencia por escenarios y situaciones relacionadas, semejantes. Sin duda que la coetaneidad tiene que ver, pero haber salido de Buenos Aires a Mar del Plata más o menos a las mismas edades, haber pasado por los mismos sitios, y quizá, bastante probablemente, cerca de las mismas personas. Piglia salió de Adrogué, a donde yo luego iba frecuentemente. Piglia vivió algunos años en Montes de Oca y Martín García, en Barracas, a trescientos metros de donde nos mudamos seis o siete años después. Hemos compartido más de un conocido, yo algunos años más tarde, y en peores circunstancias  que las suyas. Hemos compartido dos ciudades, sus calles, sus cafés, sus librerías. He leído las más de mil páginas de su diario a tiempo completo, en pocas semanas, frustrado porque sus apuntes disminuyen drásticamente a partir de 1983. Creo que lo leeré una segunda vez, anotando.
Su lectura me ha hecho revivir el recuerdo de personas, amigos y conocidos de la Universidad, nombres que se me han olvidado y caras a duras penas mantenidas en la memoria. Unos años intensos, de lecturas y conversaciones interminables. Probablemente la vida universitaria tuvo mucho que ver, en años que fueron de mucha actividad, de cruzar ideas y proyectos, algo usual durante todo el siglo XX en las aulas, aunque desde finales de los cincuenta la actividad cultural y política fue creciendo y enrareciéndose progresivamente, pasando de discusiones teóricas y encuentros informales a la forja de proyectos políticos y asociaciones contrapuestos, y en el borde del sistema. Piglia rememora o mejor dicho, extrae de sus cuadernos de notas estados, acontecimientos y reflexiones que son muy detallados en ese crescendo que va desde los fines de los cincuenta, a través de los sesenta, y hasta poco más allá del cierre violento, salvaje y tenebroso de los años setenta. Así, en sus notas David Viñas se va desdibujando a través de ese recorrido, empalideciendo a medida que avanzan los setenta. Beatriz Sarlo, Juan José Saer, Andrés Ribera, Daniel Moyano salen de sus escritos y atraviesan ese tiempo con nuestras mismas preocupaciones. El cierre del anteúltimo tomo de sus diarios deja un mundo en "noche y niebla", y lo que retoma en su último diario está como despegado y distanciado: La experiencia de todos puede rellenar ese vacío.
Creo que entiendo sus memorias, extensas entre los años sesenta y ochenta, y apagadas desde entonces, porque coinciden con nuestra propia experiencia. Hay algo que se ha perdido en Argentina, algo se ha apestado. No reconozco el país de hoy, muy lejos del que describe Piglia en aquellos sesenta. O en todo caso, la anemia, la tosquedad, la brutalidad, ya estaban...pero algo ha desaparecido, algo se ha quebrado y ya no es ni recuerdo.

martes, noviembre 24, 2020

Un país perdido

 ¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! 

Así comienza el Facundo de Sarmiento, un día de mayo de 1845, en Chile. Faltaban años todavía para la Campaña en el Ejercito Grande, para la nueva fundación de las Provincias Unidas, y para los nuevos años de sombras terribles, de ensangrentado polvo y cenizas, y de fantasmas que ya no se levantarían. El cinismo de hablar de civilización y ejecutar barbarie. Los Padres Establecidos dejaron dos grandes cementerios: la guerra de la Triple Alianza, y la Conquista del desierto...un minucioso plan de aniquilación y reparto, hasta las raíces, hasta los huesos, para cimentar un páramo sin memoria. Así nacimos, así crecimos. Con estas bases y puntos de partida hemos construído en doscientos años este país triste, solitario, y final.


domingo, junio 07, 2020

1984

En la primavera de 1989, un movimiento estudiantil reclamando libertades democráticas creció en las grandes ciudades de China, hasta desembocar en una gran reunión de protesta. Finalmente, una  multitud de estudiantes tomó la plaza de Tiananmen de Pekin por semanas, ganando titulares en todo el mundo.Hasta que el 4 de junio de 1989 el ejército tomó por la fuerza la plaza, provocando un número jamás determinado de muertos y prisioneros, silenciando la protesta de modo radical.  Tan radical que treinta años después es raro que algún ciudadano raso chino sepa de qué se trata. Si alguno lo recuerda, es una minoría rigurosamente en silencio. El país prosperó, una nueva clase media se desarrolló, un nuevo capitalismo creció a pasos de gigante, y los intereses y objetivos de los ganadores están muy lejos de lo que esos manifestantes de 1989 tenían en sus preocupaciones. De tal forma que las protestas sociales de Hong Kong reclamando el mantenimiento de su estatus democrático e independiente, hoy son vistas en China continental con reprobación y airada indignación.
Por años, la circulación de fotografías y  videos de aquél terrible acontecimiento estuvo limitada y  recortada: nunca supimos qué pasó con aquél hombre con dos bolsas de la compra que se enfrentó a una columna de tanques por un momento. Pero alguien, Jian Liu, guardó sus fotograrfías quizá como otros. Tapiando su recuerdo,  sellando su boca y sus oídos, rehaciendo su vida, hasta que casi treinta años después, en 2016, recobró sus negativos y los hizo públicos. 



Fotografías publicadas por NPR ilustrando su reportaje a Jian Liu

“Those days passed by in a blur,” he said. “Everyone walked with their head lowered, up till today.”
Now 50, Mr. Liu decided to publicly release the images with the help of Humanitarian China, a California-based organization that gives grants to impoverished dissidents and their families.Mr. Liu said he had been motivated after he realized that his teenage daughter, who had been going to school in China until 2016, had never heard about the massacre. 

(The New York Times, 19 de mayo de 2019)

Lo que Orwell previó hace setenta años es hoy una temible realidad en el país más grande de la tierra. Un mundo felíz, donde votas a los que te dicen, oyes lo que te ponen, ves lo que te muestran, y combates a los que el Gran Hermano indica.