
Estamos lejos de aquella Inglaterra dominante, con una industria poderosa comentada por Dickens o mucho más cerca, por Orwell. Ya no está la India, la joya de la corona, ni Hong Kong. La orgullosa Inglaterra ni siquiera aceptó un trato honorable, como ejercer de árbitro en la Comunidad Europea, decidiendo permanecer sola, en la ilusión de un trato preferente con Estados Unidos. Pero estas no son buenas épocas ni siquiera para su socio preferente, que debe peregrinar a la próximamente nueva metrópolis del mundo, Pekin. Quien fuera el corazón financiero del mundo, ve cómo ese centro se traslada a Asia. El dinero no tiene olor, el capital no tiene patria, y los grandes hombres de negocios ahora ven cómo abrir sus finanzas a los nuevos ricos. Pero ya el mundo no será el mismo. Cada día un nuevo indicio nos lo dice: el pintoresco Boris Johnson, trajo a Rishi Sunak, y ahora Stalmer espera en capilla. La asignación del título de Sir a cada nuevo grupo musical que alcance la fama, la debilidad del Commonwealth. hablan del UK como una figura todavía no secundaria, pero casi.
Pero por retomar aquello que le dió el primer lugar, la industria, en qué estado está hoy:
(Pablo Pardo en El Mundo)
Cuando el 26 de junio de 2017 el
portaviones Queen Elizabeth salió al mar por primera vez, llevaba unas
2.000 toneladas de planchas de acero fabricadas en la planta siderúrgica
de Scunthorpe. Algo más de dos años después, su gemelo
el Príncipe de Gales hizo lo mismo. Pero sin acero de Scunthorpe. Las
2.000 toneladas habían sido importadas de Suecia.
"Tuvieron
que traer el acero de Suecia porque en Scunthorpe habían cerrado la
planta de fabricación de planchas de acero", explica a EL MUNDO Martin Foster,
que entró a trabajar en la siderurgia de Scunthrope en 1978, cuando
tenía 16 años. "Hoy, en todo el Reino Unido, no queda ni una sola planta
que fabrique planchas de acero. La última que quedaba, la de Liberty
Steel, no trabaja desde hace un año, porque está en suspensión de pagos y
el Estado se ha tenido que hacer cargo de ella", reflexiona Foster, que
es el delegado sindical del sindicato Unite, el segundo más grande de
la fábrica.
Tras él, en la
distancia, están en fila india, de Norte a Sur, las siluetas de los
cuatro últimos altos hornos del Reino Unido. Cada uno tiene nombre de
una reina. "Victoria, Anne, Bess [diminutivo cariñoso de Elizabeth], y Mary",
recita Foster. En realidad solo funciona Anne. Bess está en proceso de
mantenimiento. Victoria y Mary llevan años apagados. Y una vez que se
desactiva un alto horno es prácticamente imposible volver a hacer que
funcione. Sale más rentable tirarlo y hacer uno nuevo.
A solo 180 kilómetros en línea recta del pueblo de Coalbrookdale, donde Abraham Darby
levantó en 1709 el primer alto horno moderno, Anne y Bess son, hoy, los
dos últimos del Reino Unido. Su salvación ha movilizado al propio
primer ministro británico, Keir Starmer,
que el pasado lunes declaró desde su residencia oficial en Downing
Street: "En Scunthorpe hemos estado negociando con el actual dueño [de
la empresa]. No ha sido posible encontrar un comprador privado. Así que
puedo anunciar que esta semana será presentada legislación para dar al
Gobierno el poder de tomar pleno control de British Steel". La fábrica
de Scunthorpe es la práctica totalidad de los activos de British Steel.
¿Y cuál es el estado actual de la producción de acero? China, 960,8 millones de toneladas, India, 164,9 , Estados Unidos, 82 (¡La mitad que India y un 10% de la producción china !)
Lo único que le va quedando de supremacía a Estados Unidos y Occidente , es la tecnología, la investigación, el conocimiento, y también en este caso, en retirada. Nuestros hijos y nietos verán otro mundo.
Una visión en números de la siderurgia, en World Steel Association.
La foto, de L'Express: Un employé de ArcelorMittal dans l'usine de Florange, le 16 avril 2013