sábado, mayo 30, 2026

Cuba en colapso

 

 Esto será muy breve: un artículo publicado por El Mundo, de Nuria López, especializada en Latinoamérica, acerca de Cuba, y su actual colapso. Recoge las penurias de algunos exiliados, de cómo les influyeron los incidentes de 2020 y 2021, y como viven la extrema destrucción que hoy campea sin tapujos en todo Cuba. Todos los entrevistados han salido del país, y después de viajes azarosos, han llegado a España. Leo los comentarios de lectores del diario, y veo una vez más cómo la ficción del comunismo revuelve la opinión de algunos, más de los que quisiera. Hay lectores que, si estuvieran viviendo en Cuba, seguramente estarían frente a quienes protestaran, con sus bates en las manos.

¿Que si Estados Unidos jugará un papel? No es lo importante: se trata de un país destruído, sometido a un gobierno de doctrina, que vive en otro mundo.

martes, mayo 26, 2026

Las cuatro reglas de Lewis Carrol para estudiar

 

1, Empezar por el principio, "sin chapotear por aquí y por allá" (no picotear)

2, No empezar un nuevo capítulo sin estar seguro de haber entendido completamente el anterior, y sin haber hecho los ejercicios propuestos y más.Si no tiene la certeza de que el tema previo esté conquistado, no avance a un nuevo tema: tendrá un creciente desconocimiento del terreno pisado.

3, Cuando llegue a un pasaje que no entiende, léalo de nuevo. Si después de tres lecturas todavía no lo entiende, entonces descanse, y pruebe al día siguiente, y probablemente verá que se trataba de algo sencillo.

4, si es posible, discuta el contenido con otra persona. "Discutir es un maravilloso mode de allanar los obstáculos".

Carrol (Dodgson) no sólo escribió historias para niños e inteligentes  narraciones y poesía: También fue un investigador de la lógica y las matemáticas; un precursor de los trabajos de lógica formal; al menos Russell lo menciona directamente. Estas reglas encabezan su libro "El juego de la lógica". No pierden actualidad hoy, en una época en que el mal de la falta atención es generalizado.

domingo, mayo 24, 2026

Adios al acero inglés


 Estamos lejos de aquella Inglaterra dominante, con una industria poderosa comentada por Dickens o mucho más cerca, por Orwell.  Ya no está la India, la joya de la corona, ni Hong Kong. La orgullosa Inglaterra ni siquiera aceptó un trato honorable, como ejercer de árbitro en la Comunidad Europea, decidiendo permanecer sola, en la ilusión de un trato preferente con Estados Unidos. Pero estas no son buenas épocas ni siquiera para su socio preferente, que debe peregrinar a la próximamente nueva metrópolis del mundo, Pekin. Quien fuera el corazón financiero del mundo, ve cómo ese centro se traslada a Asia. El dinero no tiene olor, el capital no tiene patria, y los grandes hombres de negocios ahora ven cómo abrir sus finanzas a los nuevos ricos. Pero ya el mundo no será el mismo. Cada día un nuevo indicio nos lo dice: el pintoresco Boris Johnson, trajo a Rishi Sunak, y ahora Stalmer espera en capilla. La asignación del título de Sir a cada nuevo grupo musical que alcance la fama, la debilidad del Commonwealth. hablan del UK como una figura todavía no secundaria, pero casi.

Pero por retomar aquello que le dió el primer lugar, la industria, en qué estado está hoy:

(Pablo Pardo en El Mundo

Cuando el 26 de junio de 2017 el portaviones Queen Elizabeth salió al mar por primera vez, llevaba unas 2.000 toneladas de planchas de acero fabricadas en la planta siderúrgica de Scunthorpe. Algo más de dos años después, su gemelo el Príncipe de Gales hizo lo mismo. Pero sin acero de Scunthorpe. Las 2.000 toneladas habían sido importadas de Suecia. 

"Tuvieron que traer el acero de Suecia porque en Scunthorpe habían cerrado la planta de fabricación de planchas de acero", explica a EL MUNDO Martin Foster, que entró a trabajar en la siderurgia de Scunthrope en 1978, cuando tenía 16 años. "Hoy, en todo el Reino Unido, no queda ni una sola planta que fabrique planchas de acero. La última que quedaba, la de Liberty Steel, no trabaja desde hace un año, porque está en suspensión de pagos y el Estado se ha tenido que hacer cargo de ella", reflexiona Foster, que es el delegado sindical del sindicato Unite, el segundo más grande de la fábrica.

Tras él, en la distancia, están en fila india, de Norte a Sur, las siluetas de los cuatro últimos altos hornos del Reino Unido. Cada uno tiene nombre de una reina. "Victoria, Anne, Bess [diminutivo cariñoso de Elizabeth], y Mary", recita Foster. En realidad solo funciona Anne. Bess está en proceso de mantenimiento. Victoria y Mary llevan años apagados. Y una vez que se desactiva un alto horno es prácticamente imposible volver a hacer que funcione. Sale más rentable tirarlo y hacer uno nuevo.

A solo 180 kilómetros en línea recta del pueblo de Coalbrookdale, donde Abraham Darby levantó en 1709 el primer alto horno moderno, Anne y Bess son, hoy, los dos últimos del Reino Unido. Su salvación ha movilizado al propio primer ministro británico, Keir Starmer, que el pasado lunes declaró desde su residencia oficial en Downing Street: "En Scunthorpe hemos estado negociando con el actual dueño [de la empresa]. No ha sido posible encontrar un comprador privado. Así que puedo anunciar que esta semana será presentada legislación para dar al Gobierno el poder de tomar pleno control de British Steel". La fábrica de Scunthorpe es la práctica totalidad de los activos de British Steel.

 ¿Y cuál es el estado actual de la producción de acero? China, 960,8 millones de toneladas, India, 164,9 , Estados Unidos, 82 (¡La mitad que India y un 10% de la producción china !) 

Lo único que le va quedando de supremacía a Estados Unidos y Occidente , es la tecnología, la investigación, el conocimiento, y también en este caso, en retirada. Nuestros hijos y nietos verán otro mundo.

Una visión en números de la siderurgia,  en World Steel Association.

La foto, de L'Express: Un employé de ArcelorMittal dans l'usine de Florange, le 16 avril 2013 

sábado, mayo 09, 2026

Tiempo, distancia


 del artículo de Manuel Arias Maldonado, en Letras Libres, acerca del infinito físico, reflexionando con Pascal:

Tal vez nunca nos hayamos sacudido del todo la impresión que el descubrimiento de la vastedad del cosmos provocase a Blaise Pascal en su momento. El jansenista logró sintetizarla en una frase memorable: “Me estremece el silencio vacío de esos espacios infinitos.” Hay que hacerse cargo de lo que supuso la Revolución Copernicana para sus atribulados contemporáneos: las cosmogonías mundanas, incluida la cristiana, quedaron en entredicho ante la evidencia de un universo de extensión desconocida y edad imprecisa. Pese a que se podía seguir diciendo que el ser humano es un hijo de Dios, a su vez creador de la gran totalidad, el cuadro se iba complicando; la familiaridad de las historias religiosas, que transcurrían en un planeta más o menos cartografiado, contrastaba con la extrañeza que provocaban las descripciones científicas. Ese choque es visible en las reflexiones de Pascal, quien impele al hombre a sorprenderse de que la Tierra no sea “más que una punta finísima en comparación con lo que los astros, que ruedan en el firmamento, abarcan”. Este mundo visible, nos advierte, solo es “un trazo imperceptible en el amplio seno de la naturaleza”; por mucho que inflemos nuestras concepciones, ninguna idea puede llegar a describir “una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes, cuya circunferencia en ninguna”. ¿Qué es un hombre en la inmensidad del infinito? Pascal no desespera: aun alojado en un “pequeño calabozo”, el ser humano tiene acceso a un prodigio que no está más allá de las estrellas, sino en su propio cuerpo y el mundo que lo rodea. Se abre ahí un abismo nuevo, dice Pascal: en las venas y las articulaciones, en los ácaros y las gotas de sudor. ¿Qué es un hombre en la naturaleza? Pascal se responde: Una nada respecto al infinito, un todo respecto a la nada, un intermedio entre nada y todo, infinitamente alejado de comprender los extremos; el fin de las cosas y sus principios están, para él, irremisiblemente ocultos en un secreto impenetrable.

A la filosofía sólo le quedan la ética, la existencia, el tiempo.

La imagen, en Wikipedia.  Atribucion: ESO/Y. Beletsky, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons

domingo, mayo 03, 2026

Vislumbrando el futuro


Carlos Lozada, en un largo artículo de New York Times,  sobre la posición actual de Estados Unidos en las relaciones internacionales:

No estamos entrando en un mundo post-Estados Unidos en el que el país se retirará del escenario o dejará de ejercer su poder militar. Todo lo contrario. Pero sí podríamos estar entrando en un mundo post-Estados Unidos en el sentido de que el significado de Estados Unidos, los principios y valores que el país ha defendido durante mucho tiempo —a veces en la práctica, a veces como aspiración— se están desvaneciendo. Y la pérdida de ese Estados Unidos podría resultar igual de perjudicial, y mucho más duradera, que cualquier daño que las excursiones de Donald Trump puedan causar. 

 El artículo de Lozada recorre el pensamiento de muchos estudiosos de las relaciones internacionales contemporáneas, que apuntan a una pérdida de importancia de Estados Unidos. Y aún peor, a un abandono de las posiciones sostenidas por USA desde la segunda guerra mundial. El sistema de pactos y alianzas tejido desde entonces, hoy es desconocido, empujando a sus integrantes a un realineamiento que cambiará el mundo. No sólo es de interés el escrito de Lozada, sino la familiarización con los autores que discute allí.

Estudiosos determinantes recordados por Lozada:

Fareed Zakaria, El mundo después de USA (The post-american world) , editado en 2008

Paul Kennedy, The Rise and Fall of the Great Powers: Economic Change and Military Conflict from 1500 to 2000, editado en 1987.

Robert Gilpin, War and Change in World Politics, editado en 1981

Robert Kaplan, The Coming Anarchy , editado 1994, especialmente interesante.

Charles KupchanThe End of the American Era, editado en 2002

Immanuel Wallerstein, La decadencia del poder estadounidense , editado en 2003