lunes, febrero 02, 2026

Jordi Savall, premiado


Letras Libres ofrece un gran reportaje al músico y teórico Jordi Savall, algo que agradezco.  Conocí a Jordi Savall por Spotify. Oyendo música de Monteverdi, llegué a sus grabaciones de música española e italiana del Renacimiento. Entre ellas, de pronto encontré obras del período virreinal americano que sin duda eran zambas o chacareras. Y finalmente, recuperé sus interpretaciones renacentistas de la  viola da gamba, las mismas que oía en los años setenta y creí perdidas. ¿Sería Saball o era una coincidencia?. Dado que eran las mismas melodías, aunque esos vinilos están difuntos hace mucho tiempo, casi aseguro que aquellas obras eran sus interpretaciones. Wikipedia pone el comienzo de su uso de la viola da gamba en 1970, así que diría que sí, se trata de las mismas.

Luis Castellví Laukamp, a propósito del premio Ernst von Siemens otorgado a Savall, rescata un reportaje que le hiciera en 2004 en Cambridge, luego de una conferencia en el Trinity Hall. La entrevista es más extensa, pero en el contenido de la conferencia y la discusión con el público está lo más valioso

Presentación 

Jordi Savall lleva a más de cuarenta años dedicado al estudio y la interpretación de músicas antiguas, ya sea como director o con su instrumento, la viola de gamba, que él reivindicó y contribuyó a recuperar a partir de los años sesenta. Su labor como concertista, investigador y emprendedor cultural lo sitúa entre los principales artífices de la revalorización de la música histórica. 

Es fundador, junto con la soprano Montserrat Figueras, de los grupos musicales Hespèrion XXI (1974), La Capella Reial de Catalunya (1987) y Le Concert des Nations (1989). También fue responsable de la banda sonora de la célebre película Tous les matins du monde [Todas las mañanas del mundo], por la que obtuvo el premio César a la mejor banda sonora del cine francés en 1992. 

A lo largo de su carrera ha grabado y editado –desde 1998 con su propio sello, ALIA VOX– más de doscientos discos de música medieval, renacentista, barroca y del clasicismo, con especial atención al patrimonio musical hispano y mediterráneo, pero sin desatender otras músicas no occidentales. Ofrece una media de 140 conciertos y seis grabaciones al año. Ejemplos como el de Jordi Savall demuestran que la música antigua no tiene por qué ser elitista y que interesa a un público de todas las edades, cada vez más diverso y numeroso.

Mestre Savall, benvingut a Cambridge i moltes gràcies per ser avui aquí amb nosaltres [Maestro Savall, bienvenido a Cambridge y muchas gracias por estar hoy aquí con nosotros].

Conferencia de Jordi Savall

La música solo existe cuando un cantante canta o un músico toca. Eso la diferencia de todas las demás artes. No hay música antigua: hay partituras antiguas, pero la música es siempre algo vivo. Cuando un cantante interpreta una canción trovadoresca, hace que forme parte de nuestro mundo contemporáneo. Lo mismo ocurre con esta ciudad, llena de edificios construidos hace muchos años, pero que siguen formando parte del siglo XXI. Cambridge no es una ciudad antigua; es una ciudad moderna que utiliza construcciones del pasado para una actividad actual.

Los músicos somos museos vivientes de la música. Pues no hay museos de música: hay museos de instrumentos, hay bibliotecas con partituras y manuscritos antiguos, pero no existe un museo donde uno pueda escuchar la música del tiempo de Velázquez. Si queremos escucharla, necesitamos músicos que la hayan estudiado y que sepan cantarla y tocarla con talento.

Esta es una de las razones por las que la música ha tenido un planteamiento distinto al de las demás artes. La música es la más espiritual de todas, y depende de la memoria. Voltaire decía: “Sans essence, il n’y a pas de mémoire, et sans mémoire, il n’y a pas d’esprit” [Sin esencia no hay memoria, y sin memoria no hay espíritu]. Toda la esencia de lo que somos, intelectualmente, depende de los sentidos. Los sentidos hacen posible la memoria, pues recordamos aquello que hemos percibido a través de ellos. Nos acordamos de una iglesia hermosa porque nos ha impresionado su estructura, la belleza de su construcción. Recordamos una pintura porque la combinación de colores y formas nos ha conmovido. Rememoramos una melodía porque nos ha tocado con la emoción.

Y solo recordamos a ciertas personas porque mantenemos con ellas una relación emotiva. Los amigos que realmente cuentan pueden reducirse a una docena. Conocemos a miles de personas a lo largo de la vida, pero con los amigos establecemos una relación de amor, de afecto.

Con la música ocurre lo mismo. Escuchamos mucha, pero las músicas que realmente nos acompañan son aquellas que nos han emocionado; las que hemos conservado en la memoria, las que están siempre con nosotros, a veces revelándonos cosas nuevas. Por eso la belleza y la emoción son tan importantes.

Un pintor crea su pintura y, una vez terminada, su obra dialoga con nosotros a través del silencio. No necesitamos que vaya cada día a añadir un poco más de rojo. Esa pintura ya está hecha. Lo mismo sucede con un poema: el poeta lo escribe, y ese poema siempre nos hablará. No necesitamos a otro poeta que venga a explicárnoslo. Igual ocurre con la escultura, o con la arquitectura.

Pero la partitura que termina el compositor no está realmente terminada. La partitura es solo un conjunto de notas, de tempos, de combinaciones de instrumentos que necesita del ser humano –del músico, del artista– para pasar de ser un proyecto a cobrar vida. La música es el único arte que vive dos veces el misterioso proceso de la creación.

Es decir, el compositor crea la obra, pero luego necesitará a otros músicos que, cada vez, tendrán que darle nueva vida. Por eso siempre habrá música. Mientras existan seres humanos, siempre habrá intérpretes que seguirán interpretándola. La música es un proceso creativo perpetuo. No existe una interpretación definitiva. Nunca la habrá. 

Además, la música es siempre una experiencia individual. Aunque asistamos a un concierto con dos mil personas –que en música clásica ya es mucho [risas]–, cada una de ellas vivirá la experiencia de forma individual. Naturalmente, el estar con otras personas le añade una emoción especial. Pero cada uno vivirá su propia experiencia. Y será distinta de la de su acompañante. Esas dos mil personas tendrán dos mil experiencias diferentes, aunque el intérprete sea el mismo.

Y esta es la gran fuerza de la música, y también lo que explica que solo aquellas músicas interpretadas con un grado de emoción, belleza e intensidad espiritual nos lleguen al corazón.
Y solo esas músicas permanecerán en nuestra memoria para siempre.

Todavía recuerdo la primera vez que escuché el Réquiem de Mozart o los cuartetos de Béla Bartók. Hay otros momentos de mi vida que he olvidado por completo porque no me emocionaron lo suficiente. Hay cosas que siempre recordamos y otras que pasaron ayer y ya hemos olvidado. Esto marca la importancia de saber transmitir, cuando uno interpreta una obra, toda su belleza, toda la emoción y toda la fuerza espiritual que contiene. 

François Couperin decía: “J’aime mieux ce qui me touche à ce qui me surprend” [Prefiero lo que me emociona a lo que me asombra]. Hoy estamos en la cultura de lo que asombra más que de lo que emociona, ya sea en el cine o en los espectáculos. Recuerdo las palabras de La Fontaine: “La grâce, plus belle que la beauté” [La gracia, más bella que la belleza]. Pues la belleza también nos sorprende, nos deja… [acaba la frase con un suspiro], pero la gracia entra en el corazón. La gracia es lo que los flamencos llaman el duende, esa cosa especial que te pone la piel de gallina, que te hace sentir toda la ternura que llevas dentro, toda la fragilidad del ser humano.

Hay otro aspecto importante: la música ha tenido un proceso de aceptación muy distinto al de las demás artes. A principios del siglo XV hubo una gran revolución. Pasamos de la Edad Media a lo que luego se llamó el Renacimiento. El Renacimiento se produjo gracias a la cultura de Al-Andalus, que permitió conservar y descubrir una serie de manuscritos que evidenciaron que, más de 2.000 años antes, existió una civilización extraordinaria: la griega. El redescubrimiento de esta civilización transformó por completo todos los niveles de la vida, desde lo cotidiano hasta lo creativo. La arquitectura renacentista se inspiró en los modelos griegos para crear nuevos edificios de gran belleza. Lo mismo ocurrió en la escultura, la pintura y la literatura…

En cambio, en la música fue distinto. Si consultan una historia de la música, verán que se refiere al Renacimiento musical. Es una gran mentira. No existió un Renacimiento musical. No pudo existir por una sencilla razón: nadie pudo escuchar ni estudiar ninguna partitura de la época de la que procedían las grandes maravillas arquitectónicas, escultóricas o literarias.
Nadie pudo descubrir una melodía de la Grecia antigua y decir: “¡Qué maravilla!”. 


Esta revolución renacentista que afectó a todas las artes, menos a la música, hizo que se pensara que en la música sí había progreso. En el arte descubrieron a artistas antiguos que crearon obras mucho más bellas que las modernas. En cambio, como la música no vivió ese redescubrimiento, se pensó que cada nueva generación de compositores era mejor que la anterior. 

Y así hasta el Romanticismo. Quiero leerles unas palabras de Stendhal, gran escritor y analista de su tiempo, que en 1809 escribió Vidas de Haydn, Mozart y Metastasio: “la música de los alemanes está demasiado alterada por la frecuencia de modulación y la riqueza de los acordes [“se refiere a Bach”, aclara Savall]. La antigua música de los flamencos era solo un tejido de acordes desnudos de pensamientos. Esta nación hacía su música como un cuadro: mucho trabajo, mucha paciencia y nada más. La melodía de los ingleses es demasiado uniforme, si es que tienen alguna [risas]. Hay cosas sorprendentes en los españoles. ¿Cómo es posible que este país, favorecido por el sol, patria del Cid y de los trovadores guerreros que aún evocan las huestes de Carlos V, no haya producido músicos célebres?”.

Estamos en 1809 y Stendhal ignora que en España hubo genios como Tomás Luis de Victoria, Cristóbal de Morales y Francisco Guerrero, entre otros. Afirma en su libro que se ha llegado a un nivel de composición extraordinario con Haydn y Mozart, lo que hace que todo lo demás ya no valga nada. Para él, esto es el progreso.

Por suerte, veinte años más tarde, en 1829, un joven compositor y director de orquesta, Félix Mendelssohn Bartholdy, interpretó en Berlín por primera vez una música antigua, centenaria: la Pasión según San Mateo de Bach. Y aquí es cuando empieza el verdadero Renacimiento musical. Se descubre que no hay progreso en la música porque esta obra es mucho más bella que lo posterior. Así comienza la recuperación del patrimonio musical. Primero se interpreta a Bach con orquestas sinfónicas y coros extremadamente grandes, pero ya es algo. Durante todo el siglo XIX, especialmente en el centro de Europa, se va recuperando el patrimonio de Bach, Händel y otros compositores.

En Francia se empieza un poco más tarde, pero también se recupera a Lully, a Couperin, a Rameau. En 1900 nombres como Monteverdi eran prácticamente desconocidos. Había cuatro musicólogos que trabajaban estas músicas del siglo XVII, pero nadie más las conocía. Ni hablemos ya de Machaut o de músicas aún más antiguas, que estaban completamente olvidadas. Hay que esperar hasta después de la Segunda Guerra Mundial para que unos pioneros empiecen a decir que esta música no se puede tocar con instrumentos modernos porque los compositores la habían pensado con otros instrumentos. En el Barroco, la madera era madera. Hoy en día, las flautas ya no son de madera; los oboes están hechos con materiales diferentes que cambian completamente el sonido.

Y esta es la gran revolución del siglo XX: se empiezan a recuperar los instrumentos de las diferentes épocas y, poco a poco, estudiando los distintos estilos y formas, se toma conciencia de que, aunque una obra sea eterna –una obra artística tiene un valor que está por encima de las épocas–, ninguna obra de arte es atemporal. Una composición de Bach lleva la marca de su tiempo, y lo mismo sucede con Mozart o Monteverdi, pues existían unos cánones, unas formas, unos estilos en cada época que definen sus respectivas obras. Para que esa música pueda desplegar toda su belleza y potencial, debemos entender cómo la imaginó el compositor.

Es un tema polémico. Me han llegado a decir: “Si Bach hubiese conocido el piano, seguramente habría preferido que su música se tocara en piano, porque el clavicémbalo es más débil y menos perfecto”. Bueno, yo no sé qué habría preferido Bach [risas], pero sí sé que, si hubiese conocido el piano, habría compuesto para piano de manera diferente a cómo componía para el clavicémbalo. Bach no componía de forma abstracta, sino que lo hacía según las posibilidades de cada instrumento. Yo soy el primero en defender que se pueda tocar a Bach al piano. Cuando era joven, uno de los discos que más escuchaba era las Variaciones Goldberg de Glenn Gould, que son maravillosas, aunque no tienen nada que ver con lo que se hacía en la época de Bach. Es una interpretación llena de belleza y originalidad. Pero no se puede decir: “Dejemos el clavicémbalo en el museo y toquemos todo con el piano porque es mejor”. El piano es una opción válida, sin duda, pero el clavicémbalo lo es igualmente.

Al principio, cuando escuchabas una cantata de Bach con instrumentos de época, te pasabas todo el concierto así [cara de angustia] por las notas falsas [risas]. Pues quienes empezaban a tocar estos instrumentos no tenían la experiencia ni la técnica de los músicos de la época de Bach. En mis comienzos, me presenté a un proyecto para grabar con la compañía discográfica Erato de París. Les hice escuchar una grabación y me dijeron: “Jordi, esto es muy interesante, pero la gente piensa que la viola de gamba es un instrumento aburrido, desafinado, y no vas a vender ningún disco” [risas]. En los años sesenta, un concierto para viola de gamba era media hora afinando y una hora tocando desafinado [risas]. 

Fue un proceso de aprendizaje, estudio y profundización. Pasó tiempo hasta que conseguimos que surgiera una generación de músicos capaz de tocar la viola de gamba, el clavicémbalo o la flauta travesera tal y como se hacía en aquella época. Y esto ha permitido que hoy la música antigua tenga una presencia a la altura de cualquier otra. La música antigua ha provocado esta gran revolución que yo considero el verdadero Renacimiento musical. Estamos haciendo que renazcan las músicas de los trovadores, las músicas del Trecento italiano, las músicas de Monteverdi y de todas las épocas. 

Quiero citar Die Provinz des Menschen [La provincia del hombre], un conjunto de notas y comentarios que Elías Canetti escribió a mediados del siglo XX: “La música es la verdadera historia viviente de la humanidad. Confiamos en ella sin reservas ya que lo que afirma es relativo a los sentimientos. Su fluir es más libre que cualquier cosa que parezca humanamente posible y esta libertad redime”.

Cuando nos cuentan que en 1206 hubo una masacre en Béziers, donde las tropas cruzadas quemaron y mataron a 20.000 personas porque la ciudad se negó a entregar a un centenar de cátaros acusados de herejía, pensamos: “Qué terrible”. Pero si escuchamos la Canción de la Cruzada, vivimos la experiencia de otra forma. Yo estuve en un concierto en una iglesia de Occitania. El cantante entró entonando una canción que decía: “Están quemando, están gritando, están muriendo”. Era como estar ahí. Sentías la conmoción del momento, viajando en el mar del tiempo hasta Béziers en 1206.

Y esa es la gran fuerza de la música: la capacidad de hacernos viajar a otros momentos de la historia y, al mismo tiempo, de ayudarnos a comprender cosas que solo a través de la música podemos captar, como los sentimientos y las emociones profundas.

Terminaré con una cita de mi amigo Raimon Panikkar, quien decía que, en estos tiempos de tanta violencia y tragedia en el mundo, es muy difícil vivir si no hay paz a nuestro alrededor, pero es imposible vivir sin paz en el corazón. Y solamente dos cosas pueden aportarnos paz en el corazón: la música y el amor. Muchas gracias.

Primera pregunta del público:

La música clásica latinoamericana, que usted promueve con mucho éxito, sigue siendo en gran medida desconocida. ¿Qué se puede hacer al respecto?

Respuesta de Jordi Savall:

Como dije, la música antigua se ha recuperado muy recientemente. Pero las estructuras culturales que existen en muchos países están aún basadas en el concepto musical del siglo XIX. ¿Qué hace una ciudad que quiere ser musicalmente importante? Tener su orquesta sinfónica y su teatro de ópera. Da igual que sea Córdoba o Buenos Aires. Una ciudad moderna se hace siguiendo el modelo de Viena o de Berlín, pero son modelos del siglo XIX. En aquel siglo la música más importante era la de Beethoven, Mozart, Brahms, y la ópera es también el arte del siglo XIX por excelencia. Y así seguimos hasta hoy, como si estas fuesen las únicas formas de expresión musical. Las orquestas sinfónicas y las óperas están subvencionadas. Los grupos que hacemos música antigua, no. No es una competencia justa.

Segunda pregunta del público:

¿Qué otro modelo propondría?

Respuesta de Jordi Savall:

Hacer un concurso y ver qué proyectos son los más interesantes. Si compitieran en igualdad de condiciones y hubiese comisiones que seleccionaran los proyectos por su valor, no se producirían estas desigualdades. En Alemania esto no es tan grave porque tienen un repertorio romántico importantísimo, pero en España no tenemos ningún músico importante en el siglo XIX. En el XVIII, pocos. Nuestro patrimonio está en el Renacimiento, en el Medievo, y sin embargo no tenemos ninguna institución que apoye la música antigua. Es gravísimo. Vivimos en una estructura completamente colonial. El modelo germánico (orquesta sinfónica y teatro de ópera) se ha implantado hasta en Sudamérica. Pero allí casi nunca encontrarás un conjunto de música antigua apoyado por el Estado. La única excepción es Cuba. Aunque tienen otros problemas, claro…

Tercera pregunta del público:

Durante años los europeos hemos creído que nuestro patrimonio musical era único e incomparable. Pero en las últimas décadas, gracias a intérpretes como usted, estamos descubriendo otras músicas. Me preguntaba si podría compartir con nosotros alguna de sus experiencias investigando música oriental, y cómo ha utilizado estos proyectos para reunir a músicos de países y culturas distintas en una misma orquesta.

Respuesta de Jordi Savall:

Occidente quiere imponer su concepto de cultura al resto del mundo. Y así es imposible ver lo que cada cultura puede aportar. Pensamos que nuestra cultura es la mejor, la más desarrollada. Raimon Pannikar abogaba por un desarmamiento cultural. Es decir, por desarmar nuestra forma de atacar al mundo con nuestra cultura, pues la estamos imponiendo. Hay culturas pequeñas, en el Tíbet, en la India, que tienen cosas que ofrecernos. Y reconocerlo quiere decir ponerse al mismo nivel. La relación debe producirse de igual a igual. El diálogo intercultural implica aceptar que puede haber otras formas de sentir el mundo.

Cuarta pregunta del público:

Pau Casals estuvo diez años estudiando las Suites para violonchelo de Bach antes de darlas a conocer. Usted hizo algo parecido con la música de Marin Marais. ¿Qué ha significado Pau Casals para usted y cuál ha sido su relación con su música?

Respuesta de Jordi Savall:

A Pau Casals lo conocí cuando tenía quince años. Cuando empecé con el violonchelo, tuve la suerte de poder ir con un amigo a escuchar sus conciertos. Fue increíble ver cómo este músico, que ya tenía ochenta años, tocaba maravillosamente. Su ejemplo me marcó. Estuvo estudiando las Suites de Bach, que nadie tocaba, y al cabo de diez años empezó a tocarlas en público. Yo empecé a estudiar la música de Marin Marais en 1965 y grabé mi primer disco en 1975, diez años más tarde. Quizá sea una casualidad, pero explica lo que realmente cuenta en el trabajo artístico: la constancia, el trabajo y la paciencia. Lo aprendí de Casals.

Pero también aprendí por necesidad. Pues cuando empecé a tocar la viola de gamba no sabía cómo solucionar ciertos problemas. En aquella época estaba leyendo unos escritos de Stravinsky. En cierto momento, él estaba en París con un pianista que tocaba su música y le dijo: “Monsieur, n’interprétez pas ma musique, jouez-la!” [Señor, ¡no interprete mi música, tóquela!] [risas].

La forma más segura de llegar a la idea del compositor es tocando su música. Cuando lo haces, el compositor te transmite, te da; aprendes su música. Naturalmente, es un proceso que no tiene lugar en un día ni en dos. Así me pasó con la viola de gamba. Empecé tocando el primer libro de Marais. No entendía todo, pero iba resolviendo los problemas leyendo, estudiando, tocando.

Y entonces descubrí Le Zen dans l’art chevaleresque du tir à l’arc [El zen en el arte caballeresco del tiro con arco]. Fue escrito por un alemán [Eugen Herrigel] que estuvo en Japón. Lo recomiendo. Es el mejor libro para entender el proceso creativo del arte. Quien estudia el tiro con arco pasa diez años realizando todo tipo de movimientos y ejercicios para que su cuerpo asimile el arco y ya no necesite decirse: “quiero disparar bien”. El aprendizaje del arte consiste en llegar a un punto en el que ya no haga falta decirse “voy a tocar bien”, sino que el cuerpo y la mente estén preparados para que aquello que se va a hacer funcione por sí mismo. Lo logras con la disciplina, el trabajo cotidiano. Esta mañana me he levantado a las seis y media, y a las siete y media ya estaba trabajando con mi viola de gamba. No necesito estudiar las notas del concierto, pero tengo que estar físicamente en forma. Necesito que estén ágiles mi cuerpo y mis dedos, y fuertes mis músculos. Por eso tengo que tocar un mínimo de horas al día, para que mi cuerpo esté dispuesto y pueda resistir. El arte está hecho de talento y mucho trabajo. Sin disciplina, no hay desarrollo posible. 

Nota de Jordi Savall

Reflexión y argumentación sobre el poder de la música en la antigüedad, en el Renacimiento y en el presente, y sobre la fuerza espiritual de la música entendida como arte de la memoria por excelencia. 

La música viva solamente existe en el instante mismo en que es concretada por las ondas producidas por la voz humana o por un instrumento. Por este hecho la música es uno de los medios de expresión y de comunicación más universales, y la medida de su importancia y su significación no se determina por los criterios de evolución del lenguaje –en el sentido de la historia y del progreso– sino a partir de su grado de intensidad expresiva, de su riqueza interior y de su humanidad. Toda música renace totalmente cada vez que es interpretada, y por ello también es siempre un arte contemporáneo, con total independencia de la fecha de nacimiento del compositor. 

Todas estas evidencias son algunas de las más significativas conquistas de la filosofía del arte en el pasado siglo XX, demostradas en la realidad con la formidable recuperación y presencia cotidiana de las músicas de otras épocas y cada vez más también de las músicas de otras culturas y civilizaciones. La música es aún un lenguaje común entre Oriente y Occidente y probablemente el único puente que nos queda de posible y de verdadero diálogo intercultural. 

 Artículos de Luis Castellví Laukamp para Letras Libres.

La foto, en wikipedia (Por Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36232306) 

sábado, enero 31, 2026

Nuevo orden IV

 En New York Times, 29 de enero:

 Judge in Minnesota Says ICE Has Violated Nearly 100 Court Orders

A federal judge said ICE had disobeyed more judicial directives this month than “some federal agencies have violated in their entire existence.”

viernes, enero 30, 2026

Con estos amigos...

 


En El Economista, este 21 de enero:

 La gran cena del martes en el Foro de Davos acabó antes de los postres. Una andanada del secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick, contra Europa y las renovables acabó con abucheos y con la presidenta del BCE, Christine Lagarde, levantándose de la sala y dejándole con la palabra en la boca. Una muestra más de la histórica tensión y enemistad entre el Gobierno de EEUU y Europa que está quedando patente en esta edición del Foro de Davos.

El evento, que organizaba el CEO de BlackRock, Larry Fink, estaba cerrado a los medios, y contaba solo con la 'creme de la creme' del evento: altos cargos gubernamentales, jefes de Estado, directivos de las principales multinacionales, etc. En uno de los momentos, Lutnick había sido invitado a hablar entre plato y plato. Y ninguno de los asistentes se cortó lo más mínimo.

Según han contado algunos de los asistentes a medios como Reuters o Bloomberg, Lutnick se lanzó a atacar a la UE por su falta de competitividad, siguiendo de cerca los argumentos de Donald Trump contra el continente. A continuación, animó a los países a abandonar las energías renovables y recuperar el material más contaminante, el carbón, como fuente de energía principal. Muchos de los asistentes hicieron patente su incomodidad y se oyeron abucheos contra Lutnick, entre ellos los del ex vicepresidente de EEUU Al Gore. Y, finalmente, Lagarde se levantó de su silla y abandonó la sala mientras hablaba el ministro estadounidense.

El nivel de tensión fue tal que Fink y los organizadores se vieron obligados a finalizar el evento antes de llegar a los postres, algo que no había ocurrido antes. Una señal más de la incomodidad que se vive estos días en Suiza ante la creciente hostilidad de EEUU contra Europa.

Este miércoles, en su discurso, Trump ha insistido en que Europa "ha cambiado para mal", centrándose en los inmigrantes no blancos y en los molinos de energía eólica, dos de sus mayores obsesiones, como principales motivos de su declive.
¿Es confiable esta nota? Tiene todos los elementos de una información interesada, quizá distorsionada: En primer lugar, no la firma nadie. La reunión es cerrada a la prensa, por lo que todas las referencias son indirectas, a través de lo que los participantes (la crem de la crem) quisieran comunicar "a medios como Reuters y Bloomberg". 

Sin embargo, hay al menos un reporte de The Independent, firmado por Ananya Palyekar, que acompaña con video directo preguntando a Lutnick, que ratifica lo que El Economista comenta: los abucheos, la terminación anticipada de la reunión, la salida de Lagarde.

Más claro aún es el informe de Reuters, que declara sus fuentes y sus redactores, y registra el evento en los mismos términos.

Este incidente es uno menor por sí solo, pero un síntoma de cómo ha cambiado el orden internacional en pocos años  ¿Ha habido en el pasado momentos tan tensos entre Europa y Estados Unidos? ¿Hemos visto antes tanta soberbia y falta de respeto en las relaciones internacionales? ¿Tanta insensibilidad en el tratamiento de la gente, sea que hablemos de Ucrania o Minnesota? De todas formas, hay que reconocer que por años, Europa estiró la cuerda hasta donde fuera posible, delegando en Estados Unidos el papel de gendarme y el de banquero. Una verdad incómoda para Lagarde.

La fotografía, en Wikipedia ( Por Daniel Torok - https://www.commerce.gov/about/leadership/howard-lutnick, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=161890768)



miércoles, enero 14, 2026

Quim encuentra un fantasma

Leído en Los detectives salvajes
 Joaquín Font, salido hacía poco del manicomio, comienza a caminar su barrio, a buscar trabajo, a reencontrarse con su cambiada familia. Un día, de su reciente trabajo, lo invitan a una fiesta

 ...Hablaban de un muerto que yo había conocido y después se pusieron a hablar de otras cosas., supongo, porque yo no permanecí allí sino que salí al jardín, un jardín de rosales y abetos, y me acerqué a la verja de hierro y me puse a mirar el tráfico. Y entonces vi pasar a mi viejo Impala del 74, gastado por los años, con abolladuras en los guardabarros y en las puertas, con la pintura descascarada, muy lentamente, a vuelta de rueda, como si me anduviera buscando por las calles nocturnas del DF, y el efecto que me produjo fue tal que entonces si que me puse a temblar, agarrado con las dos manos a los barrotes de la verja para no caerme, y no me caí, bien cierto, pero se me cayeron las gafas, mis gafas se deslizaron nariz abajo, hasta un matorral o una planta o un retoño de rosal, no lo sé, sólo oí el ruido y supe que no se habían roto, y entonces pensé que si me agachaba a recogerlas para cuando me levantara el Impala habría desaparecido, pero que si no lo hacía no iba a poder ver quién conducía aquel coche fantasma, mi coche perdido con las últimas horas de 1975, en las primeras horas de 1976. Y si no veía quién lo conducía ¿de qué me iba a servir haberlo visto? Y entonces me ocurrió  algo aún más sorprendente. Pensé: se me han caído las gafas. Pensé: hasta hace un momento yo no sabía que utilizaba gafas. Pensé: ahora percibo los cambios. Y eso, saber que ahora sabía que necesitaba gafas para ver, me hizo temerario y me agaché y encontré mis lentes (¡qué diferencia entre tenerlos puestos y no tenerlos!) y me erguí y el Impala aún seguía allí, por lo que deduzco que actué a una velocidad sólo concedida a ciertos locos, y ví el Impala y con mis gafas, esas gafas que hasta ese momento no sabía que poseía, taladré la oscuridad y busqué el perfil del conductor, entre atemorizado y ansioso, pues supuse que al volante de mi Impala perdido iba a ver a Cesárea Tinajero, la poeta perdida, que se abría paso desde el tiempo perdido para devolverme el automóvil que yo más había querido en mi vida, el que más había significado y el que menos había gozado. Pero no era Cesárea la que conducía. ¿De hecho, no era nadie el que conducía mi Impala fantasma! Eso creí. Pero luego pensé que los coches no andan solos y que probablemente aquel Impala desvencijado lo conducía algún compatriota chaparrito y desafortunado y gravemente deprimido, y regresé, con un peso enorme sobre mis espaldas, a la fiesta.

Cuando ya llevaba recorrido medio camino, no obstante , se me ocurrió una idea y me volví, pero en la calle ya no estaba el Impala, visto y no visto, ahora está, ahora ya no está, la calle se había convertido en un rompecabezas de penumbra al que le faltaban varias piezas, y una de las piezas que faltaban, curiosamente, era yo mismo. Mi Impala se había ido. Yo, de alguna manera que no terminaba de comprender, también me había ido. Mi Impala había vuelto a mi mente. Yo había vuelto a mi mente.

Supe entonces, con humildad, con perplejidad, en un arranque de mexicanidad absoluta, que estábamos gobernados por el azar, y que en esa tormenta todos nos ahogaríamos , y supe que sólo los más astutos, no yo ciertamente, iban a mantenerse a flote un poco más de tiempo.

Con el perdón de Carlos Fuentes, de Juan Rulfo, las mejores escrituras que haya visto sobre y desde México, son las de Roberto Bolaño (Los detectives salvajes, 2666),  chileno, y de Malcom Lowry, (Under the vulcano) inglés, con su monumental trabajo de interpretación. 

viernes, enero 09, 2026

Venezuela, Trump, Darcy

 


Dice Juan Carlos Méndez Guédez en Zenda:

La reciente extracción del dictador venezolano refrescó una idea que hace muchos años explica los instantes del presente: no éramos los adversarios de Maduro quienes podríamos traicionarlo, sino su entorno próximo, la cúpula con la que compartía el poder dictatorial.

Acabamos de asistir a una operación extremadamente limpia, una negligencia programada en la que en pocos minutos un ejército extranjero penetró en una ciudad populosa, incursionó en una instalación militar y se llevó al dictador y a su siniestra compañera sin que las “poderosas” fuerzas armadas revolucionarias y sus “millones de milicianos” hicieran nada relevante por impedirlo.

El propio Trump aclaró muy pocas horas después que ya estaba en conversaciones con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de la dictadura. Eso confirmaba investigaciones anteriores del Miami Herald que revelaba contactos sucedidos en septiembre con la mediación de Qatar, en la que tanto Delcy como su hermano Jorge (presidente de la Asamblea Nacional) se ofrecían a Estados Unidos para poner en marcha la continuidad del chavismo sin Maduro.

Difícil posición en la que ahora queda la izquierda predemocrática del mundo, que llevaba meses dando alaridos por la violación de la soberanía venezolana. Ahora deberán percatarse de que son los suyos quienes han facilitado esa vulnerabilidad; ejercicio para el que estaban muy bien preparados, pues su estructura criminal se apoyaba en la injerencia de Cuba, China, Rusia e Irán sobre la riqueza y los asuntos venezolanos.

(...) Será maravilloso desdecirme en el futuro y celebrar que este fue el atropellado inicio de una Venezuela feliz y en paz. El panorama inmediato es el de una tragedia en marcha, donde la dirigencia chavista se sienta en la misma mesa, pero sabe que el espíritu de la traición es lo que reina entre ellos. ¿Quién será el próximo? ¿Quién entregará a quién? ¿Cuál será el siguiente en vestir el uniforme de una cárcel?
 

miércoles, diciembre 31, 2025

2026 a un paso

 Se acaba en pocas horas el año 2025: un cuarto de siglo XXI cumplido; como participante de pleno derecho del siglo XX, cada vez es más evidente para mí que no simplemente han pasado décadas. Lo que estamos viviendo es un completo cambio de paradigmas, aceleradamente. Nuestro mundo por sesenta o setenta años estuvo basado en la resolución de las tensiones que generaron la segunda guerra mundial. El resultado de los acuerdos tras la derrota alemana fue el reparto de zonas de hegemonía, la consolidación de áreas de dominio político, y modelos de crecimiento social, económico, cultural. Los bloques europeo y americano durante años condujeron la investigación, y llevaron la delantera en el desarrollo industrial, convirtiéndose en un foco de atracción de otras sociedades. 

El cambio se puede ver, por ejemplo, en la industria automotríz: primero se diluyeron las tres grandes de Estados Unidos, y luego, en estas últimas décadas, la industria europea comenzó a ser comprada por nuevas compañías fundamentalmente chinas. Hoy China no sólo exporta a Occidente, sino que su diseño e ingeniería alcanzó y sobrepasa al occidental. La compra de empresas afecta a casi cualquier área de la industria manufacturera. 

Pero esto es la base del cambio: a partir de estos hechos económicos se está produciendo el desplazamiento de las decisiones hacia el este, fundamentalmente a China, que implica cambios monetarios, financieros y políticos. Rusia estima que ahora puede presionar por su imperio disgregado en los ochentas, ya que los pactos militares occidentales no funcionan, y ningún grupo dirigente occidental se juega frente a la invasión a Ucrania, y la amenaza a casi cualquier país de la ex-Unión Soviética. En América, un nuevo Chamberlain recorre las diplomacias renunciando a cualquier compromiso, o peor, tratando a socios y amigos como rivales o enemigos, apoyándose en una plutocracia con riquezas inimaginables, incalculables.

Nuestras preguntas ahora  son defensivas: ¿las sociedades occidentales mantendrán su estado de bienestar, o progresivamente recortarán sus logros? ¿las migraciones alterarán las sociedades receptoras? ¿conoceremos guerras de exterminio, donde no haya cuartel? Es lo que estamos viendo en la falta de respeto por los civiles en Ucrania, sin que al Gran Negociador se le mueva un pelo. ¿vamos hacia millones de emigrados hacia zonas en paz?

Sobre estas preguntas, quiero avanzar. Será en 2026. 

sábado, diciembre 20, 2025

Mentira y verdad

 Encarni Bao Aguirre escribe el 15 de diciembre en su newsletter en Las Provincias

En días pasados se produjo un episodio curioso. El 20 de noviembre, el general Serguéi Kuzovlev le dijo a Putin que había conquistado la ciudad ucraniana de Kupiansk. El 9 de diciembre, el autócrata condecoró al militar por tamaña gesta. Y hace tres días, el presidente ucraniano declaró que estaba en la plaza supuestamente tomada por Rusia y se hizo selfis para acreditarlo.

Qué bochorno para Moscú, ¿no? Qué va. Dicen sus propagandistas que las imágenes publicadas por Zelenski son de 2022, de antes de la invasión masiva.

Vayamos a 2022, a ver qué aspecto tenía el presidente ucraniano. A mediados de febrero, en distintas reuniones, parecía un chico de Primera Comunión. En las imágenes del día 12 en Kupiansk luce la ya habitual barba poblada. Y el rostro de enorme cansancio por los largos años de guerra. Y sostiene un iPhone 17, que de estar en 2022 habría conseguido diseñar y fabricar cuatro años antes de que Apple lo lanzara al mercado.

 

viernes, diciembre 19, 2025

Adios al chavismo

 


Hernán Iglesias Illa a propósito de María Corina Machado, el Nobel, y los que miran para otro lado:

 Percibida hace un tiempo como demasiado halcona, demasiado intransigente, demasiado neoliberal, María Corina es ahora la que única que sigue en pie de un puñado de dirigentes opositores al chavismo que con el tiempo se acomodaron (Capriles) o los exiliaron (López) o se fueron difuminando (Guaidó). María Corina se quedó. No sólo en Venezuela, a pesar de los miles de problemas que le pusieron enfrente, el secuestro y asesinato de miembros de su equipo, el ataque constante de la propaganda oficial. Se quedó para ofrecerles a los venezolanos un último camino de salida posible, un último intento electoral hacia la democracia, la paz, algún atisbo de unión en un país colapsado económica y socialmente por un gobierno violento y autoritario pero también frívolo e incompetente. No es casualidad que quienes más quieren ser demócratas, liberales y capitalistas sean quienes más se juegan la vida para conseguirlo: venezolanos, ucranianos, israelíes.

La elección de 2024 en Venezuela es una de las operaciones pro-democracia más increíbles de los últimos años. Mientras los de afuera estábamos entregados a la coreografía falsa que proponía el régimen, convencidos de que el resultado oficial estaba cantado pero que no habría mucho que hacer al respecto, María Corina y su equipo montaron una operación logística, tecnológica y militante descomunal, que consiguió las actas de casi todas las mesas de votación del país y pudieron probar, más allá de toda duda, que Edmundo González había ganado cómodo las elecciones. No fue un acto simbólico. Alguno podría pensar que, dado que Maduro sigue en Miraflores, el operativo no sirvió para nada, pero sí tuvo una utilidad central: enterró para siempre la legitimidad democrática del chavismo, incluso entre muchos antes neutrales, los que no se animaban a decir “dictadura” o refunfuñaban argumentos sobre la derecha o el neoliberalismo. Quienes defienden hoy a Maduro, incluso quienes se muestran neutrales frente a su régimen, se han transformado en parias políticos, alejados del sentido común y de lo evidente. Ese paso sólo fue posible gracias a las actas recolectadas por María Corina. Sin esas actas todavía estaríamos en el viejo baile de que unos dicen A y otros dicen B. Con el Nobel, desde el anuncio pero sobre todo desde ayer, la causa venezolana da ahora un paso más hacia su globalización total.

 Primeras figuras en la defensa de Maduro, Zapatero y Sánchez. No hace falta recopilar informaciones sobre esta defensa, y su paralelo silencio sobre Machado.

viernes, noviembre 28, 2025

Lengua valenciana y su historia

 


Durante un siglo y medio, el origen de la lengua hablada  en la comunidad valenciana ha sido discutido y cuestionado, inicialmente por las corrientes lingüísticas predominantes en España y en Europa, y luego por las corrientes lingúísticas catalanistas. Es durante el siglo XX cuando se hace fuerte la defensa del valenciano como una unidad de cultura y lengua distinta del catalán. En verdad se trata de una polémica política originada en el interés del nacionalismo catalán, ajena a la vida diaria de la gente, que habla la lengua tal como evoluciona en la sociedad, en los pueblos y las ciudades. Sin necesidad de normativas elaboradas en academias partidistas, ni policía ideológica que encauce el habla a lo que un cenáculo quiere. El debate de la lengua es estimulado por líneas editoriales bien definidas, cuestionando y torciendo argumentos según conveniencia. Lo que sigue es una afirmación de la evolución propia del valenciano. Si algo positivo tiene este aire polémico, es el estimular el estudio de la lengua y la historia de una España compleja y diversa.

En "Habla romance mozárabe del Reino de Valencia",  María Teresa Puerto Ferre, catedrática valenciana, describe en pocas palabras,la historia del valenciano:

Hasta 1898 hubo la falsa tesis de la muerte de los dialectos romances de la España Islámica defendida por lingüistas como Martínez Marina, Dozy, Hanssen y Baist. Pero la publicación del “Glosario” de Simonet (1888) modificó la anterior tendencia ratificada documentalmente por el arabista valenciano Julián Ribera que demostró, fehacientemente, la difusión de la “parla romanç valenciana” entre gentes de raíces hispanas:
En su libro Simonet incluye al cadí Sulayman b. Aswad, nombrado por Muhammad I (852-886) conversando en “romanç” (no en árabe) con una mujer que le pedía justicia. Y hay muchos testimonios que demuestran la dificultad de muchos habitantes hispanos del Reino Moro de Valencia de hablar en la lengua árabe de sus conquistadores. Simonet ofrece múltiples ejemplos de la existencia de las diferentes “hablas romance” del solar hispano, entre ellas la “parla romanç valenciana”.

No hay ningún medievalista riguroso que dude de la pervivencia de los dialectos romances. Así lo afirman los mejores historiadores como Menéndez Pidal (“Primera Crónica General de España que mandó componer Alfonso el Sabio”) cuenta que el Cid, tras la conquista del Reino Moro de Valencia, encargó la custodia, vigilancia y defensa de la ciudad a los mozárabes: “porque fueran criados con los moros et fablavan assy como ellos et sabien sus maneras e costumbres”. O Sánchez Albornoz (“todos la empleaban en la España musulmana: los cristianos los muladies o neomusulmanes y los mismos islamitas de origen oriental” ( “El Islam de España y el Occidente”).

S.M. Stern, distinguía cinco modalidades lingüísticas en la España musulmana:

    El árabe vulgar (hablado por los musulmanes indígenas o inmigrados)
    el romance vulgar, hablado por los mozárabes, pero segunda lengua de musulmanes y hebreos
    El árabe clásico usado por la clases cultas como lengua literaria de los musulmanes (a veces usada por los mozárabes)
    El latín, que era la lengua litúrgica de los cristianos
    El hebreo, lengua literaria de los judíos, que usaban el árabe o el romance vulgares como lengua común. 

Y, según T. Glick, en la situación multicultural de muchas áreas mozárabes, los hombres eran bilingües árabe-romances; las mujeres eran monolingües romanceadas y las transmisoras de la lengua y de la fe cristiana.

El historiador A.Huici, es quien traduce el Documento de la Capitulación de Valencia entre Jaume I y y el rey moro Zayán y en él se relata la buena convivencia entre musulmanes y cristianos, tanto en la época de dominio islámico como en la de dominio cristiano: “Los moros que quisiesen permanecer en el término de Valencia se quedarían salvos y seguros bajo la protección del rey, y deberían ponerse de acuerdo con quienes tuviesen las propiedades”.

El Catedrático medievalista, A. Ubieto Arteta, afirma: ”Ni siquiera el idioma era una dificultad , ya que estos musulmanes habían tenido como idioma oficial el árabe, mientras que en la conversación ordinaria utilizaban un romance, que era distinto al que hablaban en las restantes zonas del solar hispano” (“Orígenes del Reino de Valencia”, 1979) .  

Un artículo más entre tantos otros existentes. Me parece de interés, por enumerar algunas de las características que defienden su especificidad: estudiar la lengua es conocer la historia y la sociedad.

María Teresa Puerto Ferre en  Wikipedia.

La autora en Dialnet.

La foto en https://www.lenciclopedia.org  

 

domingo, noviembre 23, 2025

Las redes como policía ideológica


Eugenio Palopoli, en Seul, comentando el libro The digital reversal, de Andrei Mir (Miroshnichenko) 

Mir desarrolla la reversión que va de su noción del “editor viral” de la era de los blogs y las primeras redes sociales, una suerte de inteligencia colectiva que permitía la validación de noticias y el intercambio de ideas mediante el mecanismo de la viralidad, al “inquisidor viral” de la actualidad, un mecanismo igualmente colectivo que ahora funciona como policía ideológico. La viralidad ya no sólo sirve para validar información sino que vigila actitudes, castiga desviaciones, impone ortodoxias. Las redes sociales se convirtieron en el espacio típico de la cultura de la cancelación, el destino de ostracismo que les espera a quienes no demuestren suficiente lealtad a los valores de un grupo determinado. 

 El artículo de Palopoli, del cual esta cita es solo una parte mínima, refiere el intercambio de ideas entre Andrei Mir y Martín Gurri. De estas conversaciones  se deriva esta reflexión de Gurri.

Andrei Mir es un alias. El nombre completo es Andrei Miroshnichenko, por ese nombre encuentro información en el dominio wiki7.org, que diría que es parte del dominio wikipedia. La página en Wikipedia de desambiguación basada en su apellido muestra abundantes entradas similares.

La foto, en Wikipedia

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sábado, noviembre 22, 2025

Traduttore traditore

 


Dice David Bowman, en Zenda (El crimen del doblaje)

“Para muchos españoles, Ramón Langa (reconocido actor, doblador y locutor español) es el sonido de Bruce Willis o Kevin Costner”, se comentaba recientemente en Zenda. El comentario atribuía al fenómeno valores positivos… para disgusto de servidor, que tiene el doblaje por fraude.

El doblaje nunca es bueno: no existe un buen doblaje. El doblaje es un pegote, y su existencia misma un desastre. Se trata de una técnica de último recurso, concebida para maquillar desaguisados, y que en España se impuso por ley después de la guerra para cualquier película extranjera. Una censura disimulada: en la versión española de la película Casablanca, por ejemplo, se hurtaba que Rick, el personaje de Bogart, había luchado por la República Española. La manipulación criminal de los diálogos, cada vez más audaz, dio lugar a equívocos legendarios. Hoy hace hablar “macarra” a los jóvenes afroamericanos y, en resumen, convierte a los actores en monigotes de guiñol. Por su culpa, actores con tanto arte como Patrick Stewart, Kate Winslet, Sophia Loren, Isabelle Hupert o Meryl Streep son perfectos desconocidos en España: el doblaje los ha convertido en marionetas.

 El arma de los actores es su voz. Y su voz su marca al agua, su insignia y su bandera. Una bandera que el doblaje les arrebata. ¿Alguien concibe a Alfredo Landa, José Sacristán o Marisol sin sus respectivas voces? No: sin su voz propia (y sonando, encima, como un anuncio de seguros) son inimaginables. ¿Y a los desaparecidos Paco Rabal, Pepe Orjas o Ismael Merlo? ¿Y a Fernán Gómez, Gracita Morales o Mari Carmen Prendes? Pues no: sin su voz son irreconocibles. Pues exactamente igual en el panorama internacional. ¿Qué decir de leyendas como Gregory Peck, Lauren Bacall o Richard Burton, cuyo prestigio profesional, al margen de su condición de estrellas, pivota en el uso brillantísimo que hicieron de su voz? Una voz no pocas veces corriente y moliente, de andar por casa y jamás de locutor de anuncio… hasta que ellos la convirtieron en arte.

No es casualidad que Richard Burton, con una voz vulgar que él llevaba siempre al nivel exacto de sus personajes, hiciera un Hamlet memorable en teatro antes de ser consagrado como dios por el cine, los dólares y Hollywood. Tampoco es extraño que Lauren Bacall cimentara su aura de femme fatale en una voz que aún hoy suena como cuando arrugas el papel de estraza; debidamente modulada por una actriz llena de recursos, conmovió al cabrón de Howard Hawks, que ya es conmover, y hasta al mismísimo Humphrey Bogart. Y a mí, que heredé de mi padre el culto a La Flaca.

 Gregory Peck, que tenía un físico impactante (y que manejaba con elegante soltura), se beneficiaba también de una voz impactante que gobernaba con similar elegancia. No es extraño que el Destino le reservara personajes que él hizo carismáticos, como Atticus Finch, el Hombre de Boston o los literarios capitanes Horace Hornblower y Acab.

El doblaje, señores, es un delito. Exactamente igual que el robo o la falsificación de moneda. El doblaje es, literalmente, el timo de la estampita. Un escamoteo. Una tomadura de pelo.

No faltará aquí el listo de turno que quiere “entender lo que dicen” sin mirar “cartelitos”. No me parece mal. Tampoco me parece mal que haya quien coma gato.

Pero, por Dios, que no me ofenda afirmando que es liebre.

 Más claro que el agua...El doblaje es hermano de la traducción litararia. Particularmente, si comienzo a ver una película o serie en HBO, Netflix, Prime o cualquier otro servicio similar, tan pronto como comienzo a oirlo doblado, paso a otra cosa. Resulta impasable oír un doblaje, que pierde el dramatismo del sonido original, y oir una voz que trabaja por catálogo: la voz para Dark Vader, la voz para Bruce Willis, para Stallone, que luego oimos pasando un aviso publicitario o doblando otro actor americano. ¿Oir doblada una película italiana con Anna Magnani, una francesa con Pierre Arditi, André Dussolier y Sabine Azéma o una japonesa con Toshiro Mifune o Chishū Ryū? es un crimen sin duda. ¿Oir a Samuel L. Jackson en sus monólogos de Pulp Fiction en otra voz? ¿Oir en castellano a Richard Burton y Elisabeth Taylor en Quien le teme a Virginia Wolf?

La fotografía , en Blog The End

lunes, octubre 27, 2025

Cien años de Celia Cruz

Osvaldo Bazan en Seul, en el centenario del nacimiento de Celia Cruz, le dedica  un largo y elogioso artículo: 

Tuve la suerte de estar allá (un acto en Central Park) en su homenaje en medio de gente con camisas con muy buen gusto y colorido bailando al son de los artistas que subieron al escenario para homenajear a Celia Caridad Cruz Alfonso, quien desde su barrio humilde de Santos Suárez en La Habana llegó a ser la voz de la libertad en el mundo gracias al empujón que le dio Fidel Castro. Un empujón casi literal.
Esa tarde en Central Park, viendo la alegría de venezolanos, cubanos, nicaragüenses, me pregunté por qué Celia Cruz no significa en Argentina lo que significa en gran parte del continente. También supe allá que más temprano que tarde iba a terminar escribiendo esto que hoy escribo en homenaje a todos los que allá, con tantas razones para llorar, bailaban de alegría. Porque la vida, lo saben gracias a esa negra hermosa que algún día dijo "siempre fui fea y la gente me quiere así, ¿por qué me haría una cirugía plástica?", la vida, decía, es un carnaval. 

Una buena parte del artículo está enfocado en la indiferencia en Argentina hacia ella, en primer lugar, de parte de quienes tienen el poder de contratar. Repitiendo algo que hemos visto en la literatura, quienes no fueran bendecidos por Fidel, no serían reconocidos en Argentina. Como dice Bazán, Silvio Rodríguez sí, pero Celia Cruz no. El hecho está bien descrito en la comparación entre Mercedes Sosa, y Celia Cruz. 

Es un fenómeno que también se reproduce en el mundo artístico español. Merece leerse.

  

domingo, octubre 26, 2025

Soberbia

Encarni  Bao Aguirre, en su newsletter del 20 de octubre, en Las Provincias:

Un periodista del Huffpost preguntó a la portavoz de la Casa Blanca quién había elegido precisamente Budapest para la cumbre con Putin. «Tu madre», contestó Caroline Leavitt. Después llegó el vídeo en el que Trump respondió a las multitudinarias manifestaciones bajo el emblema ‘No Kings’ en las grandes ciudades de EE UU. Ya lo han podido ver, a los mandos de un caza, arrojando toneladas de mierda encima de los manifestantes. La Inteligencia Artificial proporciona al presidente la versión escatológica de lo que ya está llevando a cabo con sus despliegues militares en Los Ángeles o Washington, con sus redadas contra inmigrantes, con un cierre de la Administración federal que ya dura tres semanas. No conviene echar en saco roto la imagen de una avión militar estadounidense atacando a sus propios ciudadanos.