domingo, noviembre 01, 2026

Nuevo orden VI


Zigor Aldama, este 7 de octubre, en Las Provincias, a propósito del vidrioso futuro de Seat:

 Atrás han quedado aquellos tiempos en los que compañías como Seat -o Gamesa, por poner otro ejemplo ligado a las energías verdes- iban a China a ‘conquistar’ el mercado. Ahora son los chinos los que nos ‘invaden’, muestra de que el vocabulario nunca se usa de forma inocente.

Es un buen ejemplo de la desindustrialización que barre Europa, sobre todo Alemania. Buena muestra también de la arrogancia de las marcas de nuestro entorno, que han desdeñado el coche eléctrico como Kodak hizo con la fotografía digital o Nokia con los teléfonos inteligentes. No hay infraestructura de carga, argumentan. Claro, porque no interesa desplegarla. En China hay cargadores hasta en los arrozales, es cuestión de voluntad política y de visión empresarial. Mientras tanto, Europa se ha convertido en lo que desdeñaba: un territorio que impone barreras comerciales ante su incapacidad para competir con innovación y productividad, protegiendo una tecnología, la del motor de combustión, que cuando yo era adolescente ya se ponía en solfa. En los noventa se iba a acabar el petróleo y era necesario buscar alternativas, ¿recuerdan? Esas alternativas ya existen y son viables, pero no las desarrolla Occidente. 

 En cualquier caso, los sindicatos lo ven más claro y no desdeñan una posibilidad que hace tiempo sirvió para revitalizar nombres como Volvo o, incluso, Ford España, que pertenece en un tercio a Geely. Eso sí, como sucede con las inversiones en el sector de baterías, hay que recordar que estas operaciones no solo incrementan la dependencia de China, sino que también le otorgan a Pekín un poder que antes, cuando Seat se lanzó a la conquista del gigante, ni siquiera podía imaginar. Pero es el precio que tiene dar la espalda al futuro.

El cambio de paradigmas está siendo mucho más rápido que lo esperable: el auto eléctrico crece en adopción, es chino, y está sustituyendo al europeo en escala geométrica (junto al reemplazo en cualquiera de las áreas de punta que quieran compararse). Por lo demás, Europa siempre ha sido una alianza defensiva. Europa está llena de castillos que no sirvieron para frenar nada: la sociedad pasó a su alrededor. El futuro de Europa se juega en Ucrania y el viejo Este, y esta vez no hay amigos cruzando el Atlántico.

La imagen, en las noticias institucionales de Seat