domingo, octubre 18, 2026

Genesis de una bajada a tierra

 Osvaldo Bazán, para Seul. Expresamente, un argentino que reflexiona sobre las (muchas) semejanzas entre Argentina y España. Los venidos del caos tienen mucho para contar.

miércoles, octubre 14, 2026


Debido a Andrea Calamari: prestar atención a Vila-Matas. Por la segunda parte de su apellido, Matas, lo hacía chileno. Y parece que por preferencias y relaciones,  tiene o ha tenido cercanía con escritores americanos:

 Resulta que Vila-Matas, en una charla en la Universidad Diego Portales de Chile de hace 10 o 12 años, dice que en España no lo quieren por ser borgeano. Alguien le había preguntado por la influencia de Borges en su escritura. “Creo que cada escritor pertenece a una esfera y yo pertenezco claramente a la esfera Borges”, dice después que a esa misma pertenecen Bolaño y César Aira (aunque Aira no lo reconozca) y sigue: “Pertenezco a esa vertiente y eso explica que en España nunca haya sido muy aceptado lo que hago, o comprendido, entre otras cosa porque en España nunca ha caído bien Borges”.

 Cuando hace diez años compré Bartleby y compañía, no conocía a su autor. El nombre Enrique Vila-Matas no me decía nada, así como el de ningún otro escritor español contemporáneo; mis últimas lecturas hispanas habían sido León Felipe, Luis Salinas y García Lorca cuando tenía veinte años. Es decir, hace mucho.

En 2016, apareció en Argentina la edición Debolsillo Random House de este libro, que se publicó en España en 2000 y, por lo que sé, es del que más orgulloso se siente el autor. El sujeto del título es, evidentemente, lo que me llamó la atención. Ya lo sabrán ustedes, si vienen leyendo esto que mando, que Bartleby es uno de mis personajes dilectos, ese que, pudiendo hacer, no hace.

 (...) Después de los Bartleby, leí otras cosas de Vila-Matas. Su primer libro, de 1985, Historia abreviada de la literatura portátil, en el que ya ponía en escena un rasgo de la literatura de lector: compendio, catálogo, reescritura, copia e invención, todo a la vez, donde rinde un homenaje a El libro de los seres imaginarios de Borges y prefigura La literatura nazi en América, que publicó Bolaño en 1996. Efectivamente, Vila-Matas es un escritor que se mueve por fuera de la tradición española y sus compatriotas se lo hacen saber. Dice que los catalanes no lo quieren porque escribe en español y que en el resto del país no lo reconocen como propio: parece latinoamericano (iberoamericano, dicen ellos).

Sobre su relacion con Latinoamérica, varios de sus escritos han sido publicados primero en países americanos. Wikipedia recuerda sus amistades con Roberto Bolaño, Sergio Pitol, Juan Villoro, Ricardo Piglia, Ednodio Quintero.

martes, octubre 13, 2026

Cierre de Cuarta Generacion

 Después de dudar por dos o tres años, he decidido cerrar el dominio cuartageneracion.com, ya que creo que ha quedado desactualizado, y que hay que mirar el desarrollo de aplicaciones basadas en modelos de otra manera. Ha cumplido si función, y hoy se requiere de otra visión.

domingo, octubre 04, 2026

Wokismo cuestionado

 


Dice  Brice Couturier, en La Teórica Francesa y el desastre político woke, en Revista de Libros, 18 de septiembre de 2026.

Hay una cosa que irrita particularmente al boomer que soy: cuando la ideología woke dice llevar la antorcha de las luchas emancipadoras de los años sesenta (antirracismo, feminismo, derechos civiles, etc.). Es lo que sostienen tanto los propios militantes woke, supuestos herederos de aquello, como los conservadores, para quienes «todo esto empezó en 1968». Es falso. Nuestras luchas se hacían sobre una base universalista y a favor de la emancipación del individuo. Los woke combaten este universalismo en nombre de un particularismo cultural estrecho. Adscriben a las personas unas «identidades» culturales imaginadas. Nosotros ya éramos colour-blind, es decir, indiferentes al color de la piel. Los woke hoy lo ven todo a través de estas historias del color de piel. Nuestro feminismo era universalista, buscaba la igualdad entre los sexos. El suyo es diferencialista: tiende, de manera contradictoria, a poner el género femenino en «reserva», como territorio específico a proteger, mientras pretende «deconstruir» las pertenencias de género para hacerlas «fluidas». Por último, nuestras luchas eran laicas; los woke son aliados de los santurrones islamo-izquierdistas.

La izquierda, en mi juventud, proponía programas orientados a mejorar la situación de los trabajadores en su conjunto. La nueva izquierda, inspirada en la de Estados Unidos, segmenta a la sociedad en clientelas cautivas de promesas específicas: la «política de las identidades». La izquierda de mi juventud luchaba contra la censura y buscaba ampliar el ámbito de lo posible; la izquierda woke censura, prohíbe, limita y, en definitiva, «cancela». El wokismo no radicaliza las luchas de los sesenta: las contradice.

En Estados Unidos, de donde salió el movimiento woke, este se encuentra en retroceso. Me temo que en Europa aún no hayamos terminado con este delirio colectivo.

La foto, en Wikipedia (francesa) (Par Georges Seguin (Okki) — Travail personnel, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9964165)