domingo, mayo 23, 2021

Juan Carlos Davalos en Wikipedia

 A propósito de otra cosa, seguí el enlace a Juan Carlos Dávalos en el artículo dedicado a María Helena Walsh en Wikipedia y me sorprende encontrar un artículo pobre, pequeño, con algún párrafo repetido. Pero la sorpresa es desolación cuando leo esta nota al pie:

Esta obra contiene una traducción derivada de «Juan Carlos Dávalos» de la Wikipedia en alemán, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.

Yendo al artículo alemán, está claro que éste es el original, y que lo antecede por alrededor de tres años (conversión a castellano a partir del 22 de julio de 2009, debida al usuario español Espilas. Original alemán a partir del 2 de septiembre de 2006. Gracias al usuario tras un identificador de IP que inició el artículo, y gracias a Espilas por convertirlo. Pero tristemente, no hay muchas personas en Argentina que se hayan propuesto enriquecerlo, o al menos pulirlo. Veremos si es posible ampliarlo.

Dávalos no sólo es importante por su obra literaria, poética y musical, no sólo por su influencia en tres generaciones, no sólo por ser parte fundamental de la refundación de la música del noroeste argentino, sino también por su pertenencia a las familias fundadoras de la sociedad colonial salteña, con una estirpe de encomenderos, funcionarios, militares, donde hay gobernadores de su provincia desde los primeros años de la independencia. Simplemente por esto, podría desovillarse la historia y cultura del noroeste por doscientos años. 

Pero el magro artículo en Wikipedia tiene que ver con el olvido. Raúl Aráoz Anzoátegui ya lo observa en 1987: "Sus libros al momento de su muerte, en 1959, estaban prácticamente agotados y muchos de sus "admiradores más fervorosos" sólo tenían de ellos fragmentarias referencias". Esta situación no ha cambiado treinta años después. El olvido cultural embrutece.

lunes, abril 19, 2021

Feedburner motivará cambios en este blog

 Feedburner, el alimentador de noticias que uso desde hace tiempo, dejará de proporcionar el servicio de envío por correo de las novedades del blog. Según ha adelantado, desde Julio próximo. Espero reemplazar este servicio tan pronto decida una alternativa. Puede ser también un buen momento de pensar en otro modo de usar Blogger, o reemplazarlo. Google tiene una larga trayectoria de soporte condicional de sus productos, y es conveniente no descansar sólo en sus servicios...o no descansar en absoluto en ellos.

Manos a la obra...

miércoles, abril 14, 2021

La visión de Orwell


Los escritos de George Orwell (o el real Eric Blair tras el pen name) son largamente más que sus dos ficciones más conocidas (1984, Rebelión en la granja) o incluso sus memorias de la guerra civil española (Homenaje a Cataluña). Los papeles conservados por su esposa y otros amigos o investigadores llegan a formar un cuerpo de veinte volúmenes, entre ficciones, ensayos, poesía, periodismo, crítica y cartas...o más, incluyendo The Lost Orwell de 2010. Peter Davison, su editor, ha estructurado, clasificado y anotado posiblemente cerca de la totalidad de su obra. Entre la publicación de 1984 en 1949 y la de sus papeles completos en 1998 median cincuenta años: seguir la escritura de Orwell a través del diálogo con amigos, colegas, editores, familiares, da una idea mucho más cabal e integrada de cómo y porqué llegó a sus escritos más conocidos.

Casi toda su vida transcurrió entre hechos de guerra, o presiones en el límite, en una Europa dividida y con fuerte presencia del bolchevismo ruso. Nacido en 1903, la presencia del socialismo y el comunismo era mucho mayor de lo que hoy podríamos imaginar, en Inglaterra y el resto de Europa. Observando la actividad literaria y periodística de Orwell, se ve que no sólo existía un número grande de editoras, revistas, diarios de izquierda, sino también  una importante presencia de la izquierda en publicaciones reconocidas de tirada nacional. Aún más, se puede observar a través de su correspondencia o las notas de Davison, que, tanto en preguerra como después, muchos de ellos escalaron a puestos de gobierno u ocuparon posiciones en el parlamento. Orwell era socialista, quizá en algún modo, anarquista, pero no comunista. Su primer editor, Victor Gollancz,  y muchos de los directores y publicistas con los que trabajó también fueron de izquierdas. 

En este escenario, se inició la guerra civil en España, y Orwell como muchos otros militantes europeos o americanos, se unió a las organizaciones internacionales que decidieron apoyar al gobierno republicano, y viajó a España, donde estuvo de enero a julio de 1937. Para participar, no se registró con las Brigadas Internacionales, que eran organizadas por el Partido Comunista, sino que lo hizo por medio del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), debido a sus conexiones con el ILP (Independent Labour Party) inglés, opuestos al bolchevismo soviético. Seis meses en España que abrieron los ojos ya excépticos de Orwell. No es el caso de entrar en detalle a su relato de los hechos vividos en Huesca y Barcelona, que ocupan uno de sus tres libros más conocidos, el Homenaje a Cataluña. Allí el centro de sus observaciones no van tanto acerca de la lucha contra el "bando nacional", sino sobre el desorden, la anarquía y ausencia total de preparación y estrategia común del bando republicano, y sobre el trabajo de socavamiento sufrido por su facción de parte del gobierno central republicano, y sus partidos y grupos más influyentes. Estos pasaron de la hostilidad y el abandono, escondiéndo recursos, arrinconándolos donde no molestaran, hasta desembocar en los sucesos de Barcelona, con el combate y persecusión abierta del POUM por parte de la mayoría gubernamental, extinguiendo por carcel o fusilamiento a cualquiera alineado con ellos. En cierto modo, la vida de Orwell peligró más durante los tiroteos entre bandos republicanos, que en el frente de Aragón. En medio de encarcelamientos sin juicio, denuncias, fusilamientos y una campaña de ataque de la prensa "amiga" a sus fuerzas, Orwell, su esposa, y otros perdedores de la emboscada, consiguieron huir a Francia, y volver a Inglaterra. Homenaje a Cataluña (1938) y Recuerdos de la guerra de España (1942) describen ese tiempo y ese estado de terror.

No hay nada mejor que zambullirse en el río para saber todo sobre él...esos seis meses fueron una experiencia para toda su corta vida, y su primera consecuencia fue ser blanco de la persecusión del partido comunista inglés, de sus periodistas y escribientes, y de todos sus amigos en la prensa y la política, cuyo relato de los sucesos de Barcelona era radicalmente opuesto al suyo.Orwell pasó a ser un enemigo, un fascista, un trotskista, "objetivamente un franquista". Su editor Gollancz se negó a publicar el Homenaje a Cataluña, y la correspondencia con amigos y colegas, y su correspondencia profesional, muestran numerosos casos de calumnias, falsedades, ataques destinados a silenciarlo en primer lugar, y a desterrarlo finalmente. Una persecusión que se atenuó en los años de guerra, donde la preocupación pasó a ser la defensa de Inglaterra, pero que retornó a escala global con el crecimiento de Rusia a su término: Orwell convivió sus últimos años con la Guerra Fria.

Recorrer la actividad literaria y periodística de Orwell debería dejar algunas enseñanzas: la izquierda miente sin remordimientos, poniendo a su servicio a sus intelectuales. No tiene empacho en sostener una fábula de un color ocultando el que verdaderamente tiene. Quien se opone es un enemigo, y no merece justicia. El grado de dogmatismo en el sostenimiento de sus posiciones es comparable al de los fanáticos religiosos de las peores épocas. El servilismo a sus conducciones, entonces y ahora crece junto con el aumento del totalitarismo de su dirección. Ya no hay una Union Soviética ni una China comunista coordinando una internacional a su servicio, pero ese estilo persiste. Desde esos años entre dos guerras, vivimos el desplazamiento del comportamiento fascista desde su orígen en los populismos y nazismo, al moderno fascismo de izquierdas: los pogroms hoy se llaman escraches, y piquetes de "justicieros" salen con palos a silenciar a quienes osen pensar distinto: minorías violentas silencian a pedradas o con amenazas propias de otras juventudes a su oposición. Y un amplio coro de simpatías les sirve de soporte. Han aprendido a usar Twitter e Internet. Quienquiera que tenga cabeza para pensar, y se tome el trabajo de analizar y comparar, debiera estar preocupado. Lo grave del fascismo de izquierda, es que lo hacen en nombre del pueblo y el progreso, en nombre del avance social y cultural, y que quien se opone, es un peligroso enemigo de la sociedad. Y las soluciones extremas se aplauden. Hace muchos años, un aprendiz de periodista, progresista y demócrata de primera fila, conversando a propósito de Sajarov y Solzhenitsyn, sostenía, con ironía y desparpajo, que era lógico que fueran a campos en Siberia, porque sin duda quienes se opusieran al régimen soviético estaban locos. Lo que en él era una chanza, en otros fue una realidad. Orwell vió el futuro con largo alcance.


sábado, marzo 06, 2021

"El poder y la palabra": pintando a Orwell


Acabo de descubrir los escritos de Miguel Berga sobre George Orwell, leyendo su prólogo  al libro El poder y la palabra, una colección de ensayos sobre política y lenguaje de Orwell (o Eric Blair, su verdadero nombre). Sobre Berga escribió un buen artículo (descubierto anoche) Juan Soto Ivars (Orwell y Auden: matar fascistas no es fácil si tienes corazón), a propósito de su libro "Cuando la historia te quema las manos". Dos aspectos aparecen relacionados: la posición personal de Orwell/Blair y el poeta Wystan Hugh Auden, y el pensamiento crítico avanzado de Orwell. 

Dice Ivars, explicando el recorrido vital de Orwell y Auden:

George Orwell tenía a un fascista encuadrado en la mirilla del fusil y el dedo en el gatillo. Había venido a España con las Brigadas Internacionales y luchaba en el frente de Aragón, junto al POUM. La causa le exigía matar a ese perro fascista, pero su objetivo hizo un gesto sencillo que lo cambió todo: se levantó y se subió los pantalones. Orwell quedó desconcertado. El militante en que lo habían convertido los acontecimientos se desvaneció. Contemplar ese acto simple, propio “de un hombre cualquiera, de alguien como yo mismo”, lo conmovió.

“Aquella señal inequívoca de que estaba apuntando al prójimo le detuvo”, reflexiona Miquel Berga. La anécdota está en una de las páginas más hermosas del 'Homenaje a Cataluña' de Orwell. Aunque el autor había vendido menos de 1.500 ejemplares en el momento de su muerte, el libro se convertiría en un superventas póstumo y un documento histórico de extraordinaria relevancia para desentrañar los crímenes cainitas de la izquierda catalana durante la guerra. W. H. Auden, que también viajó a España, utilizaría esta anécdota como una prueba de que en el ateo Orwell se escondía un buen cristiano. 

Es Miquel Berga quien entrecruza las vidas de ambos escritores en un libro excepcional que dialoga con nuestra guerra pasada y nuestras batallas culturales presentes: 'Cuando la historia te quema en las manos' (Tusquets). Recibe el título de un verso de Auden, en quien Berga ha logrado representar con sutileza la figura del intelectual hipersensible aplastado por la fuerza de la propaganda, cegado por la antorcha de la historia y sordo por el canto atronador de los ideales. Orwell y Auden harían caminos distintos para alejarse de las justificaciones ideológicas del asesinato.

El poeta, que había alcanzado la celebridad en el Reino Unido, viajó a la guerra española en la misma oleada de brigadistas internacionales que Orwell. Los escritores antifascistas tenían que aparcar la pluma para agarrar el fusil, de acuerdo con la orden escrita en verso por Mayakovski. La idea de Auden era evitar el fusil en la medida de lo posible y conducir una ambulancia, pero no hizo ni una cosa ni la otra. Tras su llegada a Cataluña se mantuvo alejado del frente, impresionado por el rumor lejano de las bombas, y todo lo que hizo por la causa fue escribir un poema: 'Spain'. 

El estudio de Berga sobre 'Spain' y la resaca de Auden es esclarecedor. El poema está escrito por un genio que aparca su sentido crítico y acalla sus contradicciones bajo una tonelada de entusiasmo impostado. 'Spain' recuerda a los poemas propagandísticos de la URSS. Está redactado con el mismo vigor y contiene un verso que justifica los asesinatos en nombre de la causa. Auden, cuya personalidad se había construido sobre unos valores cristianos, tuvo que ocultarse a sí mismo lo que había visto en España, iglesias cerradas o quemadas, para escribirlo. No tardaría mucho tiempo en repudiarlo.

Orwell participó del espíritu entusiasta del poema de Auden con su propio cuerpo, pero no con sus escritos, que le llevarían a la verdad. Años más tarde criticó el poema de Auden y atribuyó ese verso que justifica el asesinato al hecho de que el poeta no se había acercado suficiente a la verdadera guerra. El prosista, que vivió en las condiciones más duras del frente de Aragón, presenció también los horrores de las purgas. Con el asesinato de Andrés Nin comprobó que la paranoia estalinista llegaba muy lejos de Moscú. Su periplo terminaría con un tiro en el cuello y la huida de Barcelona tras las órdenes para perseguir al POUM.  

Y dice Miguel Berga, en el prólogo de "El poder y la palabra", para mostrar el camino intelectual crítico de Orwell :

Las peculiares relaciones de Orwell con la verdad se iniciaron, efectivamente, en España. Poco después de salir (en realidad, de escapar) de nuestro país ante la infame persecusión estalinista de militantes del POUM, un dolido y furioso Orwell escribía, al llegar a inglaterra, sus primeras impresiones sobre lo que estaba pasando en la Barcelona de 1937. El primer ensayo que se incluye en este volumen (Descubriendo el pastel español) empieza con esta elocuente afirmación:<<Es probable que la guerra española haya producido una cosecha de mentiras más abundante que cualquier otro suceso desde la Gran Guerra de 1914-1918>>. Entre otras, Orwell podía contabilizar las mentiras fabricadas sobre el POUM que ya se habían cobrado un trofeo: el martirio y asesinato de Andrés Nin a manos de agentes soviéticos. Stalin no iba a pasar por alto que aquel pequeño partido marxista hubiese osado criticar los juicios espectáculo de Moscú y las purgas a los dirigentes revolucionarios del Octubre del 17. El POUM fue estigmatizado rápidamente como partido <<trotskista>>, la etiqueta que daba licencia para los asesinatos <<necesarios>>, aunque en este caso la denominación hubiera dejado atónito al propio Trotski, quien mantenía serias y conocidas divergencias políticas con Nin. El camarada Stalin no era dado a ponerse exquisito por una mentira de más cuando se trataba, repito, de asesinatos <<necesarios>>.
Para Orwell, con la guerra de España empezó todo, o casi todo. Aunque podríamos decirlo con paradoja orwelliana y afirmar, al mismo tiempo, que allí acabó todo. Así se desprende de un revelador fragmento del ensayo que escribió años después rememorando su experiencia española. En <<Recuerdos de la guerra de España>> (1942) escribe:

Recuerdo haberle dicho alguna vez a Arthur Koestler que <<la historia se detuvo en 1936>>, ante lo cual él asintió, comprendiéndolo de inmediato. Ambos estábamos pensando en el totalitarismo en general, pero más particularmente en la Guerra Civil española. En mi juventud ya me dí cuenta de que los periódicos jamás informan correctamente sobre evento alguno, pero en España, por primera vez, vi reportajes periodísticos que no guardan la menor relación con los hechos, ni siquiera el tipo de relación con la realidad que se espera de las mentiras comunes y corrientes.
Vi cómo los periódicos de Londres vendían estas mentiras, y a ávidos intelectuales que construían superestructuras emocionales sustentadas en eventos que no ocurrieron jamás

Una nota final: irónicamente, Mayakovski, mencionado por Ivars como inspirador de la etapa violenta de Auden, finalmente también fue devorado por el estalinismo, y la <<verdad>> soviética.

martes, febrero 16, 2021

Amor, locura y muerte

...otra novela de Knut Hamsun, en donde el Teniente Glahn cuenta la historia de la chica de la torre: 

"El otro amaba como un esclavo, como un loco y como un mendigo. ¿Por qué? Pregúntale al polvo de la carretera y a las hojas que caen, pregúntale al misterioso Dios de la vida; nadie sabe tales cosas. Ella no le dio nada, nada le dio y todavía él le agradeció. Ella dijo: ¡Dame tu paz y tu razón! Y él solo se lamentó que no le pidiese su vida"

En Wikipedia, a propósito de John Fante, a propósito de Charles Bukowski.

martes, febrero 09, 2021

Interpretando a Malcom Lowry


El año pasado ví la versión cinematográfica de John Huston sobre el libro de Malcom Lowry, "Bajo el Volcán", filmada en 1984. Conocía la novela, leída alrededor de 1970, que me dejó una impresión duradera  por décadas; un recuerdo persistente de una escritura barroca, extendida, una travesía por un mundo abigarrado, amenazador, multitudinario, colorido, violento, a la sombre del Popocatépetl, pero donde la acción sucede en la reflexion, en la caída, la culpa y el arrepentimiento, en las nieblas del alcohol. Cuando elegí la película, fue con curiosidad, por ver cómo Huston resolvía el desafío que significa poner en imágenes y en un proceso temporal de no más de dos horas esta historia. Y la respuesta fue una historia lineal, con una serie de acontecimientos bien definidos, y una visión externa de los personajes, particularmente el Cónsul, el personaje central. Muy lejos del relato y la reflexión de Lowry. Houston dirigió excelentes filmes, pero no acertó con este. Sí lo hizo poco tiempo después con la interpretación de los Dublineses, de James Joyce, donde recrea muy bien el cuento que elige. Su problema con Lowry está en la complejidad del libro. Es que es muy difícil representarlo en una historia visual. Wikipedia refiere un reportaje de la televisión francesa a Jean-Claude Carrière, guionista habitual por años de Luis Buñuel, donde Carrière dice que  ambos rechazaron en dos ocasiones el adaptar esta novela, porque "no encontraban una película detrás del libro". Lo mismo probablemente le sucediera a Guillermo Cabrera Infante, que también intentó llevarla al cine, escribiendo su guión, sin llegar a filmar.

Y ahora, hace unos pocos días atrás, revolviendo libros usados, dí con una edición de dos documentos de Lowry relacionados con la novela: la carta que Lowry le dirije a su editor Jonathan Cape para defender la publicación de su novela sin los cortes que pide, y la declaración notarial que hace Lowry luego de salir de Mexico, relatando la pesadilla del trámite de salida, convertida en deportación. Estos son papeles publicados por la viuda de Lowry posteriores a su muerte en 1957, y anteriores a 1971, fecha del prólogo de Jorge Semprún de la edición de estos dos documentos (El volcán, el mezcal, los comisarios, editorial Tusquet, Barcelona). Indudablemente Huston debía conocer la explicación que daba Lowry a su editor, capítulo por capítulo, y muy explícita en cuanto al alcance de la historia. Su enfoque es una decisión tomada acerca de cómo abordar su material.

El problema de la interpretación y reproducción del pensamiento y el lenguaje de Lowry lo explica muy bien Raúl Ortiz y Ortiz, quien hizo la primera traducción del libro al castellano, en 1964:

“Una de las grandes virtudes de Bajo el volcán es su extraordinaria musicalidad. La armonía campea a lo largo del libro. Traducirlo plantea, en ciertos casos, el problema de conservar toda la belleza con instrumentos que no fueron elaborados para expresarla: en inglés la resonancia de varias sílabas en una frase, oración o capítulo es un deleite, una armonía, pero al traducirla al español hay vocablos que producen cacofonías. Por eso necesitaba que la forma y el fondo aspiraran a ser como la música, sin más distorsión que la necesaria para precisar con exactitud dolor, tristeza, júbilo.”

“Los elementos, los mundos que plantea no los aprecié plenamente cuando traté de leerla por primera vez en una traducción hecha al francés por Clarisse Francillon. Ella captó la magnitud y la diversidad de valores de la obra aunque no conocía muy bien el entorno mexicano —sin embargo, no se trata de una novela sobre México: México adquiere en manos de Lowry la categoría de símbolo del paraíso terrenal del siglo XX. Creo que la fama literaria que ganó Lowry se le debe sobre todo a Francia, que supo reconocer en él a un gran innovador de las formas narrativas.”

“Un traductor debe ser honesto y conocer hasta donde su inteligencia se lo permita el idioma en que está escrito el texto original. Una vez que maneje este recurso debe estar atento a su enemigo, la quinta columna, que es el conocimiento cabal y perfecto del idioma que posee, al que se está traduciendo, para evitar que la estructura de las frases se convierta en una mera traslación. Una traducción no es sólo el transporte de un punto a otro punto. Se nos confía la virginidad del texto y hay que defenderlo como eunuco para que no entren los sarracenos. “El trabajo creativo es muy ingrato, muy denso; requiere una entrega total a la soledad y sobre todo ser fiel al armazón de tu mundo espiritual. No creo que la obra genial sea fruto del intelecto sino fruto de las horas nalga.”

...Los doce capítulos, las doce horas en las que transcurre el relato —atendiendo la importancia del número doce en la cábala judía— tienen como tema, en palabras de Lowry, “las fuerzas que moran en el interior del hombre y que le llevan a asustarse de sí mismo; también el de la caída del hombre, el de sus remordimientos, el de su incesante combate hacia la luz bajo el peso del pasado. La novela puede ser leída como una sinfonía, como una ópera o como una película de cowboys”.  

Bajo el volcán transcurre en Cuaunáhuac —Cuernavaca. “Cuaunáhuac era el terreno que necesitaba Lowry para que saliera todo su complejo mundo, resultado de un conocimiento cultural y literario. Todas las influencias, los periodos, la evolución de la literatura y de la cultura inglesas están presentes allí. Su exquisita prosa es una combinación de sonidos.

 En 2019 en Mexico estaba en proceso de edición una nueva traducción de la novela, aunque no parece haber llegado a su publicación todavía. A Lowry le costó diez años escribirla, a Ortíz y Ortíz casi cuatro traducirla, una nueva traducción no tardará probablemente menos. Dice la traductora, María Vinós (1,2):

Después de años de leer y releer la obra narrativa y las colecciones publicadas de las cartas de Malcom Lowry, sentí que era imprescindible un nuevo esfuerzo por trasladar la novela al español, no sólo reduciendo al mínimo la distancia respecto a la prosa original sino conservando en lo posible su espléndida claridad, su ritmo vertiginoso y su frecuente sentido del humor, que acompaña toda la narración aun en sus más oscuros vuelcos. El escritor inglés, que vivió en México en dos periodos, en 1936-1938 y en 1945-1946, sitúa los hechos de la novela en la ciudad de Cuernavaca y sus alrededores, con lo cual este libro —uno de los más importantes del siglo XX— es también en cierta forma mexicano.

Bajo el volcán es un prodigio de arquitectura narrativa, una novela total en términos de su concepción del mundo y el encanto sostenido a través de sus doce capítulos. Su estructura —casi fractal pero sin duda fatal— impregnada de filosofía y humor, sugiere al lector sumar imágenes que completan y multiplican sus formas en una prosa seductora de sintaxis larga y sinuosa, pues esta obra maestra de Lowry es al mismo tiempo un gran poema narrativo y filosófico. Mi traducción intenta ofrecer una lectura apegada al original, una comprensión exacta de cada elemento sin dejar de atender los múltiples registros de los que depende el efecto global de la novela. El lector en español, y muy especialmente el lector mexicano —pueblo anfitrión de estas ficciones— merece poseerlas como propias; alcanzar este propósito ha dictado los diversos criterios seguidos en cinco años del proceso de traducción e investigación.

Hay una delicada tensión que nuestro idioma ejerce en el original. El germen del que brota la novela es el malentendido entre el inglés y el español, la comprensión inexacta del significado de las palabras y sus resonancias de una lengua a otra. Además, la construcción del universo mexicano en que la novela sucede —un retrato entrañable, magnífico y exacto del país y su gente—requiere en el original del uso constante del español de México, contraste que es imposible conservar al verter al mismo idioma el resto de la novela, al menos en su registro original como recipiente de otredad fundamental y a la vez de comunión humana más allá del lenguaje.

Lowry utiliza puntuación y tipografía como recursos tanto narrativos como poéticos. He echado mano a la tipografía en versalitas para todo lo que se traslada verbátim del libro, ya sea en el español recogido minuciosamente por Lowry o en el inglés de los mexicanos, conservando todas sus “imperfecciones” y variables ortográficas para transmitir, aunque sea tipográficamente, esa tensión entre idiomas.

 No toda la literatura es convertible a cine. No todo el cine es convertible a literatura.

Una palabra sobre el mundo iberoamericano y Lowry: Bajo el volcán se publica en 1947 en una edición inglesa de  Jonathan Cape, y en Estados Unidos en la editora Reynal & Hitchcock. En francés se publican dos ediciones sucesivas, en 1949 y en 1950 en el Club del libro francés,  traducidas por Stéphen Spriel con la colaboración de Clarisse Francillon, mencionada por Ortíz y Ortíz. La edición de 1949 cuenta con el auxilio de Lowry, que participa en la elaboración y escribe el prólogo.

En 1964 la editorial Era de Mexico publica la primera versión en castellano preparada por Raúl Ortíz y Ortíz. En 1967 Editorial Galerna publica en Argentina una edición con la traducción de Ortíz y Ortíz (esta es la que leí alrededor de 1970). En 1971 la editorial Tusquets publica las dos cartas de Lowry, que dan el plan conciente de Lowry sobre su trabajo. Y en 1981 Bruguera publica la primera versión española, con la traducción de Ortíz y Ortíz.

Esta enumeración de fechas habla del largo camino del desierto de la edición española en esa época. Semprún habla de esto en su prólogo de El volcán, el mezcal, los comisarios.

 El Centro Virtual Cervantes conserva en su colección de Los Cuadernos del Norte, una excelente presentación de Lowry y su novela, escrita por Guillermo Cabrera Infante.

domingo, enero 24, 2021

Orfeo y Eurídice

 En los últimos dos años, dos veces volví al mito de Orfeo y Eurídice, desgarrado, oscuro, fatídico; una de las herencias entregadas por la sociedad griega a Occidente, junto a Teseo y Ariadna, Prometeo, Sisifo, Icaro, entre otras. Una historia probablemente anterior a la escritura, forjada entre la Anatolia y el mar Negro, hace quizá cuatro mil años o más. No importa si Orfeo existió, o si fue el nombre de muchos que fueron conformando la historia, componiendo partes, uniéndolas, nombrándolas, hasta que un primer Orfeo la cantó o la vivió junto a una Eurídice, su Euridice...una historia para exorcizar la muerte, para rebelarse contra una pérdida amada...un amor, una muerte encontrada...un viaje al reino de la muerte, del que no se sale, para rescatar la esposa perdida, un amante desesperado tratando de arrancar a la amada del reino oscuro, un intento de lograr la resurrección que falla casi al retornar a la luz...porque se trata de un reino del que no se vuelve. Detrás de las palabras encarnadas y representadas por los amantes, quedan la pérdida inexorable, el Hades de la tristeza y las sombras, y la imposibilidad de retornar.

Platón, que también se acercó a Orfeo y el orfismo, usaba imágenes, como la del mito de la caverna, que mostraban indirectamente aquello de lo que quería hablar, aquello que estaba detrás de la descripción visible. Así sus antepasados quizá mil años antes, expresaron con Orfeo y Euridice el otro lado, y la imposibilidad de cruzar de uno a otro, y el desgarramiento que contiene.

Un académico español , Juan [Luis?] Gil Fernández, tiene la mejor interpretación que he leído sobre lo esencial del mito:

El mito de Orfeo simboliza, por un lado, el misterio de la muerte y la resurrección. Su protagonista es un hombre que consigue romper los condicionamientos de la naturaleza en un doble sentido: penetrar con vida donde sólo se penetra muerto y regresar de donde no cabe ya el retorno. Vivo en el Hades, «revenant» del reino de las sombras entre los vivos, en la figura de Orfeo se superponen simultáneamente los dos planos sucesivos, vida y muerte, de la realidad existencial del hombre. Por eso precisamente se encuentra en situación de revelar una experiencia única y se comprende que en él pusiera la tradición el punto de arranque del nuevo tipo de religiosidad conocido con el nombre de orfismo. (...) en el mito de Orfeo hay una trágica historia que simboliza la limitación de las capacidades humanas. Ni siquiera dos fuerzas tan poderosas como el amor y la poesía pueden nada contra la destrucción implacable de la muerte, arrebatadora de aquello que se ama, cuando todo hace suponer que la felicidad comienza. El tabú de no mirar a la esposa velada durante el recorrido de regreso a la superficie terrestre, quebrantado por un impulso sentimental de Orfeo, representa la imposibilidad metafísica, por decirlo así, de la empresa. En este último aspecto de lucha con la muerte, de expedición
a la ultratumba, el mito de Orfeo se aproxima al cuento popular y tiene remotísimos antecedentes en otras katabaseis o descensos infernales en Oriente, por ejemplo en el Poema de Gilgamés, sin que tampoco le falten correlatos en otros ciclos legendarios griegos ,y. g. los de Heracles y Teseo).

ORFEO Y EURIDICE - (VERSIONEs ANTIGUAS Y MODERNAS DE UNA VIEJA LEYENDA) , Juan Gil Fernández, en Cuadernos de Filología Clásica, 1974, número 6. Curiosamente, el autor firma Luis Gil en las páginas de su artículo. Aunque la revista lo atribuye a Juan (n.1939), en la cabecera de cada página el artículo dice Luis (n.1927). Ambos tienen el mismo apellido, son filólogos y expertos en Grecia. ¿errata?

Esta historia, retomada una y otra vez en la antiguedad, en el medioevo, en el renacimiento, en la cultura occidental, también llegó a nuestros días, y así, también al cine. Con gran probabilidad deben haber varias otras, pero sin duda las interpretaciones de Jean Cocteau y Marcel Camus logran acercarse al corazón del mito.


 

Como Platón hacía, tanto Cocteau como Camus recurren a una representación indirecta...en el caso de Cocteau usa una aproximación surreal, onírica,descendiendo a un Hades entrevisto en salas y pasajes sombríos, moviéndose en sueños. Los personajes se hacen tenues, transparentes, atraviesan espejos al otro reino, caminando sonámbulos...recibiendo mensajes por una radio que llama desde el otro lado.Los que están allí pierden su voluntad, y ya no son lo que fueran. Eurídice no cumple el mismo papel aquí que en el mito; en realidad su lugar lo ocupa la Muerte (María Casares), pero este desplazamiento no disminuye la fuerza del cruce al mundo de los muertos, y la sensación de pérdida.



En el caso de Camus, la historia eterna se disfraza tras las multitudes del carnaval, con una muerte que llega a través de un enmascarado que recuerda a San La Muerte, que ata el destino de Euridice a su propósito de matarla, con un descenso al otro mundo representado con un hospital lúgubre, deshilachado, sombrío, poblado sólo por los cadáveres del carnaval. El descenso al Hades es una carrera por las calles de Río con los restos del carnaval, una ambulancia, un hospital, su morgue, un guardián que registra las muertes, papeles arrastrados o quemados en sus pasillos. El recorrido termina (luego de ser admitido por Cerbero), en una ceremonia de rito bahiano, entre indígena y negro, para escuchar a Eurídice mediante una medium. Lo que a primera vista es una simple y lineal historia de carnaval, representa la felicidad y su pérdida irremediable. No hace falta que los personajes se llamen Orfeo y Eurídice.

Tras tres mil años, la deuda que tiene Occidente con Grecia no disminuye, y ésta sigue siendo un sorprendente momento de madurez y profundidad de comprensión, si dejamos de lado las referencias olímpicas. A veces me parece un relámpago aislado en nuestra historia. No sé si repetible.

miércoles, diciembre 16, 2020

A propósito de Piglia

Las memorias y las cartas son una categoría de lectura en un territorio entre la literatura, la historia y el ensayo, y las escritas por literatos y otros intelectuales o creadores son una subclase particular: una combinación de reflexiones sobre su dominio de trabajo, sea la literatura, la historia, la pintura; una vasta colección de bocetos y borradores, donde se puede ver el trabajo descartado, el interrumpido, las sucesivas aproximaciones a la obra definitiva. Y también la visión del autor sobre su época, sus contemporáneos, sus amigos y enemigos, un atajo al conocimiento de la sociedad que los rodeaba. Finalmente, sus propias preocupaciones y fantasmas, su entorno más próximo, su ego, su visión en un espejo. 
Orwell en su homenaje a Cataluña, Bernanos en sus amargas reflexiones sobre la guerra civil están en ese terreno, algo que no es ficción. Los cuadernos y cartas de Kafka son un espacio contínuo de reflexiones e historias esbozadas antes de tomar forma en sus novelas y cuentos. Creo que no es posible conocer cabalmente a estos autores sin conocer estas reflexiones inmediatas, desestructuradas, no sujetas a la medida de sus obras terminadas. Hay autores cuyas cartas intercambiadas con colegas y diarios o bitácoras son tanto o más valiosas que sus propias obras, como Sarmiento. Y hay autores que han escrito en ese estilo informal, como si dialogaran con alguien cercano, como el caso de Lucio Mansilla.
Este año leí los diarios de Ricardo Piglia, Witold Gombrowicz, Franz Kafka. Creo que busco especialmente estos textos, que se pueden llamar documento o literatura. Con Piglia se trata de algo más, porque he tenido una sorprendente, extraña cantidad de puntos de contacto...hemos sido en mucho contemporáneos: Piglia algunos años mayor, pero es como si hubiera marchado con unos pocos años de diferencia por escenarios y situaciones relacionadas, semejantes. Sin duda que la coetaneidad tiene que ver, pero haber salido de Buenos Aires a Mar del Plata más o menos a las mismas edades, haber pasado por los mismos sitios, y quizá, bastante probablemente, cerca de las mismas personas. Piglia salió de Adrogué, a donde yo luego iba frecuentemente. Piglia vivió algunos años en Montes de Oca y Martín García, en Barracas, a trescientos metros de donde nos mudamos seis o siete años después. Hemos compartido más de un conocido, yo algunos años más tarde, y en peores circunstancias  que las suyas. Hemos compartido dos ciudades, sus calles, sus cafés, sus librerías. He leído las más de mil páginas de su diario a tiempo completo, en pocas semanas, frustrado porque sus apuntes disminuyen drásticamente a partir de 1983. Creo que lo leeré una segunda vez, anotando.
Su lectura me ha hecho revivir el recuerdo de personas, amigos y conocidos de la Universidad, nombres que se me han olvidado y caras a duras penas mantenidas en la memoria. Unos años intensos, de lecturas y conversaciones interminables. Probablemente la vida universitaria tuvo mucho que ver, en años que fueron de mucha actividad, de cruzar ideas y proyectos, algo usual durante todo el siglo XX en las aulas, aunque desde finales de los cincuenta la actividad cultural y política fue creciendo y enrareciéndose progresivamente, pasando de discusiones teóricas y encuentros informales a la forja de proyectos políticos y asociaciones contrapuestos, y en el borde del sistema. Piglia rememora o mejor dicho, extrae de sus cuadernos de notas estados, acontecimientos y reflexiones que son muy detallados en ese crescendo que va desde los fines de los cincuenta, a través de los sesenta, y hasta poco más allá del cierre violento, salvaje y tenebroso de los años setenta. Así, en sus notas David Viñas se va desdibujando a través de ese recorrido, empalideciendo a medida que avanzan los setenta. Beatriz Sarlo, Juan José Saer, Andrés Ribera, Daniel Moyano salen de sus escritos y atraviesan ese tiempo con nuestras mismas preocupaciones. El cierre del anteúltimo tomo de sus diarios deja un mundo en "noche y niebla", y lo que retoma en su último diario está como despegado y distanciado: La experiencia de todos puede rellenar ese vacío.
Creo que entiendo sus memorias, extensas entre los años sesenta y ochenta, y apagadas desde entonces, porque coinciden con nuestra propia experiencia. Hay algo que se ha perdido en Argentina, algo se ha apestado. No reconozco el país de hoy, muy lejos del que describe Piglia en aquellos sesenta. O en todo caso, la anemia, la tosquedad, la brutalidad, ya estaban...pero algo ha desaparecido, algo se ha quebrado y ya no es ni recuerdo.

martes, noviembre 24, 2020

Un país perdido

 ¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! 

Así comienza el Facundo de Sarmiento, un día de mayo de 1845, en Chile. Faltaban años todavía para la Campaña en el Ejercito Grande, para la nueva fundación de las Provincias Unidas, y para los nuevos años de sombras terribles, de ensangrentado polvo y cenizas, y de fantasmas que ya no se levantarían. El cinismo de hablar de civilización y ejecutar barbarie. Los Padres Establecidos dejaron dos grandes cementerios: la guerra de la Triple Alianza, y la Conquista del desierto...un minucioso plan de aniquilación y reparto, hasta las raíces, hasta los huesos, para cimentar un páramo sin memoria. Así nacimos, así crecimos. Con estas bases y puntos de partida hemos construído en doscientos años este país triste, solitario, y final.


domingo, junio 07, 2020

1984

En la primavera de 1989, un movimiento estudiantil reclamando libertades democráticas creció en las grandes ciudades de China, hasta desembocar en una gran reunión de protesta. Finalmente, una  multitud de estudiantes tomó la plaza de Tiananmen de Pekin por semanas, ganando titulares en todo el mundo.Hasta que el 4 de junio de 1989 el ejército tomó por la fuerza la plaza, provocando un número jamás determinado de muertos y prisioneros, silenciando la protesta de modo radical.  Tan radical que treinta años después es raro que algún ciudadano raso chino sepa de qué se trata. Si alguno lo recuerda, es una minoría rigurosamente en silencio. El país prosperó, una nueva clase media se desarrolló, un nuevo capitalismo creció a pasos de gigante, y los intereses y objetivos de los ganadores están muy lejos de lo que esos manifestantes de 1989 tenían en sus preocupaciones. De tal forma que las protestas sociales de Hong Kong reclamando el mantenimiento de su estatus democrático e independiente, hoy son vistas en China continental con reprobación y airada indignación.
Por años, la circulación de fotografías y  videos de aquél terrible acontecimiento estuvo limitada y  recortada: nunca supimos qué pasó con aquél hombre con dos bolsas de la compra que se enfrentó a una columna de tanques por un momento. Pero alguien, Jian Liu, guardó sus fotograrfías quizá como otros. Tapiando su recuerdo,  sellando su boca y sus oídos, rehaciendo su vida, hasta que casi treinta años después, en 2016, recobró sus negativos y los hizo públicos. 



Fotografías publicadas por NPR ilustrando su reportaje a Jian Liu

“Those days passed by in a blur,” he said. “Everyone walked with their head lowered, up till today.”
Now 50, Mr. Liu decided to publicly release the images with the help of Humanitarian China, a California-based organization that gives grants to impoverished dissidents and their families.Mr. Liu said he had been motivated after he realized that his teenage daughter, who had been going to school in China until 2016, had never heard about the massacre. 

(The New York Times, 19 de mayo de 2019)

Lo que Orwell previó hace setenta años es hoy una temible realidad en el país más grande de la tierra. Un mundo felíz, donde votas a los que te dicen, oyes lo que te ponen, ves lo que te muestran, y combates a los que el Gran Hermano indica.




sábado, mayo 02, 2020

Borges y Kafka


Tenía guardada esta nota de El País desde 2015. Por una casualidad relativa, ya que Kafka fue siempre un objetivo de lectura, leo en estos días sus Diarios, de 1910 a 1923. En cierto modo dan una imagen mas próxima e integral de su vida. Lo veo cercano al teatro de su época, compartiendo la actividad diaria y los intereses de actores, escritores y  su comunidad judía, sus ritos e intereses, su familia, su padre.
El libro que estoy leyendo es usado. Por una rara casualidad, es una edición rústica de Emecé, argentina, de 1953. Raro porque encuentro a uno de los pares de esta edición a miles de kilómetros de la otra: de la misma editorial  tuve, durante años, La Muralla China. Andando los años, perdí éste y gané los Diarios. Idas y vueltas de la biblioteca, ganada y perdida no menos de tres veces.
Pero, bueno, por el Diario vuelvo a Borges conversando sobre Kafka, recupero sus palabras de 1983 desde El País. El artículo está en primera persona, mientras Borges desenvuelve sus pensamientos frente al periodista, con la misma actitud de siempre, palabras simples, conversación llana, tratamiento sencillo, actitud memoriosa. Veo que prefiere los cuentos de Kafka antes que sus novelas, que destaca algunos de los cuentos de La Muralla China. Lo comparto.

Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender el idioma alemán. Antes lo había intentado con el ruso, pero fracasé. El alemán me resultó mucho más sencillo y la tarea fue grata. Tenía un diccionario alemán-inglés y al cabo de unos meses no sé si lograba entender lo que leía, pero sí podía gozar de la poesía de algunos autores. Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos.
Me llamó la atención que Kafka escribiera tan sencillo, que yo mismo pudiera entenderlo, a pesar de que el movimiento impresionista, que era tan importante en esa época, fue en general un movimiento barroco que jugaba con las infinitas posibilidades del idioma alemán. Después, tuve oportunidad de leer El Proceso y a partir de ese momento lo he leído continuamente. La diferencia esencial con sus contemporáneos y hasta con los grandes escritores de otras épocas, Bernard Shaw o Chesterton, por ejemplo, es que con ellos uno está obligado a tomar la referencia ambiental, la connotación con el tiempo y el lugar.Es también el caso de Ibsen o de Dickens.
Kafka, en cambio, tiene textos, sobre todo en los cuentos, donde se establece algo eterno. A Kafka podemos leerlo y pensar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que esos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió, es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor. Y cuando Kafka hace referencias es profético. El hombre que está aprisionado por un orden, el hombre contra el Estado, ese fue uno de sus temas preferidos.

Yo traduje el libro de cuentos cuyo primer título es La trasformación y nunca supe por qué a todos les dio por ponerle La metamorfosis. Es un disparate, yo no sé a quién se le ocurrió traducir así esa palabra del más sencillo alemán. Cuando trabajé con la obra el editor insistió en dejarla así porque ya se había hecho famosa y se la vinculaba a Kafka. Creo que los cuentos son superiores a sus novelas. Las novelas, por otra parte, nunca concluyen. Tienen un número infinito de capítulos, porque su tema es de un número infinito de postulaciones.
A mí me gustan más sus relatos breves y aunque no hay ahora ninguna razón para que elija a uno sobre otro, tomaría aquel cuento sobre la construcción de la muralla. Yo he escrito también algunos cuentos en los cuales traté ambiciosa e inútilmente de ser Kafka. Hay uno, titulado La biblioteca de Babel y algún otro, que fueron ejercicios en donde traté de ser Kafka. Esos cuentos interesaron pero yo me dí cuenta que no había cumplido mi propósito y que debía buscar otro camino. Kafka fue tranquilo y hasta un poco secreto y yo elegí ser escandaloso.
Empecé siendo barroco, como todos los jóvenes escritores y ahora trato de no serlo. Intenté también ser anónimo, pero cualquier cosa que escriba se conoce inmediatamente. Kafka no quiso publicar mucho en vida y encargó que destruyeran su obra. Esto me recuerda el caso de Virgilio que también le encargó a sus amigos que destruyeran la inconclusa Eneida. La desobediencia de estos hizo que, felizmente para nosotros, la obra se conservara. Yo creo que ni Virgilio ni Kafka querían en realidad que su obra se destruyera. De otro modo habrían hecho ellos mismos el trabajo. Si yo le encargo la tarea a un amigo, es un modo de decir que no me hago responsable. Mi padre escribió muchísimo y quemó todo antes de morir.
Kafka ha sido uno de los grandes autores de toda la literatura, Para mí es el primero de este siglo. Yo estuve en los actos del centenario de Joyce y cuando alguien lo comparó con Kafka dije que eso era una blasfemia. Es que Joyce es importante dentro de la lengua inglesa y de sus infinitas posibilidades, pero es intraducible. En cambio Kafka escribía en un alemán muy sencillo y delicado. A él le importaba la obra no la fama, eso es indudable. De todos modos, Kafka, ese soñador que no quiso que sus sueños fueran conocidos, ahora es parte de ese sueño universal que es la memoria. Nosotros sabemos cuáles son sus fechas, cuál es su vida, que es de origen judío y demás, todo eso va a ser olvidado, pero sus cuentos seguirán contándose.

En El País, nota del 3 de julio de 1983, reeditada el 9 de abril de 2015.
La foto es del artículo.

lunes, abril 27, 2020

Leyendo a Román Gubern

Roman Gubern es conocido por su buena historia del cine, con un hueco considerable: el cine latinoamericano, y particularmente el argentino -hasta lo visto de su libro ahora, ya que no lo he terminado. . Creo que puedo adelantar un juicio, ya que a partir del próximo capítulo se dedica al cine contemporáneo, con lo que da por cerrado el cine hasta la década del 60, por lo menos, ya que en el "viejo cine" incluye el de posguerra y el de la guerra fría.
Que en la mitad completa del libro encuentre sólo una página para dedicar al cine mexicano, y tres líneas al cine argentino, habla de mala predisposición. Ignorancia no, porque habla en estas dos líneas de Luis Sandrini y Hugo del Carril. Pero deja a un lado el hecho de que para cuando Sandrini (el primer film de Sandrini es de 1933) o Del Carril estaban en el cine, había detrás de ellos casi treinta años de crecimiento y algunos muy buenos directores y artesanos de oficio. Me había extrañado que no hubiera ninguna mención -ni una- para la década de 1930, pero el silencio para la decada de 1940 y 1950 ya es una toma de posición. No puedo creer otra cosa. En un momento posterior habla de "cine cursi": ni habrá tanto, ni será lo único. Recuerdo personalmente algunas obras incluso anteriores a 1940 que no lo son, y por lo demás, estas, cualquiera fuera su valor, dieron los cimientos de un cine vigoroso en los años 40. Existe hoy en Wikipedia un buen artículo en pleno desarrollo sobre la historia del cine en Argentina, que no estaría mal repasar. El mercado de cine latinoamericano no era sólo territorio de Hollywood, sino que especialmente el cine argentino y mexicano se veían en todo el continente, y sus actores eran conocidos, no solo Sandrini. Quisiera decir que Georges Sadoul muestra más interés en este cine.

Sólo para abrir algunas vías de conocimiento, se pueden puntualizar estos hechos:
para la década de los 40 (poniendo esta década como límite  de horizonte) se pueden anotar

-tres grandes estudios cinematográficos: Argentina Sono Film y Lumiton, desde 1933, y los Estudios San Miguel algo después.

-Varios empresarios dedicados a la producción cinematográfica, Susini y los Mentasti (Atilio y Angel), especialmente.

-Más de una decena de directores valiosos y experimentados, entre ellos José Ferrreyra desde la década del 20 con cine mudo y luego sonoro; Carlos Borcosque, chileno, desde 1922; Leopoldo Torres Ríos, desde 1923; Mario Soffici desde el 24;  Luis Saslavsky desde 1931; Luis José Moglia Barth, autor del primer film sonoro argentino (1933); John Alton y su importante aporte desde el 33 hasta fines de la década; Enrique Cahen Salaberry (desde 1933); Enrique Susini, productor y director desde 1933; Alberto de Zabalía, desde 1935; Manuel Romero, desde 1936;  Luis César Amadori, desde 1936;  Julio Sarraceni desde 1937; Lucas Demare desde 1938; Catrano Catrani desde 1942. Y más...

- Una vasta lista de actores y actrices reconocidos, y en muchos casos, excelentes.

Un panorama probablemente casi completo (dejando la reserva de que algo haya faltado, por la razón que sea) se puede ver en Wikipedia, en un anexo de películas filmadas por año, desde 1897 a 2020.

Gubern tiene todo su mérito, pero se le ha pasado algo.

domingo, abril 05, 2020

A propósito de la "Historia del Tiempo" de Stephen Hawking


La Historia del Tiempo de Hawking es un breve y claro libro de divulgación del estado de la investigación de las leyes físicas a escala cósmica (y subatómica), que historia y condensa los descubrimientos y controversias de la física, hasta los comienzos del siglo actual. Sus conceptos, en general, se han ido confirmando con el avance del conjunto de instrumentos de observación que se van disponiendo
Cada día que pasa trae un nuevo indicio de la fragilidad no ya de la raza humana, sino de todo el concepto de vida universasl en que hemos nacido y crecido. Los hallazgos científicos revelan poderosas, colosales fuerzas no sólo capaces, sino también inevitablemente operantes, frente a las cuales nuestro ámbito de vida es una pequeña burbuja molecular. Cosmos infinito, inabordable, donde una explosión puede durar cien millones de años, y abarcar de manera abrasadora un espacio de millones de años luz, cuyo orden es el de las fuerzas desatadas por la física, y cuya razón se expresa en fórmulas matemáticas que todavía estamos adivinando. Un evento catastrófico podría estar desarrollándose frente a nuesros ojos, por el espacio de cien generaciones, y no advertirlo, porque su tiempo de desarrollo es superior a la existencia de nuestro sistema. Realmente, nuestra conciencia del mundo es como en el mito de Platón en la caverna.
  Y frente a este universo atroz, en nuestra infinitesimal burbuja de medio segundo de existencia, construímos nuestro cosmos inmaterial: uno que se propone reflexionar sobre sí mismo, que se propone encontrar un sentido, construír una conducta. Hay un espacio sin tiempo ni fronteras, el de la memoria...un espacio contínuo que recuperamos en los sueños y en el pensamiento. Donde vuelven sucesos perdidos en un momento remoto y conviven con otros cercanos. Los que nos han dejado, los que queremos, los que preferiríamos olvidar, los desconocidos que vimos en un relámpago, nos acompañan siempre, hablamos con ellos, les tendemos las manos...quien haya extendido su vida un tiempo, más allá de los primeros años, acumulando historias, sueños, propósitos,  forma otro universo, uno que trata de establecer ética en la irracionalidad, coherencia en la duración sin principio ni fin, sin vida ni muerte.
 ¿Tendrán las abejas y las hormigas una cosmovisión, una ética, una teoría de finalidades?

sábado, marzo 23, 2019

Bill Evans Copenhagen Rehearsal Tape (1966 Live Video)

La eternidad está en ver a Evans en un ensayo de hace cincuenta y tres años, probando, corrigiendo, armonizando con sus músicos, con el presentador, mientras alrededor, en penumbras, se mueven los técnicos, preparando también su parte. Y luego, un ensayo sin interrupciones, que afortunadamente ha quedado para que siempre recordemos que Bill Evans, Eddie Gómez y Alex Riel un día  pasaron por la Tierra.

lunes, marzo 11, 2019

El cero y el infinito


Arrimarse a una de cien millones de ventanas, acercarse y ver un perfil, una historia anónima, indiferente, como la contigua, y la contigua. Pequeñas historias girando con la Tierra, con el Sol, con la Via Láctea, Partículas del infinito, el cero del infinito, en una fracción de tiempo (o no hay tiempo?), una hebra minúscula, un relámpago, un pensamiento sin importancia. Una historia, y otra, y otra. Como un mecanismo de relojería, una parte, girando a ningún lugar.
Sólo nos quedará la compasión y el amor, cuando exista, para dar una explicación, O mejor, sólo nos quedará la compasión y el amor, para arrancar un sentido a esta eternidad sin principio ni fin.


sábado, marzo 02, 2019

Homero Manzi: en otro país

Claudio Elias - Foto de dominio público
Quiza en abril de 1951, con su frente triste de pensar la vida, Homero Manzi escribió sus  Definiciones para esperar mi muerte...
El adiós en soledad, la última mirada a la vida fragil, indiferente y ciega, que no te espera ni en lo mejor ni en lo peor, y que te olvidará más tarde o más temprano. Las voces y los colores se irán contigo, y sólo habran sido un instante fugaz, eterno, dentro de tu corazón.


Puedo cerrar los ojos
Lejos de las pequeñas sonrisas que conozco.
Escuchando estos ruidos recién llegados.
Viendo estas caras nuevas.
Como si de pronto
Los mil lentes de la locura
Me trasladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores
Que juraron acompañarme hasta la muerte.
Como amantes resignadas
Al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme
Solo cuando mi cuerpo
Hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos con la perfección de una imagen,
y también sé que a veces dejará de ser un nombre y será solo un par de palabras sin sentido. 
Estoy lleno de voces y de colores
Unas veces recogidos en el sonambulismo de la noche
Otras, inventados tras mi propia soledad.
Con ellos se integrará un cortejo final de despedida
Se cambiarán en lágrimas y palabras piadosas.
Pero, en medio de lo que todavía
No he podido amar
Evoco a los Marínos encerrados
En las paredes altas de la tormenta.
A los soldados caídos sobre yerbas lejanas;
A los peregrinos que duermen
Bajo la sombra de árboles innominados.
A los niños que yacen contemplando
El yeso de los hospitales
Y a los desesperados
Que entregan el último gesto.
Frente al paisaje final, e instantáneo
De la demencia.

lunes, febrero 11, 2019

Vivian Maier, un duende solitario

¿Cómo conocí a Vivian Maier? Buscando fotógrafos en catálogos: entre otros americanos y europeos cuya obra trato de seguir, apareció ella. En principio una buena fotógrafa más, entre iguales de su misma calidad. Pero a medida que fui conociendo algunas imágenes extraordinarias en blanco y negro y color le fui prestando atención, y puse esfuerzo en conocer su historia: sus imágenes  no son simplemente una cuestión de encuadre, de nitidez, de valores estéticos. Sus fotografías tratan de entrar a sus actores, y revelan una mirada de compasion, de acercamiento y comprensión de quienes quedaron para siempre en el cuadro.
Pero todavía faltaba un paso más: saber que, tan próximo en el tiempo como el año 2006, año en que salí de Chile a España, todavía su obra era desconocida; que en 2007 alguien compró por casualidad su repositorio guardado en un depósito, y que apenas comenzaba a analizarlo, y que Vivian estaba viva hasta 2009 sin jamás mencionar su obra, salvo a las casas que en épocas le hicieron el revelado.
Qué fuerza impulsó a una persona a través de sus ochenta años de vida a mantenerse en un mismo camino, sólo para su vista? Ante la sorprendente Vivian Maier, esta es sólo una de las preguntas que me aparecen.
 


Una historia aparentemente lineal, simple y sin altibajos notables, una joven niñera que termina su jornada de trabajo y sale con su cámara, día tras día, sin hacerse notar, sin familiares, sin amigos, sin noviazgo, que no muestra su trabajo, que se involucra con los niños que cuida, siempre en silencio, el silencio de quien guarda sus pensamientos y sus proyectos.
Y sólo conocemos su vida (lo que deja traslucir de su vida en sus actos, en sus recortes y apuntes, en sus itinerarios de viaje) de casualidad, porque su enorme legado estaba fuera de su alcance y no pudo evitar su remate, y porque quien compró sus pertenencias le prestó creciente atención. Quizá en otro caso, sus más de cien mil negativos, fotografías impresas y videos hubieran ido a parar a un contenedor de basura, o a un laboratorio de reciclaje de materiales, Esa circunstancia fortuita recuerda a la casualidad que salvó el material de Henry Darger: una persona que interviene, sin conocimiento de qué es lo que tiene entre manos, pero que advierte que "esto no se puede perder". Así como en el caso de Darger él ya no podía responder a ninguna pregunta, así sucedió con Vivian, que aunque vivía todavía cuando su material salió a la luz, sus caminos no se cruzaron en vida con los compradores de su obra, y nadie pudo hacerle una pregunta sobre sus razones, su visión. Hay todavía un punto de contacto que suena increíble Henry Darger tituló su escrito The Story of the Vivian Girls.
Pero creo que este es todo el contacto que hay entre ellos: Vivian parece dueña de sí, con una fuerza interior capaz de mantener un fuego encendido hasta el último día de su vida. Inteligente, reflexiva, metódica, audaz en su silencio. ¿Por qué un viaje a América Latina? ¿Por qué Asia? Vivian está en otro plano. Su vida es una sucesión de interrogantes que no podremos responder probablemente, sino sólo intuír. Para siempre asomándose a los demás, en soledad.

Sobre Vivian se puede conocer una aproximación a su vida y su obra en el sitio que le dedica John Maloof. Su obra  puede verse aquí también, y en el sitio de Artsy, entre otros.

domingo, febrero 03, 2019

Proximidad

Había sacado del videoclub una película de Marcel Carné, Tres habitaciones en Manhatan, una que quizá hubiera podido ser más afortunada para describir una historia de abandono, soledad y reencuentro, Sin embargo, Dani, que siempre agrega de su puño y letra algún párrafo en la portada, y que suele ser muy certero, había escrito estas pocas líneas finales de un poema de Prevert:
Y se fue
Bajo la lluvia
Sin una palabra
Sin mirarme
Y yo tomé
Mi rostro entre las manos
Y lloré
 (de Desayuno, de Jacques Prevert)

Andando los años, las cosas se aclaran y simplifican,

martes, enero 01, 2019

Roberto Bolaño

Roberto Bolaño, a quien descubrí tardía e inesperadamente, quizá interesado por el nombre de uno de sus cuentos largos o novelas cortas, "Estrella distante". Una vez que abrí sus páginas, ya no fue posible dejar de leerlo, tanto esta historia como otras, hasta llegar a "2666". Pasé meses leyendo las más de mil páginas de esa extraña novela, recursiva, abierta, inacabada, feroz. Bolaño ha tenido la particularidad de revivir mis recuerdos de Chile, de ese Chile fuera de cualquier marco que hubiera imaginado antes, uno que no es representable con las palabras y conceptos de los propios chilenos, el de "Estrella Distante" y de "Nocturno de Chile". Pero esto sólo fue su comienzo...Su vivencia de México probablemente es más profunda que la de su nacimiento chileno, como se puede ver una y otra vez en sus novelas y cuentos. La abrumadora lista de "La parte de los crímenes" de 2666 expone el extremo desbordado, incontrolado al que ha llegado México en cien años de violencia. En palabras del epígrafe de 2666, «Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento». A pesar de que muchos de sus escritos aparecen en borrador, veo a Bolaños de mayor visión y vigor que la mayor parte de nuestra escritura iberoamericana de los últimos setenta años.
Inútilmente, hubiera deseado que Bolaños llegara a la edad de Borges, con la posibilidad de cerrar algunas de sus historias inconclusas...leer sus historias es leer a un grande que dejó cosas por decir, provisorias, esperando.

domingo, diciembre 30, 2018

Un intermedio muy largo

Tres años y medio desde la última vez en que escribí algo aquí...Por todo este tiempo no deseé escribir nada, creo que por buenas razones. Hemos pasado tiempos duros, y hemos tenido que reescribir cosas de nuestra vida diaria. Punto.
En cierto modo, el mundo no ha cambiado demasiado desde entonces...trataré de retomar el hilo, en lo que valga la pena.