Reflexiona Rafael_Gumucio en Letras Libres:
Antes de Zapatero estuvo Maragall y el Fórum de las Culturas de Barcelona 2004, es decir, algo que nadie pidió ni nadie necesitaba pero que resultó de pronto urgente, necesario, revolucionario. La clave de lo que Zapatero convertiría con habilidad en su política estaba toda ahí: la grandilocuencia unida al vacío. Invertir tiempo, esfuerzos y leyes en satisfacer agendas simbólicas, en resolver temas más o menos ya resueltos, en indignar a quienes no tienen poder para hacer otra cosa que chillar, para luego, a la hora del reparto del poder —el económico o el otro—, no hacer ni una sola innovación. Piruetas y saltos mortales con una red que te permite rebotar siempre. La obra maestra del género sería la Alianza de Civilizaciones, ese organismo que nadie supo nunca qué hacía ni para qué, y que convirtió a Zapatero en el mediador internacional profesional que las portadas de hoy retratan.
Gumucio es nuevo para mí, y habla de una franja de tiempo que es otra zona prácticamente desconocida para mis años en España. Esta nota suya es una cantera de interrogaciones a la que deberé dedicarle tiempo. Sea por su estada y su visión de España, como por lo que se refiere a Chile y a Bolaño (me refiero a esto). Mañana.
La foto, Gumucio en 2013, en Wikipedia. (Por Rodrigo Fernández - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25865930)

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