La Revolución Cultural china fue probablemente uno de los procesos que más marcaron la segunda parte del siglo XX, y uno tal cuyas consecuencias se extienden todavía, sesenta años después, dentro y fuera de China. Este proceso se convirtió en una auténtica guerra civil, con una ferocidad que ha marcado la vida de millones de chinos. La autoridad del partido comunista fue cuestionada por Mao a nivel de su propia estructura de poder. De pronto, jovenes "de pedigree revolucionario" pasaron a organizarse como "Guardias Rojos", una estructura que comenzó siendo política, para llegar a formar milicias armadas que controlaban y perseguían a mandos del partido y a miles de personas que pudieran ser calificadas como "enemigos de clase". La situación en pocos meses derivó en lucha abierta de facciones en las grandes ciudades (Pekin, Shanghai), fogoneada por la cúpula del partido, cabeza de la división y el enfrentamiento. En un par de meses, de junio a agosto, la sociedad pasó de las denuncias políticas a la violencia callejera, con bandas de Guardias (a su vez divididas y enfrentadas) usando palos primero y armas ligeras luego, con castigos que pasaron del insulto a la muerte a palos. Esto le dió su nombre al mes: agosto rojo, no por su color ideológico, sino por la sangre que corrió entonces. Hay mucho que observar en este proceso de alrededor de diez años, del que ahora sólo tomo un caso extremo de ese mes, en Pekín: el "incidente de Daxing", mejor referido como Masacre de Daxing.
Los hechos sucedieron durante el mes de agosto, cuando ya la actividad de los Guardias Rojos se había generalizado como una entidad independiente de la autoridad gubernamental. Los guardias rojos eran básicamente jóvenes, proletarios, estudiantes de escuela secundaria, trabajadores del campo. Para entonces, Mao, presidente del partido, había declarado su apoyo a esta organización en sus actividades de persecución de "enemigos de clase". Se había desatado una actividad de ataque a todos aquellos que no demostraran su lealtad al régimen, con jóvenes organizados en bandas que cuestionaban los comportamientos no revolucionarios, usando carteles de propaganda y denuncia, y pasando rápidamente a la violencia física. Más todavía debido al apoyo a esta organización por parte del propio Ministro de Seguridad Pública, quien había ordenado que no se detuviera a los Guardias. A fines de agosto, en una acción simultánea y coordinada de guardias rojos y autoridades del distrito de Daxing, persiguieron hasta la muerte a más de trescientas personas, primero encerrados en sus casas, y luego "juzgados" uno a uno, muertos a golpes, degollados, ahorcados, quemados, abarcando a familias completas, siguiendo la bárbara tradición de que no quede nadie vivo para que no haya venganza posterior.
¿Será posible que se matara a niños, incluso descuartizados? Me parece imposible, pero está en los testimonios. Quisiera creer que el odio profundo de aquellos días llevó a que cada bando mintiera y diera el tono más macabro posible a los hechos de los contrarios. Por sí solos, los relatos de las partes intervinientes reflejan un encarnizamiento sanguinario. Si nos atenemos a la enorme masa de testimonios, hay que pensar en el peor escenario. Si conocemos en las cicatrices de la guerra civil en España, ¿qué decir de un proceso de masas que duró más de diez años?
Los testimonios, con orígen en Yu Luowen, Song Yongvi, Frank Dikötter.
La foto, en Wikipedia: By Song Yongyi - https://www.goodreads.com/book/show/38331290-les-massacres-de-la-revolution-culturelle, Fair use, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=78693228

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