Este pasado 26 de julio, Nicolás Melini publica en Zenda un artículo sobre "literatura infantil", que por varias razones me parece muy interesante. En estos días espero poder volver sobre sus conceptos, pero entretanto, una enumeración de sus ideas:
en primer lugar, el concepto mismo de literatura infantil, que es cuestionado por Melini, ya que rebaja la capacidad de lectura y comprensión de los niños. Melini compara el estilo y alcance de las editoras modernas, con las historias contadas por Tolstoi o los hermanos Grimm
El cambio en la literatura "para niños" tiene alrededor de cincuenta años, y está asociado al crecimiento de una industria editorial que ve esto como un rubro económico de alto rendimiento, a condición de que se aguara su contenido.
Para la industria, el destinatario de la definición de contenidos de la literatura para niños no son ellos, sino sus padres.
Para cerrar, dice Melini:
Cuando, durante la Edad Media, uno de aquellos cuentos de hadas recopilados por los hermanos Grimm se contaba en presencia de niños, no se hacía con el ditirambo edulcorado adaptado a ellos que exhiben hoy las publicaciones del sector y los “cuentacuentos”. Si tantas madrastras malas hay en aquellos cuentos no es por mor de la fantasía, sino porque muy fácilmente los niños de entonces podían encontrarse expuestos a madrastras malas: eran tiempos en los que un alto porcentaje de mujeres morían en el parto o a causa de este. Frecuentemente, los niños tenían que vérselas con las mujeres que sustituían a sus madres, que no siempre eran trigo limpio. Los cuentos confrontaban a los niños con realidades pavorosas, sin equivalente en los cuentos que hoy damos a leer a nuestros hijos; eran ficciones que les preparaban para una posible realidad injusta, cruel, como la que solía producirse. Mediante aquellas versiones de cuentos de hadas, los niños recibían la información de que podían ser abandonados en el bosque por sus propios padres, para que murieran o desaparecieran. En la Edad Media se producían tales hambrunas que el abandono de los hijos podía ser una medida de supervivencia, y hasta de misericordia para con los pequeños. Un niño se podía quedar solo en el mundo en cualquier momento. Se nos suele olvidar que la vida de entonces era muy dura, nada que ver con la nuestra. El cuento oral de entonces era crucial, los adultos se ponían en situación respecto de lo que podía pasarles a ellos, como padres, y a sus hijos, y los niños eran alertados de los peligros que tenían más próximos. Se trataba, precisamente, de que perdieran la inocencia, no de que la conservaran. Se trataba de que espabilaran, no de que sumaran algo de fantasía y buenos sentimientos, que es de lo que parecería que se trata hoy.
La foto, en Eldiario.es (https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/nicolas-melini-publica-turista-equipaje-novela-literaria-trama-policiaca_1_12013738.html)

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