En New York Times, 29 de enero:
Judge in Minnesota Says ICE Has Violated Nearly 100 Court Orders
A federal judge said ICE had disobeyed more judicial directives this month than “some federal agencies have violated in their entire existence.”
Diario de viaje, notas al azar de alguien que se dedica a la tecnología, y alguna vez (allá lejos y hace tiempo) fue un estudiante de filosofía. Aquí caerán las notas que excedan la tecnología y la educación, que es lo que en general más me ocupa...
En New York Times, 29 de enero:
Judge in Minnesota Says ICE Has Violated Nearly 100 Court Orders
A federal judge said ICE had disobeyed more judicial directives this month than “some federal agencies have violated in their entire existence.”
La gran cena del martes en el Foro de Davos acabó antes de los postres. Una andanada del secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick, contra Europa y las renovables acabó con abucheos y con la presidenta del BCE, Christine Lagarde, levantándose de la sala y dejándole con la palabra en la boca. Una muestra más de la histórica tensión y enemistad entre el Gobierno de EEUU y Europa que está quedando patente en esta edición del Foro de Davos.¿Es confiable esta nota? Tiene todos los elementos de una información interesada, quizá distorsionada: En primer lugar, no la firma nadie. La reunión es cerrada a la prensa, por lo que todas las referencias son indirectas, a través de lo que los participantes (la crem de la crem) quisieran comunicar "a medios como Reuters y Bloomberg".
El evento, que organizaba el CEO de BlackRock, Larry Fink, estaba cerrado a los medios, y contaba solo con la 'creme de la creme' del evento: altos cargos gubernamentales, jefes de Estado, directivos de las principales multinacionales, etc. En uno de los momentos, Lutnick había sido invitado a hablar entre plato y plato. Y ninguno de los asistentes se cortó lo más mínimo.
Según han contado algunos de los asistentes a medios como Reuters o Bloomberg, Lutnick se lanzó a atacar a la UE por su falta de competitividad, siguiendo de cerca los argumentos de Donald Trump contra el continente. A continuación, animó a los países a abandonar las energías renovables y recuperar el material más contaminante, el carbón, como fuente de energía principal. Muchos de los asistentes hicieron patente su incomodidad y se oyeron abucheos contra Lutnick, entre ellos los del ex vicepresidente de EEUU Al Gore. Y, finalmente, Lagarde se levantó de su silla y abandonó la sala mientras hablaba el ministro estadounidense.
El nivel de tensión fue tal que Fink y los organizadores se vieron obligados a finalizar el evento antes de llegar a los postres, algo que no había ocurrido antes. Una señal más de la incomodidad que se vive estos días en Suiza ante la creciente hostilidad de EEUU contra Europa.
Este miércoles, en su discurso, Trump ha insistido en que Europa "ha cambiado para mal", centrándose en los inmigrantes no blancos y en los molinos de energía eólica, dos de sus mayores obsesiones, como principales motivos de su declive.
Sin embargo, hay al menos un reporte de The Independent, firmado por Ananya Palyekar, que acompaña con video directo preguntando a Lutnick, que ratifica lo que El Economista comenta: los abucheos, la terminación anticipada de la reunión, la salida de Lagarde.
Más claro aún es el informe de Reuters, que declara sus fuentes y sus redactores, y registra el evento en los mismos términos.
Este incidente es uno menor por sí solo, pero un síntoma de cómo ha cambiado el orden internacional en pocos años ¿Ha habido en el pasado momentos tan tensos entre Europa y Estados Unidos? ¿Hemos visto antes tanta soberbia y falta de respeto en las relaciones internacionales? ¿Tanta insensibilidad en el tratamiento de la gente, sea que hablemos de Ucrania o Minnesota? De todas formas, hay que reconocer que por años, Europa estiró la cuerda hasta donde fuera posible, delegando en Estados Unidos el papel de gendarme y el de banquero. Una verdad incómoda para Lagarde.
La fotografía, en Wikipedia ( Por Daniel Torok - https://www.commerce.gov/about/leadership/howard-lutnick, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=161890768)
...Hablaban de un muerto que yo había conocido y después se pusieron a hablar de otras cosas., supongo, porque yo no permanecí allí sino que salí al jardín, un jardín de rosales y abetos, y me acerqué a la verja de hierro y me puse a mirar el tráfico. Y entonces vi pasar a mi viejo Impala del 74, gastado por los años, con abolladuras en los guardabarros y en las puertas, con la pintura descascarada, muy lentamente, a vuelta de rueda, como si me anduviera buscando por las calles nocturnas del DF, y el efecto que me produjo fue tal que entonces si que me puse a temblar, agarrado con las dos manos a los barrotes de la verja para no caerme, y no me caí, bien cierto, pero se me cayeron las gafas, mis gafas se deslizaron nariz abajo, hasta un matorral o una planta o un retoño de rosal, no lo sé, sólo oí el ruido y supe que no se habían roto, y entonces pensé que si me agachaba a recogerlas para cuando me levantara el Impala habría desaparecido, pero que si no lo hacía no iba a poder ver quién conducía aquel coche fantasma, mi coche perdido con las últimas horas de 1975, en las primeras horas de 1976. Y si no veía quién lo conducía ¿de qué me iba a servir haberlo visto? Y entonces me ocurrió algo aún más sorprendente. Pensé: se me han caído las gafas. Pensé: hasta hace un momento yo no sabía que utilizaba gafas. Pensé: ahora percibo los cambios. Y eso, saber que ahora sabía que necesitaba gafas para ver, me hizo temerario y me agaché y encontré mis lentes (¡qué diferencia entre tenerlos puestos y no tenerlos!) y me erguí y el Impala aún seguía allí, por lo que deduzco que actué a una velocidad sólo concedida a ciertos locos, y ví el Impala y con mis gafas, esas gafas que hasta ese momento no sabía que poseía, taladré la oscuridad y busqué el perfil del conductor, entre atemorizado y ansioso, pues supuse que al volante de mi Impala perdido iba a ver a Cesárea Tinajero, la poeta perdida, que se abría paso desde el tiempo perdido para devolverme el automóvil que yo más había querido en mi vida, el que más había significado y el que menos había gozado. Pero no era Cesárea la que conducía. ¿De hecho, no era nadie el que conducía mi Impala fantasma! Eso creí. Pero luego pensé que los coches no andan solos y que probablemente aquel Impala desvencijado lo conducía algún compatriota chaparrito y desafortunado y gravemente deprimido, y regresé, con un peso enorme sobre mis espaldas, a la fiesta.
Cuando ya llevaba recorrido medio camino, no obstante , se me ocurrió una idea y me volví, pero en la calle ya no estaba el Impala, visto y no visto, ahora está, ahora ya no está, la calle se había convertido en un rompecabezas de penumbra al que le faltaban varias piezas, y una de las piezas que faltaban, curiosamente, era yo mismo. Mi Impala se había ido. Yo, de alguna manera que no terminaba de comprender, también me había ido. Mi Impala había vuelto a mi mente. Yo había vuelto a mi mente.
Supe entonces, con humildad, con perplejidad, en un arranque de mexicanidad absoluta, que estábamos gobernados por el azar, y que en esa tormenta todos nos ahogaríamos , y supe que sólo los más astutos, no yo ciertamente, iban a mantenerse a flote un poco más de tiempo.
Con el perdón de Carlos Fuentes, de Juan Rulfo, las mejores escrituras que haya visto sobre y desde México, son las de Roberto Bolaño (Los detectives salvajes, 2666), chileno, y de Malcom Lowry, (Under the vulcano) inglés, con su monumental trabajo de interpretación.
La reciente extracción del dictador venezolano refrescó una idea que hace muchos años explica los instantes del presente: no éramos los adversarios de Maduro quienes podríamos traicionarlo, sino su entorno próximo, la cúpula con la que compartía el poder dictatorial.
Acabamos de asistir a una operación extremadamente limpia, una negligencia programada en la que en pocos minutos un ejército extranjero penetró en una ciudad populosa, incursionó en una instalación militar y se llevó al dictador y a su siniestra compañera sin que las “poderosas” fuerzas armadas revolucionarias y sus “millones de milicianos” hicieran nada relevante por impedirlo.
El propio Trump aclaró muy pocas horas después que ya estaba en conversaciones con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de la dictadura. Eso confirmaba investigaciones anteriores del Miami Herald que revelaba contactos sucedidos en septiembre con la mediación de Qatar, en la que tanto Delcy como su hermano Jorge (presidente de la Asamblea Nacional) se ofrecían a Estados Unidos para poner en marcha la continuidad del chavismo sin Maduro.Difícil posición en la que ahora queda la izquierda predemocrática del mundo, que llevaba meses dando alaridos por la violación de la soberanía venezolana. Ahora deberán percatarse de que son los suyos quienes han facilitado esa vulnerabilidad; ejercicio para el que estaban muy bien preparados, pues su estructura criminal se apoyaba en la injerencia de Cuba, China, Rusia e Irán sobre la riqueza y los asuntos venezolanos.
(...) Será maravilloso desdecirme en el futuro y celebrar que este fue el atropellado inicio de una Venezuela feliz y en paz. El panorama inmediato es el de una tragedia en marcha, donde la dirigencia chavista se sienta en la misma mesa, pero sabe que el espíritu de la traición es lo que reina entre ellos. ¿Quién será el próximo? ¿Quién entregará a quién? ¿Cuál será el siguiente en vestir el uniforme de una cárcel?